Entrada destacada

Desordenado y vacío

“Y la tierra estaba desordenada y vacía…” . Génesis 1:2. La Biblia dice que cuando Dios creó los cielos y la tierra, la tierra estaba d...

martes, 7 de noviembre de 2017

Extracto: Él escogió los clavos

El Regalo de Dios es VIDA ETERNA en Cristo Jesús nuestro Señor. 
Romanos 6:23 
Todo bien y todo regalo perfecto vienen de arriba, del Padre de las luces. 
Santiago 1:17 

 ¿Te has preguntado por qué Dios da tanto? Podríamos existir con mucho menos. Pudo habernos dejado un mundo plano y gris; no habríamos sabido establecer la diferencia.
Si nosotros hacemos regalos para demostrar nuestro amor, ¿cuánto más no querría hacer Él? Si a nosotros -salpicados de flaquezas y orgullo- nos agrada dar regalos, ¿cuánto más Dios, puro y perfecto, disfrutará dándonos regalos a nosotros?
Jesús preguntó: Si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿Cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le piden? (Mateo 7:11).

¿Qué habría sido de la Bestia si la Bella no hubiera aparecido? Tu conoces la historia. Hubo un tiempo cuando su rostro era hermoso y su palacio agradable. Pero eso era antes de la maldición, antes que las sombras cayeran sobre el castillo del príncipe, antes que las sombras cayeran sobre su corazón. Y cuando esto ocurrió, él se ocultó. Se recluyó en su castillo, con su hocico reluciente, sus colmillos encorvados y un talante horrible. Pero todo eso cambió cuando llegó la joven.
Me pregunto, ¿qué habría sido de la Bestia si la Bella no hubiera aparecido? O, ¿qué habría pasado si ella no hubiera tenido la actitud que tuvo con él? ¿Quién habría podido reprocharla? Él era... ¡una bestia! Velludo. Le corría la baba. Rugía cuando quería decir algo. Su aspecto aterrorizaba. Y ella era una belleza. Adorable. Amable. Si en el mundo dos personas correspondieran fielmente a sus nombres, estas serían la Bella y la Bestia. ¿Quién habría podido criticarla si ella no le hubiera prestado atención?
Pero ella lo hizo. Y porqué la Bella amó a la Bestia, esta llegó a ser más hermosa.
La historia nos resulta familiar, no porque sea un cuento de hadas sino porque nos recuerda a nosotros mismos. Dentro de cada uno de nosotros hay una bestia. Pero no siempre fue así. Hubo un tiempo cuando el rostro de la humanidad era hermoso y el palacio agradable. Pero eso era antes de la maldición, antes que las sombras cayeran sobre el jardín de Adán, antes que las sombras cayeran sobre el corazón de Adán. Y a partir de la maldición, hemos sido diferentes. Bestiales. Feos. Despreciables. Cascarrabias. Hacemos las cosas que sabemos que no debemos hacer y después nos preguntamos por qué las hicimos. Momentos después, comienza el remordimiento.
"¿Por qué habré hecho eso?".

No hago lo que quiero, sino lo que no quiero, eso hago. 
Romanos 7:15. 

Pablo no es el único personaje de la Biblia que tuvo que trenzarse a golpes con la bestia que había dentro de él.

Pero la maldad de la bestia nunca fue tan grande como el día que Cristo murió.

Los soldados encargados de la ejecución de Jesús querían ver sangre. Así es que azotaron a Jesús. El azote legionario estaba formado por tiras de cuero con pequeñas bolas de plomo en sus puntas. Lo que se quería conseguir con eso era golpear al acusado hasta dejarlo medio muerto y luego parar.
La ley permitía treinta y nueve azotes, pero casi nunca se llegaba a este número. Un centurión vigilaba la condición dle preso. Cuando le soltaron las manos y se desplomó, no hay duda que Jesús estaba cerca de la muerte.
Los azotes fueron lo primero que hicieron los soldados. La Crucifixión fue lo tercero.
No culpamos a los soldados por estas dos acciones. Después de todo, solo cumplían órdenes. Pero lo que cuesta entender es lo que hicieron mientras tanto. Esta es la descripción que hace Mateo:

Jesús fue golpeado con azotes y entregado a los soldados para que lo crucificaran. Los soldados del gobernador llevaron a Jesús al palacio del gobernador y allí se reunieron alrededor de él. Le quitaron la ropa y le pusieron una túnica roja. Usando ramas con espinas, hicieron una corona, se la pusieron en la cabeza y le pusieron un palo en su mano derecha. Luego los soldados se inclinaron ante Jesús y se burlaron de él diciendo: "¡Salve, Rey de los judíos!" Y lo escupieron. Luego le quitaron el palo y empezaron a golpearlo con él en la caabeza. Después que hubieron terminado de hacerlo, le sacaron la túnica y lo volvieron a vestir con su ropa. Y lo sacaron para crucificarlo. 
Mateo 27:27-31 

La tarea de los soldados no era otra que llevar al nazareno al cerro y ejecutarlo. Pero ellos tenían otra idea. Antes de matarlo, querían divertirse un poco con él. Soldados robustos, armados y descansados formaron un círculo alrededor de un carpintero de Galilea desfalleciente y casi muerto, y se dedicaron a golpearlo. Los azotes fueron ordenados, lo mismo que la crucifixión. Pero, ¿quién podría encontrar placer en escupir a un hombre medio muerto?
Jamás un escupitajo puede herir el cuerpo. No puede. Se escupe para hacer daño en el alma, y ahí sí que es efectivo. ¿Qué era lo que los soldados estaban haciendo? ¿No se estaban elevando a expensas de otro? Se sentían grandes a través de empequeñecer a Cristo.
¿No has hecho eso tu también alguna vez? Quizás nunca hayas escupido a alguien, pero sí has hablado mal de alguien. O quizás lo has calumniado. ¿Has alzado alguna vez tu mano impulsado por la ira, o quitado la vista con arrogancia? ¿Has alguna vez hecho que alguien se sienta mal para tu sentirte bien? Eso fue lo que los soldados hicieron a Jesús.

Cuando tu y yo hacemos lo mismo, también se lo estamos haciendo a Jesús.

Te puedo asegurar que cuando lo hiciste a uno de los últimos de estos mis hermanos y hermanas, me lo estabas haciendo a mi. 
Mateo 25:40 

Como tratamos a los demás, así tratamos a Jesús.

No es agradable escuchar decir estas cosas, pero debemos enfrentar el hecho que hay algo bestial dentro de cada uno de nosotros. Alguien que nos hace hacer cosas que aun a nosotros nos sorprenden. ¿No te has sorprendido a ti mismo? ¿No te has visto reflejado en algo que has hecho y que te ha hecho preguntarte: "¿Qué hay dentro de mí?" 
Para esa pregunta, la Biblia tiene una respuesta de seis letras: P-E-C-A-D-O. Hay algo malo -bestial- dentro de cada uno de nosotros. Esto es lo que representa la escupida: el pecado.
No es que no podamos hacer lo bueno. Lo hacemos. Lo que pasa es que no podemos dejar de hacer lo malo. Nuestras obras son feas. Nuestros actos son rudos. No hacemos lo que queremos, no nos gusta lo que hacemos y, lo que es peor (si hay algo aun peor), no podemos cambiar.
Tratamos de hacerlo, sí. Pero:

¿Mudará el etíope su piel, y el leopardo sus manchas? Así también, ¿podréis vosotros hacer bien, estando habituados a hacer mal? 
Jeremías 13:23 

Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden. 
Romanos 8:7 

Para confirmar la eficacia de esta afirmación, se propone el siguiente reto: durante las siguientes 24 horas debes intentar vivir una vida sin pecado. ¿No puedes? ¿Una hora? ¿Cinco minutos?
Esto significa que tenemos un problema. Somos pecadores. Y esto es lo que nos merecemos por ser pecadores:


  • Porque la paga del pecado es muerte (Romanos 6:23) 
  • Sin santidad nadie verá al Señor (Hebreos 12:14) 
  • La ganancia del impío es castigo (Proverbios 10:16) 


Todo esto está representado en nuestros escupitajos. Y observa lo que hace Jesús con nuestra inmundicia. La lleva a la cruz.
Isaías 50:6: no escondí mi rostro de injurias y de escupitajos.
Romanos 6:23. Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. 

La corona de espinas 

Un soldado no identificado tomó ramas: suficientemente maduras como para tener espinas, suficientemente flexibles como para doblarse e hizo con ellas una corona de escarnio, una corona de espinas. A través de las Escrituras las espinas simbolizan las consecuencias del pecado, no el pecado. Después que Adán y Eva hubieron pecado, la tierra fue maldecida y Dios le anuncia al hombre que a causa del pecado "espinos y cardos te producirá (la tierra)". Génesis 3:18.
"Espinos y lazos hay en el camino del perverso" Proverbios 22:5
El fruto del pecado es espinas, púas, lancetas afiladas que cortan.
Veamos el espinoso terreno de la humanidad y sintamos sus punzadas: verguenza, miedo, deshonra, desaliento, ansiedad. Todas estas cosas nos punzan como espinas y en medio de un arbusto espinoso de todas estas cosas hemos quedado atrapados.
Esto no ocurrió así con el corazón de Jesús. Al no haber cometido nunca pecado, tampoco nunca sufrió las espinas del pecado. Nunca conoció lo que nosotros enfrentamos diariamente. Jamás sintió ansiedad, nunca se turbó, jamás sintió culpa, nunca tuvo miedo. Jesús nunca se apartó de Dios y nunca conoció los frutos de pecado HASTA EL DÍA QUE LE CLAVARON ESA CORONA DE ESPINAS: hasta el día que él mismo se hizo pecado por nosotros. Y cuando tal cosa ocurrió, todas las emociones del pecado se volcaron sobre él, como sombras en una foresta. Se sintió ansioso, culpable, solo. Llegó a gritar "Dios mio, Dios mio, porqué me has desamparado" (Mateo 27.46). Estas no son las palabras de un santo, sino el llanto de un pecador.
Jesús llevó sobre sí mismo el pecado y el fruto del pecado, para salvarnos, pero la decisión de aceptar su regalo es nuestra.

Abel y Caín, ambos hijos de Adán. Abel escoge a Dios. Caín escoge matar. Y Dios lo deja escoger.

Abraham y Lot, ambos peregrinos en Canaán. Abraham escoge a Dios. Lot escoge Sodoma. Y Dios lo deja escoger.

David y Saúl, ambos reyes de Israel. David escoge a Dios. Saúl escoge el poder. Y Dios los deja escoger.

Pedro y Judas, ambos niegan al Señor. Pedro busca misericordia. Judas busca la muerte. Y Dios los deja escoger.

DIOS NOS PERMITE HACER NUESTRAS PROPIAS DECISIONES.

Mateo 7:13-14 Tenemos para elegir: la puerta angosta o la ancha, el camino angosto o el ancho, la muchedumbre o la compañía de pocos.

Mateo 7:24-27 Tenemos para elegir, construir sobre la roca o sobre la arena.

DIOS PERMITE ELECCIONES ETERNAS, y tales elecciones tienen consecuencias eternas. Esto es lo que representan los dos ladrones crucificados a los lados de Jesús. ¿Porqué fueron crucificados dos ladrones junto a Jesús y no seis, o diez? ¿Y por qué Jesús estaba en el centro? Los dos ladrones representan nuestra libertad de elegir, que es uno de los más grandes regalos que Dios nos ha hecho.

Los dos ladrones tienen mucho en común. Ambos están condenados por el mismo sistema, por cometer los mismos delitos, condenados con el mismo castigo, rodeados de la misma multitud, e igual de cerca de Jesús. Incluso, ambos comienzan insultando a Jesús.

Mateo 27:44: "Lo mismo le injuriaban también los ladrones que estaban crucificados con él".

Pero...

Uno de esos ladrones cambió.

Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo. Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.
Lucas 22:39-43 

Dios nos da la libertad de elegir dónde habremos de pasar la eternidad. Y no es para menos. Hay muchas cosas en la vida que no las podemos elegir. No podemos elegir el día que vamos a nacer, la familia en la que vamos a nacer, la situación económica de la familia dónde vamos a nacer, no podemos elegir si vamos a ser varones o niñas, rubios o morochos, altos o bajos. Sería genial que uno pudiera elegir su vida como elige comida en el restaurant: creo que voy a pedir un cuerpo con buena salud, alto, musculoso, de metabolismo rapido, habilidoso con la pelota, ojos claros y de postre un coeficiente intelectual supremo. Hubiera sido tremendo. Pero las cosas no ocurrieron así. Cuando llegaste a la vida, lo hiciste sin derecho a voz ni a voto. Pero en lo que tiene relación con la vida después de la muerte, sí que tienes derecho a decidir. 

¿Se nos habrá dado privilegio mayor a este? Este privilegio no solo compensa cualquier injusticia, sino que el don de la libre voluntad compensa cualquier falta. Piensa en el ladrón que se arrepintió. Aunque sabemos poco de él, sabemos que en su vida se comportó mal, escogió el delito como forma de vida, e incluso hasta el último momento se dedicó a insultar a Jesús. Pero una sola decisión, UNA SOLA DECISIÓN BIEN TOMADA, fue determinante. 

Los dos ladrones eran idénticos. Ninguno tenía más mérito que el otro para ser salvado. Eran igual de malos, y bastante malos. Era iguales. Sin embargo, uno tomó una decisión y le otro tomó otra. El ladrón arrepentido tomó una única buena decisión en su vida y con esa buena decisión borró toneladas de mugre que acumuló en su vida. En nuestras vida esto ocurre de la misma manera. ¿Cuántas veces nos hemos equivocado? ¿Cuánta culpa y cuanta amargura cargamos por nuestros errores? Cómo nos gustaría poder librarnos del peso de esas malas decisiones, ¿verdad? Pues, ¡la buena noticia es que puedes! 

Una buena decisión para la eternidad, compensa miles de malas decisiones hechas sobre la tierra. 

TU TIENES QUE TOMAR LA DECISIÓN. 

¿Cómo puede ser posible que dos hombres tan idénticos, que ven al mismo Jesús, y uno escoge burlarse de él mientras que el otro decide orar a él? 

Cuando el ladrón arrepentido oró a Jesús, Jesús lo amó lo suficiente como para perdonarlo y salvarlo. Y cuando el otro siguió burlándose, Jesús lo amó lo suficiente como para permitir que haga eso. 

¿Por qué Jesús no entabló una conversación con el ladrón malo? ¿Por qué no quiso hacerle entrar en razón? ¿Por qué si el pastor va a buscar la oveja perdida, la mujer da vuelta la casa para hallar la dracma, el padre no va a buscar al hijo pródigo? 

Porque Dios no toma decisiones por nosotros, en aquellas cosas que tenemos que decidir nosotros. 

El pastor fue a buscar a la oveja porque se le escapó en un descuido, una distracción. Asume su responsabilidad y la va a buscar. 
A la mujer se le pierde la moneda y da vuelta la casa para encontrarla, porque se le perdió a ella. 
Pero el hijo pródigo se fue solo. Tomó una decisión, y el padre no lo fue a buscar. Se quedó esperando, dia tras día. El día que volvió, la Palabra dice que el padre lo vio de lejos. Lo estaba esperando, pero la decisión fue del hijo. Fue el hijo el que en un momento decidió volver. 

De la misma manera, Dios como Padre te llama, te invita, llevó tu pecado a la cruz, llevó las consecuencias de tu pecado sobre sí mismo, nos perdonó, borró la lista de pecados que estaba escrita en nuestra contra, pero la decisión de aceptar ese regalo y seguirlo es nuestra. 


Lucado, M., (2001), Él escogió los clavos, Nashville, TN - Miami, FL (EE.UU), Editorial Caribe. Páginas 2, 6, 7, 13-19, 25, 26, 52-56.

sábado, 21 de octubre de 2017

El funcionario público y las normas

Los funcionarios públicos nos enfrentamos a tres conceptos a lo largo de nuestra carrera: normas, recursos y objetivos.
Los objetivos son la razón por la cual existimos. Es el "para qué" nos contratan. Se resume en la expresión: "el funcionario está para la función, y no la función para el funcionario", principio recogido en la normativa nacional.
Para cumplir con nuestros objetivos, la oficina para la que trabajamos nos otorga recursos

Las normas nos dicen como debemos manejar esos recursos para alcanzar los objetivos.

Además de convivir con esos tres conceptos a lo largo de nuestra carrera, los funcionarios públicos vamos a vivir con una realidad: los recursos serán siempre menos que los que la norma previó.
Cuando la norma se diseña, se establece la cantidad de recursos que serán necesarios para alcanzar el objetivo. Pero en la realidad, difícilmente vayamos a contar con todos los recursos previstos. Probablemente nuestra oficina tenga menos personal que el estipulado, o tal vez el problema no es el recurso humano, sino el material. 
Esta situación de la realidad nos pone un desafío: 

conseguir los mismos objetivos con menos recursos sin apartarnos de la norma

Este desafío es prácticamente imposible. En los hechos, el margen que uno tiene para alcanzar los objetivos con menos recursos sin apartarse de la norma es muy reducido. Uno puede poner todo el empeño que pueda (como quedarse un rato más del horario establecido para sacar el trabajo) pero, por lo general, la escasez de recursos supera lo que un funcionario puede cubrir, aun poniendo toda la mayor tenacidad y compromiso de su parte.
Cuando la falta de recursos supera un cierto límite, el funcionario se ve tentado a apartarse de la normativa para poder cumplir el objetivo. Esto es, dejar de realizar algún control o tarea a los efectos de no trancar o dilatar la consecución del objetivo que, por falta de recursos, se está demorando cada vez más, y cada vez más allá de lo tolerable.
Allí se presenta un dilema para el funcionario: o se ciñe estrictamente a la norma (aun cuando esto implique no conseguir o dilatar demasiado el objetivo) o consigue el objetivo a cómo dé lugar.
La última opción es peligrosa para el funcionario porque lo expone a penalidades. El resultado de una inspección o auditoría nunca reconocerá que el objetivo se cumplió y que de esa forma se evitaron distorsiones en el funcionamiento de la oficina, sino que medirá el grado de adhesión a la norma y en caso de apartamiento, aplicará sanciones. 
En vano el funcionario apelará al logro de los objetivos como atenuante. Se aplicará el principio de que los fines no justifican los medios. 
Sólo le queda tomar la primera opción. Ceñirse estrictamente a lo que la norma establece y deslindarse de la responsabilidad por la consecución de los objetivos. En tal caso, probablemente se generarán distorsiones en el funcionamiento de la oficina, pero el funcionario no se verá expuesto: demostrará que todo se hizo como se le mandó, y que ergo, la responsabilidad está más arriba, en quienes tienen las jerarquías suficientes para diseñar normas y/o asignar recursos
A todos los funcionarios les ocurre algún momento en su carrera en que se enfrentan a la realidad de que la norma fue diseñada para funcionar con más recursos que de los que dispone, o que es un reglamento concebido para otra época y que, por ende, necesita ser actualizado y revisado. Normas actualizadas que permitan hacer las cosas de otra manera, de una manera más eficiente (ya que los recursos son menos y los objetivos los mismos).
¿Qué debe hacer el funcionario mientras las normas son actualizadas? Limitarse a la norma vigente. Por las razones que ya expuse, pero por otra razón fundamental:

el funcionario primero debe demostrar que su conducta se circunscribe a la norma y recién después solicitar que la misma sea revisada.

Sólo demostrando que sabemos tener conductas 100% adheridas a las normas, podemos dar confianza de que actuaremos de la misma manera cuando entre en vigencia una eventual norma actualizada. Pero si nos apartamos de la norma vigente por considerarla vetusta, bien se podría inferir que tenemos como conducta instalada el apartamiento y que en caso de modificaciones para concebir una norma, actualizada y moderna, también nos separaíamos. 
Muchas veces los funcionarios nos vemos ante el dilema planteado y nuestro sentido de la responsabilidad nos lleva a indignarnos sabiendo que haciendo las cosas de otra manera se podrían alcanzar los objetivos
Pero lamentablemente, la realidad es como es. Debemos atenernos a lo que nuestros procedimientos indican, por una cuestión de orden, y demostrar que nuestra conducta se amolda a las normas, como principio básico y general. 


miércoles, 18 de octubre de 2017

Quiero ser imitador de Jesús

Sermón predicado en Tiempo de la Gloria de Dios
el miércoles 18 de octubre de 2017.


"Entre el dolor y la nada, prefiero el dolor". 
William Faulkner


Para los cristianos, Jesús debe ser nuestro ejemplo y debemos anhelar ser iguales a él, lo cual resulta lógico si tomamos en cuenta que el vocablo “cristiano” significa seguidor de Jesús. Para ser seguidor de alguien uno debe tomar a ese alguien como ejemplo.
Jesús es más que un líder al que uno quisiera imitar, dado que los líderes que la humanidad ha tenido siempre han sido personas que han mostrado muchos atributos dignos de admiración, pero también cosas no tan admirables pero que son inevitables dada su condición humana.
En Jesucristo encontramos la perfección: la persona a la cuál imitar en todo. La Biblia nos dice que en Jesús habita la plenitud.

Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, 
Colosenses 2:9 (RVR1960) 

Jesús mismo nos dijo:

Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. 
Juan 13:15 (RVR1960) 

Y finalmente, el apóstol Pablo declara:

Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo. 
1 Corintios 11:1 (RVR1960) 

A continuación se presentan cinco aspectos a tener en cuenta en toda persona que anhele ser imitador de Jesús, es decir, que quiera ser como él.

Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él. Mas Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó. Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia. 
Mateo 3:13-17 

1.- Humildad. 

Jesús, siendo que no tenía pecado del cual arrepentirse, se dejó bautizar humildemente, como siendo uno más. Aun cuando Jesús sabía quién era, no andaba reluciendo su condición frente a los demás. No hacía alarde de sus méritos.
Son todos ejemplos de lo contrario a la humildad.

  • Personas que al concurrir a la iglesia pretenden que sólo el pastor oren por ellas, sino como que la oración no vale. 
  • O que dicen: “que mal, el pastor no oró por mí, y mandó a fulanito a que me ore”
  • Personas que teniendo una larga trayectoria como cristianos no aceptan solicitudes de servicio en tareas aparentemente de menor jerarquía (como portería, limpieza, etc). 
  • Gente solamente dispuesta a servir en lo que ellos quieren y en lo que a ellos les gusta. 

Jesús pudo hacerse atar los cordones de sus zapatos por Juan, pero en su lugar, decidió ser bautizado por Juan

2.- Sometimiento al orden divino. 

El orden divino indicaba que Juan era el Bautista, es decir, el que bautizaba. Todos los demás se bautizaban. Jesús no da inicio a su ministerio sino hasta bautizarse. El ministerio de Juan era bautizar, y para que ese ministerio tuviese reconocimiento público, hasta el mismo Mesías se hizo bautizar por Juan. Por eso dice: conviene que cumplamos toda justicia. Es decir, las cosas se deben hacer como se deben hacer. En su orden. En el orden que Dios dispuso. Por eso otra versión dice: “Así debe hacerse, porque tenemos que cumplir con todo lo que Dios exige” (NTV).

3.- Obediencia. 

Jesús no se dejó llevar ni por las emociones ni por las razones de Juan. Cuando se trata de ser obedientes al Señor, no nos dejamos llevar por las emociones ni las razones de los demás. Jesús habría de ser bautizado y así sería hecho.

Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. 
Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. 
Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, En sus manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra. Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios. 
Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. 
 El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían. 
Mateo 4:1-11 

Noten una curiosidad. Jesús no reprende ni echa fuera al diablo en ese momento de la tentación, sino que lo vence con la obediencia.

  • El diablo lo tienta con cortar el ayuno, pero Él obedece.
  • El diablo lo tienta a Jesús para que cometa una acción temeraria e irresponsable a ver si Dios lo iba a venir a ayudar (tentar a Dios, o poner a prueba a Dios) pero Jesús obedece: no pone a prueba a Dios.
  • El diablo lo tienta a Jesús pidiéndole que lo adore, pero Jesús obedece: solo adora a Dios. No importa lo que el otro ofrezca (aquí aclaro que el diablo no es dueño de nada).

Jesús venció al diablo con obediencia. Pero la obediencia no es gratis. Nos impone un precio a pagar. El dolor es, en muchos casos, el precio de obedecer. Hablando de Jesús, el autor de la epístola a los hebreos dice:

Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; 
Hebreos 5:8 

Es decir: Jesús aprendió lo que cuesta obedecer. Obedecer no es gratis. Cuesta. Fijémonos nada más que por obediencia Jesús no cortó el ayuno. No la pasó bien Jesús mientras fue tentado, pero resistió el dolor, lo enfrentó, no quiso escapar de él.

4.- Servicio 

Yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré adondequiera que vayas (El Evangelio de Mateo nos dice que este hombre era escriba). Y le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza. Y dijo a otro: Sígueme. Él le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre. Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios. Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios. 
Lucas 9:57 – 62 

Este pasaje nos muestra personas que se embalan y se ofrecen a servir al Señor. Resulta llamativo que Jesús, el mismo que dijo “al que a mi viene no le echo fuera”, ponga freno al ímpetu con el que estos tres personajes vienen a ofrecerse. Y si lo hizo, es porque algo nos quiso enseñar. Un criterio nos quiso dejar.
   4.1.- Cristo debe ser el centro. No puede haber algo que esté primero antes que Cristo en nuestras vidas, sino que nuestras vidas deben ser organizadas con Cristo en el centro. No puede ser que haya siempre algo en nuestras vidas que esté antes que Cristo. Si no es un velorio, son parientes que vinieron de visita a casa, etc., etc., etc.
   4.2.- Servir implica asumir riesgos. Si no estás dispuesto a arriesgarte, no podés servir. Eso es lo que dice al decir: “Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza”. Dejar todo para servir a Jesús implica confianza plena y absoluta en su provisión, y no en seguridades materiales.
   4.3.- Acomoda tu vida para poder servir. Muchas veces nuestras vidas nos ofrecen un contexto poco favorable para el servicio. No era ilegítimo querer darle digna sepultura a un padre, o atender a las personas que vienen a casa. Lo que Jesús está diciendo es que muchas veces nuestra situación personal, familiar, laboral, etc., no nos permite entregarnos por enteros al servicio. Cuando Jesús dice “Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios”, no solamente está diciendo que no somos aptos para el Reino si vamos a estar anhelando nuestra vida anterior, nuestro viejo hombre, nuestras anteriores costumbres y vicios. También nos está diciendo que si vamos a tomar el arado y vamos a estar constantemente mirando para atrás, hacia dónde está nuestra casa, porque tenemos que estar pendientes de asuntos personales que aun no tenemos resueltos que nos van a robar atención, dedicación, que nos van a distraer, no estamos aptos aun.
Tenemos que tener sabiduría. Si vamos a servir al Señor tenemos que ofrecernos a servir en aquellas tareas que sabemos que vamos a poder dedicarle nuestro mejor esfuerzo. Si aceptamos un montón de tareas y las terminamos atendiendo a todas “a medias”, no estaría sirviendo. 
Pero esto no es excusa para no servir nunca. No es válido dejar nuestras situaciones personales incambiadas y tenerlas como excusa para no servir, sino que el mensaje que Jesús nos dice es “arregla tu vida personal primero, si quieres servirme”. Pero, ¡hazlo! No hace falta aclarar esto si es que el lector es una persona con amor por Dios y, por ende, deseos fervientes de servirle, pero nunca está de más.

5.- Amar como él ama. 

Cuando supimos que Julieta venía en camino, comenzamos a trabajar en el dormitorio que la recibiría. Mi tío pintó un mural en la pared. Luego, junto con el “Tata”, lo enmarcamos en madera y le pusimos unas luces tenues que alumbraran desde arriba. Pusimos un par de repisas para los peluches y restauramos una vieja cómoda.
Estaba todo listo. Nos detuvimos a observar la obra de nuestras manos, la que hicimos para esperar a nuestra hija, cómo diciéndole: “está todo pronto, Julieta. Te estamos esperando. Vení cuando quieras. Todo esto hicimos para esperarte, porque te amamos”.
De la misma manera, Dios hizo los cielos y la tierra, formó el paraíso, y luego puso al hombre. Nos demuestra su amor con la creación, con la naturaleza que nos rodea, toda obra de Dios para nosotros.
Dios no solo hizo primero todo el entorno dónde pondría al hombre como una muestra de su amor, sino que Dios hizo al hombre aun sabiendo lo que le iba a costar. Dios sabía que era una posibilidad cierta que el hombre eligiera el pecado y para eso, aun antes de crear al hombre, Dios diseñó el camino de regreso a Él (el sacrificio de Cristo).

por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,
Romanos 3:23

Si el hombre pecaba, quedaba definitivamente alejado de Dios. Pero Dios no hizo al hombre para perderlo. De alguna manera necesitaba establecer un camino de regreso para recuperar al hombre.
Por lo tanto, Dios hizo al hombre aun sabiendo que esa creación le costaría la vida a su hijo Jesucristo.

Piensa. ¿Serías capaz de hacer algo que de antemano sabes que le va a costar la vida de tu hijo?

Esa es la dimensión del amor de Dios para nosotros.


Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.
1º Juan 4:19

Definitivamente, Dios nos amó primero, antes de crearnos. Tanto nos amó que no solo nos hizo un mundo precioso para vivir, sino que previó la posibilidad de que nos apartáramos de él y estableció el camino de regreso.

Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
Romanos 5:7-8

Y esta reflexión nos da pie a introducir el aspecto más sensible de este punto. El amor implica, necesaria e ineludiblemente, dolor.
El amor que Dios nos tenía, aun antes de hacernos, no pudo desligarse del dolor de tener que entregar a su Hijo.
Ocurre que el ser humano juega una carrera contra el dolor y contra el sufrimiento. Como consecuencia, nos cerramos al amor.
El amor implica dolor. Y necesitamos saber manejar el dolor. Un hijo, si no se comporta adecuadamente, nos puede generar dolor. No tener hijos nos evitaría ese dolor. Pero, ¿a qué precio nos evitamos ese dolor? Al precio de renunciar a la dicha de ser padres.
Una relación de pareja que termina mal nos generará dolor. Para evitar ese dolor, podríamos nunca más intentar una nueva relación de pareja. Pero, ¿a qué precio nos evitamos ese dolor? Al precio de renunciar al amor.
Si corremos en la vida huyendo del dolor al final terminaremos eliminando al amor.
Prefiero amar como Él amó sabiendo que eso trae una inevitable dosis de dolor, que vivir una vida vacía por evitar el dolor.

Porque a ustedes se les ha concedido no sólo creer en Cristo, sino también sufrir por él. 
Filipenses 1:29

Cuánto más me cierro en mí mismo para evitar el dolor, más me alejo de Dios y de la gente.

El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.
1º Juan 4:8

Tenemos que aprender a manejar el dolor.

Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, 3 sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.
Santiago 1:2-3.

Y no sólo en esto, sino también en nuestros sufrimientos, porque sabemos que el sufrimiento produce perseverancia; la perseverancia, entereza de carácter; la entereza de carácter, esperanza.
Romanos 5:3-4

Dios nos ha enviado EL CONSOLADOR.

Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre misericordioso y Dios de toda consolación, quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, también nosotros podamos consolar a todos los que sufren.
2 Corintios 1:3-4

¿Qué es el dolor? El precio que se paga por el amor. Sólo cuando amamos como él amó, manifestamos su gloria en nuestras vidas. ¿Quieres manifestar Su gloria? Pues, hay un precio que pagar para eso.

De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros.
Romanos 8:18

Y después de que ustedes hayan sufrido un poco de tiempo, Dios mismo, el Dios de toda gracia que los llamó a su gloria eterna en Cristo, los restaurará y los hará fuertes, firmes y estables.
1 Pedro 5:10

Ignorando los problemas no los resolvemos. El dolor es parte de la vida y lo es más, tanto más amemos. Querer huir del dolor no es el camino, sino saber enfrentarlo y manejarlo.

Cualquier asunto de orden cultural, intelectual, político o social, cualquier inquietud filosófica, espiritual, o simplemente humana, nos genera malestar (en el caso mínimo) o dolor. La crudeza de la vida, la aspereza de la realidad nos puede conducir a sufrir cuando somos conscientes de la situación que atraviesan nuestros hermanos en todo el mundo. En el intento por huir al dolor, nuestra sociedad moderna ha sustituido las preocupaciones anteriormente listadas por productos de consumo masivo, y sea objetos, o entretenimiento. Las redes sociales son ese micromundo virtual al que nosotros le damos forma: elegimos a quienes tener de amigos en ese mundo. Si llegamos a tener de amigos a alguien que publica frecuentemente cosas respecto del sufrimiento humano en alguna parte del mundo, como pueden ser fotos de niños desnutridos en el África o la India, lo borramos. Lo bloqueamos, porque no queremos ver esas cosas que nos hacen mal.
Hemos descubierto que si nos volcamos al mundo del entretenimiento y de las redes sociales, nos evitamos mucho dolor y a su vez, nos entretenemos. ¿A qué precio? Al precio de perder la consciencia del otro.
Lo dijo Jesús:

y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.
Mateo 24:12 (RVR1960)

Se vacía tanto de contenido la realidad, que las cosas dramáticas que nos ocurren dejamos de percibirlas como tales. Hoy día vemos un noticiero como si viéramos una película de acción. Parece increíble, pero los noticieros se han vuelto otro elemento más en la grilla del entretenimiento. Nos resulta divertido ver como unos delincuentes entran a un restaurant o a un banco, cubiertos sus rostros, y efectúan un asalto cinematográfico.
En nuestro ánimo de escapar al dolor, nuestra sociedad ha puesto en primer lugar de la tabla de valores al entretenimiento. Divertirnos y distraernos, escapar del aburrimiento, aislarnos de los problemas de los demás. No estoy queriendo decir que la vida debería ser 100% dolor por la situación de los demás, no estamos hablando de ir a un extremo. Sólo un fanático podría querer que no nos diéramos momentos de solaz, esparcimiento, diversión, más cuando la mayoría de nosotros vivimos esclavizados por rutinas. Pero convertir esa preferencia natural a pasarla bien en un valor supremo tiene consecuencias muy negativas: banalización, frivolidad, trivialidad, etc.

Muchas son las angustias del justo, pero el Señor lo librará de todas ellas.
Salmos 34:19

Una de las razones por las que el amor duele es porque el amor no necesariamente es recíproco. La amistad no es recíproca. Dios nos amó antes de crearnos, o sea, no esperó a ver si nosotros lo amábamos. Amamos a Dios porque él nos amó primero (1º Juan 4:19).

Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida.
Proverbios 4:23 (RVR1960)

Guardar nuestro corazón, es decir, cuidar nuestras emociones no significa cerrar mi corazón al amor. No significa hacer todo lo posible para no sufrir. Vaciar nuestra vida para evitar el dolor no cuida nuestro corazón, sino que lo apaga. Guardar nuestro corazón significa saber como manejar el dolor. Es pedirle a Dios que nos ayude a manejar el dolor. Podemos hacer dos cosas con el dolor: o se lo entregamos a Él y pedimos que nos ayude, o hacemos crecer el dolor hasta que se convierta en una oscura amargura que nos envuelve.

Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados 
Hebreos 12:15. 


El mismo Jesús nos dejó ejemplo de cómo manejar el dolor cuando lo enfrentó en Gestemaní. Jesús dice "mi alma está muy triste, hasta la muerte" (Mateo 26:38). Más adelante, enfrenta el dolor orando al Padre, diciéndole: "Padre mio, si es posible, pasa de mi esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tu" (Mateo 26:39). Jesús no tomó su decisión en base a sus emociones, sino que entregó todo su dolor al Padre. Podría haber querido evitar el dolor y abandonar todo. De hecho, dijo más adelante: "¿acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y él me daría más de doce legiones de ángeles?" (Mateo 26:53) aclarando que si quisiera escapar de la tortura que le esperaba, era tan fácil como pedir el auxilio del Padre y ya. Sin embargo, Jesús había entregado su dolor al Padre. Mientras oraba en Gestemaní estaba desesperado: una y otra vez iba y volvía para ver si sus discípulos estaban apoyándolo en oración, y cuando veía que estaban durmiendo, los despertaba y les rogaba que no se durmieran; así tres veces, hasta que la última vez ya no les recriminó que estaban durmiendo, sino que les dice "Dormid ya, y descansad" (Mateo 26:45), como diciendo, "ya está. Entregué mi dolor al Padre y puedo seguir"

Pero no resultó fácil para Jesús enfrentar ese dolor y entregárselo al Padre. Las Escrituras nos dicen que "estando en agonía, oraba más intensamente" (Lucas 22:44). Lo más emocionante de esta historia es que cuando Jesús está postrado, entregando su situación al Padre, éste le envía un ángel del cielo que apareció para fortalecer a Jesús (Lucas 22:43).

Hay un detalle en el relato de la pasión y muerte de Jesús que pasa desapercibido pero que es elocuente. Antes de que se iniciara la crucifixión, esto es, antes de clavar el primer clavo, le ofrecieron a Jesús vino mezclado con hiel, pero él lo rechazó. ¿Qué era el vino mezclado con hiel? Era una bebida que tenía efectos analgésicos. Se le ofrecía para embotar los sentidos, o para tratar de que el crucificado sufriera menos mediante hacer que el individuo no sea muy consciente de lo que iba a pasar.
Esto nos está diciendo que Jesús no quiso perder sus sentidos ni la noción de la realidad en un momento tan importante. Y tampoco esquivó el dolor. No lo quiso enmascarar ni paliar. 

Resumen: 
En mi deseo de parecerme a Jesús he de aprender humildad, he de someterme al orden divino, aprenderé a obedecer, a servirlo, pero por sobre todas las cosas, a amar como él amó. Ser consciente de que amar como él amó implica inevitablemente también alguna dosis de dolor. Por tanto, debo pedir a Dios que me ayude a manejar el dolor, teniendo en cuenta que el dolor es el precio que debo pagar para manifestarla gloria de Dios a través de mi vida. 
 Entonces, desde el momento en que comprendo qué significa cabalmente “ser como Jesús”, recién ahí comienza a tener sentido y efecto mi oración, cuando digo: “Señor, quiero ser como tu”.

sábado, 12 de agosto de 2017

¿Cuánto conocemos a Dios?

El conocimiento envanece, pero el amor edifica. 
1º Corintios 8:1 

Se pueden escribir ríos de tinta acerca de Dios. Se puede hacer mucha erudición acerca de Dios. Yo mismo llevo 15 años ininterrumpidos estudiando acerca de Dios, leyendo la Biblia y libros afines, concurriendo domingo a domingo a la iglesia, viendo videos, concurriendo a conferencias, etc.

Pero como dice el versículo con el que comencé el presente: el conocimiento, por sí solo, envanece. Sirve para hinchar el orgullo, lucirnos, hacernos sentir importantes: “Cómo sabe Fulanito de la Biblia. Si tenés dudas de algo de Dios, preguntale a él”. Produce soberbia, vanidad, altivez, suntuosidad, pompa.

El conocimiento, por sí solo, envanece. Lo decía el apóstol Pablo y lo aprendió de Salomón. El heredero del trono de David fue, después de Jesús, el hombre más sabio que pisó este planeta. Y todos quienes estudiaron la vida de Salomón sabe que para poco le sirvió tanta sabiduría. Se alejó de Dios, adoró a dioses paganos, tuvo mil mujeres (así como lo lee, mil: 1 0 0 0), no logró educar a su heredero adecuadamente a resultas de lo cual, al asumir el reino, se generó el cisma que partió en dos a la nación. Su mucha sabiduría poco le sirvió a él (ver Eclesiastés 9), aunque si mucho nos sirve a nosotros, porque su cosecha nos ha dejado consejos invalorables para aplicar en la vida.

Puedo conocer mucho de Dios, pero aun así conocer poco a Dios. El conocimiento por sí solo envanece, pero el amor edifica, construye, fortalece. Y Dios es amor. No es solo acumular conocimiento acerca de Dios, sino unir al conocimiento, el amor. O sea, Dios. Es decir, lograr que Dios esté presente en mi vida. Si Dios, que es amor, está presente en mi vida, el conocimiento que pueda tener de él, será constructivo. Sin Dios, el conocimiento, por sí solo, apenas sirve para alimentar el monstruo del ego.

Puedo conocer mucho de Dios, pero conocer poco a Dios.

La presencia de Dios 

Por lo general, solemos ignorar a las personas que significan poco para nosotros. Podemos subirnos a un ómnibus y no saludar a nadie, porque ninguna de esas personas significa algo para nosotros. Ahora, si en el ómnibus vemos a un amigo o a un pariente, ignorarlo sería una falta de respeto que podría llegar incluso a la ofensa.

Ignoramos a las personas que tenemos cerca en la medida en que esas personas no signifiquen nada para nosotros, pero no solemos ignorar al que tenemos a la vista si es un ser cercano.

Dios está presente en nuestras vidas, a nuestro lado, en cada momento. Pero no lo vemos; no podemos tocarle, y eso nos complica el partido. Intelectualmente sabemos que Dios está en todas partes, pero aun sabiéndolo, no somos conscientes de esa Presencia.

Sabemos mucho de Dios, pero conocemos poco a Dios.

El salmo 100:4 me invita a entrar “por sus puertas con acción de gracias” y “por sus atrios con alabanza”. Es decir, la puerta está abierta, por eso agradezco. Estando en el atrio, le alabo. Si Dios está presente cuando concurrimos a su casa, entonces le alabamos, cantamos, y danzamos. No es que nosotros atraemos a Dios con nuestras acciones y ritualidad. No es que hacemos rituales para que se manifieste algo sobrenatural, extraño o místico. Nosotros respondemos a la presencia de Dios con nuestros gestos, dichos, etc., siempre que estemos convencidos de que Dios está presente.

 La Biblia nos enseña que podemos “entrar confiadamente” al trono de Dios (Hebreos 4:16). Ahora, ¿por qué podemos acercarnos confiadamente a Dios? ¿Quién abrió la puerta para llegar a Dios? ¿Acaso somos nosotros que con nuestros méritos, con nuestros gestos, ritos, cantos y voces logramos estar en presencia del Rey? No, sino que es gracias a nuestro sumo sacerdote, Jesús (Hebreos 4:14), quién rompió el velo que nos separaba de la presencia de Dios (Mateo 27:51).

Sabemos mucho de Dios, pero conocemos poco a Dios.

Sí conociera a Dios, sería consciente de su presencia y cuando estoy en su casa (en el templo, en la iglesia) reaccionaría de acuerdo a esa conciencia, y me alegraría, saltaría, cantaría, no pretendiendo que por mis acciones Dios “va a aparecer”, sino al contrario: como ya está, entonces me comporto así.

A Dios no lo vemos ni lo tocamos y eso nos complica. Nos es fácil ignorar a Dios, que está presente ahí mismo.

En 2º de Samuel capítulo 6, el rey David recupera el Arca de Dios (elemento que simboliza Su presencia) que había estado secuestrada en la nación enemiga durante años. En el momento en que la mismísima presencia de Dios estaba de nuevo en Israel, la esposa de David (Mical), en lugar de alegrarse y celebrar que Dios estaba presente nuevamente, se puso a juzgar y criticar las acciones de los demás. Precisamente, los demás estaban alegres y celebrando que Dios estaba presente en ese lugar.

Cuando concurrimos a una iglesia o a un evento religioso y nos ponemos a juzgar la actitud de los presentes, es síntoma de que estamos absolutamente desconectados de la realidad de que Dios está ahí mismo. ¿Qué es más importante? ¿Qué Dios está presente ahí, o lo que hacen los demás? Sin embargo, ignorando la presencia de Dios, solemos mirar, juzgar y criticar a los demás por cómo cantan, saltan, tiemblan, danzan, etc.

Conozco poco a Dios, y eso se manifiesta en la manera en que me comporto día a día

Dios y mi situación material. 

Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy; no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites, y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente; y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, (…) y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza. Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día. 
Deuteronomio 8:11-14, 17-18. 

Esto que luce en el párrafo anterior es Dios hablando. Le promete a su pueblo que tendrán riqueza, que comerán hasta saciarse, que edificarán buenas casas, que tendrán ganado y tesoros. Pero les da una advertencia: es altamente probable que el día que sean ricos en extremo, sus corazones se enaltezcan y crean que han logrado todo eso, en lugar de reconocer que Dios lo dio. Para evitar caer en ese error, en el error de olvidarte de Dios, Él mismo te recomienda que cumplas con sus mandamientos, decretos y estatutos todos los días. 

Es tu responsabilidad. Dios te va a enriquecer, pero tú debes mantenerte en su camino. 

NO ES CIERTO que Dios nos mantiene pobres o con lo justo, para que de esa manera tengamos necesidad de pedirle todos los días. Dios no nos mantiene con lo justo para obligarnos a que diariamente le pidamos y, entonces, estar orando y congregándonos siempre. No es que Dios nos mantiene con lo justo para que no nos dejemos de congregar. Tampoco es cierta esa imagen de ese Dios Cuco que si yo dejo de orar o si dejo de congregarme, entonces voy a perder mi empleo, mi mujer se va a ir con otro y me voy a morir de SIDA. 

¿En qué momento nos enseñaron que nuestro vínculo con Dios debía ser un vínculo asentado en el miedo? Durante mucho tiempo hemos creído en un vínculo de tipo coactivo con Dios, dónde si yo no me porto como él dice, me van a venir todas las malarias juntas. 

No somos los únicos. 

¡no me des pobreza ni riqueza! Dame solo lo suficiente para satisfacer mis necesidades. Pues si me hago rico, podría negarte y decir: «¿Quién es el Señor?». Y si soy demasiado pobre, podría robar y así ofender el santo nombre de Dios. 
Proverbios 30:8-9 (NTV) 

Fíjense la debilidad de carácter de quién escribió este proverbio. Es una persona que no va a mantener una conducta correcta sólo por el hecho de que debe mantener la conducta correcta. Si es muy pobre, no va a tener buena conducta, sino que probablemente robe. Y dónde sea muy rico, tampoco tendrá buena conducta, sino que se va a olvidar de Dios. Cuando una persona dice: prefiero no ser rico porque sino ya sé que voy a dejar el buen camino, esa persona tiene un problema AHORA; no va a tener un problema si llega a ser rico, lo tiene ahora. No entendió nada de su relación con Dios. Y no entendió nada de su deber como persona. Nuestro deber como persona es comportarnos de la manera correcta y guardar nuestros principios SIN IMPORTAR NUESTRA SITUACIÓN ECONÓMICA O LAS EXPERIENCIAS DE LA VIDA. 

Los principios son universales y absolutos. Robar está mal. No importa si soy rico o pobre, no va a dejar de estar mal. De la misma manera, apartarnos del camino del Señor está mal, no importa si lo hacemos por resentimiento de nuestra mala situación material, o por la pérdida de un ser querido, o por engreírnos a causa de que nos ha ido bien en la vida. Lo que está mal, está mal sin importar en qué situación nos hallamos. 

No hay ningún lugar en la Biblia dónde Dios prometa hacernos pobres. Todo lo contrario. La Biblia abunda en promesas de prosperidad. El problema somos nosotros que por alguna razón hemos confundido prosperidad con la obscena ostentación, y por tanto, hemos rechazado la idea de bienestar. Hemos confundido la postura favorable de Dios hacia los pobres con que la voluntad de Dios es que todos seamos pobres. 

Dios quiere enriquecernos. Dios no aborrece a los ricos. Dios lo que no soporta es la gente que vive opulentamente sin atender al pobre, sin ayudar al prójimo, al insensible. Pero si nos mantenemos en el camino del Señor, respetando sus mandamientos todos los días, sin importar nuestra situación material, no hay chance de que una vez que seamos ricos nos volvamos insensibles, ostentosos y que olvidemos de ayudar a los demás, porque precisamente el mantenernos en Su Camino nos previene de eso. Haremos el correcto uso de la riqueza que Dios pone en nuestras manos, que no es para sostener un estilo de vida opulento y exclusivo, sino que es para tenderle la mano al necesitado. 


Deshaciendo el concepto del Dios Cuco 

Ahora, retomemos ese concepto del vínculo coactivo con Dios; ese Dios que si yo no hago lo que me manda, me va a castigar. Es falso que nos vayan a venir cosas malas si nos apartamos de Dios. Y, además, no es en base al miedo que Dios quiere establecer su relación con nosotros. 

Sabemos mucho de Dios, pero conocemos poco a Dios. 

Un VÍNCULO GENUINO con Dios se da sobre la base del amor y de nuestra elección libre y voluntaria. No sobre la base de una elección condicionada o coercitiva. Eso no se llama relación. Eso se llama chantaje. Durante mucho tiempo, en muchos lugares, se ha predicado a Dios como un chantajista, no como un Padre. 

He llegado al extremo de escuchar gente reconocer que Dios le envía cosas malas: “Esta enfermedad que Dios me mandó” o “Me alejé de Dios, por eso perdí mi empleo y ahora estoy en bancarrota”

Yo hago la siguiente pregunta: si de pronto mis hijas crecen y se van a vivir solas y se olvidan de mi, ¿yo voy a hacer que pierdan su trabajo para obligarlas a venir a visitarme? Prefiero saber que están bien y que no les falta nada (aunque ni se acuerden de mi), a que estén pasando mal. 

Si mis hijas se alejan de mi, ¿sería yo capaz de inocularles una enfermedad para que se acuerden de mi? 

Ahora, si yo siendo un ser humano malo (porque no hay bueno sino uno solo, que es Dios) me comportaría así con mis hijas, ¿de dónde saco que Dios (que es bueno) se comportaría de una manera tan cruel? 

Claro, hay quien podría cuestionar las razones de cómo se entienden los hechos desagradables de la vida. Mucha gente podría decir que sí, que por haberse apartado de Dios le fue mal. Pero eso es un error. Lo cierto es que dio la casualidad que te fue mal en el mismo momento en que estabas apartado de Dios, pero NUNCA que Dios te haya mandado un mal. Dios no hace males. 

El sabio tiene sus ojos en su cabeza, mas el necio anda en tinieblas; pero también entendí yo que un mismo suceso acontecerá al uno como al otro. 
Eclesiastés 2:14 

Todo acontece de la misma manera a todos; un mismo suceso ocurre al justo y al impío; al bueno, al limpio y al no limpio; al que sacrifica, y al que no sacrifica; como al bueno, así al que peca; al que jura, como al que teme el juramento. Este mal hay entre todo lo que se hace debajo del sol, que un mismo suceso acontece a todos. 
Eclesiastés 9:2-3 

Tanto da si uno es sabio o necio, si uno se comporta bien o mal, la realidad es que “un mismo suceso acontecerá al uno como al otro”. Es decir, si perdiste el trabajo cuando estabas apartado de Dios, lo hubieras perdido aun estando cerca de Dios. Si te vino una enfermedad estando apartado de Dios, te hubiera venido la enfermedad aun estando en el camino de Dios. 

Lamentablemente esto es así. No es agradable. Es una desgracia. El versículo lo dice: “Este mal hay entre todo lo que se hace debajo del sol”. Es un mal. Esto de que lo mismo le acontece al bueno y al malo, al justo y al injusto, es una desgracia, es un mal. Es la consecuencia de un mundo que fue consagrado al pecado. 

Entonces, alguien puede preguntarse: si de todas formas me van a pasar cosas desagradables, ¿qué diferencia hace estar cerca de Dios? Pues, la respuesta es: TODA. Estar cerca de Dios hace toda la diferencia, ya que si de todas formas me van a tocar malas en la vida, prefiero que esas malas me toquen cerca de Dios, y no lejos de él. Prefiero ser bueno, justo y sabio para enfrentar las dificultades, que tener que pasar por las tormentas siendo malo y necio, y alejado de la protección y del favor de Dios. 

Y esto pone a prueba nuestro amor a Dios. Debemos amar a Dios y permanecer en su camino en todo tiempo, en la alegría y en el dolor; porque Dios nos amó siempre. Jesús nunca abandonó su objetivo de dar su vida por nosotros, aun en los momentos de mayor dolor. Dios nos ama y está a nuestro lado, portándonos nosotros bien o mal. 

En Mateo capítulo 7 Jesús enseña que aquellas personas que siguen su camino son como el que hace una casa edificada sobre cimientos firmes. Tales casas resisten tormentas y no se vienen abajo, porque tienen cimientos firmes. Pero aquellas personas que no siguen su camino son como el que hace una casa edificada sobre la arena. Tales casas se vienen abajo ante la primera tormenta. En este ejemplo, Jesús nos enseña que tormentas le vienen a todos, al que está en su camino como al que no, al prudente como al insensato, al bueno como al malo. La diferencia es que podemos resistir la tormenta y salir airosos de ella si somos prudentes, buenos y estamos en Su Camino. 

Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. 
Juan 16:33 

Durante mucho tiempo se enseñó un Dios lejano y tirano, que no se bancaba que haya gente que no quisiera obedecerlo y a los tales les enviaba toda clase de males. En realidad era todo lo contrario. El hombre eligió el mal, y desde ese entonces, Dios está cerca y atento, listo para ayudarnos en cada circunstancia. 

Haber enseñado mal a Dios es lo que ha hecho que mucha gente se alejara de él, aun antes de conocerlo adecuadamente. Y es lo más lógico. El ser humano reacciona con resistencia ante la imposición. Ante el “hacé lo que te dijo sino te pego” el hombre reacciona inmediatamente desconociendo tal posibilidad: “hago lo que yo quiero, no lo que vos me diga. ¿Quién te crees que sos?”; y más si esa imposición viene de un ser que no se puede ver ni oir, y con el cual no se puede supuestamente interactuar en forma directa y clara. 

Siempre fue al revés. Todo lo contrario. Dios no está esperando nuestra desobediencia para castigarnos. Dios está esperando que le demos lugar en nuestra vida para ayudarnos. 

La Biblia nos dice que el ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende (Salmo 34:7). Siempre, absolutamente siempre, hay un ángel de Dios acampado a mi lado. Es el único que tiene derecho a acampar a mi lado. Cuando siento que los problemas o las circunstancias vinieron para quedarse, que acamparon en mi vida, recuerdo: sólo el ángel de Dios tiene derecho de acampar a mi lado. De hecho, está a mi lado. Y a los problemas y circunstancias les doy carta de desalojo: el único que tiene derecho de estar a mi lado es Dios. 

Yo soy tu socorro, dice Jehová; el Santo de Israel es tu Redentor. He aquí que yo te he puesto por trillo, trillo nuevo, lleno de dientes; trillarás montes y los molerás, y collados reducirás a tamo. Los aventarás, y los llevará el viento, y los esparcirá el torbellino. 
 Isaías 41:14-16 

Dios te hace esta promesa: vas a despedazar todo problema y toda situación que se haya levantado en tu contra, al punto que se los llevará el viento. 


Conclusión 

Podemos escribir y hablar mucho de Dios. Podemos hacerlo acertada o equivocadamente. Pero, ¿cuánto conocemos a Dios? 

Cada día que amanece es una nueva oportunidad de conocer a Dios, de darle lugar en nuestra vida, de permitirle que nos ayude en nuestras situaciones. No pases un día más de tu vida ignorando a Aquel que está a tu lado, aun cuando no lo ves; que te habla, aun cuando no le escuchas; que te toca, aun cuando no lo sientes.

miércoles, 19 de julio de 2017

Infraestructura bancaria y de corresponsalías - Uruguay

En Uruguay hay 11 bancos: 2 públicos y 9 privados.

A su vez, existen otras firmas que pueden actuar como corresponsales financieros, que son instituciones que brindan servicios por cuenta y responsabilidad de los bancos, como ser depósitos, transferencias, retiros de dinero, etc. Abitab y RedPagos son corresponsales financieros del Banco de la República y permiten a sus clientes retirar dinero de la misma manera que lo hacen desde un cajero automático.

De esta manera, el BROU pone a disposición de sus clientes, sólo en Montevideo y Zona Metropolitana, más de 400 puntos de extracción aparte de sus Dependencias y Autómatas instalados.

Farmashop también es corresponsal financiero del BROU. A continuación se verá un mapa con el detalle de dónde están ubicadas todas los locales de Abitab, RedPagos, Farmashop, BROU y Bancos Privados actualizada a julio de 2017. Luego del mapa, se verán los sitios web de cada institución mencionada. Se agradece si alguien detecta algún error o desactualización del mapa.


Bancos Oficiales
BANCO DE LA REPUBLICA ORIENTAL DEL URUGUAY. Cerrito 351.
BANCO HIPOTECARIO DEL URUGUAY. Fernández Crespo 1508.

Bancos Privados
BANCO BANDES URUGUAY S.A. Zabala 1338 .
BANCO BILBAO VIZCAYA ARGENTARIA URUGUAY S.A. 25 De Mayo 401 .
BANCO DE LA NACION ARGENTINA Juan Carlos Gomez 1372 .
BANCO ITAU URUGUAY S.A. Dr. Luis Bonavita 1266.
BANCO SANTANDER S.A. Julio Herrera y Obes 1365.
BANQUE HERITAGE (URUGUAY) S.A. Rincón 530.
CITIBANK N.A. (SUCURSAL URUGUAY) Cerrito 455.
HSBC BANK (URUGUAY) S.A. Zabala 1403.
SCOTIABANK URUGUAY S.A. Misiones 1399.

viernes, 14 de julio de 2017

No dejes que te mientan: reforma laboral en Brasil

En los últimos días Brasil nos sirvió como fuente de noticias del ámbito político que nos han mantenido entretenidos por horas. Los hechos dejan en evidencia algo que me preocupa mucho y es la tendencia que tiene la gente en general de guiarse solamente por los titulares de las noticias, sin molestarse en analizar con cierto grado de profundidad. Muchas veces por haraganería, otras por no disponer del tiempo y los medios, a las personas les bastan los titulares. Los hechos dejan de ser la verdad y ésta es sustituida por la idea que se siembra en la mente de los ciudadanos en base a publicidad masiva de meros epígrafes, muchas veces, fraudulentos.

Es así como el otro día una señora me comenta: “ché, ¡metieron preso a Lula!”. Tuve que explicarle que no, que lo condenaron a prisión pero que para que ésta se haga efectiva requiere una segunda instancia.

Y para quienes estamos algo duchos en las cuestiones políticas, luego de esta noticia, era solo cuestión de sentarse a ver el noticiero y ver lo obvio: por un lado simpatizantes del Frente Amplio y de Lula criticar la condena diciendo que es una artimaña de la derecha conservadora que avanza para tomar revancha de los avances sociales del progresismo y castigar a los pueblos, y por otro lado los no afines al Frente Amplio decir que la justicia es una maravilla.

Ahora, debo reconocer que en el medio de las obviedades surgió una voz que llamó la atención. El secretario general del PIT-CNT Marcelo Abdala hizo declaraciones públicas diciendo que la condena a Lula era parte de “la contraofensiva del imperialismo y las clases dominantes en todo el continente, que quieren realizar un ajuste de cuentas con los pueblos y cortar los avances alcanzados con lucha en estos años”. Bueno, hasta ahí no hay mayores novedades, era lo esperable. El súmmum estuvo en lo que siguió: “Se establece la jornada de doce horas (...) allá plantearon la salvajada de una jornada de doce horas (…). Es una reforma laboral que nos retrotrae al siglo XIX” en referencia a una reforma de las leyes laborales que se aprobó en simultáneo con el escándalo de Lula.

Claro, uno escucha eso y lo primero que piensa es que en Brasil los empleados van a pasar de trabajar 8 horas diarias a trabajar 12 horas diarias, todos los días. Eso es lo que uno piensa si se queda con los titulares, si no investiga un poco más.

Marcelo Abdala y todos los políticos en este país saben que deben elegir rótulos adecuados para insertar una idea en la mente de las masas. De esa manera, eligen expresiones concretas que hagan que la gente crea lo que ellos quieren que crea, aunque eso no sea necesariamente la verdad. Muchas veces, como es este caso, son medias verdades que terminan siendo peor que una mentira.

Lo primero que uno tiene que hacer con los titulares es pasarlos por el tamiz del sentido común. ¿Qué clase de legislador votaría una reforma legal que obligue a sus conciudadanos a trabajar 12 horas por día, todos los días? Solamente un legislador que no quiera ser relecto en las siguientes elecciones, sino no se explica. Miren si un legislador va a votar semejante salvajada (bien ahí, Marcelo, por el adjetivo). Sabe que no lo votan nunca más, y lo que un legislador quiere es ser votado ad eternum. Téngase en cuenta que la votación en el senado fue de 50 contra 26 más una abstención. Así que sin mucha investigación, solo con el sentido común, nos da para poner en duda la afirmación de Abdala, aunque no tanto su afirmación, no tanto lo que textualmente dice, sino lo que quiere expresar. Los mensajes son mucho más que la letra fría, negro sobre blanco. El mensaje siempre va más allá de lo que dice, hasta alcanzar a intuir lo que la gente va a percibir del mensaje.

Decir textualmente que en Brasil “se establece la jornada de doce horas” y que “ese es el proyecto que está en juego en Brasil”, es hacerle creer a la gente que si triunfan los opositores a Lula, los brasileños van a pasar a trabajar 12 horas por día, todos los días. Y eso no es así, por lo tanto, veamos de qué se trata esta reforma. La misma se puede seguir en la web del Senado brasileño haciendo click aquí. El texto, aquí. No voy a abordar todos los puntos de la reforma en homenaje a la brevedad. Pero ahí tienen de dónde descargarse el texto de la ley y al final verán algunas fuentes de las que me informé.

¿Qué se modificó? 

En Brasil hay algo llamado Consolidación de las Leyes de Trabajo (CLT - Consolidação das Leis do Trabalho) que es un conjunto de normas que regulan las relaciones de trabajo. Algunas relaciones de trabajo nunca estuvieron abarcadas en estas normas, por lo tanto, las mismas nunca llegaron a dar cobertura a la totalidad de los trabajadores. Esta reforma introduce la noción de trabajo parcial, intermitente, y teletrabajo, intentando de esa manera incluir a más personas bajo la protección de estas normas.

Se puede clasificar como una reforma modernizadora o regresiva, depende de la óptica por dónde se la mire. Yo no estoy en condiciones de juzgarla porque su estudio me demandaría un tiempo que no tengo, pero al menos algo quise estudiar para no quedarme con esa impresión que me dejó Marcelo Abdala, según la cual, no logro entender como no siguieron de largo y legalizaron el trabajo infantil.

Entre los puntos que para quien suscribe pueden ser negativos, está la eliminación de la ultraactividad de los convenios colectivos. En Uruguay, esta propiedad está amparada en la ley Nº 18.566 de 11 de setiembre de 2009 que establece el “Sistema de Negociación Colectiva”, aunque los sucesivos gobiernos frenteamplistas nunca reconocieron la ultraactividad para los funcionarios públicos, a pesar de que la academia ampliamente opina que les es aplicables, como puede verse en la exposición de motivos de este proyecto de ley.

1.- Jornada Laboral.

Actualmente, la jornada laboral en Brasil está limitada a 8 horas diarias y 44 horas semanales, aceptándose 2 horas extras por día. Con la reforma, se faculta por vía de excepción a las partes a negociar una extensión de la limitación de la jornada a 12 horas, pero manteniéndose el límite de 44 horas.

Por lo tanto, no significa que los trabajadores van a pasar a trabajar 12 horas por día, todos los días. Esta flexibilización de la norma permite, por ejemplo, que los trabajadores acuerden trabajar 4 días por 9 horas y un día por 8 horas, para librar un día a la semana. Por lo general, esto se hace para liberar los sábados, lo que, por otra parte, es algo muy común en Uruguay.

Lo otro que esta nueva norma permite es establecer sí jornadas de 12 horas de trabajo, pero seguidas de 36 horas de descanso ininterrumpidas, siempre con el límite semanal ya dicho.

Esto, en un ejemplo práctico, se traduciría a, por ejemplo, trabajar un lunes de 7 a 19, y reintegrarse a trabajar recién el miércoles a las 7, trabajar hasta las 19 y reintegrarse el viernes a las 7, trabajar hasta las 19, volver a descansar 36 horas para ingresar el domingo a las 7, trabajar 8 hs hasta completar las 44 semanales, y salir a las 15 hs.

Lo destacable de la reforma que aprobó el senado brasileño, sumado a una Medida Provisoria (una suerte de decreto) que emitirá el presidente Temer, es que este tipo de nuevos horarios (que en Brasil ya se lo conoce como “jornada 12x36”) solamente podrá ser aplicado si media un acuerdo colectivo, no individual.

2.- Contratación de trabajadores autónomos

Esto en criollo es cuando se contratan empresas unipersonales. La reforma impide al contratante exigirle exclusividad al contratado. Esto es para evitar que los empleadores eviten tomar trabajadores dependientes pidiéndoles que sean autónomos (empresas unipersonales).

3.- Teletrabajo

La reforma introduce una modalidad nueva de trabajo hasta ahora no contemplada, y es aquella en que se prestan “servicios preponderantemente fuera de las dependencias el empleador con la utilización de tecnologías de la información y comunicación que, por su naturaleza, no se constituyan como trabajo externo”. En el régimen de Teletrabajo (que deberá constar expresamente en el contrato de trabajo) se establece que el comparecimiento ante las dependencias del empleador para realizar actividades específicas que exijan la presencia del empleado en el establecimiento no descaracteriza el régimen de teletrabajo. En este régimen, se exige la constancia expresa en el contrato de trabajo de la modalidad de adquisición y mantenimiento del equipamiento tecnológico y de la infraestructura necesaria, así como el reembolso por otros gastos en los que pudiera incurrir el empleado, sin que esto se considere nunca como parte de la remuneración del empleado. Se responsabiliza al empleador por la seguridad e salud laboral del empleado.

4.- Negociación colectiva.

Hay modificaciones en cuanto a la representatividad de los trabajadores frente a las empresas, pero ninguna de ellas elimina la negociación colectiva. Se elimina la ultraactividad.

5.- Tercerizaciones

Con la nueva reforma, el tercerizado deberá tener las mismas condiciones de trabajo de los efectivos (tomen nota, Piceneté!).

6.- Impuesto sindical

Así como lo lee. En Brasil, la contribución económica al sindicato es obligatoria, una suerte de impuesto. Todos los empleados deben pagar una cuota al sindicato, aunque no quieran estar afiliados al mismo. Este disparate jurídico, dónde la ley te obliga a pagarle a una organización privada aun cuando tu no quieras tener vinculación con ella, es lo que genera la mayor resistencia en los movimientos sindicales y de izquierda en Brasil y su consecuente reacción en sus pares latinoamericanos. Esta restauración de una situación anterior dónde la sindicalización era voluntaria va a conllevar el hecho de que mucho flujo de dinero que iba a los sindicatos brasileños directamente se corte, debilitando a los mismos y por tanto, a su capacidad de hacer campaña por el PT. Esto es lo que más les duele. Ahora se termina la expoliación legal que los sindicatos en Brasil hacían sobre la totalidad de los trabajadores amparados por las normas laborales.

Luego, algunas consideraciones varias.

  • No se considera tiempo de trabajo el tiempo que el trabajador emplea en ir y volver al trabajo, por no estar durante ese tiempo a disposición del empleador. 
  • Se considera régimen part-time cuando no se superen 30 horas por semana y sin posibilidad de hacer horas extras, o si no se superan las 26 horas semanales con posibilidad de hacer hasta 6 horas extras. Si el régimen es menor a 26 horas semanales, las horas suplementarias pueden llegar hasta 6 semanales, pero no consideradas extras. 
  • En los regímenes de part-time, se puede convertir hasta un tercio de las licencias en abono pecuniario. 
  • Se establece que las horas extras serán abonadas, como mínimo, con un incremento del 50%. 
  • Se establecen modificaciones al régimen de fraccionamiento de las licencias. En Brasil la licencia reglamentaria es de 30 días, y a partir de la reforma se pueden fraccionar en tres períodos, uno de ello son menor a 14 días, y los otros no menores a 5. No se pueden dar inicio a períodos de licencia dos días antes de feriados o del día de reposo semanal remunerado. 
  • No se consideran como período extraordinario o que excede la jornada de trabajo las actividades que el empleado por elección propia realice dentro de las instalaciones de la empresa, tales como descanso, estudio, alimentación, interacción entre colegas, higiene personal y cambio de uniforme. 
  • Se establece el principio de igual tarea, igual remuneración. 

Fuentes: 

http://g1.globo.com/economia/noticia/reforma-trabalhista-e-aprovada-no-senado-confira-o-que-muda-na-lei.ghtml

http://g1.globo.com/politica/noticia/temer-sanciona-texto-da-reforma-trabalhista-em-solenidade-no-planalto.ghtml 

http://g1.globo.com/economia/noticia/reforma-trabalhista-e-publicada-no-diario-oficial-da-uniao.ghtml 

https://oglobo.globo.com/economia/planalto-nao-cede-pressao-da-camara-sobre-reforma-trabalhista-21589740 

https://oglobo.globo.com/economia/cercado-de-ministros-temer-sanciona-lei-da-reforma-trabalhista-21587695 

https://www.youtube.com/watch?v=3hHpmmToGy8 

http://noblat.oglobo.globo.com/editoriais/noticia/2017/07/reforma-trabalhista-incentiva-o-emprego-formal.html