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miércoles, 23 de noviembre de 2016

Acerca del diferendo entre Ancap y los estacioneros

Durante el pasado lunes y martes (21 y 22 de noviembre) los dueños de estaciones de servicio resolvieron dejar de despachar combustibles como medida de protesta ante cambios en las condiciones con las que contratan con ANCAP.
Esta medida ha impulsado que el tema está presente en los medios masivos de comunicación y gracias a ello ha llegado a la población mucha información respecto del tema.
No obstante eso, para mi gusto falta mucha información y debate a un nivel más profundo como para juzgar las acciones de los actores y tomar postura.
Con la poca información que hay disponible, realicé algunas apreciaciones en mi cuenta de Facebook que me mereció algunos comentarios muy constructivos. Por tal razón, quise redactar el presente artículo para ordenar mis publicaciones en un solo lugar y darle forma.

ANTECEDENTES

Ancap recibió este año una asistencia de parte de Rentas Generales que rondó los mil millones de dólares como forma de adecuar los números del principal conglomerado industrial del país. Luego del arduo debate político que mereció la medida, el Cr. Danilo Astori pareció alzarse con las riendas de la situación, intentando dejar en claro que los desequilibrios de la pasada administración ocurrieron precisamente porque estaban fuera de su control, y luego de la remoción del anterior directorio del ente, declaró a los medios de prensa que se tomarían profundas medidas financieras en ANCAP. Una de las mencionadas, fue el recorte de los gastos de distribución del combustible. En un principio se habló de U$S 50 millones, y más recientemente de U$S 32 millones.


Tal parece, todo gira en torno a la rentabilidad de una estación de servicio. Mientras ANCAP afirma que las estaciones de servicio tienen, en promedio, un margen que supera los $250.000 mensuales, los estacioneros afirman (secundados por un estudio realizado por CPA Ferrere) que hay costos que la paramétrica no reconoce y que disminuyen esa rentabilidad promedio al entorno de los $150.000 mensuales.
ANCAP afirma: la rentabilidad de las estaciones de servicio es enorme y obscena. Se la están llevando toda.
Los estacioneros afirman: la rentabilidad de las estaciones de servicio viene disminuyendo a un ritmo elevado. Estamos a poco de morirnos de hambre.
¿Qué impresión me deja? Que ni tanto como afirma ANCAP ni tan poco como se agravian los estacioneros.
Lo bueno de todas las falacias que se dicen es que, como son falacias, son fáciles de refutar.
La falacia de los estacioneros, de que están al borde de la indigencia por la poca rentabilidad que tienen y que les quedará luego de aplicados los cambios que ANCAP propone (sobre los que opinaré más abajo) es fácilmente refutable observando el hecho de que no hay un solo estacionero que quiera vender su estación de servicio. ¿Ninguno se quiere deshacer de un negocio que cada vez da menos ganancias? Cabe la posibilidad de que incluso pasen a tener menos ganancia, ¿y así y todo ninguno se desprende de una estación? ¿Realmente es un mal negocio?
Luego está la falacia de ANCAP. Si la rentabilidad de los estacioneros es realmente monstruosa, elevada, y obscena, entonces ANCAP podría comprarse todas las estaciones de servicio y operarlas directamente y quedarse con esa rentabilidad enorme que dicen que hay. Con esa rentabilidad cubren el costo de comprarse todas las estaciones, y a largo plazo, esa rentabilidad que ahora es un costo en la contabilidad del ente, va a pasar a ser una rentabilidad operativa, y con suerte en chiquicientos años capaz que hasta nos hacen una rebaja de combustible. ¿Porqué no lo hacen? ¿Porqué DUCSA opera solamente dos estaciones en forma directa (y ni tan directa, porque se hace a través de otra sociedad anónima)?
El que está leyendo esto me podrá decir: ¿no acabás de afirmar tu mismo que no hay estacionero dispuesto a vender? ¿cómo haría ANCAP para comprarse las estaciones de servicio si no quieren vender?
La respuesta es sencilla: expropiación. ANCAP es un ente del Estado y tiene todo el respaldo que quiere y la capacidad de endeudarse todo lo que quiera para expropiar, contra el pago de una justa indemnización como marca la norma, todas las estaciones y recuperar en un plazo breve (si es cierto que la rentabilidad es tan grande) ese gasto y prontamente estar vertiendo en toda la sociedad un beneficio (al socializar la ganancia que era de los privados) como justificante de la expropiación.
¿Porqué ANCAP no expropia las estaciones de servicio? Pues porque es falso que las mismas tengan una ganancia obscenamente elevada. Tienen ganancia; sí. Pero no parece que sea suficiente como para que se las compren (o expropien) todas.
En los próximos dos párrafos analizaré el efecto de la medida de paro de los estacioneros y las consecuencias del cambio en las reglas de juego que quiere aplicar ANCAP.


Las anteriores son palabras de un señor de apellido Rostán, propietario de una estación de servicio en Fray Bentos, Rio Negro. El señor, con esas palabras, quiso justificar su no adhesión al paro convocado por los estacioneros. Analizó que los que pierden con este tipo de medidas son los consumidores finales que no tienen la culpa de las diferencias que se suscitan a nivel del Directorio de ANCAP con los Estacioneros.
Como forma de ejemplificar, dijo que no le agrada ninguna medida de paro, ya que los que siempre se ven afectados son los mismos, la gente, que no tiene la culpa de la situación. Que le resultaba sorprendente que la regla sea el paro y no el trabajo. Que la noticia sea cuando hay un paro y no cuando hay trabajo y las cosas se hacen bien. Puso varios ejemplos, pero el más notorio fue cuando nombró a Adeom Montevideo que cuando tiene un problema con la Intendencia, hace paro, no recoge la basura, y los perjudicados somos los ciudadanos que no tenemos la culpa.
Personalmente me parece fenómeno que Rostán no haya adherido a la medida de paro de las estaciones de servicio pero no por las razones que esgrimió, sino por las que voy a detallar a continuación. De última, no estoy tan seguro de que "la gente" no tenga la culpa de la situación, porque es "la gente" o por lo menos la mayoría de esa entelequia, la que elige al gobernante, ¿no?
¿Cuál es mi análisis del paro de los estacioneros? No muy alejado de los análisis que hacen muchos por estas horas.
Ninguna estación de servicio pierde plata por no vender combustibles durante 48 horas. Esto es así porque por la psicosis generada por el anticipado aviso de la medida, todo el mundo cargó combustible suficiente durante el fin de semana para poder estar lunes y martes sin ir a cargar. En ese sentido, las estaciones de servicio adelantaron ventas. 
Ahora, los que sí se van a ver perjudicados son aquellos pequeños empresarios que son propietarios de una sola estación o que son socios con otros en la propiedad de una estación. Es decir, los pequeños empresarios del sector. ¿Porqué razón? Porque son los que no tienen espalda ancha para resistir muchos días sin despachar combustible.
Según información que manejo de parte de los que saben, los grandes empresarios propietarios de varias estaciones, o de las más grandes, a su vez manejan el negocio de la distribución (son propietarios de camiones) y se abastecerán ellos primero antes que a las más pequeñas. Esto deja en desventaja a las estaciones más pequeñas, que serán las que demoren más en surtirse nuevamente de combustible y tardarán más en reanudar sus ventas.
Estas medidas perjudican a los más pequeños y favorecen procesos de concentración de capital, ya que en caso de dificultad por el desgaste del conflicto, las estaciones más pequeñas que no resistan terminarán vendiendo a las más grandes.


Según lo que se ha podido saber, las estaciones de servicio reciben una bonificación por litro vendido de combustible. A más litros vendidos, más bonificación. Parece lógico.
Pero el gobierno del Frente, en esta onda artiguista de querer beneficiar siempre al más infeliz dándole más privilegios, se le ocurrió una idea brillante: dar bonificaciones por franjas.
¡Por Franjas! El Frente Amplio debería seriamente pensar en cambiar su nombre de Frente Amplio a Frente Franjeado, porque todo lo piensan por franjas (Hola IRPF!)
El asunto quedaría así: para las estaciones que venden la cantidad de litros ubicada en la primera franja se les aumenta la bonificación. Las que venden en la segunda franja se les mantiene la bonificación. Finalmente, a las que venden muchísimo combustible y se pasan a la tercera franja (imagino que por ser unas oligarcas y aristócratas enemigas del proceso emancipador de los pueblos libres) se les recorta la bonificación.
Luego de visto lo que es el IRPF, le llama a uno la atención cómo esta maravillosa idea no se les ocurrió antes. Ya era hora. La historia (reciente) se los demandaba.

Analicemos ahora los efectos de pagar bonificaciones por franjas.

¿De dónde surge esta idea? Surge de una extraña concepción de la vida que tiene el Frente Amplio. Si sos empresario o empleado y te va bien, ya sea con tu empresa o dentro de la empresa en la que trabajás, entonces sos digno de castigo. Si llegas a gerente en tu empresa y cobrás un sueldo elevado, pagarás más impuestos (te pasás de franja, papá!).
Lo mismo si sos empresario y haces muy buenas gestiones y tu negocio crece. Ahí te desubicaste, vas a pasar a cobrar menos.
(como toda regla tiene su excepción, si sos extranjero y me estás trayendo unos cientos de millones de dólares para invertir, no solo no te vamos a castigar, sino que mediante una elegante bajadita de pantalones, te vamos a exonerar todos los impuestos que quieras que te exoneremos, querido!)
Según se desprendió de las declaraciones del vicepresidente de la república Raúl Sendic y la ministra de industria Carolina Cosse (no le pongo el tratamiento de ingeniera para no hacer sentir mal al licenciado) la bronca reside en el hecho de que algunas estaciones de servicio se consiguen como clientes a empresas que tienen flota de vehículos y para eso, les venden a ellos el combustible más barato. Entonces, dicen más o menos algo así como que no puede ser que a las flotas de camiones o de omnibus le cobren el combustible más barato y a la gente común y corriente le cobren el precio máximo posible del combustible
Che! no puede ser. INJSUTICIA.
Y tienen razón. A mi me pasa lo mismo. Voy a comprar una lapicera a la papelería y no me hacen el mismo precio que cuando viene uno a comprar 1000 lapiceras. Es injusto.
Entonce dicen: ah! las estaciones que venden a flotas, y les venden con descuento, ahora como les vamos a pagar menos bonificación, NO VAN A PODER SEGUIR VENDIENDO CON DESCUENTO! Ja! Los jodimos! Se quedan sin poder hacer el descuento! Y esas grandes flotas (también todos oligarcas) se quedan sin obtener gas oil más barato!!!!
Se merecen un premio por lo brillante de la idea. Finalmente, nos vamos acercando a la dictadura del proletariado, no caben dudas.
Dios mio....
Lo peor de todo esto es que hay buena parte de los votantes que se cree este verso, se cree que está bien castigar al más exitoso, y se cree que con este tipo de medidas se benefician a los más pequeños. Pobres, lástima que no terminaron el liceo como para razonar la mentira que le están encajando...
¿Porqué mentira? Porque no hace falta tener un posgrado de economía en Berkely como Bergara, o en Georgetown como Polgar, o en la UCLA como Masoller para entender que este tipo de medidas beneficiará precisamente al que se pretende perjudicar, y perjudicará al que se pretende ayudar. Las razones, a continuación....
Suponte que tu eres propietario de UNA SOLA estación de servicio. O que ni siquiera eso, que eres socio junto con otra persona y ambos poseen una estación, o sea que sos dueño de una media estación.
Suponete que por tus buenas habilidades comerciales, lograste que una flota de autos (de una emergencia médica? remises? taxis?) sea tu cliente y por la cantidad de litros que te van a comprar, les vas a dar un descuento. El descuento estás dispuesto a asumirlo ya que se justifica por la cantidad de litros que te asegurás de vender. El descuento, claro está, lo vas a pagar de tu bolsillo, obviamente.
Ahora suponte que ANCAP te va a castigar por vender mucho. Ya no vas a poder seguir vendiéndole a esa flota con ese descuento. Entonces esa flota te va a plantear que si no le mantenés el descuento, ellos se van a buscar alguna otra estación de servicio que les haga el descuento. ¿Adiviná a qué estación van a ir?
Las únicas estaciones que van a poder seguir haciendo descuentos luego de aplicada la maravillosa medida de ANCAP son aquellas estaciones que pertenezcan a empresarios que sean propietarios de muchas estaciones, o sea a los grandes empresarios del rubro, porque son los únicos con la espalda lo suficientemente ancha como para bancarse los cambios en la bonificación y poder seguir haciendo descuentos a las flotas
De esta manera, las medidas que ANCAP tome van a beneficiar sí o sí a aquellos propietarios de muchas estaciones de servicio. Eso significa que este tipo de medidas profundiza los procesos de concentración de mercado y acumulación de capital. Porque si la estación de servicio que era propiedad de uno solo pierde sus principales clientes, va a entrar en problemas y, ¿adivinen en qué va a terminar? Va a terminar vendiendo su estación, y muy probablemente a un grupo empresarial dueño de uchas estaciones. De esa manera, se concentrará el mercado en unos pocos propietarios.
Por eso digo, qué extraña lógica la del Frente, que queriendo beneficiar a los más chicos, los van a terminar arruinando...

En relación a esto último, recibí algunos comentarios en Facebook que me parecieron dignos de ser reproducidos. Uno de ellos refería a que el FA, curiosamente, ha sido uno de los mayores productores de desigualdad en el Uruguay. Ellos creen que no, que igualdad es solamente medir los ingresos y las redistribuciones del MIDES, pero no miden ni la brecha educativa, ni estos procesos de concentración. 
Otro comentario afirmaba que el Frente Amplio en el gobierno ha sido responsable de la mayor concentración de la riqueza de toda la historia del país, y creador de las mayores desigualdades y marginalizaciones. 


Afirma ANCAP que pretende "ahorrarse" unos 30 millones de dólares por los cambios en la distribución (el 10% del total del costo de distribución). Y, ¿a dónde van a ir esos 30 millones? ¿Va a bajar el precio del combustible? ¿Todo esto que está haciendo ANCAP redundará de veras en un beneficio para el ciudadano?
A la luz del casi millar de millones de dólares que todos tuvimos que pagar para tapar el agujero negro de ANCAP, 30 millones parece un vuelto.
Pero lo más divertido del tema es que no se discute a fondo el tema del precio del combustible. Seguramente hay muchísimos factores que afectan el precio del combustible y que impiden su rebaja, pero por alguna razón a ANCAP sólo le interesa concentrar la discusión en las ganancias de los estacioneros. ¿Nada del 45% de IMESI que el propietario de ANCAP se lleva en las naftas? ¿Nada de ALUR? ¿Nada de los negocios en Argentina? ¿Nada de las plantas de cal y portland?
¿Cuál es la gracia de querer atacar las ganancias de los estacioneros si al fin y al cabo TODOS SABEMOS QUE ESO NO VA A GENERAR UNA REBAJA DEL COMBUSTIBLE?
Si nos tratan de imbéciles, es porque nos dejamos...


martes, 8 de noviembre de 2016

Hay que hacer hablar a Novick

¿Quién es Edgardo Novick? ¿Por qué fundó un nuevo partido? ¿Por qué no encontró ninguna cabida en los partidos existentes? ¿Cuál es su ideología? ¿La tiene? ¿Realmente se puede hacer política sin ideología, o tiene ideología pero no la quiere mostrar?

Edgardo Novick acaba de lanzar su propio partido y su declaración de principios, aprobada por aclamación de sus seguidores en la puerta de la Corte Electoral, fue la siguiente: 

“se ubica en el centro, bien en el centro de la política de este país. ¿Por qué? Porque si querer mejorar la educación, si querer mejorar la igualdad de oportunidades para todos los niños de los hogares más humildes, es ser de izquierda, entonces sí somos de izquierda. Pero si querer combatir con energía y firmeza a la delincuencia y al narcotráfico, es ser de derecha, entonces somos de derecha”.

De esta manera, Novick esquiva la definición ideológica diciendo que es de izquierda, de derecha, de centro, y hasta wilsonista, ya que utiliza la afamada expresión del último caudillo blanco al decir que “Uruguay y su gente como una comunidad espiritual”

Por lo que hasta ahora viene mostrando Novick, los analistas lo ubican en la clasificación de populista de derecha del tipo europeo. Aplica todos los puntos del manual del populismo.

Vale hacer la aclaración del término populista. El término populista es peyorativo y se asemeja al de demagogia; viene a representar ese contexto político que apela a la adhesión de las clases populares sin que se desprenda por sí mismo una evidente identificación ideológica. 

La expresión demagógica es aquella que se nutre del empleo de halagos y falsas promesas que son populares pero de dudosa posibilidad de cumplimiento para convencer al pueblo y convertirlo en instrumento de la propia ambición política.

Para empezar, el nombre de su partido: “Partido de la Gente”. La gente como concepto al que apela Novick, es una suerte de entidad perfecta e ideal que solo existe en su imaginación, por lo tanto podemos afirmar que “la gente” no existe, es una entelequia. Cualquier país es el conjunto de una variedad de personas que piensan de distinto modo totalmente carentes de una homogeneidad que se manifieste en una conglomeración de masas y que de ellas surja un único representante de su sentir. No existe algo así como la voluntad del colectivo, aunque si pueden hallarse temas que afectan la sensibilidad de grandes porciones del colectivo (inseguridad, educación, etc.) y esos son los que el populista usa como punta de lanza, como queriéndose ungir como el representante de todos. ¿Algo así como cuando Lacalle Pou bautizó su sector con el nombre “Todos”? ¿Algo parecido a su apelación constante de que “Es un partido que incluye, es un partido que no levanta muros, que los derriba, fuimos más allá”? ¿Quizá eso quiso expresar en su “llegó el momento, qué estamos esperando; juntos y unidos en un solo bando”?

Los populismos apelan a un vínculo directo entre el líder y la gente. Por eso el nombre del partido. Es una apelación a una simbiosis entre el líder y la gente. Una suerte de “ustedes a través de mí y yo a través de ustedes” que hace descansar la adhesión de la gente en la figura del líder y no en una filosofía o un conjunto de ideas. Claro, Novick no quiere mostrar su ideología, o por lo menos, dice que no la tiene.

Una vinculación tan fuertemente apalancada en una persona y no en un conjunto claro de ideas que permita que otros puedan llevar adelante, terminará resultando en una de sus principales debilidades. El día que Novick ya no esté, difícilmente el movimiento continúe con vida. Muerto el líder, o sacado este de escena, no habrá factor de cohesión y cada uno tomará el rumbo que mejor le sirva a sus cálculos. Parecido a lo que ya le está ocurriendo a los partidos tradicionales que han perdido a algunos de sus integrantes para la conformación del partido de Novick (perdón, de la gente). Los partidos tradicionales pueden hacer la lectura, entonces, que los movimientos que Novick ha promovido en sus filas, son una depuración de dirigentes.

“Uruguay lo necesita, no podemos quedar con los brazos cruzados” es otro de los componentes de su discurso. Esa idea de salvador, que viene a hacer las cosas bien, porque los demás no la viene haciendo bien, y tampoco saben. Cualquier coincidencia con el “nosotros venimos a gobernar ahora y a gobernar bien. El mundo no espera y la gente tampoco” de Lacalle Pou, no creo que sea mera coincidencia. Y otra vez, Lacalle Pou apeló a “la gente”

Otros de los argumentos que usa Novick apela a la idea de que salió de abajo y le fue bien en los negocios. De cargar cajones en la feria a exitoso empresario. Ese argumento cae por su propio peso, porque si por solo eso vamos a considerarlo presunto buen gobernante, vale ver que el Dr. Tabaré Vázquez también nació en una familia obrera pobre, y ahora es un reconocido doctor, empresario y presidente de un país. Con ese criterio, elijamos a Tabaré nuevamente.

Novick nos quiere hacer creer que cómo le fue bien en la empresa, le irá bien en el gobierno. Es una ilusión preocupante, porque mucha gente se la cree. A mi me genera fuertes dudas desde el momento en que un individuo que es empresario está acostumbrado a mandar en su empresa y a enfrentar poca resistencia. Por lo general, el empresario manda, hace uso de su derecho de propiedad de los bienes de capital invertidos y de su libertad para elegir y despedir mano de obra, por lo que aplica un método de tipo coactivo sobre sus empleados para que éstos hagan lo que él diga. A no ser que seas un colaborador cercano del empresario, sabés que no te conviene contradecir ni los objetivos de la empresa ni el modo en que se quiere llegar a eso.

Un empresario está acostumbrado a usar el miedo como método de condicionamiento del comportamiento de sus empleados. Los empleados se alinean a lo que marca el empresario por miedo a perder su trabajo, a no poder obtener otro, a perder sus ingresos, a las consecuencias que eso trae: la exclusión social, la imposibilidad de mantener cierto nivel de consumo y confort.

Manejar las cosas en el Estado es completamente distinto. Novick cree que va a llegar al sillón presidencial y desde allí pretenderá alinear a todo un aparato estatal tras sus órdenes. ¿Sabe la que le espera?

En un país con una fuerte resistencia desde el punto de vista gremial (y sea sindical como de cámaras de empresarios), ¿cómo piensa hacer para alinear a todos? ¿Cómo piensa hacer cuando le empiecen a hacer paros y conflictos? ¿Acaso está acostumbrado en sus empresas a lidiar con sindicatos fuertes? ¿Ha sido protagonista, como empresario, de negociaciones con sindicatos que le estén obstruyendo el normal curso de sus negocios?

Siguiendo con el discurso de Novick, vemos que apunta al desprecio por la elite política, a la que sin embargo quiere acceder. Critica a los políticos que han hecho mal las cosas, pero se junta con políticos como sus dos diputados (Facello, Peña) y su senador (Bianchi), y con referentes como el Dr. Ramela, el Dr. Abreu y el Ec. De Haedo. Critica a los políticos al barrer, pero los necesita para conformar la estructura partidaria que lo llevará al poder.

A esto se le suma un hecho bastante histriónico. En su campaña para la IMM no escatimó críticas a Daniel Martínez por su paso por ANCAP y el endeudamiento que dejó en el ente, y acto seguido, le da los votos de sus ediles para que Martínez endeude a la IMM para su proyecto Capital.

Ahora, resulta fácil para los analistas ubicar a Novick como populista de derecha en base a estos argumentos pero, como reza el título de este artículo, a Novick hay que hacerlo hablar para que logremos detectar de él cuál es su ideología; porque la tiene, aunque no la quiera decir.

Para deducir claramente la ideología de Novick, hace falta que el periodismo sea cada vez menos condescendiente con él, y comience a hacerle preguntas que lo hagan hablar, que lo hagan salir de sus discursos escuetos pre armados, que lo obliguen a desarrollar un razonamiento.

Las entrevistas que le hacen a Novick en los noticieros parecen spot publicitarios. Van a dónde Novick esté y le ponen el micrófono delante para que diga lo que quiera. El periodista no repregunta, no profundiza. Incluso me resultó llamativa una ocasión en la que “Subrayado encontró a Novick en la escuela 45, a la cual asistió como alumno”. ¡Qué casualidad! Justo Novick andaba por ahí y Subrayado lo andaba buscando y lo encontró justo ahí, ¿para preguntarle acerca de qué tema? ¡EDUCACIÓN! Y la nota es imperdible, es Novick haciendo un breve discurso recordando que justo en esa escuela que estaba a sus espaldas, él concurrió. 

Nadie puede creerse que “Subrayado encontró a Novick”, sino más bien me suena Novick llamando a Subrayado pidiéndoles que se encontraran en tal lugar, apropiado para tal declaración.

Y así son todas las entrevistas en los noticieros de Novick. Parecen spots publicitarios.
Necesitamos que los medios de comunicación hagan hablar a Novick. Que le hagan preguntas profundas y que lo obliguen a razonar. Por ejemplo

  • ¿Está de acuerdo usted con la ley de educación sancionada en el primer gobierno de Vázquez? Sí, no. ¿Por qué?
  • ¿Está de acuerdo con el poder qué tienen las corporaciones en la educación? En caso negativo, ¿qué piensa hacer para modificar eso?
  • ¿Está de acuerdo con que los sindicatos ocupen lugares en los directorios (tipo ASSE)? En caso negativo, ¿qué piensa hacer para modificar eso?
  • ¿Cree en la cogestión de las empresas públicas? ¿Está de acuerdo con las leyes de negociación colectiva? ¿qué opina acerca de los consejos de salarios? ¿qué opina acerca de la ultractividad de los convenios colectivos?
  • ¿Cuáles son sus ideas acerca de la seguridad social? ¿Sistema estatal de solidaridad intergeneracional, sistema mixto, sistema 100% de ahorro individual, seguros de retiro? ¿Profundizamos la reforma o la echamos para atrás? ¿Qué opina de las AFAPS? ¿Cómo piensa atacar el déficit del BPS y otras cajas?
  • ¿Está de acuerdo con la reforma de salud? ¿Piensa hacer modificaciones al FONASA? ¿Cuáles?
  • ¿Está de acuerdo con la reforma impositiva? ¿Está de acuerdo con el IRPF? ¿Está de acuerdo en que la recaudación crezca por directa y disminuya por indirecta?


Creo que hay temas y preguntas concretas para hacerle a Novick (que no se agotan en las anteriores) y tratar de armar su perfil en base de sus respuestas. De esta manera vamos a poder conocer mejor a Novick y vamos a tener una clara imagen de sus ideas, las que piensa aplicar al llegar al gobierno.

A mi criterio, luego de ver varias entrevistas a Novick (aunque no todas, confieso) creo que el periodista qué más cerca estuvo de sacarle una definición que nos permita acercarnos al pensamiento de Novick fue Emiliano Cotelo, en entrevista realizada en su programa "En Perspectiva" durante la campaña electoral a la IMM. El video completo se puede ver aquí.

En la entrevista surge el tema de los hurgadores que usan carritos tirados a caballo. Novick dice:

"Los carritos no solucionan nada. Al contrario: no existen en ninguna parte del mundo, los carritos. Somos la única ciudad, y no los quiero ni tirados con caballos ni con motocarros. Tienen que desaparecer"

Ante la pregunta del periodista acerca de alternativas de trabajo para esa gente, Novick responde:

"Bueno; hay varias cosas. No es sencillo, pero digo: los clasificadores va haber que tener plantas de reciclaje, va a haber que llevar a alguno, pero no van a dar las plantas de reciclaje para tomarlos a todos; pero hay que irles poniendo una fecha que sepan que en determinado tiempo van a tener que ir al trabajo formal. Tendrán que estudiar, tendrán que ir viendo a dónde van a trabajar, como mucha gente. Tendrán que ir a la construcción... el gobierno también va a tener que tomar parte en este asunto, porque es un tema de gobierno (...). A esta gente hay que decirle: mire, usted vaya estudiando, vaya pensando dónde va a trabajar, pero en determinado plazo usted tiene que ir al trabajo formal, y usted tiene que estar en el BPS y sus hijos tienen que tener salud y sus hijos tienen que ser educados, no como ahora que están criando niños arriba de un carro".

Es una declaración que, por lo menos a mi, me permite hacer una cierta aproximación al verdadero Novick.

lunes, 31 de octubre de 2016

Mi opinión acera de Halloween

Discrepo con la tendencia de andar criticando las cosas porque sí, sin analizarlas un poco.
El caso de Halloween me interesa especialmente porque, como cristiano, doy un significado especial a los símbolos y a los ritos, y esta festividad está cargada de ellos.
No obstante, para no polemizar, he querido fundar mi opinión acerca de Halloween sobre tres razones de sentido común.

1.- Halloween celebra conceptos oscuros.
Se la conoce como la noche de las brujas (sin tomar en cuenta el trasfondo cultural de la celebración celta original). Si bien puede parecer inocente o de cuento de hadas (tal vez así sea) la brujería en sí misma no representa nada agradable. Sus símbolos representan conceptos que son oscuros, que envuelven maldad, que (al menos a mi) no me simpatiza que se promueva entre los niños.
Esta celebración de la muerte no exalta ningún concepto agradable. No promueve el amor al prójimo, la solidaridad, el altruismo, etc.

2.- Halloween no promueve el respeto.
La propuesta de "dulce o travesura" básicamente promueve que el niño está en condiciones de exigir golosinas a un adulto, y que si este no accede a su exigencia, el niño queda librado a cometer una travesura para castigar la actitud del adulto. Dicha travesura implicará, obviamente, un acto de molestia para el otro. Esto enseña al niño que, por lo menos un día al año, parece que puede faltar a todas las normas de respeto y convivencia, y que todas las personas que se le crucen deberán estar disponibles para servir sus caprichos.
No parece algo bueno inculcarle al niño como una gracia que tiene derecho de molestar a una persona si ésta no ha accedido a un petitorio suyo.
Se crea en el niño la idea de que puede obtener todo lo que desee. Esta idea del consentimiento permanente es muy dañina.
Más bien deberíamos instruir a nuestros niños en que si alguien no puede o no quiere acceder a sus pedidos, eso no les habilita a tomar represalias.
Recuerdo hace más de 10 años estar saliendo de mi casa junto con quien en aquel momento era mi novia, con planes de ir al cine. Termino de cerrar la puerta y se nos aparece un niño pidiendo golosinas. Como era de esperar, no teníamos golosinas encima para darle, a lo que automáticamente nos roció con agua de una pistola de juguete que tenía como represalia. Nosotros (que estábamos vestidos para salir) inmediatamente pronunciamos una exclamación de molestia, algo así como "pará, nene! qué te pasa?"
Lo más grave fue la madre de la criatura, que viendo todo a escasos metros, nos increpó nuestra "mala onda".

3.- Halloween no promueve la prudencia.
Solemos enseñarle a nuestros niños que no acepten dádivas de extraños por razones de seguridad. Recibir dádivas de adultos puede ser peligroso básicamente por dos razones, aunque pueden ser mas.
La primera es que nunca se está libre de inescrupulosos malnacidos que quieran hacer daño dando a un niño un alimento adulterado para dañarlos, con una intoxicación, o hasta con la muerte. 
La segunda es que no es prudente que nuestros niños se acostumbren a pedir cosas a los extraños, ni a aceptar cosas de ellos, ya que muchos adultos, con intenciones de hacer maldad, saben que pueden inducir conductas en los niños bajo el condicionamiento de la dádiva, impulsándolos a hacer cosas perjudiciales que los niños aceptarán hacer a cambio del objeto que desean y que se halla en poder del adulto.

En suma, no parece que Halloween promueva nada rescatable. El hecho de que sea algo divertido no implica una razón per se. Divertido y bueno no necesariamente son sinónimos. 
Pienso que lo que le falta a nuestra sociedad, no solo en este tema, sino en una decena de asuntos, es debatir seriamente e intercambiar argumentos, sin fanatismos ni razones extremas (del tipo "en Halloween secuestran niños para sacrificarlos al diablo") que lo único que hacen es ahuyentar el intercambio.
Ojo, no tengo porqué dudar de que exista algún ritual en alguna parte del mundo (y en Uruguay, ¿porqué no?) dónde se sacrifiquen seres humanos (de cualquier edad), pero no creo que evocando tales inmundicias vaya a convencer a nadie; y además, por otro lado, no pretendo convencer a nadie con un relato de miedo, sino con argumentos.

domingo, 23 de octubre de 2016

Buscando el modelo

Publicado en mi Facebook el 21 de octubre de 2015 (con mínimas modificaciones para su publicación aquí un año después)

Corría el año 2001 y estaba en 4º de liceo. Se iba a estrenar una materia en la currícula que no se había tenido hasta el momento: filosofía. La profesora nos introdujo a los objetivos de la materia diciéndonos que la idea consistía en desarrollar el pensamiento crítico, que consiste en analizar los conocimientos y especialmente aquellos que se aceptan como verdaderos en la vida cotidiana. Nos invitó a cuestionar todo para encontrarle el sentido como resultado de un razonamiento y no como fruto de la imposición cultural, social o intelectual. Es decir, cuestionar todo aquello que considerábamos como absoluto para que le encontráramos el sentido por nuestra cuenta, y se nos instó a que no aceptáramos tales postulados simplemente porque sí. Al principio la propuesta no me simpatizó. Yo me sentía muy a gusto con mi vida y mis principios, y cuánto más leía y aprendía la Biblia, más a gusto me sentía. No tenía ninguna necesidad de cuestionar nada de lo que había aprendido hasta el momento, y tampoco sentía la inquietud de encontrarle mayor sentido. Para mí era sencillo: si la Biblia lo dice así, así será. 

Con el tiempo aprendí que no es malo cuestionarse las cosas y encontrarles el sentido. El mismo apóstol Pablo nos dice “examinadlo todo, retened lo bueno” (1 Tesalonicenses 5:21). También aprendí que “donde no hay visión, el pueblo se extravía” (Proverbios 29:18), y la observación del profeta Oseas que afirmó que su pueblo pereció por falta de conocimiento (Oseas 4:6). 

Los pueblos, así como los individuos, necesitamos tener algunos conceptos y valores que debemos aceptar como absolutos, porque ellos nos sirven de ancla y permiten saber dónde estamos parados y hacia donde vamos. Rechazando toda posibilidad de que algo se pueda aceptar como cierto per se, tanto los individuos como los pueblos quedan a la deriva. Hay cosas en las que más o menos estamos todos de acuerdo. Por ejemplo en el respeto por las personas y sus propiedades. Asumimos como válido que robar está mal, lastimar al prójimo está mal, matar está mal, engañar a otra persona, etc. 

Pero hay otros conceptos que en su momento fueron absolutos, los paradigmas reinantes de nuestra cultura occidental judeocristiana, y que en las última décadas han sido profundamente cuestionados, y como resultado de ese cuestionamiento, nuestra sociedad se encuentra ahora en estado de transición entre lo que se ha identificado por la intelectualidad actual (con notoria mala intención) como un modelo pacato y conservador, hacia un modelo nuevo, pero que claramente aun no está definido y esa indefinición le está haciendo mal a la sociedad. La sociedad parece ir hacia algún lugar, más motivada por desprecio al modelo antiguo, que por tener claro a donde quiere ir. Parece que en ese despecho, cualquier concepto que esté en el punto diametralmente opuesto a los conceptos del modelo antiguo viene bien. Es un momento donde lo viejo no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer. Antes se daba como válido que el estereotipo de sociedad consistía en estudiar, conseguirse un buen trabajo, casarse, tener hijos, de ser posible comprarse una casa y un auto. Era una suerte de medida del éxito. Se respetaban ciertos valores, como ser el pudor, la privacidad, etc. 

Pero de un tiempo a esta parte, el modelo viene cambiando. 

Un estudio que consulté hace poco se pregunta “¿Por qué los jovenes ya no quieren comprar automóviles y vivienda?” y concluye que los jóvenes de ahora son bien diferentes a sus padres; tienen otra idea de la vida. Para ellos, la vida no es conseguirse una buena pareja, casarse, tener hijos, comprar una casa, tener un auto y una mascota. “Los jovenes han revalorado la definicion de éxito. Antes se decia que alguien exitoso era aquel dueño de su propia vivienda y al menos un automóvil, pero ahora se valora a quienes han invertido su dinero en experiencias, viajes y aventuras. (...) desde el punto de vista de la felicidad y la sensación de bienestar es mucho mejor gastar el dinero para adquirir una nueva experiencia y no cosas nuevas”

“Tal parece que la gente no quiere escuchar historias acerca de dónde compraste una casa sino que prefieren escuchar lo fantástico que lo pasaste el fin de semana. Incluso una mala experiencia puede ser al final una historia fascinante. La interacción social entre las personas juega un papel muy importante en si serán o no felices. Así pues, ellos deben hablar con otras personas y tener muchos amigos. Obviamente los demás les gustará más escuchar acerca de un viaje loco e inesperado o cómo alguien vivió en un país desconocido, que oír cuántas casas ha podido comprar una persona en especifico” 

Y hay algo más. 

"Lo que sucede es que las cosas que poseemos, especialmente si son muy costosas nos obligan a preocuparnos por ellas. (…). En cambio, las experiencias y aventuras vividas estarán ahí siempre"

El citado estudio termina diciendo una gran verdad: “Lo importante es que las experiencias no se devalúan y no es posible robárselas.” 

Es notorio que esta generación es bien distinta a la de nuestros padres, pero igual de notorio es que no tenemos el nuevo paradigma definido aun, y algunas consecuencias de ese nuevo paradigma son notorias. Hay personas que no consideran que las propiedades de los demás sean inviolables, incluso hay gente que está convencida (claramente porque fueron así manipuladas) de que tienen derecho de sustraerles bienes materiales a quienes tienen, porque quienes tienen serían los culpables de que ellos no tengan. No valoramos nuestra salud, y así tenemos altos índices de vidas destruidas por las drogas, pero también por el sedentarismo y la mala alimentación. Embarazos no deseados y muchos de ellos interrumpidos, nuevos conceptos de familia, etc. No es el objetivo del presente artículo juzgar el nuevo modelo, si está bien o mal, sencillamente porque creo que no hay nuevo modelo aun, y no lo hay porque la cultura que está predominando es precisamente la que afirma que no es necesario un modelo. Es una cultura que nos invita a vivir a la deriva, a priorizar “experiencias”, a vivir con la adrenalina de las inseguridades, etc. Es una cultura que promueve que cada vez hayan menos valores absolutos. Es una cultura que parece que no puede vivir si no tiene constantemente experiencias que le proporcionen emociones fuertes. Tenemos personas que van todo el tiempo en busca de emociones. Son emocionalmente dependientes. No son capaces de tomar decisiones y encarar proyectos que sean permanentes o de largo plazo por razones de argumentos, sino que cuando algo ya no les genera emoción, lo descartan, o antes de descartarlo buscan darle la emoción que supo tener.

Relaciones de pareja que acaban porque sus integrantes "ya no sienten" lo que sentían antes, o porque la pareja ya no le genera los mismos sentimientos que cuando se conocieron, y que nos lleva a plantearnos: ¿sobre la base de qué se forman las relaciones de pareja de hoy? ¿Se forman sobre la base de ciertas razones que nos llevan a convencernos de que la otra persona es la ideal para acompañarnos en la vida? ¿Se forman por el convencimiento de que hay valores y objetivos comunes que cohesionan? ¿O se forman pura y exclusivamente "porque hay química"?

Lo mismo en todos los ámbitos de la vida. Personas que encaran una carrera universitaria porque les apasiona, pero luego de pasado el tiempo les aburre y encaran otra, y otra, y otra, para finalmente tener muchas carreras a la mitad, ninguna concluida, porque son personas inestables.

Personalmente creo que el más grave daño que tiene nuestra sociedad no es tanto el nuevo paradigma, que no acaba de tomar forma, sino la idea de eliminar la posibilidad de que la sociedad se base en principios inviolables, sagrados para todos, aceptados como tal con amplios consensos. Creo que de una buena vez deberíamos de terminar de ponernos de acuerdo y migrar hacia el nuevo modelo, pero seguir viviendo a la deriva no parece ser la mejor manera de vivir.

viernes, 21 de octubre de 2016

Acerca del ajuste fiscal

Durante este año fue muy debatido el asunto del ajuste fiscal o “consolidación fiscal” como el gobierno insiste en llamarle. La discusión acerca del nombre ha quedado laudada rápidamente. Si fuera una consolidación fiscal o una profundización de la reforma fiscal iniciada en 2007, estas medidas se hubieran tomado en cualquier circunstancia, pero todos saben que si la situación económica del país no fuera la que es, y si los números no fueran rojos, el gobierno habría propuesto la rebaja de impuestos que prometió en campaña electoral.

Todos los gobernantes sueñan con un mundo en el que puedan bajar impuestos. Las reducciones de la carga fiscal son un excelente fidelizador político. Por tal razón, nadie puede negar que nuestro presidente y su equipo  verdaderamente querían poder bajar impuestos, y cuando lo propusieron en la campaña, estaban haciendo una legítima expresión de deseo. Pero, la realidad (porfiada ella) no se los permitió.

Para que un país avance se necesita dinero que sea invertido. En los últimos años, Uruguay ha sido un destino interesante de inversiones por un montón de razones. Pero una de las razones fundamentales es que Uruguay tiene algo llamado “grado inversor”. El grado inversor es una calificación de deuda que hacen las calificadoras internacionales, aquellas a las que el presidente del Banco Central dijo que eran un mal necesario.

Son necesarias porque los inversores (las compañías que manejan fortunas) a la hora de invertir se fijan si el país tiene grado inversor; de lo contrario, descartan la posibilidad de inversión de plano. En muchos casos, esas compañías tienen establecido en sus estatutos la prohibición de invertir en países sin grado inversor.

Son un mal porque en el caso en que le quiten el grado inversor a un país, éste país dejará de recibir inversiones y eso hace daño.

El caso argentino es elocuente. Tras el cambió de gobierno, asumió el Ing. Macri, visto por muchos como un gobernante con un perfil amigable hacia el mercado y las inversiones, pagó todo lo que Argentina debía (para lo cual tuvo que endeudarse lindo) y aún sigue sin recibir el volumen de inversiones que esperaban, y la razón es simple: no tienen grado inversor.

¿Qué tiene que ver esto del grado inversor y las calificadoras de riesgo con el ajuste fiscal? Todo. El ajuste fiscal se hace para que algunos indicadores (inflación, deuda, déficit) se encausen en términos adecuados para que las calificadoras de riesgo no nos saquen el grado inversor.

El gobierno, por más frenteamplista que sea, por más izquierdista que se proclame, no le queda otra que hacer los deberes frente a las calificadoras de riesgo porque las consecuencias para toda la población serían muy graves si perdemos el grado inversor. Mucho más graves que pagar un poco más de impuestos.

Y para lograr encausar esos indicadores, el gobierno usó la única receta que se puede usar en casos como los nuestros, dónde tenemos déficit fiscal: aumentar los ingresos por impuestos y recortar los gastos. Se propuso aumentar las alícuotas de algunas franjas del IRPF, creación de nuevas franjas, y modificación del régimen deducciones. Por el lado de los gastos, el gobierno insiste en decir que es una postergación, que lo que se gastaría en este año, se gastará más adelante, pero en la práctica es un recorte.

Cómo es típico en los últimos tiempos, toda la discusión pública transcurrió sobre el nombre del engendro, sobre si se cumplió o no las promesas de campaña, sobre si uno es mentiroso o el otro no, etc. Las pocas voces, todas técnicas, que advirtieron de los efectos del ajuste, por alguna razón que no logro digerir, no logran tomar la misma dimensión en la opinión pública y las redes sociales qué si toman expresiones del tipo: “mentirosos”, “fachos, ¿qué les cuesta pagar 100 pesitos más de impuestos?”, “la mayoría de los trabajadores que ganan menos de $50.000 no pagan” etc.

Lo que voy a tratar de hacer a continuación en estas líneas es tratar de ilustrar las consecuencias que tendrá el ajuste fiscal, es decir, las consecuencias que algunos veamos reducidos nuestros ingresos y como esto no afecta a unos pocos, sino a todos.
Supongamos una familia que tiene ingresos que serán afectados por el aumento de impuestos y que entre sus gastos tienen:

  • servicio de cable tv HD con paquetes de futbol, cine y dibujitos animados.
  • son socios del club de sus amores.
  • servicio de internet en el hogar de la mayor cuota que ofrece ANTEL.
  • todos en la familia tienen Smartphone con contratos caros.
  • salen a comer afuera todos los viernes, sábados y domingos.
  • ahorran una x cantidad de dinero mensual.


Ahora que van a ver sus ingresos reducidos por el aumento de impuestos y por efecto de la inflación, empezarán a tomar algunas decisiones

  • servicio de cable tv: sacarán el HD, dejarán el futbol, y sacarán los otros paquetes.
  • Dejarán de ser socios del club de sus amores.
  • Se pasarán al servicio de internet más barato que ofrece Antel.
  • Están desperdiciando mucho paquete de datos que al final no usan en sus smartphones. Se pasarán a un contrato más barato y aprovecharán el wifi de la casa.
  • Dejarán de salir a comer los viernes.
  • Ahorrarán menos.
Todas estas decisiones de economía familiar son las que nadie advierte cuando dicen “che, se quejan de llenos, qué les hace pagar un poco más de impuestos, con todo lo que ganan”.

Desde el gobierno (y su ejército de fieles seguidores carentes de espíritu crítico que repiten consignas como loros) se ufanan que la mayoría de los trabajadores, como ganan menos de $50.000, no sentirán los efectos del ajuste. Esta afirmación no solo es falsa, sino que es vergonzosa. En primer lugar, significa que el gobierno festeja que haya gente que gane tan poco. Pero por otro lado, es falsa por lo que voy a exponer a continuación.

La mayoría de los empleados que no verán modificadas las cantidades de IRPF que pagan, por lo general son empleados de la compañía de cable, tercerizados de ANTEL, o el mozo del bar de la esquina. Esta familia, como otras, ha tomado la decisión de dejar de hacer ciertos gastos y las empresas que sufrirán esa baja de recaudación también comenzarán a tomar decisiones de recorte. De esa manera, si una empresa no mantiene su nivel de negocios, o si no puede crecer lo que tenía pensado crecer, no solo no aumentará su plantilla de trabajadores (se frena la creación de empleos), sino que posiblemente entre a despedir a algunos. De esta manera, algunos de aquellos que supuestamente no se iban a ver afectados por el aumento de impuestos, se verán gravemente afectados, porque perderán el 100% de sus ingresos.

Y los puestos de trabajo que más expuestos están a perderse, son los más vulnerables: limpiadores, serenos, porteros, domésticas, paseadores de perros, etc.

Lo otro que se ha dicho desde el gobierno es que el ajuste no afectará más que la capacidad de ahorro de los que más ganan. Eso es otro sofisma, ya que nadie en el gobierno sabe a ciencia cierta qué decisión tomará cada familia para afrontar el ajuste. De pronto no están dispuestos a dejar de ahorrar, y concentrarán sus decisiones en recortar otros gastos.
Pero por otro lado, ¿cuál es el mensaje del gobierno? ¿Está mal ahorrar? ¿Por qué el gobierno pretende financiar sus gastos con la confiscación del ahorro nacional?

Más bien, el ahorro sería la base del crecimiento sostenido y sano de la sociedad, pero éste no parece fomentarse, sino atacarse (en una futura entrega hablaré de lo bueno de ahorrar y lo malo de comprar a crédito).

Vamos a poner el ejemplo bien concreto de una familia que como gana bien, tienen contratado servicio doméstico y le pagan a un muchacho para que le pasee los perros, todo lo cual es sumamente ineficiente, porque tranquilamente son tareas que las pueden cumplir los propios integrantes de la familia; pero en épocas de bonanza y holgura, solemos tomar decisiones de ineficiencia, porque la plata sobra.

Ante una situación de crisis, es esperable que empiecen a sacar al perro ellos mismos, y que al servicio doméstico lo hagan trabajar menos horas o directamente lo recorten. Esta familia, de pronto, no está dispuesta a ahorrar menos, ya que el ahorro y la acumulación de capital es lo que ofrece seguridad financiera y una mayor independencia a los individuos. Todos podemos limpiar nuestra casa y pasear nuestros perros. Hay puestos de trabajo en la sociedad que existen, pero que no son del todo necesarios, y son los fusibles.

De esta manera (en este ejemplo concreto), el paseador de perros o la empleada doméstica que el gobierno decía que no iban a ser afectados porque no pagarían más impuestos, habrán perdido el 100% de sus ingresos. Quizás hubieran estado dispuestos a pagar algo de impuestos a perder buena parte o la totalidad de sus ingresos.

Y aquí se inicia una discusión filosófica. Hay quienes acusarán de insensibilidad y falta de solidaridad a la familia que a la hora de recortar lo hizo por el lado del ingreso y sustento de otro ser humano, su empleada doméstica. La familia se defenderá por el lado de que no tienen ninguna obligación de mantener su empleada doméstica, sino que tienen el derecho de dejar de contratar el servicio que ya no consideran necesario.

La discusión es un tanto maniquea porque si en lugar de despedir a su servicio doméstico, suspendieran el servicio de cable, y si otras familias van en la misma dirección, se los felicitaría por mantener a sus empleadas domésticas, pero nadie les criticaría que muy probablemente habrán dejado sin empleo a alguno de la empresa de cable. Si estaban ahorrando para comprar una casa y dejan de ahorrar para mantener a su empleada doméstica, lo felicitarán por esto, pero nadie verá que por no comprar la casa, posiblemente algún empleado de la inmobiliaria habría sido despedido.

Pero lo más coleccionable de la discusión es que si quien prescinde del servicio doméstico es una familia de clase media que lo que está haciendo es ahorrar para comprar una casa propia porque quieren dejar de alquilar, no habría condena por despedir a su empleada doméstica; estaría justificada porque está bien que quieran tener su casa propia.

Pero si quien prescinde del servicio doméstico es una familia de clase adinerada que no está dispuesta a dejar de ahorrar para comprarse su quinta propiedad para ponerla a alquilar, la condena sería inmediata.

La pregunta es: ¿a partir de cuánto patrimonio es moralmente aceptable que una familia despida a su servicio doméstico para enfrentar una crisis? Y, ¿por qué a partir de ese patrimonio y no más? ¿o menos? ¿con qué criterio estableceríamos ese monto?

Más allá de esa discusión, lo que parece no tener claro quienes dicen “¿qué te hace pagar 100 pesitos más de impuestos?” es que las decisiones que a diario tomamos en materia de gastos generan repercusiones que no somos capaces de visualizar. Todo recorte de gastos que hagamos, y que haga el vecino, y el otro, y el otro, va a terminar repercutiendo siempre en aquellos más vulnerables; justamente en aquellos que el gobierno dice que protege porque sus medidas no les aumentan los impuestos a ellos.

Seguir sosteniendo que el ajuste fiscal no afectará a los más vulnerables porque estos no pagarán impuestos, o da cuenta de la incompetencia de nuestros gobernantes (me consta que no) o simplemente es una burda falacia de la más baja calaña pero que la gente no solo no la advierte, sino que, además, la repiten.

martes, 6 de septiembre de 2016

¿Y si cultivamos la cultura de la paciencia?

“La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces”. 
Proverbio persa.


Vivimos en una época en dónde se ha exaltado la cultura de la inmediatez. Todo tiene que ser ahora y ya. No puede esperar. Los slóganes más exitosos a nivel comercial apuntan en este sentido:

  • ¿Qué estás esperando? ¡Te prestamos $40.000 en 40 cuotas de $1.100! Vení por acá, llévate tu platita, y no esperes más para darte los gustos.
  • VISA, porque la vida es ahora.
  • Llame ya!

Vivimos invadidos por la publicidad que nos envía el mercado para que vivamos una vida a las apuradas. ¿Por qué? Porque cuando nos apuramos, aumentamos enormemente las posibilidades de cometer errores, y siempre hay gente que se beneficia de los apuros. ¿Quiénes se benefician de nuestros errores? Pues, claramente, quienes nos inducen a equivocarnos: el propio mercado.

Nos ofrecen que llamemos ya mismo, porque si lo hacemos, aparte del producto que nos ofrecen, nos “regalan” algún producto complementario. Entonces, para no perdernos ese “regalo”, llamamos ya: decidimos una compra sin haber visto el producto, sin haberlo probado, y sin siquiera haber buscado a alguien que haya comprado algo similar como para asesorarnos. Y nos equivocamos. No era lo que creíamos, pero ahora ya lo compramos. Hicimos el gasto. ¿Quién se benefició? El mercado. ¿Quién se perjudicó? El apresurado.

La cultura del tenerlo todo ya, se nos incorpora desde el consumo. Para ser personas de éxito debemos poseer objetos. Celulares, tablets, notebooks, autos, Smarts TV’s, un buen reloj, ropa de marca, etc. Pero para tener todo eso se necesita dinero y como el dinero suele demorar en llegar en las cantidades necesarias para estos fines, se nos genera la necesidad de adelantar el tiempo. Ya no ahorramos para comprar algo al contado; usamos la tarjeta de crédito y lo adquirimos en hasta 12 cuotas (por citar un ejemplo). En vez de guardar el valor de la cuota por 12 meses y comprarlo al contado luego de un año ahorrando, lo queremos ya y lo sacamos “a pagar”.

Tengo un amigo que quiso mudarse para vivir solo. Vive actualmente con sus padres. Se vio envalentonado por un buen ascenso que tuvo en su trabajo y comenzó la búsqueda de su nueva casa. Se lo veía muy entusiasmado y ansioso. Si por el fuera, se mudaba al primer apartamento que encontrara.

Como no paga alquiler en el lugar dónde vive, le sugerí que permaneciera unos meses más ahorrando el dinero que pagaría por concepto de alquiler, como para ir acostumbrando su presupuesto a ese gasto que habría de venir. Mientras hacía eso, podía ir buscando casa con tranquilidad. Quizás, cuando encontrara la casa que le guste, podría ofrecer el dinero ahorrado como depósito en garantía, en preferencia a otras opciones, siempre más molestas.

Afortunadamente llegué a tiempo para darle ese consejo y me lo tomó, pero dónde no llegué a tiempo fue en aconsejarle que no se apure a comprar el mobiliario de la casa. Para cuando me enteré de sus intenciones de mudarse, ya había comprado un montón de muebles que los tenía en su caja original, en su actual casa. ¡Qué ansioso! Compró los muebles antes de conocer el lugar dónde los pondría. Ahora tiene que encontrar una casa en la que quepan lo que ya compró, en lugar de elegir la casa y luego elegir los muebles que vayan mejor con los espacios. Cometió un error, por apresurado. ¿Quién se benefició de ese error? El que le vendió los muebles, claro está.

Lo peor del asunto es que también compró la heladera y algún que otro electrodoméstico, que están sin estrenar. El problema con esta compra anticipada, es que el tiempo de la garantía está corriendo. Cuando estrene esos electrodomésticos, ya no tendrán su habitual año de garantía, sino mucho menos, y si llega a tener algún inconveniente antes del año de estrenarlos, muy probablemente no la cubrirá la garantía, y deberá pagar el arreglo de su bolsillo.

Otra vez. Un apresuramiento resulta en un mal negocio para el apurado y en un excelente negocio para el vendedor.

Pero la cultura de la inmediatez no aplica solo al consumo. Aplica a todas la experiencias de la vida. Yo tengo fresco el recuerdo de cuando era adolescente y ya quería hacer cosas de adultos, sin embargo mi madre me educaba diciendo que disfrutara mi niñez, que ya llegaría el tiempo para determinadas cosas. Pero es así, siempre estamos queriendo adelantar el tiempo. Siempre estamos queriendo tener ya, lo que vamos a lograr de todas formas, si con esfuerzo y dedicación lo buscamos.

La Biblia tiene algunos consejos en su libro de proverbios que conviene repasar.

(…) el que recoge con mano laboriosa las aumenta [las riquezas]
Proverbios 13:11
(…) quien ahorra, poco a poco se enriquece.
Proverbios 13:11 (NVI)
Los bienes que se adquieren de prisa al principio, No serán al final bendecidos.
Proverbios 20:21
Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia; Mas todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza.
Proverbios 21:5
Los planes bien pensados: ¡pura ganancia! Los planes apresurados: ¡puro fracaso!
Proverbios 21:5 (NVI)
El rico se enseñorea de los pobres, Y el que toma prestado es siervo del que presta.
Proverbios 22:7
El hombre fiel recibirá muchas bendiciones; el que tiene prisa por enriquecerse no quedará impune.
Proverbios 28:20 (NVI)

No es habitual ver que se promueva una cultura de la paciencia, de saber esperar. Las cosas que son buenas, dejan de serlo cuando ocurren fuera de tiempo. Hemos dejado de exaltar a la paciencia como una virtud. Hemos dejado de elogiar al que sabe esperar como una persona sabia. Más bien nos concentramos en elogiar al que logra poseer mayor cantidad de bienes en menor cantidad de tiempo, y una mente inmadura, no bien entrenada desde pequeña, sentirá envidia del que tiene y se enterrará de cabeza por querer tener ahora mismo lo que tiene el otro.

Cuántas personas conocemos que, con tal de igualarse a los otros, se endeudan para tener lo mismo que los demás. Menos mal que uno de los diez mandamientos nos decía que no codiciemos nada de lo que tiene el prójimo. Sabio mandamiento.

Pero quiero concentrarme en un tema en particular. Casarse es bueno, pero no cuando uno tiene 12 años. Ser padre es lo más maravilloso de la vida, pero quizás no lo es tanto si uno tiene 14 años. Las cosas que son buenas, fuera de tiempo, pueden no serlo tanto. O no serlo en absoluto.

Y dónde más me preocupa que ha permeado la cultura de la inmediatez, es en la sexualidad. Las estadísticas marcan que cada vez, los jóvenes se inician a la vida sexual más temprano. Vivimos en un mundo dónde la sexualidad está sobredimensionada. Hasta para vender un pizarrón de escuela se usan mujeres semidesnudas. 

Hoy día se promueve muy fuertemente que es bueno tener todo el sexo que se quiera, con todas las personas que se le crucen a uno… ah, pero siempre y cuando, se use condón. No tienen por qué esperar por tener sexo. El sexo es lo más, practícalo cuando te venga en gana, nada más tienes un pequeño detalle: o puedes dejar embarazada a tu pareja, o puedes contagiarte una ITS. Así que usá preservativo, pero más allá de eso, dale con todo.

Uno se pregunta quién se beneficia con que el sexo sea practicado a lo largo y ancho de la Tierra por gentes de todas las edades, y la respuesta es clara: lo fabricantes de métodos anticonceptivos (de barrera y píldoras) y abortivos. ¿Cómo hacemos para aumentar las ventas de preservativos? Pues, promovemos el sexo a más no poder. Si así no es, entonces, ¿cómo se explican las publicidades de las marcas de preservativos?

Nadie le enseña a nuestros jóvenes que la paciencia es una virtud que encierra cosas buenas. Que de pronto no está tan bueno que queme etapas de esa manera, que acelere experiencias que son más gratificantes cuando uno es más adulto y maduro. Que es bueno el sexo, pero que es mejor cuando se practica con la persona que uno ama, pero que no a cualquier edad, sino cuando hay circunstancias que no lo tornan una fuente de males. 

Tener hijos es una bendición, pero lo es más cuando ellos vienen a un hogar constituido, dónde hay una mamá y un papá que se quieren y que querían tener familia, dónde los hijos serán esperados con las condiciones necesarias para desarrollarse en esta vida. Tener hijos siempre es una bendición, pero no hay motivo para exponerse a embarazarse cuando no se tiene la edad ni las condiciones adecuadas. Que lo mejor es decidir esperar el tiempo adecuado para practicar el sexo.

Qué el sexo no es un objeto. No es una prueba de amor. No es mero entretenimiento.

En estos días se ha hablado extendidamente acerca de un drama social que tiene nuestro país: el embarazo adolescente. El titular de los diarios rezaba que el 16% de bebés nacen de madres de entre 10 y 19 años. Quitando los execrables casos de abuso, los jóvenes se inician en su sexualidad cada vez más temprano. ¿Por qué? Las razones son la evidencia de cómo la sociedad ha diluido algo tan valioso como la sexualidad. Las razones para entender la iniciación cada vez más temprana de la sexualidad de los jóvenes pueden pasar desde la mera curiosidad, el entretenimiento, la coerción, una necesidad de afirmación de identidad, etc. 

¿Cuáles son las vías para acabar con el flagelo del embarazo adolescente? Lo que se propone, tanto desde la Academia, como desde el Gobierno, pasando por figuras influyentes de la farándula y el arte, apunta siempre al mismo lugar: la anticoncepción. Sexo, todo el que quieras, pero con condón. 

Sin ir más lejos, el MSP acaba de lanzar una app para smartphones que se llama “Gurú del Sexo”. El propio nombre gira en torno a este criterio, el de continuar incentivando la práctica indiscriminada y liberalizada del sexo. 

Sí bien la app (que la descargué y la tengo en mi celular) está muy prolijamente armada, contiene información bien presentada y sobre temas muy valiosos, no veo ningún esfuerzo desde el gobierno, ni desde ninguna otra esfera, en atacar al tema desde otro ángulo.

A nadie se le ha ocurrido que para reducir el embarazo adolescente, quizás lo que debemos promover es un debate en otra dirección. Deberíamos de dejar de debatir tanto el embarazo adolescente, y comenzar a debatir el sexo en la adolescencia. Sin sexo en la adolescencia, no habría embarazo adolescente. A nadie se le está ocurriendo que vayamos a prohibir el sexo por edades, estoy simplemente promoviendo una nueva línea de debate.

Por qué no enseñarle a nuestros jóvenes que durante la adolescencia deben poner el foco en formarse, en estudiar, en crear las condiciones personales e individuales que les permitirán, unos años después, disfrutar el más hermoso y pleno sexo, prácticamente sin riesgos. 

La postura dominante actual nos dice que es bueno tener todo el sexo que uno quiera, con quienes quiera, mientras use condón. Y yo me pregunto, ¿por qué eso es lo bueno? ¿Por qué no puede ser bueno también (o en lugar de) saber esperar el tiempo más adecuado para disfrutar de una buena vida sexual en forma madura y responsable?

¿A quién se le ocurrió que tener todo el sexo que se quiera, con cuantas personas se pueda, pero usando condón, es practicar el sexo responsablemente? A mi se me ocurre otra definición de responsabilidad. ¿Por qué no la debatimos?

Y propongo el debate sobre razones de sentido común, totalmente excluidas de restricciones religiosas a la conducta humana. No he venido a plantear que el sexo debe practicarse solo dentro del matrimonio por orden divina. Ni siquiera vengo a plantear el sexo exclusivo dentro del matrimonio. Pretendo un debate amplio y cada uno tiene sus ideales. Yo tengo los míos y respeto los de los demás. Pero tengamos espíritu crítico. Cuestionémonos las cosas. ¿Por qué es bueno eso que dicen que es bueno? ¿Será que es bueno? ¿No habrá algo mejor? Analicemos otras opciones. 

En esta cultura de la inmediatez en la que vivimos, tendemos a aceptar como bueno todo aquello que se nos impone como bueno, casi sin cuestionarlo, por una sola y sencilla razón: porque pone a nuestro alcance inmediato el placer, sin tener que esperar. 

Espero que en algún momento se levante alguien, con la capacidad de influencia suficiente en la sociedad, que plantee las cosas de otra manera, que nos haga ver otros puntos de vista, que cuestione el pensamiento dominante, y que nos conduzca a una cultura de la paciencia, dónde aprendamos a valorar la espera, la madurez. Que sepamos dar a cada etapa de la vida lo que requiere. Que sepamos poner cada cosa y cada experiencia de la vida en su lugar temporal. 

“… ni es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes, ni aun de los sabios el pan, ni de los prudentes las riquezas, ni de los elocuentes el favor; sino que tiempo y ocasión acontecen a todos”.
Eclesiastés 9:11