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lunes, 8 de marzo de 2021

LOS DOS CAMINOS

Salmos 1. Los dos caminos
Por Emanuel Seropián
Mensaje para la
Casa de Paz El Ombú
Lunes 08 de marzo
2021
Introducción
Bienaventurado el hombre que no anda en compañía de malvados, ni se detiene a hablar con pecadores, ni se sienta a conversar con blasfemos.
Que, por el contrario, se deleita en la ley del Señor, y día y noche medita en ella.
Ese hombre es como un árbol plantado junto a los arroyos: llegado el momento da su fruto, y sus hojas no se marchitan. ¡En todo lo que hace, prospera!
Con los malvados no pasa lo mismo; ¡son como el tamo que se lleva el viento!
Por eso los malvados y pecadores no tienen arte ni parte en el juicio ni en las reuniones de los justos.
El Señor conoce el camino de los justos, pero la senda de los malos termina mal.
 Salmos 1 (RVC)

El primer salmo es un canto que sirve de introducción a todo el libro de los Salmos. Es una magistral obra literaria, llena de sabiduría, que nos hace recordar a los Proverbios por su tono sapiencial.
En este texto, el salmista compara los dos caminos: el de los pecadores y el de los justos. Como resultado de esa comparación, logra exponer el resultado de cada camino: la felicidad para el justo y la perdición para los malos. 
¿Dónde se encuentra el secreto para elegir el camino correcto? La sabiduría que recomienda el salmista se arraiga en la Palabra de Dios, y no en la sabiduría humana. 
Al iniciar el salmo, dice “Bienaventurado el hombre que” y acto seguido menciona las conductas de ese hombre dichoso. Es como que dijera: “¡Qué felicidad la del hombre que no hace tal y tal cosa y que sí hace tal y tal otra!”
A lo largo y ancho de la Biblia, encontramos que Dios da gozo al obediente, y que el resultado de la rebeldía es inevitablemente la aflicción. 

¿Quién es justo y quién pecador?

Hay personas que aun continúan sus vidas como hijos de Adán, en pecado y rebeldía, sin reconocer que necesitan arrepentimiento y perdón para convertirse en nuevas criaturas. Y por otro lado, hay personas que aun siendo pecadores, y aun teniendo una naturaleza rebelde (como todos tenemos) vivimos arrepentidos por eso y hemos pedido perdón por nuestros pecados y nos esforzamos por seguir los mandamientos de Dios. 
De esta forma se diferencia el justo del pecador de acuerdo a la Biblia. Somos justos no porque hemos alcanzado un grado de conducta intachable, sino porque Cristo vive en nosotros mediante el arrepentimiento de nuestros pecados. 
Analicemos a continuación los dos caminos que se nos presentan por delante. 

1.- ¡Qué felicidad la del hombre que…!

Y los bendijo Dios con estas palabras: «¡Reprodúzcanse, multiplíquense, y llenen la tierra! ¡Domínenla! ¡Sean los señores de los peces del mar, de las aves de los cielos, y de todos los seres que reptan sobre la tierra!»
Génesis 1:28 (RVC)

Desde la creación el mundo la intención de Dios era bendecir al hombre. Dios nunca pensó ni ideó un plan para que su creación sufriera. Solo luego de que el pecado ingresa en escena mediante la desobediencia de Adán es que encontramos por primera vez la palabra maldición. La maldición es una consecuencia directa de nuestro pecado. 
Pero como la intención de Dios es que el creyente no viva en maldición, sino en bendición, ha dispuesto varias cosas: 

(…) yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.
Éxodo 20:5-6
Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones;
Deuteronomio 7:9


Las consecuencias de nuestra desobediencia pueden trasladarse a nuestra familia hasta por tres o cuatro generaciones. ¡Qué tremendo! Mi pecado hoy puede afectar a mis hijos, nietos y bisnietos. Pero gracias a Dios que él dice que a los que amamos y guardamos sus mandamientos, su bendición se extiende por mil generaciones.  

SIEMPRE LA BENDICIÓN DE DIOS SE EXTIENTE INFINITAMENTE MÁS ALLÁ QUE LAS CONSECUENCIAS DE NUESTROS PECADOS.

La Palabra de Dios dice que el Señor ya nos bendijo, que vivimos en bendición, y que ninguna maldición nos afecta.

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo
Éfesios 1:3 (RVR1960)
Pero Cristo prefirió recibir por nosotros la maldición que cae sobre el que no obedece la ley. De ese modo nos salvó. Porque la Biblia dice: «Dios maldecirá a cualquiera que muera colgado de un madero.»
Gálatas 3:13 (TLA)

Así que tenemos una riqueza enorme en Dios, sería una pena que no tomemos posesión de nuestra posesión. 
De modo que pasemos rápidamente a las características del hombre la que Dios bendice.

1.- SANTIDAD.
 
no anda en compañía de malvados
ni se detiene a hablar con pecadores
ni se sienta a conversar con blasfemos.
se deleita en la ley del Señor
día y noche medita en ella.
 
Los primeros versículos del salmo nos muestran un patrón de conducta que marca la santidad, es decir, la separación con aquellas cosas que contaminan nuestro andar. No hacemos asociaciones con malvados, nuestras conversaciones no son las del agrado de los pecadores, ni perdemos tiempo en seguirle la corriente a los que no hacen otra cosa que hablar groserías y burlarse de la fe. Por el contrario, invertimos nuestro tiempo en estudiar la Palabra de Dios y en meditar acerca de ella a cada rato. 
Esto nos diferencia del resto. Por ejemplo: ahora mismo estás en una reunión en una casa de familia. Estás invirtiendo una hora de tu tiempo en aprender de Dios. Eso es santidad. Podrías estar en otro lado, haciendo algo que a Dios no le agrada, sin embargo estás aquí. Eres candidato a que la bendición de Dios te atropelle. 
La felicidad de nuestras vidas radica en no conformarnos (o sea, en no adaptar la forma) que el mundo nos ofrece:
• No aceptamos los consejos que el mundo nos ofrece
• No participamos en las costumbres del mundo
• No compartimos la peor de las actitudes que tiene este mundo, que es la burla a Dios (blasfemia).
He aquí una gran verdad: EN LO QUE PIENSA EL HOMBRE ES LO QUE DETERMINA SU MANERA DE VIVIR. 
En otras palabras, nuestra manera de vivir es el reflejo de lo que está en nuestra mente. Por eso, evitamos las conversaciones que no edifican. Evitamos que un pecador o una persona que se burla de Dios nos siembren ideas que, de germinar, nos van a llevar por mal camino. En contraposición a esto, estudiamos la Palabra de Dios y meditamos en ella día y noche, para que nuestra manera de vivir esté influenciada por Dios y no por el mal. 
Las personas a las que Dios bendice no sólo leen la Palabra, sino que la estudian, la memorizan y meditan en ella de día y de noche. La Palabra de Dios controla sus mentes.
Debido a esto, son guiados por el Espíritu y andan en el Espíritu. 
La meditación es para el alma lo que la «digestión» para el cuerpo. Significa comprender la Palabra, «masticarla» y aplicarla a nuestras vidas, haciéndola parte de nuestro ser interior.
Toda persona exitosa que nos muestra la Biblia hizo esto. 

Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.
Josué 1:8 (RVR1960)

Josué no solamente fue el general más conquistador de toda la historia de Israel, el que más batallas ganó y el que más tierras conquistó. Lo que logró Josué no fue nunca igualado por ninguno, antes o después. Ni David ni Salomón, ni ningún otro rey fue tan exitoso como Josué. 
Pero el éxito de Josué no radicaba únicamente en que ganó muchas batallas y conquistó muchos territorios, sino que al final de su vida, pronunció este discurso: 

Si no quieren serle obedientes, decidan hoy a quién van a dedicar su vida. Tendrán que elegir entre los dioses a quienes sus antepasados adoraron en Mesopotamia, y los dioses de los amorreos en cuyo territorio ustedes viven ahora. Pero mi familia y yo hemos decidido dedicar nuestra vida a nuestro Dios.
Josué 24:15 (TLA)

Josué, rodeado de un pueblo que no era obediente a Dios e idolatraba otros dioses, logró llegar al final de sus vidas conservando una familia dedicada al servicio a Dios. Esa es la victoria y el gran éxito de Josué. Se mantuvo, él y su familia, separados del resto, distintos, obedientes. Santos. 
La vida cristiana se compara al andar. Empieza con un paso de fe al confiar en Cristo y crece a medida que damos pasos adicionales de fe en obediencia a su Palabra.
Pero es posible que no nos demos cuenta y terminemos andando, sí, pero en tinieblas, fuera de la voluntad de Dios. El ejemplo más claro de esto es el apóstol Pedro. En su caminar con Cristo, sin darse cuenta, se desvió, la noche en que Jesús fue llevado preso. La Biblia nos relata como Pedro se juntó con personas equivocadas y terminó negando a Cristo y blasfemando. 
Las personas que Dios bendice se cuidan mucho en su andar: aun cuando están en el mundo, no son del mundo. Se requiere elegir. Hay que elegir. Se elige abandonar al pecado para caminar con Dios. Sin dudas que elegir, cuesta. Para muchas personas, dejar de lado la vida que venían llevando tiene un costo, y eso es lo que muchas veces los frena. Pero debemos seguir el ejemplo de Moisés. 

¿Por qué le fue posible a Moisés dejar de lado su vida en el palacio, abandonar los deleites de la vida burguesa, olvidarse de los tesoros que le pertenecían? Por que tenía puesta la mirada en el galardón que Dios da, no en el que los hombres dan. 
¿Cuál es ese galardón?

2.- CONSECUENCIAS DE LA SANTIDAD.

Ese hombre es como un árbol plantado junto a los arroyos: llegado el momento da su fruto, y sus hojas no se marchitan. ¡En todo lo que hace, prospera!

Un árbol plantado junto a los arroyos, que tiene sus raíces cerca de un curso de agua, es un árbol que no se ve afectado por períodos de sequía. Tal cual lo expresa el salmo 37.

En tiempos difíciles no serán avergonzados, y en tiempos de escasez tendrán abundancia.
Salmos 37:19 (RVC)

El profeta Jeremías afirmaba lo mismo: 

Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.
Jeremías 17:7-8

Este mundo es un desierto que nunca nos va a satisfacer. Debemos enviar nuestras «raíces espirituales» muy hondo en las cosas de Cristo y beber del agua espiritual de la vida.

Ahora, no puede haber fruto sin raíces. Muchos cristianos se preocupan por el fruto, pero descuidan las raíces. Debemos preocuparnos por las raíces, porque si estas están bien plantadas, el fruto nacerá solo. Nosotros no debemos producir el fruto, debemos colocar bien nuestras raíces. 

Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia,  idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.
Gálatas 5:19-21

Todas estas cosas espantosas que acabamos de leer salen solas, sin que hagamos mucho esfuerzo, si nuestras raíces están en la carne, en el pecado. Si nuestra vida no es controlada por la Palabra de Dios a causa de que hay poca Palabra en nuestra mente. 

Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.
Gálatas 5:22-23

Todas estas cosas preciosas son el fruto del Espíritu, es decir, las produce el Espíritu. No la producimos nosotros. Es por eso que mucha gente vive frustrada porque le encantaría tener más paciencia y más fe, pero no le sale. Es que no somos nosotros los que producimos fe o paciencia, o amor o mansedumbre. Eso lo produce el Espíritu. Nuestra tarea es poner las raíces en el rio de Dios, y dejar que éstas alimenten nuestro árbol desde ese río. 

DEL TIEMPO QUE NOSOTROS LE DEDIQUEMOS A LA ORACIÓN Y A LA PALABRA DEPENDERÁ EL FRUTO QUE DAREMOS EN NUESTRAS VIDAS. 

3.- LOS QUE SE PORTAN MAL

Con los malvados no pasa lo mismo; ¡son como el tamo que se lleva el viento!

Al creyente se le compara con un árbol: fuerte, permanente, hermoso, útil, fructífero. 
A los que se burlan de Dios se les compara con el tamo : no tienen raíces; el viento los arrastra;
El Señor conoce el camino de los justos, pero la senda de los malos termina mal.

Tenemos dos caminos claramente indicados. Uno nos lleva la vida de bendición que Dios siempre pensó para sus hijos. El otro, termina mal. 
»¡Ahora escucha! En este día, te doy a elegir entre la vida y la muerte, entre la prosperidad y la calamidad. Pues hoy te ordeno que ames al Señor tu Dios y cumplas sus mandatos, decretos y ordenanzas andando en sus caminos. Si lo haces, vivirás y te multiplicarás, y el Señor tu Dios te bendecirá a ti y también a la tierra donde estás a punto de entrar y que vas a poseer.

»Sin embargo, si tu corazón se aparta y te niegas a escuchar, y si te dejas llevar a servir y rendir culto a otros dioses, entonces te advierto desde ya que sin duda serás destruido. No tendrás una buena y larga vida en la tierra que ocuparás al cruzar el Jordán.
»Hoy te he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre bendiciones y maldiciones. Ahora pongo al cielo y a la tierra como testigos de la decisión que tomes. ¡Ay, si eligieras la vida, para que tú y tus descendientes puedan vivir!
Deuteronomio 30:15-19 (NTV)




miércoles, 27 de enero de 2021

GUÁRDALO EN EL CIELO

GUÁRDALO EN EL CIELO
Por Emanuel Seropián
Sermón predicado en
Ministerio Tiempo 
de la Gloria de Dios
Domingo 03 de noviembre
2019, año de cielos abiertos
Introducción

Hablaremos acerca del amor, pero en su concepción romántica y literaria. Sabemos que manejamos una definición de amor que está lejos de las emociones del hombre, sino que es concebida como una decisión y un compromiso; el amor como pacto de entrega del propio ser en beneficio del otro. 

Pero popularmente se concibe al amor como una emoción, un sentimiento, un impulso interno que nos lleva a realizar acciones que terminan a la postre siendo justificadas en sí mismas por ese mismo impulso. Se suele escuchar: “si es por amor, está bien” o “mientras lo hagas por amor…” y expresiones de ese estilo en donde el amor es algo que nadie sabe definir pero que todo lo justifica.

En esta ocasión hablaremos del amor pero en esa concepción cultural, en el amor como un sentimiento, una emoción, un impulso interno. 

Donde está tu tesoro…

No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.
Mateo 6:19-21

No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino. Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye. Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón
Lucas 12:32-34

Si hablamos de amor, hablamos de corazón, porque el corazón en el sentido literario al que refiere la Biblia (no anatómico) es el centro, la totalidad o esencia de todas las cosas o actividades. En particular, se refiere al centro de la personalidad del hombre. 

Hablar del amor o del corazón es vital. Jesús dijo en Mateo 5:8 “bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios”. Si dice “limpio corazón” es porque el corazón puede estar sucio, y eso significa que nuestros impulsos o nuestras motivaciones podrían estar equivocadas, o contaminadas. 

Dice el proverbio:
Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él.
Proverbios 23:7 (a)

¿Pensamiento en su corazón? ¿Es capaz de pensar el corazón? Sí, porque en el hebreo bíblico, corazón y mente eran sinónimos. El hebreo es un idioma más inclinado hacia lo subjetivo que a lo científico, por lo tanto a menudo se encuentran estas faltas de precisión en la terminología veterotestamentaria. Carácter, personalidad, voluntad y mente son términos modernos que ahora representan lo que corazón significaba para los hebreos. 

La ley de la primera referencia, ya mencionada en ocasiones anteriores, nos dice que la primera vez que algo se menciona en la Biblia define el propósito. Esta es la primera vez que se menciona corazón en la Biblia: 

Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.
Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón.
Génesis 6:5-6

Nota: en la Biblia existe una famosa alocución del profeta Balaam en la que afirma que Dios no se arrepiente (Números 23:19) que pareciera contradecir el relato de Génesis donde dice que Dios se arrepintió de hacer el hombre. La aparente contradicción se debe analizar en función del contexto en que ambas expresiones se dicen. La palabra hebrea para arrepentimiento es נָחַם (nakjám) y entre sus varios significados se encuentra arrepentimiento, pero también lamentación, pesar. Aquí la palabra debe entenderse como luego lo reafirma el texto: a Dios le pesó haber hecho al hombre; es decir, le dolía las acciones malvadas que el hombre realizaba de continuo. En cambio, en el momento en que Balaam habla, está haciendo una comparación entre Dios y el hombre y se está refiriendo a que Dios no cambia de parecer o de idea cuando ha decidido hacer una cosa, en contraste con el hombre que puede ser inconstante en sus caminos y un día pensar una cosa, y al otro día pensar otra, sin aparente razón para el cambio; además, lo dicho por Balaam se aplica solamente para el caso específico en que está actuando. 

De modo que aquí queda claro que hablar del corazón refiere al lugar donde se producen los pensamientos y también las emociones. 

Dice la Biblia en Cantar de los Cantares:
Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo; Porque fuerte es como la muerte el amor; Duros como el Seol los celos; Sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama. Las muchas aguas no podrán apagar el amor, ni lo ahogarán los ríos. Si diese el hombre todos los bienes de su casa por este amor, de cierto lo menospreciarían.
Cantares 8:6-7

¿Qué significa “sello en el corazón”? Emociones, sentimientos, lealtad. La verdadera riqueza consiste en obedecerme de todo corazón. Donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. El amor hace que dispongamos todas nuestras emociones, sentimientos y toda nuestra lealtad hacia la persona que amamos. 

Y, ¿Qué significa “sello en el brazo”? Representa el trabajo y esfuerzo. El amor me impulsa a querer trabajar y esforzarme por aquello que amo. 

Este es un popular versículo que se usa para invitación de bodas. Los novios lo suelen invocar frecuentemente. Es que cuando nos vamos a casar, hacemos un pacto de volcar todos nuestros sentimientos y emociones en favor del cónyuge, le dedicamos a nuestra pareja toda nuestra lealtad y nos comprometemos a trabajar y esforzarnos por ella.
 
El amor nos sella. Allí donde tengamos nuestro principal amor, allí pondremos nuestras emociones, sentimientos y lealtad. También, es allí donde dedicaremos nuestro trabajo y nuestro esfuerzo. Cuando amamos a Dios, nuestra devoción (corazón) se direcciona hacia Dios, y nuestro brazo comienza a trabajar para el propósito de Dios. 

Las bolsas celestiales donde ponemos nuestro tesoro nunca envejecen ni se agujerean.

Si seguimos con el versículo de Cantares, vemos que dice que el amor es fuerte como la muerte, así que conviene que estudiemos algunas características de la muerte para entender al amor. 

• La muerte es conquistadora, porque una vez que te agarra, no te deja ir. 
• La muerte es más fuerte que la voluntad humana. 
• No puedes controlar a la muerte. 

No puedes controlar al amor, el amor te controlará a ti.

Así que OJO CON EL AMOR. 

Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalén, por los corzos y por las ciervas del campo, que no despertéis ni hagáis velar al amor, hasta que quiera.
Cantares 2:7

Ahí está la advertencia: no despierten al amor hasta que llegue el momento apropiado. No saber manejar el amor puede tener consecuencias negativas. Hay que estar muy atentos.

Por ejemplo. El amor es sanador, por eso las personas dolidas buscan amor. El amor se necesita. 
Ejemplo: Mujer Samaritana. A cada fracaso matrimonial, la mujer samaritana buscaba uno nuevo. Cuando se encuentra con Jesús, la mujer ya llevaba cinco matrimonios fallidos e iba por el sexto. 
Jesús llega y le dice en sentido figurado: mujer, si seguís bebiendo de esa agua, vas a seguir teniendo sed. Mejor bebé de mi agua, y no tendrás sed jamás. 

El punto es el siguiente: el amor es sanador, pero SOLAMENTE EL AMOR DE DIOS SANA DEFINITIVAMENTE. El amor humano, el que tu puedes tener por una pareja, un hijo, por tu trabajo o una causa, es apenas una venda, una curita. Te da la sensación de que te sana, te alivia por un tiempo, pero no sana definitivamente. 
Y no hay nada peor en la vida que encarar proyectos si no estamos sanos. 
Primero el amor de Dios nos debe sanar, para luego poder encarar otros amores. 
Si no has sanado interiormente de tus heridas, es todo un riesgo aventurarte al matrimonio, por ejemplo. Y si tu matrimonio está fallando, no creas que teniendo un hijo lo vas a salvar. 

La buena noticia es que Jesucristo venció a la muerte, por lo tanto, Jesucristo es el amor que conquistó a la muerte. 

Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
Romanos 8:37

Otra característica del amor. El amor es fuego. Dice la escritura: 

porque nuestro Dios es fuego consumidor
Hebreos 12:29. 

… Dios es amor.
I Juan 4:8

El amor es fuego consumidor (Dios es amor). Por lo tanto: NO JUEGES CON FUEGO.

El amor te puede llevar a donde Dios no quiere llevarte. 

Y el engaño funciona en el hecho de que a vos te va a parecer que todo está bien porque es amor.

Por ejemplo, caso adulterio. El cónyuge infiel se justifica en que lo que siente por su amante es amor y que, por ende, va a disolver su matrimonio para formar un nuevo proyecto con su amante. Podrá ser amor, pero no está bien. 

Porque los labios de la mujer extraña destilan miel, y su paladar es más blando que el aceite (…). Aleja de ella tu camino, y no te acerques a la puerta de su casa.
Proverbios 5:3, 8

Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida
Proverbios 4:23

Este proverbio está diciendo que el corazón determina el rumbo de la vida. 

El amor es también un formidable obstáculo entre Dios y yo
Lo que se interpone entre yo y Dios
• ORGULLO (amor a mi mismo y a mis gustos y deseos)
• DINERO (amor al dinero, raíz de todos los males)
• PAREJA

Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón. 

OJO CON LO QUE VES

El mecanismo es muy sutil. 
1) Necesito amor. 
2) Estoy herido en relación al amor verdadero. Ej: amor paternal. 
3) Cuando estás herido, necesitás amor, pero te cuesta recibir amor porque para recibir amor necesitás ser vulnerable. Y ser vulnerable te puede herir.
4) Se nos ofrece un sustituto (porno). En la pornografía tu te satisfaces sin necesidad de satisfacer a otro. Es todo autogratificación – orgullo. 

Estamos diseñados para amar muchas cosas. 

DONDE PONGAS TU GRAN AMOR, ESO CONTROLARÁ TODO LO DEMÁS QUE AMES. 

Si amas más a ti mismo que a Dios… Si amas más a Peñarol… Si amas más a tu familia…

Si amas más a tu dolor… 

Hay gente que ama sus heridas, porque el amor a nuestros dolores nos da permiso de hacer lo que queramos. El amor a nuestras heridas es el patio de recreo de la carne: “por qué vos no sabés lo que me pasó… Por que me hicieron esto o aquello”.
Una persona no querrá sanarse del trauma porque pierde la excusa para hacer lo que quiera. 

DIOS TE DICE: HAZME TU GRAN AMOR. SI ME HACES TU GRAN AMOR, YO VOY A CONTROLAR COMO AMAS LO DEMÁS. AMOR AL DEPORTE, A LA COMIDA, A LOS AUTOS, A LAS RELACIONES, A LA MÚSICA. 

Si no haces a Dios tu gran amor, algo más controlará tu amor por Dios.
 
Cantares 5. 

En una lectura de Cantares 5 observamos que el amado, en este caso representando a Dios, pide permiso para entrar. Si Dios es omnipresente, ¿porqué pide permiso para que le abran la puerta? Porque necesita tu consentimiento para entrar en una relación más profunda.  
Abrir la puerta significa dejarlo entrar a mi vida para que pueda “ver dentro de mi”. INTIMIDAD es cuando otra persona puede ver dentro de ti.
En el vs. 3 te saca de la comodidad. La doncella ya se había acostado. Pero si quieres algo que nunca has tenido deberás hacer algo que nunca has hecho. Lo cierto es que Dios aparece cuando quiere, no cuando a uno le resulta cómodo. En esta historia, la doncella hubiera preferido que su amante llegara algún rato antes. Pero eso no es posible. Quien maneja los tiempos, y lo hace de manera perfecta, es Dios. 

Hay muy poca distancia entre el amor lastimado y el odio (celos), pero el amor debe superar obstáculos: el obstáculo de la comodidad, y el obstáculo de que él se vaya y no tomarlo como un abandono o un rechazo. 

Y la mujer va. Va en busca de su amado. Se enfrenta a dificultades, pero aun así va. Lo ama. Y dice la frase clave: estoy enferma de amor. 

En este poema encontramos el mecanismo del amor. El amor nos enferma, controla nuestro cuerpo y nuestras decisiones, y nos impulsa. Es por eso que debemos tener especial cuidado con el amor. No despertarlo antes de tiempo. No darle lugar si no sé como manejarlo. Y sobre todo, que nuestro tesoro, nuestro corazón, nuestro amor, esté en el cielo, en Dios. 

martes, 22 de diciembre de 2020

Memorias de tapabocas (Pre-Covid)

Corría el año 2013 por la mitad y la felicidad de la familia se estaba completando. En un rincón de la casa Julieta vivía en su mundo de juguetes mientras que en el vientre de mi esposa Jimena ya estaba pronta para salir. 


De pronto, Julieta empieza a toser, a moquear, y a tener fiebre. A pesar de que apenas hacía dos años que nos habíamos estrenado como padres, ya teníamos experiencia en estos episodios. No era una tos como la tos convulsa que había tenido seis meses antes. 



En nuestra mente teníamos la idea de que el médico iba a venir, la auscultaría, le miraría la garganta y nos dejaría el papelito con las tres letras mágicas: IRA. La primera vez que la vimos, dijimos: “¡Recórcholis! ¡La nena se enojó y por eso le vino fiebre!”; pero prontamente el doctor nos explicó que la sigla significaba “Infección Respiratoria Alta”, el popular: “tiene la garganta rojita, es viral, en diez días se le tiene que ir, denle esto para bajar la fiebre y ¡ANTIBIÓTICOS NO!”. 

Pero en esta ocasión no iba a ser así. Tuvimos la fortuna de que nuestra mutualista contara con el mejor pediatra que pisó el suelo patrio. El Dr. Alberto Broggi entró en casa, vio a Julieta, la auscultó, le miró la garganta, tomó una receta, escribió sobre ella y nos dijo: “vayan ya mismo a la Emergencia, presenten este papel y que la estudien. No es una infección como cualquier otra”. En el papel apareció una sigla nueva, que no habíamos visto hasta ahora: VRS. 



Virus Respiratorio Sincicial. Todos los niños y adultos lo tienen y no se dan cuenta. Pero en bebes es mortal. El tratamiento era concreto. Dos veces al día iría una enfermera a casa para aspirar las narinas de nuestra hija con un cañito, un conducto bien angosto, que había que introducirlo por el orificio nasal de la niña y que llegara hasta la garganta. El caño, conectado a una bomba, succionaría mucosidad como ningún otro método es capaz de limpiar. Una cánula. Hasta el fondo de la nariz. 

¿Te suena? Sí, como un hisopado. 

Pero el problema no era Julieta. Como comenté al principio, Jimena estaba pronta para salir. Y para ser claros, tan claro como nos lo fue el pediatra, si Jimena entraba en contacto con el VRS, así como salía de la panza, se iba al féretro. Duro, pero contundente. No habían dos medidas para tomar, sino una sola: aislamiento entre Jimena y Julieta. Distancia física sostenida. Alcohol en gel, sin dudas. Y tapabocas. Tapabocas todo el tiempo desde el momento en que Jimena saliera del vientre de su madre hasta que Julieta estuviera de alta. 
Y así llegó Jimena. 



La recibimos enmascarada aunque no con el nivel de exigencia que tenemos hoy. No estábamos plenamente conscientes del poder de contagio que podría tener un VRS, como si lo estamos hoy acerca del SARS-CoV2. 



Por eso, nos permitíamos ciertas flexibilidades como bajarnos la máscara para la foto. 


Julieta se quedó en casa, con sus abuelos. Ninguno pudo estar en el sanatorio el día del nacimiento. Julieta recién conoció a su hermana cuando nos dieron el alta y regresamos a casa. Y de lejos. Bien de lejos, al menos por unos días, hasta que el médico nos diera permiso. 

Fue extraño. Duro. Difícil. Inesperado. Temible. Era espinosa la carga de tener que mantener aisladas a las hermanas porque, de lo contrario, una le podía hacer daño a la otra, sin quererlo. 

Los primeros días de vida de Jimena no fueron normales. No hubo contacto entre Julieta y Jimena. No se pudieron conocer. No podían compartir el mismo ambiente. Jimena en el living, Julieta aislada en su cuarto. Mi señora con Jimena, yo con Julieta, y todos con tapabocas. Todos. Porque había una vida que cuidar. 

Hoy, siete años después, otro virus nos vino a complicar la vida. Y otra vez, a usar tapabocas y a tomar todas las medidas que sean necesarias porque también hoy, como entonces, hay vidas que cuidar.



miércoles, 16 de diciembre de 2020

Gracia

Gracia y paz os sean multiplicadas, en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús. 
II Pedro 1:2 
¿Qué es la gracia, más allá del conocido significado de que es favor inmerecido? 

La gracia es el dador de todos los dones, son las riquezas de Dios a expensas de Cristo. 

Funciona de esta manera: 
• la soberanía de Dios decide qué regalarte. 
• el amor de Dios pagó el precio por esos regalos (porque era muy caro para que tu lo pagaras). 
• la gracia de Dios te lo da. 
• tu fe es la que lo acepta 

Tu fe acepta lo que la gracia te ha traído, que el amor ha pagado y la soberanía ha decretado sobre ti. El amor lo compró. La gracia te lo trajo. Tu fe lo toma. 

Por experiencia sabemos que al cristiano le cuesta enormemente entender la gracia. Si entendiéramos la gracia, no tendríamos alguna de las luchas que aun tenemos. 

Para comenzar a entender la gracia de Dios, diremos que la gracia NO está basada en nuestras obras: Está basada en las OBRAS DE DIOS. 

Muchas veces no entendemos cómo es que Dios puede amarnos. Pero cuando somos padres, algo cambia en nuestras vidas, y comenzamos a entender más. Dios nos ama de la misma manera en que nosotros amamos a nuestros hijos. 

El problema es que todos nosotros los que somos padres sabemos que amamos a nuestros hijos, pero tenemos dudas acerca del amor de Dios. 
Y, sin quererlo, nos estamos creyendo mejores que Dios. Porque nosotros podemos amar a nuestros hijos, a pesar de tener naturaleza pecaminosa, incluso luego de que se hayan mandado la tal travesura y les hayamos tenido que dar el tal rezongo, pero no logramos dimensionar que Dios nos ame, siendo que Dios no tiene naturaleza pecaminosa. La gracia está en los ojos de Dios. Vemos poco la palabra gracia en el antiguo testamento y creemos que la gracia de Dios es algo que estuvo ausente en ese período, pero no es así. Siempre vamos a ver la gracia, y casi siempre vinculada a los ojos de Dios. 
A continuación, todos los pasajes del antiguo testamento en los que la palabra gracia viene seguida de la expresión “a los ojos de”. Génesis 6:8, 18:3, 19:19, 30:27, 32:5, 33:10, 33:15. 34:11, 39:4, 39:21, 47:25, 47:29, 50:4; Éxodo 3:21, 11:3, 33:12, 33.16, 33,17, 34.9; Números 11.11, 11.15, 32.5; Rut 2.2, 2.10, 2.13. I Samuel 1.18 16.22 20.3, 20.29, 25.8, 27.5; II Samuel 14.22, 15.25 y Ester 5:2, 5:8, 7:3. 

La mirada y la gracia van de la mano y la razón por la cual esto es así es porque cuando Dios te mira se enamora de ti. Y cuando ese amor se empieza a manifestar al mirarte, la gracia aparece para darte los regalos que el amor ya pagó. 

 ¿Qué hizo tu hijo para merecer ese amor que le das? Quizás la gracia de Dios no es muy obvia en el antiguo testamento, no aparece muchas veces mencionada en forma expresa, pero lo cierto es que el antiguo testamento está lleno de la gracia de Dios, si aprendemos a identificarla.  
Lectura: Génesis 1:26. ¿Cuánta oración habían hecho a esas alturas Adán y Eva para merecer que Dios les diera dominio sobre todo? ¿Cuánto ayunaron? ¿Cómo es que tenían derecho de someter, de señorear a un planeta entero? 
Bueno, eso se llama gracia. 

La GRACIA les dio lo que ellos no merecían tener. Y la razón por la cual muchos de nosotros estamos luchando con Dios es porque estamos tratando de ganar el amor de Dios. Estamos tratando de ser lo suficientemente buenos. Tu impulso de querer orar, ayunar, congregarte, leer la Biblia, tiene que ser el impulso de querer conocer más a Dios. Tiene que ser tu respuesta a la gracia de Dios, que te ha colmado de bendiciones. La respuesta a las bendiciones que Dios ya te dio, no la búsqueda de mérito. Tu no oras todos los días para que, como fruto de tu oración, Dios te de pan, trabajo, techo. Tu oras todos los días agradeciendo por el pan, el trabajo y el techo que Dios ya te dio. 

Esto no es una suerte de acumular puntos como si fuera la Tienda Inglesa, que luego se canjean por bendiciones. En definitiva, cuando actuamos así, no nos damos cuenta, pero nos estamos pareciendo al invitado a la boda, que vistió sus propias ropas en lugar de las ropas de fiesta. 

Lectura Romanos 10:3 + Isaías 61.10. 

Todos los invitados a aquella boda eran pobres. Los invitados nobles habían rechazado la invitación, y dice la Biblia que fueron a buscar nuevos invitados a los caminos. Ninguno tenía ropas. ¿Quién le dio las ropas al resto? El Rey. El anfitrión de la boda. Y este hombre se pensó que con su ropa era suficiente. 

Hay gente que piensa: si oro lo suficiente, si vengo a la iglesia lo suficiente, si ofrendo lo suficiente, si leo lo suficiente, si me concentro lo suficiente, quizás, solo quizás, Dios me podría bendecir. 
Dios te hace a ti la pregunta: ¿qué le das a tus hijos? ¿Se lo ganaron? 
Dato Estadístico: Promedio del costo de educación privada de maternal hasta 6to de liceo: U$S 100.000. No hay manera de que un hijo te pague eso de regreso, ¿no? 

Vamos entendiendo. 

Esa es la manera en que Dios te da las cosas, porque te ama, y vos no podrías nunca pagarlo de regreso. 
No, no eres digno de recibir, pero a causa del amor, DIOS HA DECIDIDO HACERTE DIGNO. Para que te hagas una idea del tamaño del dominio que Dios le dio a Adán, te invito a comparar Génesis 1:26 con Efesios 6:12. ¿De dónde sacaron ese dominio? ¿Qué hicieron para recibirlo? Dios se lo dio porque los ama. Porque son su imagen, su semejanza, te amo 

Ilustración: tu niño se adueña del cuarto, de la cama, de la ropa y de los juguetes por los cuales no pagó un peso. 
Tú, como padre pagas por todo, y le das la posesión al niño. El hijo tomó posesión del cuarto y de las cosas. EL PADRE PAGA POR TODO Y LE DA AL HIJO LA AUTORIDAD DE TOMAR POSESIÓN. EL PAGÓ POR TODO Y TE DIO A TI LA AUTORIDAD SOBRE TODO. DALE GRACIAS A DIOS POR EL DOMINIO. 
Incluso cuando rezongas a tus hijos, presta atención a tu lenguaje. Es hora de comer, sentate, come. Eso es lo que le decimos a nuestros niños. Y eso que estás enojado con él. El hecho de que tu hijo se haya mandado un error, se haya portado mal y que haya provocado tu enojo, no hace que pierda un lugar en tu mesa ni hace que pierda la provisión diaria de alimentos que tu le das. 

No oigas la mentira de que Dios te va a desechar porque justo hoy no oraste, hoy pecaste, etc. ESO ES MENTIRA Y YA SABÉS DE DONDE VIENE LA MENTIRA. AHORA, NO CAIGAS EN EL ENGAÑO. 
Dios aun te da todo y te sostiene aun a pesar de que has cometido un pecado, no porque le parezca que está bien lo que hiciste, ni tampoco porque esté de acuerdo o consienta con tu pecado, sino porque te ama, y un padre no deja a un hijo sin alimento. 

Él te quiere oir Y PORQUE TE AMA y te extraña, ES QUE QUIERE OIR TU VOZ Y TE QUIERE HABLAR 

Lectura: Cantar de los Cantares 2:14 

Cuando tu no oras, le estás privando a Dios de escuchar la voz que él puso en ti. 

La unción se recibe por gracia 
Lectura: I Samuel 3:17 
La historia de Eli y Samuel. 

Samuel era de 10 años y estaba con Elí desde los 3. Un niño de 10 años anunciando muerte, exterminio. No eran temas menores. Dios puso ese mensaje terrible en una boca pura. 

Lectura: I Samuel 3:19 

Samuel creció, el Señor estaba con él, y Dios no dejó que nada de lo que ese niño dijera cayera por tierra. ¿Cómo se compra eso? Eso es gracia. 

Lectura: Hebreos 4:16 
Acerquémonos pues confiadamente sin miedo al trono de la gracia, el trono de del inmerecido favor de Dios para con nosotros los pecadores, para que podamos recibir misericordia por nuestras fallas 

La Misericordia es producto de la gracia. La Gracia es la dadora de la misericordia. La misericordia viene cuando vamos al trono de gracia. Misericordia por nuestras fallas. 
¿Cuántos fallan? 
Pecar es errar al blanco. Es el trono de la gracia. Significa que la soberanía de Dios se sentó sobre el trono de gracia y comienza a ejecutar órdenes, que la gracia las lleva a cabo. 

La justicia de Dios dice: debe morir por lo que hizo, pero el amor de Dios dice: pero lo amo y lo quiero, la gracia dice: ahí voy. Les voy a dar lo que no merecen, los voy a levantar, les voy a dar una segunda oportunidad. 

Lectura: Romanos 5:20 
La ley vino a mostraros que éramos pecadores. Vivimos errándole al blanco. Pero la gracia sobrepasó todos mis errores e incrementa más y superabunda. La gracia lo hundió. Nuestros errores se hunden en la gracia de Dios y nadie lo puede desenterrar de ahí. 

Ora conmigo y dile: Dios, me quiero sumergir en tu gracia, estoy listo para recibir tu gracia, la necesito, me he equivocado, le he errado al blanco, he pecado, lo he hecho mal, pero te agradezco por la gracia. No he podido controlar lo que digo, lo que veo, lo que pienso. He visto lo que no debía ver, he hablado de lo que no debía hablar. Sé que no es una licencia para pecar. Pero la gracia ahora mismo es lo que me saca adelante, ahora la gracia se multiplica en mi para poder permanecer. 

Lectura: Romanos 5:20-21 

Te amo tanto, aunque no lo supiste manejar, aunque le erraste, te abro mis brazos. 

Lectura: I Corintias 15:9 

Soy lo que soy. Gracia. Aquí Pablo aclara que si fuera por él y por sus méritos y su pasado, el no sería más que un malvado asesino y cómplice de asesinato, perseguidor de la iglesia. Pero por la gracia de Dios, es lo que es: apóstol. 
Yo soy el que soy es el nombre de Dios. Dios es el que es porque él quiere. Él es el que tiene de ganas de ser. Existe por su voluntad de existir. Pablo enseña que la gracia de Dios le hizo ser lo que es. Le dio identidad. Identidad viene de la gracia. 
El problema es que muchas veces creemos lo que otros dicen de nosotros, no lo que la gracia dice. 
La gracia dice que eres cabeza, no cola, que estás en lugares altos, no bajos, que eres real sacerdocio, linaje escogido, la gracia dice que eres la sal de la tierra. 

Algunos de ustedes se preguntan: 
 • ¿cómo lo voy a lograr? Con gracia. 
 • ¿Algún día me casaré y formaré una linda familia? Gracia. 
 • ¿Alguna vez Dios me usará en un ministerio?  Gracia. 
 • ¿Alguna vez venceré este mal hábito?  Gracia. 
 • ¿Algún día Dios me usará para ganar almas?  Gracia. 

Lo que tu has hecho no te permite ser lo que él quiere que seas. 
La gracia sí. 

No creas que la gracia es creer que tu no tienes que hacer nada. No es una licencia para pecar ni para vagar. Ese no es el propósito de la gracia. Es tu deber mantener la gracia para no contaminarla. 
Yo he trabajado más que ellos, dice Pablo. La gracia va a hacer que trabajes más duro, no te va a detener de trabajar. Pero no soy yo, sino la gracia.
¿Quieres que Dios multiplique la gracia sobre ti? Pues él va a multiplicar tu obra, tus tareas. La gracia te equipa, te da lo que no puedes obtener. Es la gracia la que da todos los dones. La gracia soberanamente te elige. 
La gracia es como el correo, trae el paquete. 
La fe lo recibe y firma que lo recibió. 
Qué trágico sería que la gracia esté golpeando a tu puerta, y que tu estés en casa pero estés muy ocupado para atender, ocupado con tantas otras cosas y ocupaciones, preocupaciones, angustias, y nunca abres la puerta a la gracia y firmas con tu fe para recibir el regalo que te trae. 

El riesgo es si Dios te bendice demasiado. Podés terminar asombrado por tus bendiciones y terminar dándole el crédito a tus regalos, antes que al que regala. 

Lectura: Romano 6:1-2 

Te ama demasiado como para dejarte así. 

LA GRACIA NO ES UNA LICENCIA PARA PECAR. 

Dí: Dios: cámbiame. 

El que murió al pecado, ¿como puede seguir pecando? La gracia vino a cambiarte no para que permanezcas en pecado, sino para que salgas del pecado y empieces a caminar en dominio. 
¿Estás atravesando dificultades? Acércate al trono y di: Dios, necesito más gracia. Empodérame. 

En ocasione tenemos conflictos con otras personas. Oramos. Dios, cambiálas. O aléjalas de mi. Y Dios no las cambia y te las acerca más. Y vos decís: pero Señor, ¿no me amas tu? 

El tema es que muchas veces Dios permite situaciones de conflicto para ver si no necesitamos un poco más de tratamiento. Dios permite que esas situaciones te sigan molestando para mostrarte cuánto te falta morir aun. 
Tu dices: Señor, deberías cambiarlos a ellos. Dios te dice: ya los voy a cambiar a ellos, pero de momento estoy permitiendo que ellos te molesten a ti para mostrarte a ti, pero el tema es que te concentrás demasiado en el otro, y no en lo que estoy tratando de decirte a ti. Si estuvieras muerto, como se supone que deberías estar… 

Si estamos muertos a la carne, no nos ofende la actitud del otro. 
Si estamos muertos a la carne, no nos lastima la agresión del otro. 
Imagina un cuerpo muerto: tu lo pateas, lo insultas, lo escupes y no reacciona. Pero, ¿como lo logro? Ahí entiendes la necesidad de la gracia. Porque solo no podés. La gracia te va a empoderar. 

Lectura: II Corintias 12:9 y 10 

Muchas veces Dios permite esto para generar dependencia, para que no confíes más en los regalos, de lo que confiás en el dador de los regalos. 
La gracia te capacita. Te permite soportar el problema con esfuerzo y valentía. 

Cuando eres muy fuerte con tus fuerzas, eres débil en Dios. Pero cuando dices: ya no sé como manejar esta situación, empiezas a clamar la gracia, y ésta se muestra para darte poder y fuerzas divinas. Pero mientras te sientas fuerte en tus fuerzas, la gracia no viene. Dios te quiere llevar a una nueva dimensión de fuerzas, unción y poder POR GRACIA. 
Llegué a mi límite, no puedo más, la gracia que me diste me alcanza hasta este nivel, ahora necesito un nuevo nivel de gracia para llegar a nuevos niveles y manejar los nuevos niveles de desafíos y problemas que van a venir. La gracia tiene más sabiduría, poder, unción, capacidad, para ti. 

Tómate un momento para orar y meditar. 

Si quieres puedes cerrar tus ojos, para que nada te distraiga. 

Busca la presencia de Dios y presta atención a lo que Dios quiere decirte. 

Lo que Dios está diciéndote es: yo te voy a cuidar a cada lado que vayas, yo te cuido, mi mano está sobre ti, mi mano te brinda protección, si necesitas un padre YO SOY TU PADRE, si necesitas un esposo YO SOY TU ESPOSO, Yo sé como caminar contigo a través del valle de sombra de muerte, YO SOY LO QUE TU NECESITAS

Dios le dijo a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Este es mi nombre para siempre, y para todas las generaciones. Y el YO SOY está aquí presente hoy, porque donde hay dos o tres reunidos en su nombre, ahí está! 

Por eso en el evangelio de Juan, Jesus siempre es presentado como YO SOY. 
Juan 6:35 JESÚS DICE YO SOY EL PAN DE VIDA 
Juan 8:12 JESÚS DICE YO SOY LA LUZ DEL MUNDO 
Juan 8:24 JESÚS DICE YO SOY ÉL 
Juan 8:58 JESÚS DICE ANTES QUE ABRAHAM FUESE, YO SOY 
Juan 10:9 JESÚS DICE YO SOY LA PUERTA 
Juan 10:11 JESÚS DICE YO SOY EL BUEN PASTOR 
Juan 10:36 JESÚS DICE YO SOY EL HIJO DE DIOS 
Juan 11:25 JESÚS DICE YO SOY LA RESURRECCIÓN Y LA VIDA 
Juan 14:6 JESÚS DICE YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA 
Juan 15:1 JESÚS DICE YO SOY LA VID VERDADERA 

SI YO SOY EL QUE SOY, Y SOY TODO LO QUE NECESITAS, ¿QUE HAS ESTADO HACIENDO BUSCANDO EN OTRO LADO? 

En definitiva, si alguna vez oraste, si alguna vez ayunaste, si te has estudiado bien la Biblia, si tenías una asistencia perfecta a los cultos, si diezmaste toda la vida: lo hiciste por su gracia. 

Tu lugar es Hijo de Dios. Ese es tu status, tu condición. 
El tema es que tu realidad es cambiante. Subís y bajás. Tenés temporadas donde estás firme en el Señor, otras más débiles. Hay momento en que tenés una fervorosa vida de oración, y momentos en los que no. 
La gracia viene sobre tu vida para elevarte a tu nivel, a tu condición divina. Suficiente ya con seguir maltratándote con que no servís para nada, con que eres una continua falla. Suficiente, la gracia de Dios viene a darte identidad. Quizás tu sufriste maltrato de pequeño, te dijeron que eras un inservible, que no eras bueno para nada, no te valoraron, y esas palabras calaron hondo en ti. 
Dios te dice: deja de meditar en esas palabras, y empezá a meditar en la mía. Porque donde ponga tu meditación, en eso vas a creer, pero si empiezas a meditar en mi palabra, vas a ser la luz del mundo, la sal de la tierra, mi hijo, vas a ser cabeza y no cola.

sábado, 14 de noviembre de 2020

El milagro que nadie quiere

Mayormente, el milagro que Dios nos da es el que nosotros no queremos porque hay milagros que nadie quiere. 
Seguramente te preguntarás: pero si es un milagro, ¿cómo es que nadie lo quiere? 
Lo que ocurre es que nosotros queremos NUESTRO milagro, y de ser posible que se haga de nuestra manera. Pero, lo cierto es que la base de todo es que nosotros vivimos en un continuo milagro. 

Aconteció que el pueblo se quejó a oídos de Jehová; y lo oyó Jehová, y ardió su ira, y se encendió en ellos fuego de Jehová, y consumió uno de los extremos del campamento. Entonces el pueblo clamó a Moisés, y Moisés oró a Jehová, y el fuego se extinguió. 
Y llamó a aquel lugar Tabera, porque el fuego de Jehová se encendió en ellos. 
Y la gente extranjera que se mezcló con ellos tuvo un vivo deseo, y los hijos de Israel también volvieron a llorar y dijeron: ¡Quién nos diera a comer carne! Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos; y ahora nuestra alma se seca; pues nada sino este maná ven nuestros ojos. 
Números 11:1-6 

El maná. Comida caída del cielo. De arriba. En un período de la historia donde por vivir en el desierto y no poder sembrar, ni cosechar, ni intercambiar con más nadie, no había otra manera de comer que esa: milagrosamente. 
Es un milagro que la comida te caiga todos los días en tu mesa sin que te tengas que esforzar por nada más que levantarla del suelo. Esa era la comida y el milagro de Dios para su pueblo y para esa etapa. 
Pero las cosas marcharon bien un día, dos… Pero al cabo de un buen rato solo comiendo maná, se armó lo que recién leímos. Si lo trajéramos al presente, hoy en día alguien se quejaría y diría: ¿Todos los días arroz blanco? Cuando una persona se queja porque come todos los días arroz blanco, en realidad tiene que reconocer que gracias a Dios tiene ese arroz blanco. Hay gente que no tiene arroz, y ni siquiera tienen agua o cocina a gas para hervirlo. 
El maná se convirtió rápidamente en el milagro que nadie quería. No era lo que esperábamos de ese Dios poderoso que nos sacó con mano firme de Egipto. Con todos los prodigios que hizo, ¿no puede de tanto en tanto mandarnos alguna otra cosa de arriba? ¿Maná es lo único que tiene? Es un milagro. Es lo único que nos mantiene alimentados en este desierto, pero no era lo que estábamos esperando. 

De esa forma, Moisés pasa 40 años en el desierto con el pueblo hasta que llega el fin de su etapa y entra Josué en la escena y le toca cruzar el río Jordán para introducirse finalmente en la tierra prometida. Y lo que vamos a observar a continuación es que se dieron preparativos y entre esos preparativos estaba el preparar comida. 
Pero, hacía 40 años que no preparaban comida. Ellos vienen comiendo maná desde 40 años. ¿Había alguno que se acordara de cómo se hacía para cocinar alguna otra cosa? 

Y Josué mandó a los oficiales del pueblo, diciendo: Pasad por en medio del campamento y mandad al pueblo, diciendo: Preparaos comida, porque dentro de tres días pasaréis el Jordán para entrar a poseer la tierra que Jehová vuestro Dios os da en posesión. 
Josué 1:10-11 

Prepárense comida, les manda. ¿Por qué? Porque una vez que cruzaran el Jordán y estuvieran en la tierra donde fluye leche y miel, se termina el milagro del maná. 

Al otro día de la pascua comieron del fruto de la tierra, los panes sin levadura, y en el mismo día espigas nuevas tostadas. Y el maná cesó el día siguiente, desde que comenzaron a comer del fruto de la tierra; y los hijos de Israel nunca más tuvieron maná, sino que comieron de los frutos de la tierra de Canaán aquel año. 
Josué 5:11-12 

Es como que Dios les dijera: ¿van a entrar en la tierra prometida? Bien, yo les voy a proveer las herramientas, las azadas, las hoces, la tierra ya es buena, pero ahora hay que trabajar. ¿A cuántos les gusta el milagro de trabajar? 
Ahora el milagro ya no es el maná. Ahora el milagro es que te doy fuerzas, capacidad, te doy las herramientas, es decir: te doy vida, salud, infraestructura, tierra fértil. 

Se terminó el milagro del maná. Ahora viene un nuevo milagro, el de tener las fuerzas de levantarte a las 6 de la mañana e ir a trabajar. 
Y seguramente habría quien en su interior habrá pensado: “ya nos acostumbramos a comer maná, sigamos así”. Es más sencillo salir cada mañana a recoger la comida pronta que comenzar a labrar la tierra. 
Lo que sigue en el relato del libro de Josué son siete años de batallas contra 31 reyes y allí hay varios milagros sobrenaturales: La caída del muro de Jericó, el sol que se detiene, etc., etc., etc. 
Los milagros seguirían, pero maná nunca más. 

Hay momentos en nuestras vidas en las que cuando no hay nada que nosotros podamos hacer, Dios lo hace todo. Como cuando Israel estaba en el desierto y no había nada que Israel pudiera hacer: Dios les daba sombra de día, calor de noche y alimento diario. Pero hay otros momentos en la vida donde sí hay algo para hacer, y ahí el milagro es que Dios nos da las fuerzas y la capacidad de hacer. Entonces, hay que ponerse a trabajar. 

te dio a comer maná, que ni tú ni tus antepasados conocían, para enseñarte que el ser humano no sólo vive de pan, sino de todo lo que el SEÑOR ordena. Tu ropa no se desgastó y tus pies no se hincharon durante estos 40 años. 
Deuteronomio 8:3-4 (PDT) 

Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy; no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites, y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente; y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre; que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde no había agua, y él te sacó agua de la roca del pedernal; que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien; y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza. 
Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día. 
Deuteronomio 8:11-18 

Aquí se ve claramente: hay momentos donde el milagro es el maná, pero luego llega el momento en el que el milagro es darte el poder para hacer. 
Otra escena: 

Y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada. Recogieron, pues, y llenaron doce cestas de pedazos, que de los cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido. 
Juan 6:12-13 

Multiplicación de los panes y los peces. Gran milagro. Pero el milagro no se agotó ahí. Cuando todos se hubieron saciado, sobró alimento, y ahí surge otro milagro. Milagro raro. Jesús les manda a los discípulos a recoger los pedazos que sobraron. Y esto nos da la pauta de que literalmente la gente comió y lo que sobró luego de estar llenos lo tiraron para un costado. Y eso es lo que nadie comía. Pedazos duros de pan, restos de pescado con espinas, etc. 
El problema es que cuando hay abundancia, se tiende a desperdiciar. Muchas veces, lo que se recibe de arriba, sin esfuerzo, no se cuida. Pero al Señor no le gusta que nada de lo que él hace se pierda. 

La referencia de que se juntaron doce cestas nos da la pauta de que esos sobrantes irían a ser la cena que iban a comer los apóstoles de regreso. Por eso dice doce cestas, es decir, cada discípulo andaba con una cesta encima (mostrar la cesta), o más modernamente: el tupper. 

¿Alguien querría cenar sobras teniendo al maestro con toda la unción fresca para hacer otro milagro? 
Luego de haber alimentado a la multitud con semejante milagro, los discípulos podrían haber esperado que Jesús les hiciera un milagro para ellos y que pudieran darse un buen festín de cena, pero no. A comer las sobras. Porque a pesar de que eran sobrantes y pedazos de descarte, a nadie se le ocurrió pensar que eso no era un milagro de Dios. Eso era también parte del milagro que Jesús acababa de hacer. Eso que cenaron los apóstoles, era milagro de Dios. 

Otra escena: 

Pero el centurión, queriendo salvar a Pablo, les impidió este intento, y mandó que los que pudiesen nadar se echasen los primeros, y saliesen a tierra; y los demás, parte en tablas, parte en cosas de la nave. Y así aconteció que todos se salvaron saliendo a tierra. 
Hechos 27:43-44 

Pablo viaja como recluso en una nave que tenía destino Roma. La nave donde va Pablo empezó a tener problemas y naufraga. El barco se deshace en mil pedazos. Allí los soldados procuran matar a todos los presos (entre los cuales está Pablo), porque si los presos se escapaban aprovechando la situación, al llegar a Roma sin los presos los que iban a morir eran ellos. Pero como Pablo contaba con el favor del centurión, éste mandó que no se matase a ninguno. 
¿Dónde está el milagro? En que supieran nadar, porque donde no supieran nadar, se mueren. Ahora, habiendo Jesucristo calmado tantas tempestades, vemos aquí que en esta ocasión no la calmó, sino que la tempestad seguía. Todos hubiesen esperado al Jesús de las tempestades calmadas, que apareciera y calmara la tempestad. O hubiéramos esperado que Pablo se levantara y calmara él la tempestad. Después de todo, era Pablo, y “mayores cosas que yo haréis”. Pero no. 

¿Y los que no sabían nadar? Parte en tablas, parte en cosas de la nave. A lo escena final de Titanic. Salvavidas para todos. ¿No es un milagro? Claro que es un milagro, sino pregúntenle a Jack que no encontró lugar en la tabla con Rose y se murió. 

A unos Dios le dio la capacidad de nadar, y a otros les dio salvavidas. 

La clave aquí es entender que todo el tiempo estamos viviendo un milagro de Dios. Si se termina un milagro, arranca otro. Como el maná: se terminó, pero arrancó el milagro de la fertilidad y la abundancia. Y aun así, a veces nos quejamos de nuestra vida. 

Nos levantamos y: 
Pero qué día caluroso, está insoportable, ay! Esto me descompone! 

Mirá qué feo día, hoy va a llover. 

Y precisamente de lluvia viene el siguiente ejemplo. Del día en que cuando empezó a llover, se terminó un milagro. 

Vino luego a él palabra de Jehová, diciendo: Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y mora allí; he aquí yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente. 
Entonces él se levantó y se fue a Sarepta. Y cuando llegó a la puerta de la ciudad, he aquí una mujer viuda que estaba allí recogiendo leña; y él la llamó, y le dijo: Te ruego que me traigas un poco de agua en un vaso, para que beba. 
Y yendo ella para traérsela, él la volvió a llamar, y le dijo: Te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano. Y ella respondió: Vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido; solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija; y ahora recogía dos leños, para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que lo comamos, y nos dejemos morir. 
Elías le dijo: No tengas temor; ve, haz como has dicho; pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo. Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra. 
I Reyes 17:8-14 

Todos creemos que Dios es un Dios de milagros. De hecho, si no fuera por Dios, no estaríamos aquí. Y milagro es milagro si no se puede explicar. Si se puede explicar, no es milagro. 
Acá pasó algo sobrenatural, y pasó porque todos fueron obedientes. Primero Elías, al ir a Sarepta. También la mujer, al hacer primer la torta para Elías. 
Pero el milagro duraría hasta el día en que Jehová haga llover sobre la tierra. 
Hay que tener mucha fe, digo de parte de la viuda, para creerle a un desconocido que viene y le dice: haceme primero a mi y luego vas a ver que de aquí a que llueva, va a haber mucha harina y aceite. 
Y así fue durante los tres años y medio de sequía, porque en el arroyo de Querit estuvo algunos días, nada más. Luego de eso, viene el milagro de la lluvia, de la salud para poder agacharse para trabajar, la azada, la pala de diente, etc. 
¿Qué pasa cuando atravesamos crisis, escasez? Bueno, ahí Dios dice: mirá, si no hay agua, si no hay manera de trabajar y producir, yo me encargo. Yo te suplo. Pero el día que vuelva a haber agua, el día que se pueda producir, yo me encargo, sí, pero de darte la salud, las fuerzas, la inteligencia para que te levantes y trabajes. 
Dios prometió que la harina de la tinaja no escasearía. Esto es lo que quisiéramos siempre. Abrir la tinaja y que siempre salga harina. Volcar la vasija y que siempre salga aceite. 
Seguramente, más de uno no quiso el milagro de que empezara a llover, porque era más fácil golpearle la puerta a la viuda y pedirle prestado una tacita de harina… 
Empezó a llover. Ahora sí va a escasear la harina de la tinaja. Se termina el milagro de la harina, pero empieza el milagro de la lluvia. Y créanme que luego de tres años de sequía, si llueve, es un milagro. 

Ahora viene el turno del milagro del esfuerzo, de la fuerza que Dios te da. El esfuerzo al que le escapamos porque da fatiga. 

Da fatiga leer, ¿no? Da fatiga estudiar. Es una cosa con la que luchamos con nuestros hijos. Como nos cuesta que agarren un libro. Es también una cosa con la que luchamos en la iglesia. Como nos cuesta que la gente agarre una Biblia y la lea, la estudie, y deje de usarla como Bibliomancia. 

No dimensionamos el milagro que es que tengamos un libro en la mano, y el milagro enorme que es tener el conocimiento tal cual lo tenemos hoy. Para dimensionar esto, me gustaría hacer un breve repaso de la historia de los libros. 

En la antigüedad, no había imprenta, los libros se copiaban a mano y no era un trabajo fácil. No existían las comodidades ni la ergonomía de hoy en día. Imagina la labor de una persona que debía copiar y copiar libros para conservar el conocimiento. Copiaban y copiaban 
Los libros antes eran rollos. Rollos de papiros. A eso se refiere la Biblia cada vez que habla de rollos. Por ejemplo, cuando en Lucas 4 dice que a Jesús se le dio el rollo del profeta Isaías para leer. Era un rollo de papiro. El papiro era una planta, principalmente proveniente de Egipto. Más adelante, surge un invento para ayudar a los copistas. Vino a ayudarlos el pergamino. El pergamino se hace con piel de cordero y los libros ya no fueron rollos, sino ya más parecidos a los que conocemos nosotros, con hojas que se dan vuelta: se llamaron Codex. Y era un poco más fácil trabajar sobre la piel del cordero que sobre un papiro. 
Pero el pergamino era más caro. Se necesitaba un cordero para hacer cuatro hojas. 
Eso ya nos da una noción de lo que pesaban los pergaminos. De ahí que los libros eran caros. Carísimos. Eran caros por la cantidad de corderos y por el tiempo que le llevaba al copista hacer un libro. Como ejemplo, una Biblia llevaba un año. UNA BIBLIA, UN AÑO. 
A eso hay que sumar que no era solo copiar, sino también encuadernar. Y eso también era caro. Llevaba trabajo. Los trabajos más sofisticados eran de encuadernaciones en madera con incrustaciones de piedras preciosas. 

Esto hace que además del copista, trabajaban otros oficios. Incluso el rubricador. La rubricación era todo un oficio. 

Y aquí viene donde nace la sacralización de libro. El libro era sagrado por su valor espiritual y por su valor material. Por el contenido, pero por lo que costaba hacerlo. 
Luego llegó la imprenta, y copiar libros fue mucho más fácil, y por eso su valor ahora no es tan caro. Un libro es barato. Se hace enseguida. El valor espiritual o intelectual de lo que está dentro sigue siendo valioso, pero su valor material ha caído estrepitosamente. Antes, Pedro Valdo usaba su fortuna para copiar algunas pocas promesas y repartirlas. Hoy se regalan Biblias enteras. 
El avance de la tecnología siempre hace eso, abarata las cosas. 
Al punto tal de que el libro está perdiendo valor. Tanto que ya las casas no tienen Bibliotecas, como las tenían antes. Ahora los libros están en internet, en la nube. Ya nadie quiere un libro impreso. 
Pero lo cierto es que la gente no quiere disfrutar del milagro de leer y aprender. La gente quiere haber leído. Haber leído es bueno. A usted le preguntan: ud. leyó la Biblia? 

Sí, la leí. 

Lo que quizás para algunos no es tan bueno es pasarse, digamos, un mes todas las noches, desvelado, leyendo la Biblia a la luz de una portatil. 

La gente de hoy es muy ansiosa, que busca las rápidas satisfacciones, que no espera por los placeres, dice: cuánto me falta, tiene chiquisientas páginas, y encima me cuesta entender, y recién voy por Génesis 15 y hace dos meses que la empecé a leer. Y te da la sensación de que nunca vas a terminar de leer la Biblia, pero te gustaría haber leído la Biblia para poder decir a sus amistades: me leí la Biblia entera. 
O Don Quijote 
O para los adolescentes: Harry Potter. 

Y debe ser cierto esto de que la gente quiere haber leído y no leer por el éxito que en su momento tenían los libros de bolsillo, o libros condensados, que se les llamó. 

Por ejemplo: libro condensado de Don Quijote de la Mancha: un gallego que de tantos libros de caballería que se leyó, se creyó uno, agarró a su caballo, se estrelló contra unos molinos de viento. Fin. 

A la gente le hubiera encantado que alguien hubiese inventado una pastilla para leer. Ud se come esta pastilla y listo, ya leyó la Biblia. Se come esta otra pastilla y listo, ya leyó Don Quijote. 

Imagínese: las librerías desaparecerán y uno no tendrá más que ir al supermercado. Y allí llegas y pedís 20 pastillas de libros, y ahí entrás: La Biblia, La República de Platón, Don Quijote de la Mancha, El nombre de la Rosa, La Divina Comedia. 

Y te acuerdas todo, como si lo hubieras leído, ni mejor ni peor que el tipo que se lo leyó todo a la antigua usanza. 
Bueno, afortunadamente eso no va a llegar, porque eso sería algo nefasto. Por que más que el saber que un libro nos deja, lo que nos bendice es el esfuerzo de la lectura. El esfuerzo de la mente y del corazón por apropiarse de lo que el libro me ofrece. Ese esfuerzo es lo que nos edifica, y no tanto el mero conocimiento. La letra mata, recuerden. 
Es como tocar un instrumento. Cualquier instrumento requiere un esfuerzo de varios años para poder tocarlo bien. Mucho más fácil es poner música en youtube y va a sonar mucho mejor que lo que a usted le puede llegar a salir su música favorita. Pero, sin embargo, la gente sigue comprándose guitarras, u órganos, y eso es porque algo de bueno debe haber en el camino y en el esfuerzo para que la gente lo desee. 
Y eso es lo que tiene de buena la lectura, las horas de desvelo, el debatirse uno para ver si entiendo lo que el autor le quiso decir, y finalmente el placer enorme de haber aprendido a disfrutar un libro. 
Esto es el mensaje de hoy. ¿O acaso no da más placer disfrutar de una buena comida hecha con nuestras manos? No da más placer la casa que te pudiste construir vos. El auto que juntaste y juntaste y lo pudiste comprar. El ajuar de tu hogar hecho con el fruto de tu trabajo. 

El trabajar es un milagro. El poder esforzarnos es un milagro. No va a importar el valor económico de la casa que le vas a dejar a tus hijos. Va a valer que les vas a dejar todos tus años de esfuerzo. 

A mí me cuesta concebir la vida si todo me hubiese venido de arriba, sin esfuerzo. Porque, como lo mencioné más temprano, cuando hay abundancia, cuando hay de sobra, tendemos a desperdiciar. Y ahí viene Jesús y dice: nada se debe desperdiciar, todo se debe valorar, que nada se pierda. 

La vida no se compra hecha. Hay que hacerla a mano. No viene en pastillas. Y eso… eso también es un milagro.