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sábado, 31 de marzo de 2018

Jesús oró por mi

Por Giovanna Mori 

Esta es una semana especial para los cristianos: recordamos el Inmenso Amor de nuestro Jesús al morir en esa Cruz y resucitar al tercer día, dándonos así la Salvación. 

Mucho he visto y escuchado en esta semana sobre este acto de amor y concuerdo con todo; cada imagen, mensaje, y reflexión. Pero hoy estuve meditando en otro acto de inmenso amor que tuvo Jesús y que quizás pasa desapercibido frente a su muerte en la Cruz. 

Es un acto de amor incondicional hacia el ser humano; hacia aquellos que estuvieron con Él en ese momento pero también a todos nosotros, los que HOY creemos en El. Y ese acto lo realizó tan solo unas horas antes de ser crucificado, un poco antes de ser arrestado y traicionado por uno de sus mejores amigos; unas horas antes de ser negado por otro gran amigo, un poco antes de ser ultrajado, vituperado, y menospreciado como a nadie en este mundo. 

La Biblia lo relata en Juan 17: “Jesús ora por sus discípulos”. 

Hoy medité en esa oración. Analicé cada una de sus palabras, y permítanme decirles que quebró mi corazón, atravesó mi alma, me hizo llorar y amarlo aún más de lo que hasta hoy lo amé. 
Jesús estaba a punto de entregar su vida por cada uno de nosotros, de ser tratado de la peor manera posible en este mundo. Sabia lo que iba a ocurrir y en vez de tomarse un tiempo para pedir por el mismo delante del Padre, en vez de pedir que la muerte sea menos dolorosa, que los latigazos no duelan tanto, que la corona no sea de espinas, que la humillación no fuera tan grande, que el dolor en su cuerpo fuera menguado al menos por un poco de amor que pudiera ver en algunas miradas… en vez de pedir que todo eso valiera la pena, que no haya sido en vano haberse despojado de si mismo, haber dejado Su Gloria, haber nacido como hombre y morir como un ladrón, en vez de suplicar por un poco de misericordia, en vez de pedirle al Padre “haz que en ese momento tu GLORIA se manifieste y TODOS vean quien soy yo y así TODOS creerán”… 

En vez de pedir por el mismo… pidió por ti y por mi

Se acercó a Su Padre para hacer la oración más ferviente y sincera delante de Dios. En ese momento de mayor dolor, fue cuando más humano se sintió y por eso mismo INTERCEDIÓ por nosotros como humano. 

YO ruego por ellos – dijo. No por este mundo sino por cada uno de esos q me diste…” “Cuando estaba en el mundo yo los cuidaba, pero ahora voy a ti. Yo les he dado tu palabra y el mundo los aborreció. No ruego q los quites del mundo pero si que los protejas del mal” 

Jesús sabia lo que era ser humano, lo que significaba ser maltratado, humillado y burlado por llevar Su evangelio. Sabia perfectamente los peligros que el ser humano atravesaba por creer en Él. Entendía muy bien la duda, el dolor, y la carga que podía significar cada día tomar Su Cruz y seguirle; que no era fácil dejar las cargas a sus pies y tomar las suyas… que no era tan sencillo simplemente creer en lo que NO SE VE, en lo que NO SE CONOCE. 

Mas adelante dice : “El mundo no te ha conocido, pero yo si te conocí y estos han CREIDO que tu me enviaste”. 
Ahí mismo Jesús estaba diciéndole al Padre: “YO sé de dónde vengo y a donde voy. Yo te conocí, vi tu rostro, y sé que por muy doloroso que sea todo esto, en tres días estaré contigo sentado a tu diestra, vestido de gloria y resplandor. 
Pero ELLOS no te han visto, no han visto tu trono, no han visto tu corona, ni tu Resplandor. Ellos simplemente me HAN CREÍDO y por esa FE han dejado familia, riquezas, trabajos, han dormido en plazas, desiertos con la cabeza apoyada en piedras, y cubriéndose solo con un manto. 
Han comido de lo que yo suplía para ellos, hicieron locuras tan solo porque YO les pedía hacerlo, me siguieron a donde quiera que fuera, aun por lugares donde fueron maltratados, humillados y puestos en peligro por estar conmigo. 
Ellos no habían visto tu rostro como un Moisés, ni habían visto tu gloria como un Elías, no habían escuchado tu voz guiándolos como un Josué y no habían experimentado tu Presencia como Daniel, y sus tres amigos en aquel horno. Encima los referentes de la Ley no me aceptaron y son los que me arrestan. Ellos SIMPLEMENTE creyeron en mi.y por esa FE es que vieron milagros ocurrir, señales seguirlos. 
Pero ahora yo me voy. Mientras estuve aquí los cuidé, no les faltó nada. Yo iba delante, daba mi mejilla, salía en defensa pero ahora quedan solos en este mundo, solos con su FE; y si bien tu y yo sabemos que vendrá sobre ellos el Espíritu Santo, ellos NO SABEN que eso ocurrirá, no saben lo que viene por delante, no sabrán cómo seguir sin mi, no sabrán como enfrentar cada vituperio, cada traición, cada latigazo, cada escarnio que tendrán que soportar por MI CAUSA, por CREER en nosotros, ¡Padre! 
Y no solo ellos, sino TODO aquel que crea en mi por la palabra de ellos… Pasarán más de 2000 años antes que YO vuelva por ellos. Habrán días en que será muy difícil levantarse y seguir. Habrán días que no entenderán por qué las enfermedades, por qué la escasez, por qué las puertas se cierran, por qué el cielo parece estar cerrado. Habrán días, Padre, que ellos simplemente no sabrán que hacer, por donde ir, ni que decir, pero CREERÁN, solo creerán. Esperaran en nosotros, esperanza contra esperanza. Aun frente a gente q nos seguirán negando y por eso irán contra ellos, los humillaran, los traicionarán, los tratarán de cobardes, ilusos, mentirosos, querrán meterlos presos, desprestigiarlos e incluso matarlos… o simplemente ignorarlos, despreciarlos y dejarlos de lado. Habrán muchos más que también dejaran familias, recursos, trabajos, comodidades, tan solo por seguir nuestra Palabra, aun sin haberte visto a ti, ni haber vivido conmigo; pero por haber creído dejaran todo por ti y por mi. 
Porque YO sé lo que es vivir como humano, porque sé todo esto, mi Padre: ¡te ruego por ellos! 
Cuando yo no esté aquí, cuídalos, protégelos… no los abandones. Es más, hazlos UNO contigo, porque SOLO unidos a ti podrán vencer! 
Te pido que hagas con ellos como hiciste conmigo. Yo comparto mi Gloria, mi poder y mi unción con ellos, pero sobre todo te pido que los hagas UNO con nosotros, así juntos venceremos y entonces estarán a SALVO”. 

Hoy, viernes de Semana Santa, claro que recuerdo el Amor Inmenso de Jesús en la Cruz del Calvario y de cómo esa muerte me dio a mí la Vida eterna. Pero HOY, también recuerdo y agradezco inmensamente el AMOR incondicional de mi Jesús que aun antes de morir estaba pidiendo por MI, por ti, por cada uno de nosotros.


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