Entrada destacada

Desordenado y vacío

“Y la tierra estaba desordenada y vacía…” . Génesis 1:2. La Biblia dice que cuando Dios creó los cielos y la tierra, la tierra estaba d...

domingo, 18 de diciembre de 2016

Mi opinión acerca de Fidel Castro



Han pasado tres semanas desde la muerte de Fidel Castro y me he tomado el tiempo para analizar, no solo su vida y obra, sino la opinión de todos los que he podido leer hasta ahora. Como todo personaje controversial, las opiniones parecen dividirse en dos bandos. Quienes miran con simpatía los regímenes de simiente marxista le admiraron. Los demás le consideran un déspota, tirano y dictador.

Para nosotros, los uruguayos, que estamos acostumbrados a vivir en una democracia republicana y liberal, la figura de Fidel, al menos, nos hace ruido. Un individuo que se mantuvo en el poder por más de 50 años mínimamente nos llama la atención. En Uruguay no estamos acostumbrados a tener líderes que permanecieran en la presidencia por más de 10 años, y siempre con un período interrumpido en el medio (exceptuando los presidentes del Cerrito y la Defensa durante la Guerra Grande que duraron 8 años de corrido). Encima uno le suma las acusaciones que pesan sobre Fidel acerca de su concentración de poder, de la represión de las expresiones opositoras, el impedimento de poder salir libremente de la Isla, la imposibilidad de organizarse políticamente con otras ideas, y la imagen que uno se hace es profundamente negativa. No faltaron las voces que lo descalificaron por que bajo su mando murieron muchísimas personas. En ese respecto, me afilio a lo opinado por el Ing. Juan Grompone: “si vamos a juzgar a un jefe de Estado por la cantidad de cadáveres que cosechó, ¿qué dejaríamos para Harry Truman y sus bombas nucleares y tantos otros que no son calificados así?”

Pero cabe preguntarse: ¿el Uruguay fue siempre una república democrática y liberal que permitía el más amplio y libre ejercicio de opinión y proselitismo político?

Repasemos el régimen de nuestro prócer José Artigas, Jefe de los Orientales y Protector de los Pueblos Libres. Lo que voy a desarrollar a continuación está extraído del libro “PURIFICACIÓN. Sede del protectorado de los pueblos libres 1815 – 1818” del historiador Juan Antonio Rebella, al que se puede acceder haciendo click aquí.

Advierto al amable lector que el desarrollo será extenso porque quiero fundamentar detalladamente mi posición.

En 1814, los españoles que dominaban Montevideo son derrotados por las fuerzas de Buenos Aires. Artigas encomendó al Coronel Fernando Otorgués solicitar el dominio de Montevideo, pero la gestión fracasó en junio de ese año, cuando fue atacado por las fuerzas bonaerenses. Este hecho desató una lucha entre Artigas y Buenos Aires por el dominio de Montevideo. Sobre octubre de ese año, Otorgués vuelve a perder, esta vez frente al Coronel Manuel Dorrego.

 Al año siguiente, las fuerzas leales a Artigas al mando del Gral. Fructuoso Rivera derrotan a las fuerzas de Dorrego en la Batalla de Guayabos (10 de enero de 1815). En febrero, los leales a Buenos Aires desalojan Montevideo. Se establece un nuevo cabildo el 4 de marzo y el 21 se hizo cargo de la ciudad el Gobernador Militar (así lo nombró Artigas) Fernando Otorgués.

El 26 de marzo, Otorgués enarboló su tan famosa bandera, la que hoy el Frente Amplio usa como símbolo.

Estos son los hechos que enmarcan la entrada de Montevideo en la esfera de la política artiguista.

Pero, no todo es tan fácil como se cuenta; mantener un enclave de poder como ese, implica necesariamente reducir al mínimo, incluso hacer desaparecer de ser posible, cualquier germen opositor contrario al ideario artiguista. No solo hay que resistir los ataques externos, las invasiones probables, sino que no hay que permitir que desde dentro surjan células malignas que ataquen al cuerpo desde su interior.

Eso lo sabía Fernando VII quien, tras expulsar al gobierno intruso de José Bonaparte (hermano del petiso), dispuso decretos destinados a castigar a los que habían servido al gobierno de Bonaparte, dónde se establecía el cese de todos los empleados nombrados por aquel y otra medidas tendientes a la purificación de la población.

En Chile, recibida la noticia de las medidas tomadas por Fernando VII, se aprestaron a imitarlas.

En Córdoba residía el sacerdote José Benito Monterroso (hermano de Ana, esposa de Juan Antonio), quien al radicarse en la Banda Oriental, será el secretario más cercano a Artigas, y ejerce especial influencia sobre el caudillo. Monterroso muy probablemente le transfirió a Artigas el conocimiento de lo que en Chile se estaba aplicando, en inspiración con los hechos de la península ibérica, que rápidamente habían llegado a oídos de la población en Córdoba.

Como sea que Artigas haya concluido su decisión, resultó lógico y razonable para aquellos tiempos, que el Jefe de los Orientales no podía permitirse tener dentro de sus dominios personas que pudieran ser germen de una contrarrevolución.

Ni lento, ni perezoso, Otorgués emitió una orden dirigida a “los hombres enemigos del sistema patrocinados de dudas maliciosas” que “han infundido ideas incendiarias, sin otro objeto que introducir una perjudicial desunión de ánimo entre los ciudadanos de un mismo país”. En dicha orden, dispuso que “ningún individuo español podrá mezclarse pública o privadamente en los negocios públicos de esta provincia, esparciendo ideas contrarias a su libertad con el finjido (sic) pretexto de hacer la felicidad del país ni con otro alguno. El que a ello contraviniere, será a las veinticuatro horas inmediatamente fusilado, incurriendo en la misma pena el que lo supiere y no lo delate”.

Al tiempo que esto ocurría, en España el Rey Fernando VII aprontó un ejército de 10.000 soldados con el fin de recuperar el domino sobre el Río de la Plata. Dicha noticia llegó a la Banda Oriental. Sin embargo, la expedición cambió de rumbo y nunca llegó al Río de la Plata. Pero esto no fue conocido en la Banda Oriental, sino mucho tiempo después.

Teniendo entonces la convicción de que una invasión española se avecinaba, Artigas no quería que personas contrarias a sus ideas y/o que simpatizaran con la corona, se sumaran a la invasión luchando a favor de ésta, desde dentro.

Así lo comunica Artigas al gobernador de Corrientes José de Silva: “Desde que hemos enarbolado el estandarte de la libertad, no nos resta otra esperanza que destrozar tiranos, o ser infelices para siempre. En esa virtud, manifiesta Ud. al pueblo el próximo peligro de ser invadidos nuevamente por los Españoles y la parte activa que por una consecuencia deben tomar los Portugueses en este empeño. De nosotros depende dejar burladas sus esperanzas, preparándonos a una común defensa. Si los europeos existentes entre nosotros nos perjudican, como creo, obligarlos a salir fuera de la provincia o ponerlos en punto de seguridad donde no puedan perjudicarnos. Esto mismo estoy practicando en mi provincia, haciendo trascendental el orden a todos los demás. Es, pues, de necesidad que lo ponga en ejecución con la mayor escrupulosidad”.

Finalmente, en Montevideo, luego de idas y venidas entre el Gobernador Militar Fernando Otorgués y el Cabildo (que se oponía inicialmente a estas medidas, pero que luego las ejecuta no sin antes mediar la destitución de Tomás García de Zúñiga y Felipe Santiago Cardoso) se comienzan a ejecutar las medidas de seguridad para defender al país de la presunta invasión peninsular. Se crea una Junta de Vigilancia presidida por Juan María Pérez y dos vocales (Gerónimo Pío Bianqui y Lorenzo Justiniano Pérez). El Dr. Lucas Obes fue consultor de la misma y su secretario Eusebio Ferrada.

La Junta emitió un decreto en el que se suspendía la seguridad individual dándose como fundamento de ello, el peligro que comportaba la próxima invasión peninsular (un equivalente al Estado de Guerra Interno votado por el parlamento en abril de 1972). Todos los europeos debían presentarse perentoriamente ante el Tribunal de vigilancia dentro del segundo o tercer día de la publicación del decreto, según fueran solteros o casados y establecidos, para dar sus nombres, patria y ejercicio. El Tribunal se limitaría a juzgar a los españoles cuya adhesión a la “causa de América” no fuera conocida y resolver quienes entre ellos podían permanecer en la ciudad y quienes debían ser expulsados de ella.

¿Qué reglas limitaban y condicionaban la actividad del Tribunal para dar por probados o no los extremos de adhesión a la “causa de América” y de que esa adhesión fuera conocida, y en el caso de no serlo, para resolver o no la expulsión? NINGUNA. Todo quedaba librado a la discrecionalidad, no existiendo posibilidad alguna de recurso de alzada.

Y si alguien se ocultase o de cualquier otro modo intentara eludir la resolución, se le confiscarían ipso facto y por vía administrativa, todos sus bienes, debiendo sufrir, además, la pena corporal que en su caso (es decir, discrecionalmente), se le decretase, sin más recurso que ser oído de un modo sumario por el Tribunal.

Respecto a los encubridores, se prescribía que por el solo hecho de no delatar la ocultación o fuga de los comprendidos en este decreto, se les juzgaría por el Tribunal criminales de lesa patria.

Además, se ordenó a todo habitante de Montevideo y su extramuro a informar al Excelentísimo Ayuntamiento dentro del plazo de tres días, el detalle de todos los granos, menestras, carnes saladas y otros víveres que hubiere o sepa que se hallen acopiados, sea cual fuera su oriunda clase.

Finalmente, cómo esto se trataba de estar preparados para la invasión, se le dio instrucciones a la población para que estuvieran listos para abandonar sus fincas.

Para financiar todas estas actividades, se resolvió confiscar los bienes de todos los españoles expulsados o fugados por la vía del empréstito forzoso.

Pero esto no bastaba: los expulsados seguirían representando un peligro latente. Era esperable que una vez expulsados emigraran para las provincias vecinas y desde allí, exacerbados aún más sus ánimos por las medidas contra ellos adoptadas, trabajaran activamente en favor de la expedición que había de venir. Por lo tanto, no era seguro tan solamente obligar a los españoles a salir de la provincia sin controlar su derrotero.

Artigas pensó en la conveniencia de concentrarlos a todos en un lugar donde fuera posible su fácil vigilancia.  Así lo expresa en su nota del 1º de junio de 1815 al gobernador de Corrientes, cuando dice (ya la cité más arriba y la repito aquí): “Si los europeos existentes entre nosotros nos perjudican, como creo, obligarlos a salir fuera de la provincia o ponerlos en punto de seguridad donde no puedan perjudicarnos.”

Evidentemente, su vigilancia sería más segura en las inmediaciones donde estaba acampado el ejército patriota. Así, Artigas pensó en fundar, con los expulsados, un pueblo en la región dónde tenía establecido su campamento militar. En oficio firmado por el Jefe de los Orientales dirigido al Cabildo de Montevideo, solicita que se tomen las providencias “sobre los Europeos que se hallan en esos destinos para reunirlos con los demás que están formando un pueblo por mi orden.

En dicho oficio, no solamente se ordena la remisión de los españoles sospechosos, sino también de cualquier americano que por su obstinación o por otro motivo, fuese perturbador del orden social y sosiego público.

Pasada la amenaza de la invasión española, y confirmado que la expedición tomó otros rumbos y otra misión, Artigas insistirá en este plan de purgar a la sociedad de los elementos que le pudieran hacer frente, ya que consideraba esto como una razón de seguridad interior, no tan solo una contingencia en caso de una invasión.

Es así que los españoles y americanos que fueron remitidos al pueblo que Artigas estaba fundando, deberían allí purgar sus crímenes, no teniendo esta purga un sentido de apremio físico ni de castigos incruentos, sino que se trataba de una purga de las ideas contrarias al sistema artiguista, por lo tanto, se trataba más bien de una purga espiritual. Estos expulsados experimentarían allí una catarsis moral y psicológica que les quite todos los que son conceptos perniciosos (a entender del pensamiento de Artigas).

De ahí que esa villa formada se conoció con el nombre de PURIFICACIÓN.



“Este es el lugar destinado para su purificación”.

Oficio de Artigas al Cabildo de Montevideo, 9 de octubre de 1815.



Artigas insiste en que se le remitieran únicamente personas que por su capacidad de influencia en la sociedad, pudieran ser (llegado el caso) “núcleos de reacción y de lucha” y que no le enviaran “pobres diablos y ganapanes, incapaces de producir un mal”.

Es decir, en síntesis, Artigas como líder de la Provincia Oriental y como Protector de los Pueblos Libres, entendía que debía asegurar su poder y dominio reprimiendo toda manifestación de oposición que debilitara su posición. Para eso, deportó a todos los que eran juzgados como posibles insurgentes, sin proceso ni garantía alguna, como ya se vio. Estas personas eran despojadas de sus bienes, de sus estilos de vida, de sus lugares, y enviadas por la fuerza a una nueva villa (en aquel entonces a un par de días de distancia de Montevideo) a iniciar una nueva vida dónde serían sometidos a un lavado de cerebro para que se les fueran las ideas anti artiguistas que pudieran albergar. Y a todos, se los concentraba en un mismo lugar, bajo vigilancia.

Un acto así en nuestro país, hoy en día, sería escandaloso, y además, violatorio de los derechos humanos, de nuestra constitución, y de prácticamente todo el cuerpo legislativo de la república.

Es como si el Frente Amplio quisiera hacer abuso del poder que tiene al ser gobierno y tomara a todos los que opinamos contrariamente a sus principios y nos concentraran en alguna dependencia militar del interior de la república hasta que “se nos pase la locura”.

Afortunadamente, en el Uruguay supimos construir una república democrática y liberal (liberal en el sentido político). No es la república perfecta, pero sí hemos conformado una sociedad muy evolucionada en estos tres valores, que repito: república, democracia, y libertad.

En la actualidad, en Uruguay cualquier persona puede elevar su voz en una opinión contraria al gobierno de turno, y aún más, puede hacer proselitismo de sus ideas, e incluso adoptar medidas y acciones concretar tendientes a debilitar al gobierno y ganar las próximas elecciones, sin que esto implique una represalia por parte de quienes ejercen el poder. No somos una república perfecta, posiblemente alguna acción fuera de lugar pueda siempre detectarse por parte de quienes, ostentando el poder, se vean amenazados, pero son siempre acciones menores y excepcionales. No hay acciones masivas, como los fue Purificación.

¿Pero acaso esto nos habilita a juzgar a Artigas? Si lo hemos de juzgar, hagámoslo en su justa medida, poniendo a Artigas en su contexto político y temporal. En la época de Artigas no había la conciencia de los derechos humanos que hay hoy (aun cuando ya se habían proclamado los derechos del hombre y el ciudadano, unos 25 años antes de 1815); no había una estructura de País que pudiera conferir derechos y darles garantías a los pobladores. No había tres poderes independientes. El poder era concentrado en el líder militar y todas las discrepancias se resolvían por imperio del más fuerte, militarmente. Esa era la regla en aquel momento.

Si alguna insurrección pudiera surgir, los insurrectos no respetarían normativa alguna, se alzarían en armas en contra del poder establecido. En esa lógica, era entendible que el poder establecido usara la fuerza para prevenir insurrecciones, sin respetar las normas que para nosotros hoy son claras y sagradas, pero que para aquel entonces no estaban ni cerca de ser internalizadas, ni individual ni colectivamente.

Es, por tanto, Artigas un hombre de su época; de una época en que las diferencias se dirimían por la vía armada.

Esa época se continuó extendiendo aun luego de fundado el Estado Oriental del Uruguay: Guerra Grande, la revolución de las lanzas, la revolución del Quebracho, Aparicio Saravia (por citar algunas).   

Muy probablemente, el fin de la revolución de Aparicio Saravia marcó un inicio nuevo para la sociedad. Los que con Aparicio lucharon, luego de vencidos, pasarán a la vida política, y el Uruguay no conocería más levantamientos armados de entidad, sino hasta el surgimiento del Movimiento de Liberación Nacional, en la década del 60.

Se puede, por tanto, decir que el Uruguay fue evolucionando, lentamente, de ser una sociedad que resolvía sus diferencias por la vía armada, a ser una sociedad como la que conocemos hoy. Dicha evolución no fue automática, llevó su tiempo de maduración, y la aparición de los Tupamaros ocurre cuando esa maduración aun no era tal, y aun se concebía esa vía como válida para la consecución de una causa. Los Tupamaros se levantaron en armas, y en armas fueron combatidos, y bajo la misma lógica, los militares pretendieron imponer sus ideales por la fuerza.

Pasado ese período negro de la historia reciente, podemos afirmar que nuestra sociedad ya se encuentra hoy en un estado de madurez tal que no soporta más el uso de la violencia para alcanzar ningún fin. Hemos evolucionado y no queremos volver a ser la sociedad de antes.

Por tanto, sería injusto juzgar a un líder militar del siglo 19 con la lógica que nuestra sociedad ha creado hoy, en pleno siglo 21.

Ahora bien, volvamos a Fidel. ¿Qué ha hecho, en esencia, Fidel en Cuba sino lo mismo que Artigas en Purificación? Al igual que Artigas, Fidel se preocupó de que no hubiera en su población individuos subversivos que pudieran alzarse contra su revolución. Para tal fin, apresó a cualquiera que se manifestara en contra y no les permitió salir de la Isla, para evitar que estando fuera vayan a organizar una contrarrevolución. Artigas entendía que su causa era la causa de la Libertad y la felicidad de las Provincias. ¿De dónde sacó Artigas que su causa estaba justificada en sí misma? Se le ocurrió a él. Fidel ha creído toda su vida que su revolución es la causa de la felicidad de los cubanos. ¿De dónde sacó Fidel que su causa estaba justificada en sí misma? También se le ocurrió a él.

Artigas concentró y ejerció todo el poder mientras lo tuvo. Era el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial. Fidel también.

¿Qué conclusión saco con todo esto? Que Fidel fue un líder con 200 años de atraso. La lógica que inspiró sus convicciones y acciones responden a una lógica antigua, que responde a una cultura aceptada hace 200 años. ¿Fue Fidel el único líder atrasado del mundo? Para nada. La mayoría de los habitantes de planeta NO viven en un régimen republicano, democrático y liberal como el nuestro. Basta pensar en algunos países asiáticos (China), los países árabes, algunos africanos, para concluir que el mayor núcleo de habitantes del mundo está aún viviendo bajo regímenes atrasados prácticamente 200 años.

Nuestra sociedad actual, la uruguaya, ha evolucionado y ya no abarca aquellas lógicas. El régmien que somete a la sociedad cubana, evidentemente no ha evolucionado en la misma velocidad que la nuestra. Nuestra sociedad evolucionó pero no lo hizo de un día para otro. Le llevó doscientos años, y mucho enfrentamiento en el medio. Tuvo altas y bajas, avances y retrocesos, pero evolucionó.

La situación cubana respecto de la democracia y la libertad sin dudas evolucionará y traerá un renacer de progreso y bienestar como nunca antes esa isla vivió. Tal vez más lento, o quizás la muerte de Fidel cataliza procesos. Lo cierto es que me ha quedado la impresión de que con la muerte de Fidel se va un líder funcional a una sociedad a la que se le ha impedido avanzar en los últimos dos siglos. Un hombre que si se lo ve desde el lente de nuestra realidad, está fuera de época, pero que para su sociedad posiblemente era él u otro con su misma impronta. Intentar imponer regímenes democráticos liberales en sociedades que han estado tanto tiempo sometidas y que no tienen incorporados culturalmente estos valores ha sido un fracaso rotundo (basta ver las experiencias de Estados Unidos en Medio Oriente). Cada sociedad evolucionará a su ritmo. Los cubanos NUNCA supieron lo que es un régimen republicano democrático y liberal. Vivieron siempre o bien bajo la intervención directa de España primero, de Estados Unidos después, con la dictadura de Machado, o la de Batista, y siempre de levantamiento en levantamiento, de revolución en revolución, hasta que la última, la de Castro, puso fin al hecho de que, cada tanto, un levantamiento derrocaba a otro; se estableció con mano dura y trajo estabilidad.

Entonces, estudiado Castro en su contexto, comparándolo con las lógicas de nuestros tan mentados héroes, para mí no será ni un líder digno de veneración (puesto que me siento muy a gusto con mi sociedad liberal, democrática y republicana) ni tampoco un malvado tirano (ya que si así lo calificara, tendría que hacer lo mismo con Artigas). Fue un hombre producto de un pensamiento atrasado 200 años. En el acierto, o en el error, le doy el crédito de que dedicó su vida a lo que pensó que era lo mejor para su pueblo. Resistió más de 50 años. Resistió cientos de intentos de asesinato. Y en comparación con sus antecesores, no lo derrocó nadie.

¿Llegará Cuba a ser una sociedad moderna, libre, democrática? No lo podemos saber. Pero lo que sí sé es que Uruguay llegó a eso no sin pasar por períodos de sangre y enfrentamientos. Y, hasta dónde he estudiado, ninguna sociedad evolucionó sin someterse a procesos similares y prolongados.

Quienes nacimos en la década del 80 hacia adelante, seremos testigos privilegiados (si Dios nos concede vida suficiente) para ver qué será de esta Cuba sin su líder.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Acerca del diferendo entre Ancap y los estacioneros

Durante el pasado lunes y martes (21 y 22 de noviembre) los dueños de estaciones de servicio resolvieron dejar de despachar combustibles como medida de protesta ante cambios en las condiciones con las que contratan con ANCAP.
Esta medida ha impulsado que el tema está presente en los medios masivos de comunicación y gracias a ello ha llegado a la población mucha información respecto del tema.
No obstante eso, para mi gusto falta mucha información y debate a un nivel más profundo como para juzgar las acciones de los actores y tomar postura.
Con la poca información que hay disponible, realicé algunas apreciaciones en mi cuenta de Facebook que me mereció algunos comentarios muy constructivos. Por tal razón, quise redactar el presente artículo para ordenar mis publicaciones en un solo lugar y darle forma.

ANTECEDENTES

Ancap recibió este año una asistencia de parte de Rentas Generales que rondó los mil millones de dólares como forma de adecuar los números del principal conglomerado industrial del país. Luego del arduo debate político que mereció la medida, el Cr. Danilo Astori pareció alzarse con las riendas de la situación, intentando dejar en claro que los desequilibrios de la pasada administración ocurrieron precisamente porque estaban fuera de su control, y luego de la remoción del anterior directorio del ente, declaró a los medios de prensa que se tomarían profundas medidas financieras en ANCAP. Una de las mencionadas, fue el recorte de los gastos de distribución del combustible. En un principio se habló de U$S 50 millones, y más recientemente de U$S 32 millones.


Tal parece, todo gira en torno a la rentabilidad de una estación de servicio. Mientras ANCAP afirma que las estaciones de servicio tienen, en promedio, un margen que supera los $250.000 mensuales, los estacioneros afirman (secundados por un estudio realizado por CPA Ferrere) que hay costos que la paramétrica no reconoce y que disminuyen esa rentabilidad promedio al entorno de los $150.000 mensuales.
ANCAP afirma: la rentabilidad de las estaciones de servicio es enorme y obscena. Se la están llevando toda.
Los estacioneros afirman: la rentabilidad de las estaciones de servicio viene disminuyendo a un ritmo elevado. Estamos a poco de morirnos de hambre.
¿Qué impresión me deja? Que ni tanto como afirma ANCAP ni tan poco como se agravian los estacioneros.
Lo bueno de todas las falacias que se dicen es que, como son falacias, son fáciles de refutar.
La falacia de los estacioneros, de que están al borde de la indigencia por la poca rentabilidad que tienen y que les quedará luego de aplicados los cambios que ANCAP propone (sobre los que opinaré más abajo) es fácilmente refutable observando el hecho de que no hay un solo estacionero que quiera vender su estación de servicio. ¿Ninguno se quiere deshacer de un negocio que cada vez da menos ganancias? Cabe la posibilidad de que incluso pasen a tener menos ganancia, ¿y así y todo ninguno se desprende de una estación? ¿Realmente es un mal negocio?
Luego está la falacia de ANCAP. Si la rentabilidad de los estacioneros es realmente monstruosa, elevada, y obscena, entonces ANCAP podría comprarse todas las estaciones de servicio y operarlas directamente y quedarse con esa rentabilidad enorme que dicen que hay. Con esa rentabilidad cubren el costo de comprarse todas las estaciones, y a largo plazo, esa rentabilidad que ahora es un costo en la contabilidad del ente, va a pasar a ser una rentabilidad operativa, y con suerte en chiquicientos años capaz que hasta nos hacen una rebaja de combustible. ¿Porqué no lo hacen? ¿Porqué DUCSA opera solamente dos estaciones en forma directa (y ni tan directa, porque se hace a través de otra sociedad anónima)?
El que está leyendo esto me podrá decir: ¿no acabás de afirmar tu mismo que no hay estacionero dispuesto a vender? ¿cómo haría ANCAP para comprarse las estaciones de servicio si no quieren vender?
La respuesta es sencilla: expropiación. ANCAP es un ente del Estado y tiene todo el respaldo que quiere y la capacidad de endeudarse todo lo que quiera para expropiar, contra el pago de una justa indemnización como marca la norma, todas las estaciones y recuperar en un plazo breve (si es cierto que la rentabilidad es tan grande) ese gasto y prontamente estar vertiendo en toda la sociedad un beneficio (al socializar la ganancia que era de los privados) como justificante de la expropiación.
¿Porqué ANCAP no expropia las estaciones de servicio? Pues porque es falso que las mismas tengan una ganancia obscenamente elevada. Tienen ganancia; sí. Pero no parece que sea suficiente como para que se las compren (o expropien) todas.
En los próximos dos párrafos analizaré el efecto de la medida de paro de los estacioneros y las consecuencias del cambio en las reglas de juego que quiere aplicar ANCAP.


Las anteriores son palabras de un señor de apellido Rostán, propietario de una estación de servicio en Fray Bentos, Rio Negro. El señor, con esas palabras, quiso justificar su no adhesión al paro convocado por los estacioneros. Analizó que los que pierden con este tipo de medidas son los consumidores finales que no tienen la culpa de las diferencias que se suscitan a nivel del Directorio de ANCAP con los Estacioneros.
Como forma de ejemplificar, dijo que no le agrada ninguna medida de paro, ya que los que siempre se ven afectados son los mismos, la gente, que no tiene la culpa de la situación. Que le resultaba sorprendente que la regla sea el paro y no el trabajo. Que la noticia sea cuando hay un paro y no cuando hay trabajo y las cosas se hacen bien. Puso varios ejemplos, pero el más notorio fue cuando nombró a Adeom Montevideo que cuando tiene un problema con la Intendencia, hace paro, no recoge la basura, y los perjudicados somos los ciudadanos que no tenemos la culpa.
Personalmente me parece fenómeno que Rostán no haya adherido a la medida de paro de las estaciones de servicio pero no por las razones que esgrimió, sino por las que voy a detallar a continuación. De última, no estoy tan seguro de que "la gente" no tenga la culpa de la situación, porque es "la gente" o por lo menos la mayoría de esa entelequia, la que elige al gobernante, ¿no?
¿Cuál es mi análisis del paro de los estacioneros? No muy alejado de los análisis que hacen muchos por estas horas.
Ninguna estación de servicio pierde plata por no vender combustibles durante 48 horas. Esto es así porque por la psicosis generada por el anticipado aviso de la medida, todo el mundo cargó combustible suficiente durante el fin de semana para poder estar lunes y martes sin ir a cargar. En ese sentido, las estaciones de servicio adelantaron ventas. 
Ahora, los que sí se van a ver perjudicados son aquellos pequeños empresarios que son propietarios de una sola estación o que son socios con otros en la propiedad de una estación. Es decir, los pequeños empresarios del sector. ¿Porqué razón? Porque son los que no tienen espalda ancha para resistir muchos días sin despachar combustible.
Según información que manejo de parte de los que saben, los grandes empresarios propietarios de varias estaciones, o de las más grandes, a su vez manejan el negocio de la distribución (son propietarios de camiones) y se abastecerán ellos primero antes que a las más pequeñas. Esto deja en desventaja a las estaciones más pequeñas, que serán las que demoren más en surtirse nuevamente de combustible y tardarán más en reanudar sus ventas.
Estas medidas perjudican a los más pequeños y favorecen procesos de concentración de capital, ya que en caso de dificultad por el desgaste del conflicto, las estaciones más pequeñas que no resistan terminarán vendiendo a las más grandes.


Según lo que se ha podido saber, las estaciones de servicio reciben una bonificación por litro vendido de combustible. A más litros vendidos, más bonificación. Parece lógico.
Pero el gobierno del Frente, en esta onda artiguista de querer beneficiar siempre al más infeliz dándole más privilegios, se le ocurrió una idea brillante: dar bonificaciones por franjas.
¡Por Franjas! El Frente Amplio debería seriamente pensar en cambiar su nombre de Frente Amplio a Frente Franjeado, porque todo lo piensan por franjas (Hola IRPF!)
El asunto quedaría así: para las estaciones que venden la cantidad de litros ubicada en la primera franja se les aumenta la bonificación. Las que venden en la segunda franja se les mantiene la bonificación. Finalmente, a las que venden muchísimo combustible y se pasan a la tercera franja (imagino que por ser unas oligarcas y aristócratas enemigas del proceso emancipador de los pueblos libres) se les recorta la bonificación.
Luego de visto lo que es el IRPF, le llama a uno la atención cómo esta maravillosa idea no se les ocurrió antes. Ya era hora. La historia (reciente) se los demandaba.

Analicemos ahora los efectos de pagar bonificaciones por franjas.

¿De dónde surge esta idea? Surge de una extraña concepción de la vida que tiene el Frente Amplio. Si sos empresario o empleado y te va bien, ya sea con tu empresa o dentro de la empresa en la que trabajás, entonces sos digno de castigo. Si llegas a gerente en tu empresa y cobrás un sueldo elevado, pagarás más impuestos (te pasás de franja, papá!).
Lo mismo si sos empresario y haces muy buenas gestiones y tu negocio crece. Ahí te desubicaste, vas a pasar a cobrar menos.
(como toda regla tiene su excepción, si sos extranjero y me estás trayendo unos cientos de millones de dólares para invertir, no solo no te vamos a castigar, sino que mediante una elegante bajadita de pantalones, te vamos a exonerar todos los impuestos que quieras que te exoneremos, querido!)
Según se desprendió de las declaraciones del vicepresidente de la república Raúl Sendic y la ministra de industria Carolina Cosse (no le pongo el tratamiento de ingeniera para no hacer sentir mal al licenciado) la bronca reside en el hecho de que algunas estaciones de servicio se consiguen como clientes a empresas que tienen flota de vehículos y para eso, les venden a ellos el combustible más barato. Entonces, dicen más o menos algo así como que no puede ser que a las flotas de camiones o de omnibus le cobren el combustible más barato y a la gente común y corriente le cobren el precio máximo posible del combustible
Che! no puede ser. INJSUTICIA.
Y tienen razón. A mi me pasa lo mismo. Voy a comprar una lapicera a la papelería y no me hacen el mismo precio que cuando viene uno a comprar 1000 lapiceras. Es injusto.
Entonce dicen: ah! las estaciones que venden a flotas, y les venden con descuento, ahora como les vamos a pagar menos bonificación, NO VAN A PODER SEGUIR VENDIENDO CON DESCUENTO! Ja! Los jodimos! Se quedan sin poder hacer el descuento! Y esas grandes flotas (también todos oligarcas) se quedan sin obtener gas oil más barato!!!!
Se merecen un premio por lo brillante de la idea. Finalmente, nos vamos acercando a la dictadura del proletariado, no caben dudas.
Dios mio....
Lo peor de todo esto es que hay buena parte de los votantes que se cree este verso, se cree que está bien castigar al más exitoso, y se cree que con este tipo de medidas se benefician a los más pequeños. Pobres, lástima que no terminaron el liceo como para razonar la mentira que le están encajando...
¿Porqué mentira? Porque no hace falta tener un posgrado de economía en Berkely como Bergara, o en Georgetown como Polgar, o en la UCLA como Masoller para entender que este tipo de medidas beneficiará precisamente al que se pretende perjudicar, y perjudicará al que se pretende ayudar. Las razones, a continuación....
Suponte que tu eres propietario de UNA SOLA estación de servicio. O que ni siquiera eso, que eres socio junto con otra persona y ambos poseen una estación, o sea que sos dueño de una media estación.
Suponete que por tus buenas habilidades comerciales, lograste que una flota de autos (de una emergencia médica? remises? taxis?) sea tu cliente y por la cantidad de litros que te van a comprar, les vas a dar un descuento. El descuento estás dispuesto a asumirlo ya que se justifica por la cantidad de litros que te asegurás de vender. El descuento, claro está, lo vas a pagar de tu bolsillo, obviamente.
Ahora suponte que ANCAP te va a castigar por vender mucho. Ya no vas a poder seguir vendiéndole a esa flota con ese descuento. Entonces esa flota te va a plantear que si no le mantenés el descuento, ellos se van a buscar alguna otra estación de servicio que les haga el descuento. ¿Adiviná a qué estación van a ir?
Las únicas estaciones que van a poder seguir haciendo descuentos luego de aplicada la maravillosa medida de ANCAP son aquellas estaciones que pertenezcan a empresarios que sean propietarios de muchas estaciones, o sea a los grandes empresarios del rubro, porque son los únicos con la espalda lo suficientemente ancha como para bancarse los cambios en la bonificación y poder seguir haciendo descuentos a las flotas
De esta manera, las medidas que ANCAP tome van a beneficiar sí o sí a aquellos propietarios de muchas estaciones de servicio. Eso significa que este tipo de medidas profundiza los procesos de concentración de mercado y acumulación de capital. Porque si la estación de servicio que era propiedad de uno solo pierde sus principales clientes, va a entrar en problemas y, ¿adivinen en qué va a terminar? Va a terminar vendiendo su estación, y muy probablemente a un grupo empresarial dueño de uchas estaciones. De esa manera, se concentrará el mercado en unos pocos propietarios.
Por eso digo, qué extraña lógica la del Frente, que queriendo beneficiar a los más chicos, los van a terminar arruinando...

En relación a esto último, recibí algunos comentarios en Facebook que me parecieron dignos de ser reproducidos. Uno de ellos refería a que el FA, curiosamente, ha sido uno de los mayores productores de desigualdad en el Uruguay. Ellos creen que no, que igualdad es solamente medir los ingresos y las redistribuciones del MIDES, pero no miden ni la brecha educativa, ni estos procesos de concentración. 
Otro comentario afirmaba que el Frente Amplio en el gobierno ha sido responsable de la mayor concentración de la riqueza de toda la historia del país, y creador de las mayores desigualdades y marginalizaciones. 


Afirma ANCAP que pretende "ahorrarse" unos 30 millones de dólares por los cambios en la distribución (el 10% del total del costo de distribución). Y, ¿a dónde van a ir esos 30 millones? ¿Va a bajar el precio del combustible? ¿Todo esto que está haciendo ANCAP redundará de veras en un beneficio para el ciudadano?
A la luz del casi millar de millones de dólares que todos tuvimos que pagar para tapar el agujero negro de ANCAP, 30 millones parece un vuelto.
Pero lo más divertido del tema es que no se discute a fondo el tema del precio del combustible. Seguramente hay muchísimos factores que afectan el precio del combustible y que impiden su rebaja, pero por alguna razón a ANCAP sólo le interesa concentrar la discusión en las ganancias de los estacioneros. ¿Nada del 45% de IMESI que el propietario de ANCAP se lleva en las naftas? ¿Nada de ALUR? ¿Nada de los negocios en Argentina? ¿Nada de las plantas de cal y portland?
¿Cuál es la gracia de querer atacar las ganancias de los estacioneros si al fin y al cabo TODOS SABEMOS QUE ESO NO VA A GENERAR UNA REBAJA DEL COMBUSTIBLE?
Si nos tratan de imbéciles, es porque nos dejamos...


martes, 8 de noviembre de 2016

Hay que hacer hablar a Novick

¿Quién es Edgardo Novick? ¿Por qué fundó un nuevo partido? ¿Por qué no encontró ninguna cabida en los partidos existentes? ¿Cuál es su ideología? ¿La tiene? ¿Realmente se puede hacer política sin ideología, o tiene ideología pero no la quiere mostrar?

Edgardo Novick acaba de lanzar su propio partido y su declaración de principios, aprobada por aclamación de sus seguidores en la puerta de la Corte Electoral, fue la siguiente: 

“se ubica en el centro, bien en el centro de la política de este país. ¿Por qué? Porque si querer mejorar la educación, si querer mejorar la igualdad de oportunidades para todos los niños de los hogares más humildes, es ser de izquierda, entonces sí somos de izquierda. Pero si querer combatir con energía y firmeza a la delincuencia y al narcotráfico, es ser de derecha, entonces somos de derecha”.

De esta manera, Novick esquiva la definición ideológica diciendo que es de izquierda, de derecha, de centro, y hasta wilsonista, ya que utiliza la afamada expresión del último caudillo blanco al decir que “Uruguay y su gente como una comunidad espiritual”

Por lo que hasta ahora viene mostrando Novick, los analistas lo ubican en la clasificación de populista de derecha del tipo europeo. Aplica todos los puntos del manual del populismo.

Vale hacer la aclaración del término populista. El término populista es peyorativo y se asemeja al de demagogia; viene a representar ese contexto político que apela a la adhesión de las clases populares sin que se desprenda por sí mismo una evidente identificación ideológica. 

La expresión demagógica es aquella que se nutre del empleo de halagos y falsas promesas que son populares pero de dudosa posibilidad de cumplimiento para convencer al pueblo y convertirlo en instrumento de la propia ambición política.

Para empezar, el nombre de su partido: “Partido de la Gente”. La gente como concepto al que apela Novick, es una suerte de entidad perfecta e ideal que solo existe en su imaginación, por lo tanto podemos afirmar que “la gente” no existe, es una entelequia. Cualquier país es el conjunto de una variedad de personas que piensan de distinto modo totalmente carentes de una homogeneidad que se manifieste en una conglomeración de masas y que de ellas surja un único representante de su sentir. No existe algo así como la voluntad del colectivo, aunque si pueden hallarse temas que afectan la sensibilidad de grandes porciones del colectivo (inseguridad, educación, etc.) y esos son los que el populista usa como punta de lanza, como queriéndose ungir como el representante de todos. ¿Algo así como cuando Lacalle Pou bautizó su sector con el nombre “Todos”? ¿Algo parecido a su apelación constante de que “Es un partido que incluye, es un partido que no levanta muros, que los derriba, fuimos más allá”? ¿Quizá eso quiso expresar en su “llegó el momento, qué estamos esperando; juntos y unidos en un solo bando”?

Los populismos apelan a un vínculo directo entre el líder y la gente. Por eso el nombre del partido. Es una apelación a una simbiosis entre el líder y la gente. Una suerte de “ustedes a través de mí y yo a través de ustedes” que hace descansar la adhesión de la gente en la figura del líder y no en una filosofía o un conjunto de ideas. Claro, Novick no quiere mostrar su ideología, o por lo menos, dice que no la tiene.

Una vinculación tan fuertemente apalancada en una persona y no en un conjunto claro de ideas que permita que otros puedan llevar adelante, terminará resultando en una de sus principales debilidades. El día que Novick ya no esté, difícilmente el movimiento continúe con vida. Muerto el líder, o sacado este de escena, no habrá factor de cohesión y cada uno tomará el rumbo que mejor le sirva a sus cálculos. Parecido a lo que ya le está ocurriendo a los partidos tradicionales que han perdido a algunos de sus integrantes para la conformación del partido de Novick (perdón, de la gente). Los partidos tradicionales pueden hacer la lectura, entonces, que los movimientos que Novick ha promovido en sus filas, son una depuración de dirigentes.

“Uruguay lo necesita, no podemos quedar con los brazos cruzados” es otro de los componentes de su discurso. Esa idea de salvador, que viene a hacer las cosas bien, porque los demás no la viene haciendo bien, y tampoco saben. Cualquier coincidencia con el “nosotros venimos a gobernar ahora y a gobernar bien. El mundo no espera y la gente tampoco” de Lacalle Pou, no creo que sea mera coincidencia. Y otra vez, Lacalle Pou apeló a “la gente”

Otros de los argumentos que usa Novick apela a la idea de que salió de abajo y le fue bien en los negocios. De cargar cajones en la feria a exitoso empresario. Ese argumento cae por su propio peso, porque si por solo eso vamos a considerarlo presunto buen gobernante, vale ver que el Dr. Tabaré Vázquez también nació en una familia obrera pobre, y ahora es un reconocido doctor, empresario y presidente de un país. Con ese criterio, elijamos a Tabaré nuevamente.

Novick nos quiere hacer creer que cómo le fue bien en la empresa, le irá bien en el gobierno. Es una ilusión preocupante, porque mucha gente se la cree. A mi me genera fuertes dudas desde el momento en que un individuo que es empresario está acostumbrado a mandar en su empresa y a enfrentar poca resistencia. Por lo general, el empresario manda, hace uso de su derecho de propiedad de los bienes de capital invertidos y de su libertad para elegir y despedir mano de obra, por lo que aplica un método de tipo coactivo sobre sus empleados para que éstos hagan lo que él diga. A no ser que seas un colaborador cercano del empresario, sabés que no te conviene contradecir ni los objetivos de la empresa ni el modo en que se quiere llegar a eso.

Un empresario está acostumbrado a usar el miedo como método de condicionamiento del comportamiento de sus empleados. Los empleados se alinean a lo que marca el empresario por miedo a perder su trabajo, a no poder obtener otro, a perder sus ingresos, a las consecuencias que eso trae: la exclusión social, la imposibilidad de mantener cierto nivel de consumo y confort.

Manejar las cosas en el Estado es completamente distinto. Novick cree que va a llegar al sillón presidencial y desde allí pretenderá alinear a todo un aparato estatal tras sus órdenes. ¿Sabe la que le espera?

En un país con una fuerte resistencia desde el punto de vista gremial (y sea sindical como de cámaras de empresarios), ¿cómo piensa hacer para alinear a todos? ¿Cómo piensa hacer cuando le empiecen a hacer paros y conflictos? ¿Acaso está acostumbrado en sus empresas a lidiar con sindicatos fuertes? ¿Ha sido protagonista, como empresario, de negociaciones con sindicatos que le estén obstruyendo el normal curso de sus negocios?

Siguiendo con el discurso de Novick, vemos que apunta al desprecio por la elite política, a la que sin embargo quiere acceder. Critica a los políticos que han hecho mal las cosas, pero se junta con políticos como sus dos diputados (Facello, Peña) y su senador (Bianchi), y con referentes como el Dr. Ramela, el Dr. Abreu y el Ec. De Haedo. Critica a los políticos al barrer, pero los necesita para conformar la estructura partidaria que lo llevará al poder.

A esto se le suma un hecho bastante histriónico. En su campaña para la IMM no escatimó críticas a Daniel Martínez por su paso por ANCAP y el endeudamiento que dejó en el ente, y acto seguido, le da los votos de sus ediles para que Martínez endeude a la IMM para su proyecto Capital.

Ahora, resulta fácil para los analistas ubicar a Novick como populista de derecha en base a estos argumentos pero, como reza el título de este artículo, a Novick hay que hacerlo hablar para que logremos detectar de él cuál es su ideología; porque la tiene, aunque no la quiera decir.

Para deducir claramente la ideología de Novick, hace falta que el periodismo sea cada vez menos condescendiente con él, y comience a hacerle preguntas que lo hagan hablar, que lo hagan salir de sus discursos escuetos pre armados, que lo obliguen a desarrollar un razonamiento.

Las entrevistas que le hacen a Novick en los noticieros parecen spot publicitarios. Van a dónde Novick esté y le ponen el micrófono delante para que diga lo que quiera. El periodista no repregunta, no profundiza. Incluso me resultó llamativa una ocasión en la que “Subrayado encontró a Novick en la escuela 45, a la cual asistió como alumno”. ¡Qué casualidad! Justo Novick andaba por ahí y Subrayado lo andaba buscando y lo encontró justo ahí, ¿para preguntarle acerca de qué tema? ¡EDUCACIÓN! Y la nota es imperdible, es Novick haciendo un breve discurso recordando que justo en esa escuela que estaba a sus espaldas, él concurrió. 

Nadie puede creerse que “Subrayado encontró a Novick”, sino más bien me suena Novick llamando a Subrayado pidiéndoles que se encontraran en tal lugar, apropiado para tal declaración.

Y así son todas las entrevistas en los noticieros de Novick. Parecen spots publicitarios.
Necesitamos que los medios de comunicación hagan hablar a Novick. Que le hagan preguntas profundas y que lo obliguen a razonar. Por ejemplo

  • ¿Está de acuerdo usted con la ley de educación sancionada en el primer gobierno de Vázquez? Sí, no. ¿Por qué?
  • ¿Está de acuerdo con el poder qué tienen las corporaciones en la educación? En caso negativo, ¿qué piensa hacer para modificar eso?
  • ¿Está de acuerdo con que los sindicatos ocupen lugares en los directorios (tipo ASSE)? En caso negativo, ¿qué piensa hacer para modificar eso?
  • ¿Cree en la cogestión de las empresas públicas? ¿Está de acuerdo con las leyes de negociación colectiva? ¿qué opina acerca de los consejos de salarios? ¿qué opina acerca de la ultractividad de los convenios colectivos?
  • ¿Cuáles son sus ideas acerca de la seguridad social? ¿Sistema estatal de solidaridad intergeneracional, sistema mixto, sistema 100% de ahorro individual, seguros de retiro? ¿Profundizamos la reforma o la echamos para atrás? ¿Qué opina de las AFAPS? ¿Cómo piensa atacar el déficit del BPS y otras cajas?
  • ¿Está de acuerdo con la reforma de salud? ¿Piensa hacer modificaciones al FONASA? ¿Cuáles?
  • ¿Está de acuerdo con la reforma impositiva? ¿Está de acuerdo con el IRPF? ¿Está de acuerdo en que la recaudación crezca por directa y disminuya por indirecta?


Creo que hay temas y preguntas concretas para hacerle a Novick (que no se agotan en las anteriores) y tratar de armar su perfil en base de sus respuestas. De esta manera vamos a poder conocer mejor a Novick y vamos a tener una clara imagen de sus ideas, las que piensa aplicar al llegar al gobierno.

A mi criterio, luego de ver varias entrevistas a Novick (aunque no todas, confieso) creo que el periodista qué más cerca estuvo de sacarle una definición que nos permita acercarnos al pensamiento de Novick fue Emiliano Cotelo, en entrevista realizada en su programa "En Perspectiva" durante la campaña electoral a la IMM. El video completo se puede ver aquí.

En la entrevista surge el tema de los hurgadores que usan carritos tirados a caballo. Novick dice:

"Los carritos no solucionan nada. Al contrario: no existen en ninguna parte del mundo, los carritos. Somos la única ciudad, y no los quiero ni tirados con caballos ni con motocarros. Tienen que desaparecer"

Ante la pregunta del periodista acerca de alternativas de trabajo para esa gente, Novick responde:

"Bueno; hay varias cosas. No es sencillo, pero digo: los clasificadores va haber que tener plantas de reciclaje, va a haber que llevar a alguno, pero no van a dar las plantas de reciclaje para tomarlos a todos; pero hay que irles poniendo una fecha que sepan que en determinado tiempo van a tener que ir al trabajo formal. Tendrán que estudiar, tendrán que ir viendo a dónde van a trabajar, como mucha gente. Tendrán que ir a la construcción... el gobierno también va a tener que tomar parte en este asunto, porque es un tema de gobierno (...). A esta gente hay que decirle: mire, usted vaya estudiando, vaya pensando dónde va a trabajar, pero en determinado plazo usted tiene que ir al trabajo formal, y usted tiene que estar en el BPS y sus hijos tienen que tener salud y sus hijos tienen que ser educados, no como ahora que están criando niños arriba de un carro".

Es una declaración que, por lo menos a mi, me permite hacer una cierta aproximación al verdadero Novick.