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miércoles, 9 de octubre de 2019

Las diaconisas de Jesús


Las diaconisas de Jesús 

No era fácil la vida para las personas en la época en la que Jesús estuvo en la tierra. En particular, la vida en Galilea, una provincia del imperio romano, era dura. La mayoría de las personas vivía de su trabajo como agricultores en el campo, o pescadores.

Pero el sistema de impuestos era sumamente opresivo. Podía llegar hasta la mitad de lo cosechado. Esto hacía que las familias no pudieran llegar con lo necesario a la siguiente cosecha, por lo cual, recurrían a la deuda.

Si no eran capaces de pagar la deuda, perdían su campo y se convertían en jornaleros. Si aún así no lograban saldar sus cuentas, perdían sus casas y acababan por ser esclavos. Muchos hombres no encontraban otra salida que la mendicidad, el delito, y las mujeres, el meretricio.

Jesús andaba principalmente entre las personas más despreciadas de la sociedad, los menos privilegiados. Siempre los vio como víctimas y se preocupó por acercarles el Reino de los Cielos. La Biblia cuenta que Jesús era la alegría en cada reunión. Era conocido como un comedor y bebedor de vino. Se juntaba con publicanos y pecadores.

Para estas personas, el hecho de que alguien tendiera una mesa y quisiera compartir un tiempo de amistad con ellos era algo que sencillamente no ocurría. Tocaba sus corazones. Que alguien quisiera compartir el pan con ellos, no se daba todos los días. Y ese era el mensaje del Reino de los Cielos.

Esto es el Reino de los Cielos: una mesa donde todos tenemos un lugar para celebrar un banquete con el Señor. Están todos invitados. Vengan, pasen.

De hecho, hay una parábola en la que un señor quería celebrar un banquete y no le viene ningún invitado, entonces le dice a su criado que fuera a buscar a los más despreciados de la sociedad, y que los forzara a entrar. No se refiere a forzarlos a entrar en contra de su voluntad, sino a que iba a ser necesarios forzarlos a entrar porque solos no vendrían porque no podrían creer que de veras alguien los estuviera invitando a un banquete. Pensarían que se trataba de una broma de mal gusto, o sentirían mucha vergüenza como para aceptar el convite. Pero el señor le dice: hacelos venir. Este banquete es para ellos y quiero que lo degusten.

Esta circunstancia en la que tenemos personas oprimidas y despreciadas, viviendo mal, no es otra cosa que el fruto del perverso amor al dinero que gobierna nuestra sociedad. Vean nada más el caso del meretricio. ¿Qué es eso sino un hombre al que le sobra plata y que la usa para su satisfacción personal abusándose de la necesidad de una mujer? No le pidas a ese hombre que done su dinero a la caridad. No lo hará. Aprovechará ese dinero para satisfacerse, aun a costa de pasar por encima de la dignidad de los demás.

Pero para que Jesús pudiera llevar a cabo ese ministerio itinerante, de ir por las ciudades y aldeas sirviendo un banquete a las personas menos privilegiadas, necesitaba apoyos materiales y la Biblia nos dice que contaba con el apoyo de un grupo de diaconisas que lo financiaban.
¿Conocía usted a las diaconisas de Jesús?

Se las presento.

Están en el capítulo 8 de Lucas.

Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él, y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios, Juana, mujer de Chuza intendente de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus bienes. 
Lucas 8:1-3 

Aquí estamos en presencia de mujeres de la alta sociedad, que manejaban su propio dinero. No es que a las mujeres de la baja sociedad no se les permitiera manejar su propio dinero, es que directamente no tenían dinero. Así que si estas mujeres tenían dinero y lo podían manejar, es porque eran mujeres de la alta sociedad.

Resalta una, llamada Juana, mujer de Chuza, intendente de Herodes, es decir, integrante de la corte del rey, o administrador del rey.

Y aquí se nos dice que servían al señor con sus bienes. El término “servían” proviene del griego diakoneo, de donde deriva la palabra latina diácono.

Estas eran las diaconisas del maestro, es decir, las que ejercían el diaconado para sostener la obra de Jesús.

Pero antes de prestar atención al hecho de que servían al Señor con sus bienes, veamos la motivación que hay detrás de esto. El por qué lo hacían.

Dice el pasaje que estas mujeres habían sido sanadas por Jesús tanto de enfermedades físicas como de ataduras espirituales. Imagínate. Años en las que estas mujeres, teniendo todo el dinero del mundo, no habrían podido ser libres de sus enfermedades y problemas. De pronto, llega Jesús y las sana sin más, y sin pedirles nada a cambio.

Estas mujeres inmediatamente razonaron que, si el dinero no había podido sanarlas, pero Jesús sí, qué sentido tenía seguir aferradas a sus bienes. Cuando más necesitaron de su dinero, el dinero las traicionó. No les sirvió para nada.

Hay un poder muy superior al del dinero que puede cambiar vidas. ¿Qué mejor que acompañar a Jesús poniendo sus bienes a disposición para que cada vez más personas puedan conocer a Jesús y ser liberados de sus problemas?

Estas mujeres acompañaron a Jesús desde Galilea hasta Jerusalen, estuvieron a los pies de la cruz, y fueron las primeras en recibir la noticia de la resurrección.

De la misma manera que estas mujeres, nosotros también hemos sido sanados por Jesús, liberados por Jesús, bendecidos por él.

Por eso traemos nuestros diezmos y ofrendas. No por obligación, no porque una organización nos lo exige. Jesús nunca pidió ofrendas. Las personas se veían impulsadas a ofrendar como gratitud a él.

Así también nosotros hoy tenemos la oportunidad de ser diáconos del maestro con nuestros bienes, porque tenemos el deseo de que cada vez más personas puedan experimentar lo que nosotros hemos vivido. 

Cuando una persona ama a otra, va a querer hacer todo lo que la otra persona anhela, para satisfacerla. Así también nosotros, si amamos a Dios, vamos a querer hacer lo que él anhela, y ¿qué otra cosa anhela más nuestro Señor que poder alcanzar a cada persona con el evangelio?

Es el anhelo del corazón de nuestro amado: alcanzar a todos.

¿Cuál es nuestro anhelo? Poder cumplir el anhelo de él.

domingo, 15 de septiembre de 2019

El efecto señuelo

Introducción

Para estudiar el comportamiento de los seres humanos se asume que todos tomamos decisiones racionales. Como individuos que nos enfrentamos a la tarea de tomar una decisión, se asume que tenemos la capacidad de analizar la información necesaria, valorar las diferentes alternativas y seleccionar aquella opción más conveniente. 
Entremezclando entonces la economía y la psicología, Dan Ariely (doctor en Psicología cognitiva y en Administración de empresas) escribió el libro “Las trampas del deseo”, según el cual existe una brecha entre el modelo ideal de comportamiento racional y el comportamiento real de los seres humanos en la vida cotidiana.
Pero además de irracionales, Ariely afirma que los humanos somos predeciblemente irracionales, pues al repetir los mismos errores de forma sistemática, se vuelven previsibles.
En dicho libro se presentan los hallazgos de sus experimentos científicos y se expone el hecho de que nuestras decisiones no siempre son lógicas y sensatas, y por lo tanto, nos ofrece valiosas sugerencias para la vida, la administración empresarial y el diseño de políticas públicas.
Uno de los experimentos presentados en el libro se detalla a continuación.

El efecto señuelo 

Se le llama señuelo a aquello que sirve para atraer, persuadir o inducir, con alguna falacia. Es lo que le ponemos al anzuelo en el agua para que algún pez incauto decida comerlo, pensando que se trata de algún alimento. Solemos pensar que el pez y nosotros somos distintos, pues la racionalidad nos permite discernir las opciones buenas de las malas y evadir los engaños.
Dan Ariely ha logrado demostrar que esto no es cierto, y que en ocasiones creemos estar atrapando el mejor pez, pero en realidad hemos picado un anzuelo deliberadamente puesto para nosotros. Y creyendo que somos racionales y que hemos tomado la mejor decisión, caemos una y otra vez en el señuelo.
Para demostrarlo, el autor usó un formato de suscripción anual a la revista The Economist que cayó un día en sus manos del autor y que ofrecía tres opciones:
1.Acceso a todos los artículos online por 59 dólares.
2.Versión impresa por 125 dólares.
3.Acceso online y versión impresa por 125 dólares.


Ariely formuló una encuestaa a 100 estudiantes de la Escuela De Gestión Sloan del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusets) donde les pidió que marcaran su opción de preferencia, y encontró que 16 preferían la primera opción, mientras que 84 optaban por la tercera.



La respuesta era lógica. ¿Quién iría a elegir la opción 2, pudiendo elegir la opción 3 que cuesta lo mismo que la 2 y además te ofrece algo más? Claramente, no sería racional elegir la 2. A todas luces, la opción 2 parecía ridícula y sin sentido. Más de uno habrá pensado: ¿qué sentido tiene esta opción aquí?
Como nadie había seleccionado la opción intermedia, Ariely decidió suprimirla y realizar de nuevo la pregunta a otros 100 estudiantes.


Ahora sólo hubo 32 que eligieran la última opción, mientras que 68 se inclinaban por la primera.


En la segunda ocasión, en ausencia de la opción “ridícula”, muchos menos optaron por la opción impresa. Es decir, ese pequeño señuelo que parecía absurdo, pudo moldear las decisiones de un 52% de los consumidores.
La función de ese señuelo, esa opción que parecía no tener sentido, era enfocar la atención de las personas en la opción 3, hacer ver a la opción 3 como una gran oportunidad frente a la opción 2, y hacer que se olviden de la opción 1. Centrada toda la atención en comparar la opción 2 con la 3, la 1 quedaba fuera. Y esa, se supone, sería la intención de The Economist: que sus suscriptores optaraon por la opción más cara que les reportaría más ingresos.
Ariely concluyó (no solamente con este experimento, sino con muchos otros más), que las personas no realizamos selecciones en términos absolutos, sino que decidimos una cosa en relación con las alternativas posibles. En su libro, recogió el consejo de Gregg Rapp (experto en ingeniería de menús de restaurante): si usted tiene un restaurante, incluya un plato muy caro en la carta; puede que nadie lo pida, pero es muy factible que varios se decidan por el que le sigue en precio.
A la hora de decidir, solemos inclinarnos por las comparaciones fáciles y evitamos aquellas que exigen un esfuerzo mayor. H.L Mencken, citado por el autor en este libro, dijo: “La satisfacción de un hombre con respecto a su salario depende de si gana más, o no, que el marido de la hermana de su esposa”.
En ese ejercicio de comparación, el autor afirma que nadie sabe lo que quiere si no lo ve en su contexto. No sabemos qué clase de altavoces queremos hasta que oímos unos que suenan mejor que los anteriores. No sabemos qué queremos hacer con nuestra vida hasta que encontramos a un amigo o pariente que está haciendo exactamente lo que nosotros creemos que deberíamos estar haciendo. En el caso de la revista The Economist, la decisión entre las opciones del acceso online y la versión impresa sola requería cierta cantidad de pensamiento. Pero pensar resulta doloroso, de modo que los responsables de marketing de la revista nos ofrecían una opción que, para su comparación, no se requería ningún esfuerzo mental: la de versiones on line e impresa combinadas.
Para explicar ilustrativamente por qué analizamos la cosas en comparación, inmersas en un contexto, y por qué no somos capaces de analizaralas en términos absolutos, el autor nos presenta la siguiente imagen.


Ambos círculos negros son iguales en tamaño, sin embargo nuestra mente capta como más grande el que está rodeado de círculos más pequeños, y como más pequeño el que está rodeado de círculos más grandes. El entorno afecta nuestra percepción. Y esto no solo se aplica a objetos materiales sino también para experiencia tales como vacaciones, etc.
El arte del señuelo consiste en ofrecer una tercera opción que se va a componer de una de las dos opciones pero algo desmejorada. Como en el caso de la suscripción a The Economist, el señuelo era la opción 2, que se componía de la opción 3 pero desmejorada.

Intenté replicar el experimento de Dan Ariely entre mis contactos de Whatsapp. Le envié la consulta a 50 de mis contactos con las tres opciones y a otros 50 con las dos opciones. Los resultados fueron los siguientes:



Mis resultados no permiten afirmar la teoría del señuelo (la cual el autor del libro sostiene con más experimentos y mejor calidad de confección de las pruebas, sin dudas) pero sí me permitió sacar varias conclusiones.
El señuelo debe estar bien diseñado. Es claro que lo que no permitió evidenciar el efecto señuelo en mi prueba es que el público al que dirigí la encuesta no estuvo cuidadosamente seleccionado. El 20% de las respuestas que recibí indicaban que en realidad no les interesaba suscribirse a nada.
Por otro lado, el 90% de mis encuestados menores a 40 años eligieron la versión on line para ambos casos, lo que da la pauta de que las generaciones más jóvenes ni piensan en opciones en papel. Eso es algo que seguramente se tomaría en cuenta a la hora de diseñar un señuelo: la opción dirigida por el señuelo debe ser atractiva para el público.
Finalmente, el 50% de las respuestas recibidas apuntaron a la opción on line apelando al compromiso con el medio ambiente, tratando de evitar el consumo de papel y su consecuente tala de árboles. Apenas el 2% (solo dos encuestados) manifestaron que accederían a la versión on line por ser más barata, en la medida en que pudieran descargar el material para consultarlo cuando no estuvieran conectados, y un encuestado manifestó que prefería la opción combinada precisamente por lo anterior: para poder tener disponible el material sin conexión.
Y tuve una sola elección por la opción “solo papel” de un encuestado que me manifestó que no le interesa en lo más mínimo leer desde la computadora.

Conclusión 

Mi propia investigación (teniendo en cuenta que fue casera) no me permitió llegar a las mismas conclusiones que el autor, pero la experiencia no fue menos enriquecedora por eso.
Entrenar la mente es bueno para darnos cuenta que con mucha más frecuencia de lo que imaginamos, nos enfrentamos a ilusiones o fantasías que afectan nuestras decisiones, alejándonos del marco de racionalidad en el que creemos ubicarnos. Los certeros experimentos que recoge este libro nos permiten evidenciar la influencia de múltiples factores en nuestra toma de decisiones cotidiana.
Estudiar los comportamientos reales de las personas en la vida diaria nos permite conocer los factores que nos llevan a errar. Los estudios de Ariely ofrecen una primera clasificación de los errores predecibles, abriendo un interesante camino para ahondar en sus causas e intentar comprenderlos. La evidencia de nuestra irracionalidad, ampliamente demostrada en el libro, nos exige tener en cuenta estos mecanismos que determinan nuestros comportamientos a la hora diseñar estrategias de mercado o políticas públicas viables y eficientes.

Biografía del autor 

Dan Ariely, doctor en Psicología cognitiva y en Administración de empresas, es profesor de Psicología y Economía del Comportamiento en la Universidad de Duke, para la cual da clases en la escuela de negocios Fuqua, en el Centro para la Neurociencia Cognitiva, en el Departamento de Económicas y en la Facultad de Medicina. Su obra ha sido reseñada en numerosos medios, como New York Times, Wall Street Journal, Washington Post, Boston Globe, Business 2.0, Scientific American y Science.

viernes, 1 de marzo de 2019

El pobre en el lodo

Imagine un lodazal donde una persona carente y necesitada busca comida. El Frente Amplio llegó y sacó al desvalido del fango, lo bañó, le lavó la ropa y para no dejarlo volver al légamo sin nada, le dio un par de guantes y un mameluco para que vuelva a buscar su comida en el lodo, pero en esta ocasión, con más dignidad que antes.
Ahora el pobre sigue buscando su comida en el limo, pero con dignidad, porque ahora no ensucia su ropa ni sus manos.

- Pero todavía falta compañero. Hemos hecho avances, pero falta mucho aun. 

En el siguiente período de gobierno, el Frente Amplio redobló la apuesta. Ahora le instaló un lluvero y un locker al lado del cenagal para que el compañero pobre se pueda bañar luego de toda la jornada de búsqueda de su alimento, y pueda guardar su ropa limpia mientras "trabaja".
Para este "logro" se ha hecho una importante inversión: se ha traído una red de agua corriente hasta el cieno para conectar el lluvero, y a su vez, se ha impulsado la industria de lluveros y lockers, sin contar cuando se incentivó la industria textil con los mamelucos y los guantes.

- Usted no sabe lo que era buscar comida en el barro antes. Se nos ensuciaban las manos, andabamos con la ropa sucia todo el día, y nunca un político se nos acercó para darnos una mano. Hoy, gracias al Frente Amplio, ya no nos ensuciamos las manos y nos vamos limpios a casa.

¿No se da cuenta que sigue buscando su comida en el pantano? No. Es más fácil engañar a una persona que explicarle que ha sido engañada.

Así es como un montón de gente vive en asentamientos, presos de la delincuencia, sin poder siquiera salir de su casa a pasar un par de horas en el parque con sus hijos, porque al regresar la encontrarían vacía. Viven en zonas copadas por la delincuencia, donde una bala perdida puede alcanzarlo cuando esté saliendo de su casa, o puede entrar en su living y dar en la cabeza de quien este viendo el plasma con DirecTV.
Viven en la misma pobreza de antes, en el mismo rancho precario, rodeado de más delincuencia que antes, pero con "más dignidad": Tienen televisión satelital, wifi, smartphones, y hasta un Wii.

Pero algo no huele bien. Algunos pobres se dan cuenta de que tienen todos esos accesorios porque, en realidad, se resignaron a que nunca van a salir de ahí, y por ende, al menos decidieron vivir lo mejor que se pueda en esa realidad. Pero esa realidad se está deteriorando. Seguían siendo pobres, ahora algo más cómodos y confortables, pero ¿de qué sirve eso, si la violencia circundante puede acabar con sus vidas? ¿De qué sirve si son esclavos dentro de ese barrio dominado por malvivientes? ¿De qué sirve si no son libres?

Sí, el tarquín huele mal. Ahora busca su comida con guantes, se cubre con mameluco, se baña y se cambia, pero la mugre huele mal. Siempre olió mal

El pobre se comienza a quejar. El Frente Amplio tiene las elecciones cerca y no le conviene la queja.
- Compañero, sabemos que falta mucho aun (siempre el mismo verso). Pero no olvidemos las conquistas, compañero. No retrocedamos. Que no venga la derecha reaccionaria y conservadora con su intención restauradora y usted vuelva a buscar su comida en el lodo sin guantes, ni mamelucos, ni lluvero ni locker.

En ese momento, el Frente Amplio redobla su apuesta y aumenta el déficit fiscal endeudando cada vez más al país para priorizar el gasto social y comprarle un tapa boca al pobre, porque éste se quejaba del mal olor del cochambre.

El pobre recibe el tapaboca contento, porque cuando le reclamó a SU gobierno por el mal olor, SU gobierno, siempre sensible a las necesidades de los más desvalidos, le respondió.

Así se logra un tercer gobierno del Frente Amplio. El pobre sigue buscando su comida en el muladar, pero ahora lo hace con toda la dignidad con la que el Frente lo ha vestido: guantes, mameluco, lluvero, locker y el último "logro", el tapaboca.

La oposición fracasa en hacerle ver al pobre menesteroso que sigue buscando su alimento en el fangal. Él, con su mente ya cooptada por el relato, le responde que cuando ellos eran gobierno no le arrojaron ni siquiera algo tan sencillo ni barato como un par de guantes; sin embargo el Frente Amplio no ha dejado de darle cosas desde que llegaron al poder.

El carente y desfavorecido, hundido en la ciénaga, cree que su situación ha sido revestida de "dignidad". Ha creído que esos accesorios que el Frente Amplio le dió eran sus "derechos". Y se estremece, como el tembladal sobre el que está apoyado, al oír a la oposición prometer que lo va a sacar del estercolero.

El Frente Amplio redobla la coerción: Ellos vendrán a quitarte los guantes, los mamelucos, el lluvero, el locker y el tapabocas. En tí está el poder para evitarlo, con tu voto.

En realidad, el desdichado no debería tener miedo. Nadie le va a sacar nada de eso (salvo un latero con una porlongada abstinencia). Eso es suyo. Se lo dieron; nadie se lo toca. Nada más alguien algún día querrá tomarse el atrevimiento de hacer que desaparezca el barro, y no será alguien del Frente Amplio. Todo los instrumentos dados, que son suyos, los aprovecharán en un nuevo lugar. Ya no trabajarán en forma supuestamente "digna" hundido en un barrial indigno. Faenarán de forma digna en una tierra digna. Serán sacados del tremedal y puestos en tierra firme.


Algún día lo vas a ver.



jueves, 15 de noviembre de 2018

Carta abierta al Pr. Hugo Armand Pilón

Carta publicada en la sección Ecos de El País (Uruguay) y en el portal de En Perspectiva

El pasado 18 de octubre del corriente año, la Federación de Iglesias Evangélicas del Uruguay (FIEU) emitió un comunicado desmarcándose de los legisladores y dirigentes políticos que se presentan como miembros de cultos evangélicos, lamentándose de que en forma indistinta, se difunden por la prensa y las redes términos tales como “cristianos”, “iglesia”, “evangélicos”, sin especificar nombres ni denominaciones o características y diferencias que dentro del amplio espectro que cada palabra comprende, suelen ser muchas y frecuentemente muy contrastante.

En entrevista con Emiliano Cotelo en En Perspectiva (Radiomundo 1170am), el pasado 7 de noviembre, el Pr. Hugo Armand Pilón, presidente de la mencionada federación, explicó con claridad cuáles son las dos grandes corrientes de pensamiento dentro del protestantismo que surgen a partir del siglo XX cuando un grupo de iglesias afirma que hay ciertas verdades fundamentales que no deberían cuestionarse, mientras que otras creen que pueden realizar un abordaje crítico de todo el texto bíblico sin considerar axioma alguno. A los primeros se les llamó fundamentalistas, y a los segundos ecuménicos.

Aquí cabe aclarar que el término “fundamentalistas” no refiere a fanatismo sino a identificar a este grupo de iglesias como aquellas que tienen ciertos conceptos que consideran fundamentales, indiscutibles, base sobre la cual se funda toda la fe. La FIEU es, precisamente, la representativa de los ecuménicos. Luego, las demás iglesias evangélicas (pentecostales, bautistas, etc.) son fundamentalistas.

El Pr. Armand Pilón es pastor de la Iglesia Evangélica Valdense del Río de la Plata, una de las iglesias más antiguas, incluso anterior a la reforma luterana. Hija de la obra de Pedro Valdo, un francés pionero en la causa de que todos los creyentes tuviesen acceso a las Sagradas Escrituras. Sin la obra de precursora de Valdo, Wyclif, Hus y otros, difícilmente Lutero, Zuinglio, Calvino, o Arminio hubiesen realizado su labor. Es decir, todos los hijos de la protesta le debemos un tributo de agradecimiento a Valdo y, por ende, a quienes continúan su obra hasta hoy.

Dentro de este contexto de reconocimiento a la obra histórica de las iglesias hoy representadas por la FIEU, lo que no parece lógico es que éstas pretendan arrogarse para sí mismas la exclusividad del uso de los términos “evangélico”, “cristiano”, o “iglesia”. Tanto los ecuménicos como los fundamentalistas somos cristianos, evangélicos y nos congregamos en iglesias. No podemos pretender que por discrepancias, de la índole que sea, resulte aceptable exigir a los otros el cese del uso de alguno de estos términos. Mal que le pese a la FIEU, los pentecostales y los bautistas también somos evangélicos.

No solamente no es lógica, ni fraterna, sino que tampoco es recíproca la actitud de la FIEU. Las iglesias de la FIEU han tenido posturas poco menos que escandalosas acerca de temas de actualidad, como ser la agenda de derechos para el colectivo LGTB o la despenalización del aborto, y no se ha visto ninguna iglesia fundamentalista u organización que las aglutine, saliendo a desmarcarse de los ecuménicos o exigiéndoles que no usen tal o cual término.

La Iglesia Evangélica Metodista ha cedido sus altares para que un “coro de hombres gay” cantaran villancicos de navidad. Tal acto sería considerado como de casi profanación por parte de los evangélicos fundamentalistas (y digo casi para dejar abierto un mínimo margen de discusión). Sin embargo, no se ha visto, reitero, ninguna iglesia fundamentalista u organización que las aglutine, exigiéndole a la Iglesia Metodista que deje de llamarse a sí misma “evangélica”.

Es muy respetable, aunque quizás no tan compartible, la postura de las iglesias de la FIEU en cuanto a la participación ciudadana en política y en cuanto a los temas polémicos que se citaron ut supra. Pero eso no les da derecho a los ecuménicos a decirle a los fundamentalistas cómo deben proceder o pensar.

Personalmente, le recomendaría al Pr. Armand Pilón, a las iglesias de la FIEU y a sus miembros que reflexionen profundamente en lo que Pablo le escribe a los tesalonicenses en la primera epístola qué les escribió, cuando dijo: “procuren vivir tranquilos y ocupados en sus propios asuntos” (cap. 4, vs. 11).

El comunicado de la FIEU termina diciendo “no todos los que me dicen: “Señor, Señor”, entrarán en el reino de los cielos, sino solamente los que hacen la voluntad de mi Padre celestial”. ¿Le parece a la FIEU que la voluntad del Padre es que una agrupación de hombres que en sus fueros íntimos practican la sexualidad de una manera que las Sagradas Escrituras indican que es pecaminosa y pervertida, se suban a los altares desde donde se supone que se le rinde culto a Él para cantar villancicos navideños? Pues bien, ahí tienen un asunto bien propio de ustedes en el cuál ocuparse y dejar a los demás evangélicos (que lo son, aunque no les guste) que se ocupen de los suyos.

jueves, 5 de julio de 2018

El mal alumno Suárez

Carta publicada en el Semanario Búsqueda, en la sección Ecos de El País (Uruguay) y en el portal de En Perspectiva

En la conferencia de prensa post partido de Uruguay con Portugal, el periodista Federico Paz le pregunto al maestro Oscar Tabarez: “¿por qué Uruguay marca ese diferencial con el resto de trancar con la cabeza? ¿Es el perfil de jugador que Ud. elige? ¿Es el gen ganador o cómo concibe el futbol el jugador uruguayo? ¿Es lo que Ud. transmite? ¿Es lo que se contagia en un plantel que viene trabajando hace tiempo? ¿Ud. qué explicación le encuentra a eso que emociona a todos?”.

La pregunta del periodista tenía un presupuesto muy claro: el axioma de que la entrega o la garra es patrimonio exclusivo de los uruguayos.  

El maestro Tabarez, en otra lectio magistralis de las que nos tiene acostumbrados, le responde: “Yo me permito decir que tenemos que tener cuidado con considerarnos únicos en algunas cosas. Me parece que es una posición poco humilde. Todos los equipos tienen jugadores que se brindan …”. Luego de desarrollar un poco más la idea, concluyó con la frase que resaltó más en el fin de semana: “cuando se tiene la suerte de ganar, hay que ganar sin estridencias; y cuando nos toque perder, perder con dignidad, con humildad”. El mensaje del maestro Tabarez resultó diáfano. Huelga la necesidad de comentarlo o explicarlo.

Sin embargo, el pasado martes 3 de julio, apenas pasadas algo más de 48 horas después de la conferencia de prensa, se le realizan varias preguntas a Luis Suárez y resalto la que hacía referencia al delantero del seleccionado francés, Antoine Griezmann, y su sentimiento de simpatía y cercacnía con el Uruguay, producto de sus amistades con Carlos Bueno, Diego Ifrán, Gonzalo Castro, Cristian Rodriguez, Diego Godín y José María Gímenez (sumado a su cercanía con Martín Lasarte y Pablo Balbi cuando lo dirigieron y con su actual preparador físico en el Atlético de Madrid, Oscar Ortega).

Suárez respondió: “por más que diga que es medio uruguayo, es francés y no sabe en realidad lo que es el sentimiento de un uruguayo. Él no sabe la entrega y el esfuerzo que hacemos los uruguayos desde chicos para poder triunfar en el futbol, con tan pocas personas que somos. Y eso lo sentimos nosotros. Tendrá sus costumbres, su forma de hablar y todo eso de uruguayo, pero el sentimiento nosotros lo sentimos de otra manera”.

Suárez se ubica, con estas declaraciones, en las antípodas del pensamiento del maestro Tabarez y lo ubica en una posición penosa a juicio de quien suscribe. Cuando deberíamos estar orgullosos como uruguayos de que un extranjero abrace nuestros valores y costumbres como propios solo por el simple hecho de haber tenido algunas amistades uruguayas (lo cual habla muy bien de esos amigos y de los uruguayos en general), Luis Suárez le sale al cruce con expresiones despectivas (“por más que diga que es medio uruguayo, es francés” como si fuese malo serlo) que denotan un rasgo de su personalidad que evidencia una actitud típica del resentido que se victimiza por las dificultades de su pasado y que por más que haya llegado lejos y triunfado en la vida profesional y familiar, acumulando enormes sumas de dinero y fama, siempre tiene algo que envidiar o reprochar en el otro.

Pero por otro lado, parece que Suárez no se enteró que Francia tuvo que levantarse del polvo al ser devastada por dos guerras mundiales que la dejaron como un muladar. Si bien Griezmann no es hijo directo e esa generación, ningún uruguayo lleva en sus genes la información que se transmite de generación a generación conteniendo la noción intrínseca de la supervivencia y la superación, que en el caso de los galos, proviene de una época difícil para ellos pero muy dulce para nosotros, ya que mientras Europa se consumía en el horror bélico, Uruguay florecía como una nación próspera e igualitaria, dónde se ganaban torneos Sudamericanos y Copas Mundiales más seguido que ahora. Hasta estoy empezando a creer que por eso ganábamos tanto: porque nuestros rivales estaban diezmados.

Afortunadamente, estoy convencido de que a la mayoría de los uruguayos nos representan ampliamente más las palabras que día a día con tanta generosidad nos regala el maestro Tabarez, que las puerilidades de Suárez.

martes, 19 de junio de 2018

Hablando de Islandia

Si hay un sitio de referencia en inglés acerca de temas de salud es el sitio de la prestigiosa compañía Health Line, Inc.: https://www.healthline.com/

El virus de la curiosidad acerca de Islandia (inoculado por el Mundial de Rusia) me hizo dar con un artículo de esa publicación llamado: “El debate acerca de la interrupción de embarazos con síndrome de Down”. En el epígrafe del artículo dice: “Debido a los abortos, solamente uno o dos bebes con síndrome de Down nacen cada año en Islandia, despertando el debate acerca del control parental de las anormalidades genéticas”.

Debo confesar que el sólo título me produjo un dolor inmenso. El epígrafe me terminó de liquidar. De ambos se desprende que en Islandia las madres se hacen un test para saber si el niño viene con síndrome de Down, y en caso afirmativo, interrumpen el embarazo. Es decir, lisa y llanamente, desprecian a la criatura que viene en camino porque es “enfermita”. Y no tiene nada que ver con el argumento típico del “mi cuerpo, mi decisión”, no tiene que ver con aspectos personales de la mujer embarazada, ni con su situación socioeconómica (en Islandia no hay pobres) ni con sus aspiraciones personales/profesionales.
El aborto, en estos casos, deja de ser una razón personal de la madre que quiere decidir sobre su cuerpo.
Es un problema con la criatura.
La criatura es la que no viene como yo quiero, por lo tanto, no la quiero. Se visualizan las dificultades futuras de la crianza de la criatura con el síndrome y se decide escapar de las mismas, eludirlas. No complicarse la vida.

La repugnancia del hecho me desafió a no seguir leyendo el artículo, pero tuve que reponerme para hacerlo y descubrir cosas peores.

La nota comienza diciendo que en Estados Unidos son 6.000 los bebes que nacen con síndrome de Down, pero casi ninguno en Islandia. La población en EEUU son 324 millones, por lo que el porcentaje de nacidos con el síndrome es 0,00185%. En Islandia, si nacen a lo sumo dos por año, el porcentaje es 0,00059% (la población es 338.000 habitantes). “Esto hace que casi el 100% de las mujeres en Islandia que obtienen un resultado positivo del test de síndrome deciden terminar su embarazo”, dice la nota.
Estos porcentajes son de 98% si hablamos de Dinamarca, 77% en Francia, y 67% en Estados Unidos. En Islandia, donde el gobierno exige que todas las madres sepan que existen test para saber si el feto tiene una anormalidad, el plazo para terminar el embarazo se extiende hasta 16 semanas en caso de deformidad en el feto. Por tales razones, el 85% de las embarazadas eligen hacerse esos tests y casi el 100% de los casos positivos por síndrome de Down, espina bífida u otras anomalías, terminan en aborto.

Los exámenes prenatales, combinados con la libertad para abortar, en lugar de servir para preparar a los padres para la crianza de los niños, son usados en estos países para sacarse un problema de encima. Ese es el enfoque filosófico de los padres modernos acerca de la concepción. ¿Es esto el fruto del progresismo o la libertad absoluta e irrestricta de elegir? ¿Acaso no existe ningún enfoque ético que nos proponga la conveniencia de determinadas limitaciones?

Eric Scheidler, director ejecutivo de la Liga de Accion Pro Vida, dice: “habiendo conocido a varias personas con síndrome de Down en mi vida, estoy horrorizado con la idea de que Islandia, y la sociedad occidental en general, está rechazando a estos niños”.

La presidente de la Sociedad Nacional para personas con Síndrome de Down de los Estados Unidos, Sara Hart Weir, asegura que los padres no están siendo apropiadamente informados por profesionales de la salud acerca de como puede ser la vida con un niño con síndrome de Down, por lo tanto “no pueden aprobar las acciones de un país tendientes a erradicar a las personas con síndrome de Down”, las cuales, dice, “necesitan ser aceptadas como parte de la sociedad”.

“En los Estados Unidos, las personas con síndrome de Down continúan excediendo nuestras expectativas: viven independientemente, van a estudiar, trabajan en tareas competitivas, se casan, viven a su máximo potencial, y llevan adelante vidas plenas”.

Recuerdo haber visto un documental en internet dónde una joven con síndrome de Down decía: “Sólo ven el síndrome, no me ven a mi”.

Siempre sostuve que la discusión no era entre “aborto sí” o “aborto no”, sino que la cuestión debe ser más profunda. El aborto es una decisión que viene siempre como consecuencias de otras decisiones anteriores. Esas otras decisiones tienen detrás razones que son las que nunca llegamos abordar. Pero adicionalmente a esto, también ha quedado pendiente el debate ético acerca del abordaje que tenemos de la paternidad.

¿Cómo debemos aproximarnos a eso que viene ahí, sea un cigoto, sea un embrión, sea un feto?
¿Realmente podemos ignorar ese ser a la hora de tomar decisiones?
¿Acaso lo que allí viene no es una parte de mí?
¿Es aceptable que lo considere una molestia que quisiera evitarme?
¿Es aceptable rechazar a un bebé porque viene con una anormalidad genética como algo que cabe dentro de la libertad de la mujer de elegir?
¿La desesperación del ser humano para evitar el dolor puede llevarnos a traspasar tantos límites?
¿Acaso el amor no lleva intrínsecamente una dosis inevitable de dolor?
Si procuro por todos los medios alejar el dolor por completo de mi vida, ¿no me llevaría eso a una vida vacía de amor? ¿Y por ende, sencillamente, vacía?


En medio de esta realidad tan devastadora, llené mi ánimo con una dosis de esperanza que encontré en Instagram, y que quiero que conozcas.
Se llama Candelaria.
Según su mamá, ella tiene una tremenda sonrisa, un carácter fuerte, un hermano mayor y una menor, inigualable ternura.... y síndrome de Down. Su perfil de Instagram es “cande_down_side_up” y su web: http://candedownsideup.com/.

Su mamá se llama Alfonsina Almandoz, se define a si misma como “apasionada por esto de la maternidad y una ignorante declarada de las maravillas que las personas con síndrome de Down pueden lograr y aportarnos”. Ella extrae tesoros de la vida de su hija y nos enseña a todos que la vida con síndrome de Down es una “vida UP”.

El poeta germano-español Marcos Vidal Roloff describe a las personas con síndrome de Down de una manera excepcional en su canción “Ángeles de Mazapán”:

“Hasta que vi en sus ojos el fulgor,
el sello de un ser superior
el brillo plateado
de tu rostro disfrazado
Pequeños ángeles de mazapán
más inquietantes que un volcán
capaces de romper el corazón mas duro
llenan el valle con burbujas de aire puro
Son emisarios de la paz
dejan tu huella por donde van
nunca sabran cuanto cariño
son capaces de generar”



El día en que naciste, nadie se preocupó por ti. No te cortaron el cordón umbilical ni te lavaron ni te frotaron con sal ni te envolvieron en pañales. Nadie puso el más mínimo interés en ti; nadie tuvo compasión de ti ni te cuidó. El día de tu nacimiento, no fuiste deseada; te arrojaron en el campo y te abandonaron para que murieras. Sin embargo, llegué yo y te vi ahí, pataleando indefensa en tu propia sangre. Mientras estabas allí tirada dije: ‘¡Vive!’; y te ayudé a florecer como una planta del campo. Creciste y te convertiste en una joya preciosa

Ezequiel 16:4-7

sábado, 31 de marzo de 2018

Jesús oró por mi

Por Giovanna Mori 

Esta es una semana especial para los cristianos: recordamos el Inmenso Amor de nuestro Jesús al morir en esa Cruz y resucitar al tercer día, dándonos así la Salvación. 

Mucho he visto y escuchado en esta semana sobre este acto de amor y concuerdo con todo; cada imagen, mensaje, y reflexión. Pero hoy estuve meditando en otro acto de inmenso amor que tuvo Jesús y que quizás pasa desapercibido frente a su muerte en la Cruz. 

Es un acto de amor incondicional hacia el ser humano; hacia aquellos que estuvieron con Él en ese momento pero también a todos nosotros, los que HOY creemos en El. Y ese acto lo realizó tan solo unas horas antes de ser crucificado, un poco antes de ser arrestado y traicionado por uno de sus mejores amigos; unas horas antes de ser negado por otro gran amigo, un poco antes de ser ultrajado, vituperado, y menospreciado como a nadie en este mundo. 

La Biblia lo relata en Juan 17: “Jesús ora por sus discípulos”. 

Hoy medité en esa oración. Analicé cada una de sus palabras, y permítanme decirles que quebró mi corazón, atravesó mi alma, me hizo llorar y amarlo aún más de lo que hasta hoy lo amé. 
Jesús estaba a punto de entregar su vida por cada uno de nosotros, de ser tratado de la peor manera posible en este mundo. Sabia lo que iba a ocurrir y en vez de tomarse un tiempo para pedir por el mismo delante del Padre, en vez de pedir que la muerte sea menos dolorosa, que los latigazos no duelan tanto, que la corona no sea de espinas, que la humillación no fuera tan grande, que el dolor en su cuerpo fuera menguado al menos por un poco de amor que pudiera ver en algunas miradas… en vez de pedir que todo eso valiera la pena, que no haya sido en vano haberse despojado de si mismo, haber dejado Su Gloria, haber nacido como hombre y morir como un ladrón, en vez de suplicar por un poco de misericordia, en vez de pedirle al Padre “haz que en ese momento tu GLORIA se manifieste y TODOS vean quien soy yo y así TODOS creerán”… 

En vez de pedir por el mismo… pidió por ti y por mi

Se acercó a Su Padre para hacer la oración más ferviente y sincera delante de Dios. En ese momento de mayor dolor, fue cuando más humano se sintió y por eso mismo INTERCEDIÓ por nosotros como humano. 

YO ruego por ellos – dijo. No por este mundo sino por cada uno de esos q me diste…” “Cuando estaba en el mundo yo los cuidaba, pero ahora voy a ti. Yo les he dado tu palabra y el mundo los aborreció. No ruego q los quites del mundo pero si que los protejas del mal” 

Jesús sabia lo que era ser humano, lo que significaba ser maltratado, humillado y burlado por llevar Su evangelio. Sabia perfectamente los peligros que el ser humano atravesaba por creer en Él. Entendía muy bien la duda, el dolor, y la carga que podía significar cada día tomar Su Cruz y seguirle; que no era fácil dejar las cargas a sus pies y tomar las suyas… que no era tan sencillo simplemente creer en lo que NO SE VE, en lo que NO SE CONOCE. 

Mas adelante dice : “El mundo no te ha conocido, pero yo si te conocí y estos han CREIDO que tu me enviaste”. 
Ahí mismo Jesús estaba diciéndole al Padre: “YO sé de dónde vengo y a donde voy. Yo te conocí, vi tu rostro, y sé que por muy doloroso que sea todo esto, en tres días estaré contigo sentado a tu diestra, vestido de gloria y resplandor. 
Pero ELLOS no te han visto, no han visto tu trono, no han visto tu corona, ni tu Resplandor. Ellos simplemente me HAN CREÍDO y por esa FE han dejado familia, riquezas, trabajos, han dormido en plazas, desiertos con la cabeza apoyada en piedras, y cubriéndose solo con un manto. 
Han comido de lo que yo suplía para ellos, hicieron locuras tan solo porque YO les pedía hacerlo, me siguieron a donde quiera que fuera, aun por lugares donde fueron maltratados, humillados y puestos en peligro por estar conmigo. 
Ellos no habían visto tu rostro como un Moisés, ni habían visto tu gloria como un Elías, no habían escuchado tu voz guiándolos como un Josué y no habían experimentado tu Presencia como Daniel, y sus tres amigos en aquel horno. Encima los referentes de la Ley no me aceptaron y son los que me arrestan. Ellos SIMPLEMENTE creyeron en mi.y por esa FE es que vieron milagros ocurrir, señales seguirlos. 
Pero ahora yo me voy. Mientras estuve aquí los cuidé, no les faltó nada. Yo iba delante, daba mi mejilla, salía en defensa pero ahora quedan solos en este mundo, solos con su FE; y si bien tu y yo sabemos que vendrá sobre ellos el Espíritu Santo, ellos NO SABEN que eso ocurrirá, no saben lo que viene por delante, no sabrán cómo seguir sin mi, no sabrán como enfrentar cada vituperio, cada traición, cada latigazo, cada escarnio que tendrán que soportar por MI CAUSA, por CREER en nosotros, ¡Padre! 
Y no solo ellos, sino TODO aquel que crea en mi por la palabra de ellos… Pasarán más de 2000 años antes que YO vuelva por ellos. Habrán días en que será muy difícil levantarse y seguir. Habrán días que no entenderán por qué las enfermedades, por qué la escasez, por qué las puertas se cierran, por qué el cielo parece estar cerrado. Habrán días, Padre, que ellos simplemente no sabrán que hacer, por donde ir, ni que decir, pero CREERÁN, solo creerán. Esperaran en nosotros, esperanza contra esperanza. Aun frente a gente q nos seguirán negando y por eso irán contra ellos, los humillaran, los traicionarán, los tratarán de cobardes, ilusos, mentirosos, querrán meterlos presos, desprestigiarlos e incluso matarlos… o simplemente ignorarlos, despreciarlos y dejarlos de lado. Habrán muchos más que también dejaran familias, recursos, trabajos, comodidades, tan solo por seguir nuestra Palabra, aun sin haberte visto a ti, ni haber vivido conmigo; pero por haber creído dejaran todo por ti y por mi. 
Porque YO sé lo que es vivir como humano, porque sé todo esto, mi Padre: ¡te ruego por ellos! 
Cuando yo no esté aquí, cuídalos, protégelos… no los abandones. Es más, hazlos UNO contigo, porque SOLO unidos a ti podrán vencer! 
Te pido que hagas con ellos como hiciste conmigo. Yo comparto mi Gloria, mi poder y mi unción con ellos, pero sobre todo te pido que los hagas UNO con nosotros, así juntos venceremos y entonces estarán a SALVO”. 

Hoy, viernes de Semana Santa, claro que recuerdo el Amor Inmenso de Jesús en la Cruz del Calvario y de cómo esa muerte me dio a mí la Vida eterna. Pero HOY, también recuerdo y agradezco inmensamente el AMOR incondicional de mi Jesús que aun antes de morir estaba pidiendo por MI, por ti, por cada uno de nosotros.