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viernes, 14 de agosto de 2020

El cristiano y el dinero. Capítulo 3

El diezmo es un principio de adoración


El versículo en Deuteronomio 14:22 (citado en el capítulo anterior) es de los pocos casos en las Escrituras en la que se usa la palabra “indefectiblemente”, que significa “ineludible, irrenunciable, insoslayable, indeclinable, inevitable, cierto, seguro, evidente, infalible, imprescindible, que no puede faltar o dejar de ser, que tiene que acontecer”

De todos los mandamientos que hay en la Escritura, es el único que viene precedido de un adjetivo tan contundente como “indefectiblemente”. No encontramos que diga “indefectiblemente” no matarás, ni “indefectiblemente” honrarás a tus padres, o “indefectiblemente” guardarás el día de reposo. 

Sí se utiliza este adjetivo en otras cuatro citas de las Escrituras para enfatizar sobre ciertas ordenanzas específicas de menor rango (Lv. 20:10, 20:16, 27:29 y Nm. 35:31).

En otras traducciones de la Biblia, se observa: 

Diezmarás fielmente todo el producto… 
(La Biblia de las Américas).

Indispensablemente diezmarás todo el producto… 
(Biblia del Jubileo).

Cada año, sin falta, deberán ustedes apartar la décima parte de todo… 
(Dios Habla Hoy + Nieva Versión Internacional).

Cada año deberán entregarle a Dios la décima parte de todo lo que ustedes cosechen y produzcan. ¡No fallen ni una sola vez! 
(Traducción en lenguaje actual).

La razón por la cual este es el único mandamiento que tiene un énfasis especial en su cumplimiento es porque Dios sabía desde un principio que meterse con el dinero de la gente era algo complicado. Sería el mandamiento más difícil de cumplir, el primero en no ser honrado. Sabía Dios que podría tener hebreos que en toda su vida no mataran ni robaran a nadie, fieles a su esposa y que respetaran el sábado, pero no les fueras a pedir plata.
 
De hecho, modernamente, cuando le comentas a un conocido que estás yendo a una iglesia, lo primero que te preguntan es: “En esa iglesia a la que vas, ¿te piden dinero?”

Ah, no te metas con el dinero de la gente…

Es ofensivo hablar de dinero, y sobre todo, pedir dinero, y la razón es una sola: el dinero es un dios al que la gente adora, aun sin darse cuenta

Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.
Mateo 6:24

El dinero es lo único a lo que Jesucristo llamó señor. La competencia no es entre Jesucristo y el diablo, la competencia es entre Jesucristo y el dios dinero (Mammonas), el dios de la avaricia deificada o riqueza personificada. 

Por tal razón, las indicaciones que Dios nos deja en cuanto al manejo del dinero son indicaciones tendientes a evitar el peor de los pecados: la idolatría.
 
Conclusión: cuando diezmamos adoramos a Dios y evitamos adorar al dinero.

El cristiano y el dinero. Capítulo 2.

Origen y definición de diezmo
Origen. Entregar el diezmo a Dios es un concepto antiguo, muy anterior a la ley de Moisés. El primer registro bíblico del diezmo ocurre precisamente unos 600 años antes de Moisés. Luego de venir de una guerra donde fue a rescatar a su sobrino Lot, Abram recibe un botín de guerra, se encuentra con el sacerdote Melquisedec y le entrega los diezmos del botín. 

Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino; y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo.
Génesis 14:18-20

Aquí se nota el detalle de que Abraham, sin que Melquisedec le pidiera nada, por iniciativa propia, le da los diezmos de todo. Esto evidencia que diezmar era un hábito en la cultura de aquel entonces: es claro que las poblaciones antiguas tenían por costumbre diezmar a sus divinidades. 

Más adelante, vemos lo mismo en Jacob, nieto de Abraham. 

E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios. Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti.
Génesis 28:20-22

Aquí vemos al diezmo como parte de un pacto (un voto) que Jacob hace con Dios, luego de tener un encuentro con él. Nuevamente, por iniciativa propia, sin que la Biblia registre que Dios le pidiera o exigiera el mismo.

Hasta aquí ambos ejemplos nos muestran que el diezmo es una práctica antiquísima que se hacía por iniciativa del diezmista; es un acto de dar que nace del corazón, sin que nadie lo pida. Esto era así posible porque, en la cultura oriental, el diezmo era una costumbre instalada. Era de lo más normal. 

Definición. Más allá de su origen, más tarde el diezmo se vuelve una exigencia para Israel, pues pasa a estar contenido en la ley. El diezmo es la décima parte o diez por ciento de algo y se define así: 

Y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, de Jehová es; es cosa dedicada a Jehová. Y si alguno quisiere rescatar algo del diezmo, añadirá la quinta parte de su precio por ello. Y todo diezmo de vacas o de ovejas, de todo lo que pasa bajo la vara, el diezmo será consagrado a Jehová.
Levítico 27:30-32

Indefectiblemente diezmarás todo el producto del grano que rindiere tu campo cada año.
Deuteronomio 14:22

En base a estas dos definiciones, podemos actualizar la definición de diezmo al día de hoy como la décima parte del producto de un emprendimiento. Para el día de hoy, el diezmo es la décima parte del salario nominal en caso de empleados, y la décima parte de la facturación, en el caso de las empresas.