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viernes, 14 de agosto de 2020

El cristiano y el dinero. Capítulo 6

Malaquías y el diezmo

Quizás uno de los pasajes que es al mismo tiempo duro pero esperanzador en cuanto a la cuestión del diezmo está registrado en la última profecía del antiguo testamento. 

Óiganme, israelitas: Si ustedes no han sido destruidos es porque yo soy el Dios todopoderoso y mi amor no cambia. En cambio ustedes, desde los días de sus antepasados, siempre han desobedecido mis mandamientos. Pero si ustedes se arrepienten y vuelven a mí, yo también me volveré a ustedes. Yo soy el Dios todopoderoso, y les aseguro que así lo haré.

Ustedes me preguntan: “¿Y de qué tenemos que arrepentirnos?”. Yo les respondo: “No es fácil que alguien me robe; sin embargo, ¡ustedes me han robado!”. Todavía se atreven a preguntarme: “¿Y qué te hemos robado?” Pues escúchenme bien: ¡Me han robado porque han dejado de darme el diezmo y las ofrendas! Todos ustedes, como nación, me han robado; por eso yo los maldigo a todos ustedes, también como nación.

Traigan a mi templo sus diezmos, y échenlos en el cofre de las ofrendas; así no les faltará alimento. ¡Pónganme a prueba con esto! Verán que abriré las ventanas del cielo, y les enviaré abundantes lluvias. Además, alejaré de sus campos las plagas de insectos que destruyen sus cosechas y sus viñedos. Tendrán entonces un país muy hermoso, y todas las naciones los considerarán muy dichosos. Yo soy el Dios todopoderoso, y les juro que así lo haré.
Malaquías 3:6-12 (TLA)

Antes de analizar estos versículos, ubiquémonos en el contexto y en el trasfondo de los mismos. 

Durante la dominación del imperio persa, a los judíos se les permite regresar a Jerusalén a reconstruir el templo. Años después, Nehemías (el copero del rey Artajerjes) recibe permiso para ir a Jerusalén a reconstruir las murallas de la ciudad, que estaban en ruinas. 

Nehemías es contemporáneo con el rabino Esdras, y toda una generación que no conocía la ley de Moisés. Esdras se dedica a enseñar las sagradas escrituras al pueblo y como consecuencia de ello, un avivamiento surge, el pueblo se arrepiente de sus pecados, y comienzan a enderezar sus pasos de acuerdo a los preceptos divinos. 

Por primera vez en muchísimo tiempo, los judíos vuelven a diezmar para sostener a los levitas en el servicio religioso, tal cual lo disponía la ley y también las ordenanzas que el rey David había dispuesto, con cantores y músicos que alababan y glorificaban el nombre de Dios en el templo. Así había sido establecido por Dios: los levitas no deberían trabajar la tierra para sostenerse, sino que sus hermanos de las demás tribus debían sostenerlos. 

Concluida la obra, Nehemías regresa a Babilonia a dar cuentas de lo que había hecho, y más tarde, vuelve a Jerusalén. Al volver, se encuentra con un panorama desolador. Todo lo que había dejado funcionando bien, ya no funciona. El capítulo 13 de Nehemías nos muestra que los judíos habían dejado de respetar el día de reposo y se habían vuelto a mezclar en matrimonios mixtos con otros pueblos. La corrupción creció tanto, que las autoridades religiosas se quedaban con el diezmo del pueblo para su propio beneficio y no lo repartían entre los levitas ni a los cantores, por lo que estos se fueron del templo a buscar trabajo en los campos para subsistir. Finalmente, luego de esto, los judíos dejaron directamente de diezmar. 

En medio de este trasfondo, aparece la profecía de Malaquías. 

Visto el trasfondo, vamos al contexto. En el primer capítulo, Dios comienza su mensaje reafirmando su amor por su pueblo, pero los israelitas estaban tan lejos de Dios que tienen el atrevimiento de responderle a Dios: “de veras nos amas?”. Israel no creía en el amor de Dios. 

Es importante señalar este hecho: el amor de Dios es la base y sustento de toda la profecía de Malaquías. La razón de ser. La fuente del mensaje. 

Yo soy Malaquías. Dios me dio la orden de comunicarles a ustedes, los israelitas, este mensaje: «Israelitas, Dios los ama». Y ustedes preguntan: «¿Y cómo nos demuestra ese amor?»
Malaquías 1:1-2 (TLA)

Todo lo que continua en la profecía es un clamor desesperado de un Dios acongojado porque su pueblo lo desprecia. Resultó que los judíos le presentaban a Dios como ofrenda animales impuros, que no valían nada porque estaban ciegos, cojos y enfermos, teniendo animales en buenas condiciones para ofrecer, como lo establece el versículo 14. En pocas palabras, la ofrenda que le traían a Dios no tenía valor monetario alguno, puesto que le traían “el clavo”, lo defectuoso, lo que no le iban a poder vender a nadie. Usaban el culto a Dios para sacarse de encima lo que les molestaba de sus ganados. Lo que valía algo, se lo quedaban para ellos. 

Es tal el desprecio que la gente tenía por el culto a Dios que Dios mismo desafía a los judíos a que le lleven esos mismos animales al gobernador de Persia, si tenían suficiente valentía para hacerlo. En otras palabras, no se les ocurría presentarle esa porquería a nadie, y se la presentaban a Dios. Dios les dice: prefiero que cierren el templo y que no haya más actividad religiosa, porque para que me traigan eso de ofrenda, mejor no me traigan nada

Es que Dios no necesita ni de nuestras ofrendas, ni de nuestro coro de hermanos que le cante canciones, ni nada de eso. El mismo se los dice: 

En todas las naciones del mundo hay quienes reconocen mi grandeza, y por eso me presentan ofrendas aceptables. Pero ustedes los sacerdotes hacen todo lo contrario: me faltan al respeto, y desprecian mi altar y las ofrendas que allí se me presentan.
Malaquías 1:11-12 (TLA)

En otras palabras, Dios les dice: miren que yo no necesito sus ofrendas, ni sus cantos, ni sus honores, porque mi nombre es grande en toda la tierra, y en todos lados hay quien me alaba y me honra genuinamente

Entonces, si Dios no necesita nuestras ofrendas, ¿para qué pretende que se le presenten ofrendas, y que encima tienen que ser perfectas, sin mancha ni defecto? La respuesta está en el inicio del mensaje: el amor. 

Yo los amo - dice Dios - y si me van a presentar ofrendas, que sean ofrendas que salgan de un corazón que me ama, que responde a mi amor. Y si nuestro corazón responde al amor de Dios, nuestras ofrendas serán ofrendas gratas, buenas, y no las sobras o lo desperdicios. 

En otras palabras, lo que Dios dice es: “no me tienen que presentar las ofrendas porque está escrito en un reglamento o por cumplir con una disposición. No se traen ofrendas por compromiso. Se traen por amor a mí. Es tan evidente que ustedes no me aman, que desprecian el culto a mi trayéndome desperdicios”

Y eso no acaba ahí. No solo se le ofrecían animales defectuosos e inservibles, sino que encima los sacerdotes expresaban su fastidio con su oficio. Servían a Dios de mala gana y lo decían. 

Y exclaman: “¡Qué hastío!” Y me tratan con desdén —dice el Señor Todopoderoso—. ¿Y creen que voy a aceptar de sus manos los animales lesionados, cojos o enfermos que ustedes me traen como sacrificio? —dice el Señor—.
Malaquías 1:13

Dios está acongojado porque su pueblo, el que él eligió de entre todos los pueblos, no le ama, sino que le desprecia. 

En ese contexto, llega el pasaje leído anteriormente, referente a los diezmos. Repasémoslo. 

Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.
Malaquías 3:10

Lo primero que llama poderosamente la atención en este versículo es el “probadme ahora en esto”. Dios aceptando que su pueblo lo ponga a prueba. Es llamativo porque el mismo Dios nos dio orden de no ponerlo a prueba. 

No tentaréis a Jehová vuestro Dios, como lo tentasteis en Masah.
Deuteronomio 6:16

En Masah no había suficiente agua para beber y el pueblo dudó si Dios estaba con ellos. Dios les hace acuerdo de que esa actitud no debería volver a ocurrir. El pueblo debía confiar en el cuidado de Dios. 

Otro enfoque de esto es el que da el Señor Jesucristo cuando es tentado por el diablo, antes de iniciar su ministerio. 

Y le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo; (…) Respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios.
Lucas 4:9, 12

A Dios no se lo pone a prueba, porque él es soberano y creador; nosotros somos sus criaturas. Dios no miente, nunca falla; por ende, no corresponde que nosotros que somos mentirosos y falibles por naturaleza, lo probemos a él. 

Además, ¿en qué consistiría el probar a Dios con los diezmos? ¿Diezmar tres o cuatro meses y si al cabo de ese tiempo no estoy viviendo en un barrio residencial con tres autos en el garaje, entonces no funcionó y dejo de diezmar? ¿Cuál es la medida del tiempo y la magnitud de la prosperidad mediante la cual se puede medir la prueba?

Es claro que las palabras de Dios dichas a través de profeta tienen otro sentido, y el sentido hay que buscarlo en el contexto y en el trasfondo de la profecía. Una profecía cuya base y tema principal es el amor no correspondido que Dios tiene por su pueblo. Un Dios que ama, y un pueblo que desprecia ese amor. 

Toda la profecía es un clamor desesperado de Dios por llamar la atención de ese pueblo y lograr que lo ame. Un Dios que se humilla a sí mismo, que no guarda orgullo, y que busca una y otra vez que sus criaturas fijen sus ojos en él. 

En ese contexto, el “probadme ahora en esto” es un clamor desesperado de Dios para que el pueblo retome aquellas prácticas que redundarán en su beneficio. ¿Qué prácticas? Rendirle culto a él (lo que implica, entre otras cosas, el diezmo, pero el también el hacer las cosas con ganas, de manera genuina, de buena gana, dándole a Dios lo mejor). No es Dios el que se beneficia cuando le rendimos culto y le traemos diezmos, sino nosotros mismos. Con tal de que diezmen, Dios está dispuesto a que lo pongan a prueba. Como sea, pero vuelvan a diezmar, se los ruego - parece decir.

Nosotros, si nos consideramos cristianos fieles que amamos a Dios, no formamos parte del público objetivo de esta profecía, porque Dios le está hablando a un pueblo infiel, ladrón, y desobediente. Y aun así, siendo el pueblo infiel, ladrón y desobediente, Dios les promete bendición y prosperidad. Si fue capaz de ofrecerle eso a semejante público, ¿no nos dará también lo mismo a nosotros, si somos un pueblo fiel y obediente?

De modo que si somos fieles y amamos a Dios, diezmamos porque le amamos, no por ponerle a prueba. No es un intercambio ni un negocio. No se diezma por avaricia.

miércoles, 5 de agosto de 2020

El Cristiano y el dinero. Capítulo 1.

¿Corresponde hablar de dinero en la iglesia?
Típicamente se entiende que hablar de dinero en la iglesia es cosa mala. La iglesia, y en general, el ámbito de lo espiritual, se asume como desprendido de las vicisitudes materiales. Hablar de dinero en la iglesia resulta escandaloso, cuando no, ofensivo. 

Sin embargo, es responsabilidad de la iglesia abarcar todos los temas del quehacer humano, puesto que sus miembros merecen saber qué tiene para decir la Biblia acerca de todos los temas: dinero inclusive. 

El apóstol Pablo, mientras se despide de un grupo de cristianos que conformaban la iglesia en Mileto, dice lo siguiente:

Hoy les puedo decir algo de lo que estoy seguro: Dios no me castigará si algunos de ustedes no se salvan, porque nunca vacilé en decirles lo que Dios quería que ustedes hicieran.
Hechos 20:26-27 (PDT)

Pablo no vaciló nunca en comunicarles a sus discípulos todo el consejo de Dios acerca de todos los temas. De hecho, Pablo ofrece importantes aportes doctrinales al asunto de las ofrendas en varias de sus epístolas, destacándose los capítulos 8 y 9 de la segunda epístola a los Corintios. 

Es el derecho de los miembros de una congregación y la responsabilidad de los líderes, hablar todos los temas. Por esa razón, esta serie trata del cristiano y el dinero. 

Una de las razones por las cuales es importante hablar de dinero en la iglesia es porque nuestra relación con el dinero marca la manera en que nos paramos frente a muchas cosas en la vida, y nuestra relación con Dios es una de esas cosas que el dinero puede afectar. Dios lo advierte de esta manera: 

Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy; no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites, y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente; y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios (…) y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza. 
Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día.
Deuteronomio 8:11-14, 17-18

Dios le pide a Israel que, una vez que hubiesen prosperado, no se olviden de él. Nótese el orden: no es que Dios primero se asegure de que no lo van a olvidar para luego hacer prosperar a su pueblo, sino que primero hace prosperar a su pueblo y luego espera que su pueblo no lo olvide. Es la misma manera en la que actuamos nosotros como padres: primero les damos a nuestros hijos una educación y una formación de modo que cuando sean adultos puedan ser prósperos y valerse por sí mismos, luego esperamos que no se olviden de lo que hicimos por ellos y no nos abandonen. 

Por lo tanto, se concluye contundentemente que la riqueza puede conducirte a olvidarte de Dios. Si no sabes manejar el dinero de la manera correcta, tu relación con Dios se puede arruinar. 

De modo que en la siguiente entrega se pasa a tocar concretamente uno de los principios espirituales más poderosos que Dios dejó en su palabra: el diezmo.



viernes, 1 de mayo de 2020

Guárdalo en el cielo

GUÁRDALO EN EL CIELO 
Por Emanuel Seropián 
Sermón predicado en 
Ministerio Tiempo de la 
Gloria de Dios 
Domingo 03 de 
noviembre 2019, 
año de cielos abiertos
Disponible en Youtube: click aquí 
Introducción 
Hablaremos acerca del amor, pero en su concepción romántica y literaria. Sabemos que manejamos una definición de amor que está lejos de las emociones del hombre, sino que es concebida como una decisión y un compromiso; el amor como pacto de entrega del propio ser en beneficio del otro. 
Pero popularmente se concibe al amor como una emoción, un sentimiento, un impulso interno que nos lleva a realizar acciones que terminan a la postre siendo justificadas en sí mismas por ese mismo impulso. Se suele escuchar: “si es por amor, está bien” o “mientras lo hagas por amor…” y expresiones de ese estilo en donde el amor es algo que nadie sabe definir pero que todo lo justifica. 
En esta ocasión hablaremos del amor pero en esa concepción cultural, en el amor como un sentimiento, una emoción, un impulso interno. 

Donde está tu tesoro… 
No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. 
Mateo 6:19-21 
No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino. Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye. Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón 
Lucas 12:32-34 

Si hablamos de amor, hablamos de corazón, porque el corazón en el sentido literario al que refiere la Biblia (no anatómico) es el centro, la totalidad o esencia de todas las cosas o actividades. En particular, se refiere al centro de la personalidad del hombre. 
Hablar del amor o del corazón es vital. Jesús dijo en Mateo 5:8 “bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios”. Si dice “limpio corazón” es porque el corazón puede estar sucio, y eso significa que nuestros impulsos o nuestras motivaciones podrían estar equivocadas, o contaminadas. 
Dice el proverbio: 
Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él. 
Proverbios 23:7 (a) 
¿Pensamiento en su corazón? ¿Es capaz de pensar el corazón? Sí, porque en el hebreo bíblico, corazón y mente eran sinónimos. El hebreo es un idioma más inclinado hacia lo subjetivo que a lo científico, por lo tanto a menudo se encuentran estas faltas de precisión en la terminología veterotestamentaria. Carácter, personalidad, voluntad y mente son términos modernos que ahora representan lo que corazón significaba para los hebreos. 
La ley de la primera referencia, ya mencionada en ocasiones anteriores, nos dice que la primera vez que algo se menciona en la Biblia define el propósito. Esta es la primera vez que se menciona corazón en la Biblia: 
Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. 
Génesis 6:5-6 

Nota: en la Biblia existe una famosa alocución del profeta Balaam en la que afirma que Dios no se arrepiente (Números 23:19) que pareciera contradecir el relato de Génesis donde dice que Dios se arrepintió de hacer el hombre. La aparente contradicción se debe analizar en función del contexto en que ambas expresiones se dicen. La palabra hebrea para arrepentimiento es נָחַם (nakjám) y entre sus varios significados se encuentra arrepentimiento, pero también lamentación, pesar. Aquí la palabra debe entenderse como luego lo reafirma el texto: a Dios le pesó haber hecho al hombre; es decir, le dolía las acciones malvadas que el hombre realizaba de continuo. En cambio, en el momento en que Balaam habla, está haciendo una comparación entre Dios y el hombre y se está refiriendo a que Dios no cambia de parecer o de idea cuando ha decidido hacer una cosa, en contraste con el hombre que puede ser inconstante en sus caminos y un día pensar una cosa, y al otro día pensar otra, sin aparente razón para el cambio; además, lo dicho por Balaam se aplica solamente para el caso específico en que está actuando. 

De modo que aquí queda claro que hablar del corazón refiere al lugar donde se producen los pensamientos y también las emociones. 
Dice la Biblia en Cantar de los Cantares: 
Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo; Porque fuerte es como la muerte el amor; Duros como el Seol los celos; Sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama. Las muchas aguas no podrán apagar el amor, ni lo ahogarán los ríos. Si diese el hombre todos los bienes de su casa por este amor, de cierto lo menospreciarían. 
Cantares 8:6-7 

¿Qué significa “sello en el corazón”? Emociones, sentimientos, lealtad. La verdadera riqueza consiste en obedecerme de todo corazón. Donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. El amor hace que dispongamos todas nuestras emociones, sentimientos y toda nuestra lealtad hacia la persona que amamos. 
Y, ¿Qué significa “sello en el brazo”? Representa el trabajo y esfuerzo. El amor me impulsa a querer trabajar y esforzarme por aquello que amo. 
Este es un popular versículo que se usa para invitación de bodas. Los novios lo suelen invocar frecuentemente. Es que cuando nos vamos a casar, hacemos un pacto de volcar todos nuestros sentimientos y emociones en favor del cónyuge, le dedicamos a nuestra pareja toda nuestra lealtad y nos comprometemos a trabajar y esforzarnos por ella. 
El amor nos sella. Allí donde tengamos nuestro principal amor, allí pondremos nuestras emociones, sentimientos y lealtad. También, es allí donde dedicaremos nuestro trabajo y nuestro esfuerzo. Cuando amamos a Dios, nuestra devoción (corazón) se direcciona hacia Dios, y nuestro brazo comienza a trabajar para el propósito de Dios. 
Las bolsas celestiales donde ponemos nuestro tesoro nunca envejecen ni se agujerean. 
Si seguimos con el versículo de Cantares, vemos que dice que el amor es fuerte como la muerte, así que conviene que estudiemos algunas características de la muerte para entender al amor.
• La muerte es conquistadora, porque una vez que te agarra, no te deja ir.
• La muerte es más fuerte que la voluntad humana.
• No puedes controlar a la muerte. 
No puedes controlar al amor, el amor te controlará a ti. 
Así que OJO CON EL AMOR. 

Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalén, por los corzos y por las ciervas del campo, que no despertéis ni hagáis velar al amor, hasta que quiera. 
Cantares 3:5 

Ahí está la advertencia: no despierten al amor hasta que llegue el momento apropiado. 
No saber manejar el amor puede tener consecuencias negativas. Hay que estar muy atentos. 
Por ejemplo. El amor es sanador, por eso las personas dolidas buscan amor. El amor se necesita. Ejemplo: Mujer Samaritana. A cada fracaso matrimonial, la mujer samaritana buscaba uno nuevo. Cuando se encuentra con Jesús, la mujer ya llevaba cinco matrimonios fallidos e iba por el sexto. Jesús llega y le dice en sentido: mujer, si seguís bebiendo de esa agua, vas a seguir teniendo sed. Mejor bebé de mi agua, y no tendrás sed jamás. 
El punto es el siguiente: el amor es sanador, pero SOLAMENTE EL AMOR DE DIOS SANA DEFINITIVAMENTE. El amor humano, el que tu puedes tener por una pareja, un hijo, por tu trabajo o una causa, es apenas una venda, una curita. Te da la sensación de que te sana, te alivia por un tiempo, pero no sana definitivamente. Y no hay nada peor en la vida que encarar proyectos si no estamos sanos. Primero el amor de Dios nos debe sanar, para luego poder encarar otros amores. Si no has sanado interiormente de tus heridas, es todo un riesgo aventurarte al matrimonio, por ejemplo. Y si tu matrimonio está fallando, no creas que teniendo un hijo lo vas a salvar. 
La buena noticia es que Jesucristo venció a la muerte, por lo tanto, Jesucristo que es el amor que conquistó a la muerte. 

Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 
Romanos 8:37 

Otra característica del amor. El amor es fuego. Dice la escritura: 
porque nuestro Dios es fuego consumidor 
Hebreos 12:29
… Dios es amor. 
I Juan 4:8 

El amor es fuego consumidor (Dios es amor). Por lo tanto: NO JUEGES CON FUEGO. 
El amor te puede llevar a donde Dios no quiere llevarte. Y el engaño funciona en el hecho de que a vos te va a parecer que todo está bien porque es amor. 
Por ejemplo, caso adulterio. El cónyuge infiel se justifica en que lo que siente por su amante es amor y que, por ende, va a disolver su matrimonio para formar un nuevo proyecto con su amante. Podrá ser amor, pero no está bien. 

Porque los labios de la mujer extraña destilan miel, y su paladar es más blando que el aceite (…). Aleja de ella tu camino, y no te acerques a la puerta de su casa. 
Proverbios 5:3, 8 
Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida 
Proverbios 4:23 

Este proverbio está diciendo que el corazón determina el rumbo de la vida. 
El amor es también un formidable obstáculo entre Dios y yo 
Lo que se interpone entre yo y Dios 
• ORGULLO (amor a mi mismo y a mis gustos y deseos) 
• DINERO (amor al dinero, raíz de todos los males) 
• PAREJA 
Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón. 
OJO CON LO QUE VES 
El mecanismo es muy sutil. 
1) Necesito amor. 
2) Soy herido en relación al amor verdadero. Ej: amor paternal. 
3) Cuando estás herido, necesitás amor, pero te cuesta recibir amor porque para recibir amor necesitás ser vulnerable. Y ser vulnerable te puede herir. 
4) Se nos ofrece un sustituto (porno). En la pornografía tu te satisfaces sin necesidad de satisfacer a otro. Es todo autogratificación – orgullo. 
Estamos diseñados para amar muchas cosas. DONDE PONGAS TU GRAN AMOR, ESO CONTROLARÁ TODO LO DEMÁS QUE AMES. 
Si amas más a ti mismo que a Dios… 
Si amas más a Peñarol… 
Si amas más a tu familia… 
Si amas más a tu dolor… Hay gente que ama sus heridas, porque el amor a nuestros dolores nos da permiso de hacer lo que queramos. El amor a nuestras heridas es el patio de recreo de la carne. Las expresiones típicas de las personas dolidas son: “por qué vos no sabés lo que me pasó… Por que me hicieron esto o aquello”; y puede ocurrir que una persona no querrá sanarse del trauma porque pierde la excusa para hacer lo que quiera. 
Si haces a Dios tu gran amor, o lo que la Biblia dice “tu primer amor”, Dios controlará todos tus demás amores. Pero si hay otra cosa en primer lugar en tu vida, si tu gran amor es otra cosa, eso controlará el resto de tus amores, inclusive el amor por Dios. Hay gente que hace de su trabajo su gran amor, y quedan de lado su familia, su relación con Dios, etc. 
DIOS TE DICE: HAZME TU GRAN AMOR. (QUE LA GENTE LO DIGA Y QUE SE TOMEN UN TIEMPO PARA ORAR). 
SI ME HACES TU GRAN AMOR, YO VOY A CONTROLAR COMO AMAS LO DEMÁS. 
AMOR AL DEPORTE, A LA COMIDA, A LOS AUTOS, A LAS RELACIONES, A LA MÚSICA. 
Si no haces a Dios tu gran amor, algo más controlará tu amor por Dios. 

Lectura: Cantares 5 

Si Dios es omnipresente, ¿por qué pide permiso para que le abran la puerta? Porque necesita tu consentimiento para entrar en una relación más profunda. Abrir la puerta significa dejarlo entrar a mi vida para que pueda “ver dentro de mi” = INTIMIDAD. 
Vs. 3 te saca de la comodidad. Si quieres algo que nunca has tenido deberás hacer algo que nunca has hecho. Tengo una noticia; Dios aparece cuando quiere. Y por lo general, va a aparecer en un momento inoportuno. En este pasaje la amada parece decir: “justo ahora se te ocurrió aparecer”. Que es como decirle al Señor: ¿justo los domingos a las 6 hay que ir a la iglesia? O ¿justo en este momento en que me quiero dedicar a mi carrera me venis a llamar para servirte? 
Hay muy poca distancia entre el amor lastimado y el odio (celos) 
Pero el amor debe superar obstáculos: el obstáculo de la comodidad, y el obstáculo de que él se vaya y no tomarlo como un abandono o un rechazo. Esto es cuando por fin damos el paso, nos decidimos que queremos buscar a Dios, y empezamos a orar, pero no sentimos su presencia. Oramos, leemos su palabra, pero parece que habláramos al aire o que leyéramos un libro de cuento. No conectamos con Dios. Abrimos la puerta, esperábamos verlo, pero parece que no está. 
A muchas personas les cuesta pasar esta prueba y perseverar en su búsqueda de Dios. Se les desploma el corazón. Había expectativa en encontrar al amado, se levanta, abre la puerta, y no está. 
El tema es que Dios no nos ha abandonado, sino que él desea ser buscado. 
Pero el amor es más fuerte que la muerte y el dolor de no estar encontrándolo es vencido por la fuerza del amor. Supera ese obstáculo y busca a Dios. 
Vs.7 La mujer de campo se mete en un lugar desconocido para ella: la ciudad. Todo por encontrar a su amado. Allí se enfrentará a un obstáculo final: las personas lastimando. Los guardias de la ciudad, representan a las personas que se nos cruzan en la vida, incluso hermanos en la fe, líderes. Los guardias de la ciudad son las personas en las que uno confía que lo cuiden, sin embargo, la lastiman, la desnudan, que equivale a violarla. 
Sin embargo, es tan grande el amor que ella siente por su amado. Que ella dice: 
Estoy enferma de amor 
Enferma de amor – fiebre – control del cuerpo. El amor es algo que no lo puede controlar. 
Ella podría haber dicho: qué sentido tiene seguir buscando a mi amado. Por amar a Dios terminé así. Por amar a Dios me pasó esto o aquello. Sin embargo, ella no lo puede controlar. Está enferma de amor. Necesita ubicar a su amado. 
La pregunta es: ¿por qué? 
¿Por qué aun así, quiere encontrarse con su amado? 

Lectura: Cantares 6. 

Sé que te han lastimado. Así es la vida. Nadie está libre. Pero la pregunta en esta noche es: ¿Podrás superar todos esos obstáculos para encontrarme a mi? Por que yo superé todos los obstáculos para llegar a la cruz y para encontrarme contigo. Ahora es tu turno.

martes, 19 de junio de 2018

Hablando de Islandia

Si hay un sitio de referencia en inglés acerca de temas de salud es el sitio de la prestigiosa compañía Health Line, Inc.: https://www.healthline.com/

El virus de la curiosidad acerca de Islandia (inoculado por el Mundial de Rusia) me hizo dar con un artículo de esa publicación llamado: “El debate acerca de la interrupción de embarazos con síndrome de Down”. En el epígrafe del artículo dice: “Debido a los abortos, solamente uno o dos bebes con síndrome de Down nacen cada año en Islandia, despertando el debate acerca del control parental de las anormalidades genéticas”.

Debo confesar que el sólo título me produjo un dolor inmenso. El epígrafe me terminó de liquidar. De ambos se desprende que en Islandia las madres se hacen un test para saber si el niño viene con síndrome de Down, y en caso afirmativo, interrumpen el embarazo. Es decir, lisa y llanamente, desprecian a la criatura que viene en camino porque es “enfermita”. Y no tiene nada que ver con el argumento típico del “mi cuerpo, mi decisión”, no tiene que ver con aspectos personales de la mujer embarazada, ni con su situación socioeconómica (en Islandia no hay pobres) ni con sus aspiraciones personales/profesionales.
El aborto, en estos casos, deja de ser una razón personal de la madre que quiere decidir sobre su cuerpo.
Es un problema con la criatura.
La criatura es la que no viene como yo quiero, por lo tanto, no la quiero. Se visualizan las dificultades futuras de la crianza de la criatura con el síndrome y se decide escapar de las mismas, eludirlas. No complicarse la vida.

La repugnancia del hecho me desafió a no seguir leyendo el artículo, pero tuve que reponerme para hacerlo y descubrir cosas peores.

La nota comienza diciendo que en Estados Unidos son 6.000 los bebes que nacen con síndrome de Down, pero casi ninguno en Islandia. La población en EEUU son 324 millones, por lo que el porcentaje de nacidos con el síndrome es 0,00185%. En Islandia, si nacen a lo sumo dos por año, el porcentaje es 0,00059% (la población es 338.000 habitantes). “Esto hace que casi el 100% de las mujeres en Islandia que obtienen un resultado positivo del test de síndrome deciden terminar su embarazo”, dice la nota.
Estos porcentajes son de 98% si hablamos de Dinamarca, 77% en Francia, y 67% en Estados Unidos. En Islandia, donde el gobierno exige que todas las madres sepan que existen test para saber si el feto tiene una anormalidad, el plazo para terminar el embarazo se extiende hasta 16 semanas en caso de deformidad en el feto. Por tales razones, el 85% de las embarazadas eligen hacerse esos tests y casi el 100% de los casos positivos por síndrome de Down, espina bífida u otras anomalías, terminan en aborto.

Los exámenes prenatales, combinados con la libertad para abortar, en lugar de servir para preparar a los padres para la crianza de los niños, son usados en estos países para sacarse un problema de encima. Ese es el enfoque filosófico de los padres modernos acerca de la concepción. ¿Es esto el fruto del progresismo o la libertad absoluta e irrestricta de elegir? ¿Acaso no existe ningún enfoque ético que nos proponga la conveniencia de determinadas limitaciones?

Eric Scheidler, director ejecutivo de la Liga de Accion Pro Vida, dice: “habiendo conocido a varias personas con síndrome de Down en mi vida, estoy horrorizado con la idea de que Islandia, y la sociedad occidental en general, está rechazando a estos niños”.

La presidente de la Sociedad Nacional para personas con Síndrome de Down de los Estados Unidos, Sara Hart Weir, asegura que los padres no están siendo apropiadamente informados por profesionales de la salud acerca de como puede ser la vida con un niño con síndrome de Down, por lo tanto “no pueden aprobar las acciones de un país tendientes a erradicar a las personas con síndrome de Down”, las cuales, dice, “necesitan ser aceptadas como parte de la sociedad”.

“En los Estados Unidos, las personas con síndrome de Down continúan excediendo nuestras expectativas: viven independientemente, van a estudiar, trabajan en tareas competitivas, se casan, viven a su máximo potencial, y llevan adelante vidas plenas”.

Recuerdo haber visto un documental en internet dónde una joven con síndrome de Down decía: “Sólo ven el síndrome, no me ven a mi”.

Siempre sostuve que la discusión no era entre “aborto sí” o “aborto no”, sino que la cuestión debe ser más profunda. El aborto es una decisión que viene siempre como consecuencias de otras decisiones anteriores. Esas otras decisiones tienen detrás razones que son las que nunca llegamos abordar. Pero adicionalmente a esto, también ha quedado pendiente el debate ético acerca del abordaje que tenemos de la paternidad.

¿Cómo debemos aproximarnos a eso que viene ahí, sea un cigoto, sea un embrión, sea un feto?
¿Realmente podemos ignorar ese ser a la hora de tomar decisiones?
¿Acaso lo que allí viene no es una parte de mí?
¿Es aceptable que lo considere una molestia que quisiera evitarme?
¿Es aceptable rechazar a un bebé porque viene con una anormalidad genética como algo que cabe dentro de la libertad de la mujer de elegir?
¿La desesperación del ser humano para evitar el dolor puede llevarnos a traspasar tantos límites?
¿Acaso el amor no lleva intrínsecamente una dosis inevitable de dolor?
Si procuro por todos los medios alejar el dolor por completo de mi vida, ¿no me llevaría eso a una vida vacía de amor? ¿Y por ende, sencillamente, vacía?


En medio de esta realidad tan devastadora, llené mi ánimo con una dosis de esperanza que encontré en Instagram, y que quiero que conozcas.
Se llama Candelaria.
Según su mamá, ella tiene una tremenda sonrisa, un carácter fuerte, un hermano mayor y una menor, inigualable ternura.... y síndrome de Down. Su perfil de Instagram es “cande_down_side_up” y su web: http://candedownsideup.com/.

Su mamá se llama Alfonsina Almandoz, se define a si misma como “apasionada por esto de la maternidad y una ignorante declarada de las maravillas que las personas con síndrome de Down pueden lograr y aportarnos”. Ella extrae tesoros de la vida de su hija y nos enseña a todos que la vida con síndrome de Down es una “vida UP”.

El poeta germano-español Marcos Vidal Roloff describe a las personas con síndrome de Down de una manera excepcional en su canción “Ángeles de Mazapán”:

“Hasta que vi en sus ojos el fulgor,
el sello de un ser superior
el brillo plateado
de tu rostro disfrazado
Pequeños ángeles de mazapán
más inquietantes que un volcán
capaces de romper el corazón mas duro
llenan el valle con burbujas de aire puro
Son emisarios de la paz
dejan tu huella por donde van
nunca sabran cuanto cariño
son capaces de generar”



El día en que naciste, nadie se preocupó por ti. No te cortaron el cordón umbilical ni te lavaron ni te frotaron con sal ni te envolvieron en pañales. Nadie puso el más mínimo interés en ti; nadie tuvo compasión de ti ni te cuidó. El día de tu nacimiento, no fuiste deseada; te arrojaron en el campo y te abandonaron para que murieras. Sin embargo, llegué yo y te vi ahí, pataleando indefensa en tu propia sangre. Mientras estabas allí tirada dije: ‘¡Vive!’; y te ayudé a florecer como una planta del campo. Creciste y te convertiste en una joya preciosa

Ezequiel 16:4-7

lunes, 18 de diciembre de 2017

Adviento 2017 – Semana #3: Abnegación. Reflexión #1

Adviento 2017 – Semana #3: Abnegación. Reflexión #1 

Abnegación: Renuncia voluntaria a los propios deseos, afectos o intereses en beneficio de otras personas.

Se acerca la Navidad y si hay un ejemplo de abnegación admirable es el de María, la madre de Jesus.

Nada más imagínate la vida de María. Era una jovencita comprometida para casarse, virgen, y de buena familia. Sus planes eran esos: casarse y formar su familia, ser una buena esposa para José y una buena madre para sus hijos. De la noche a la mañana todos sus planes se ponen en riesgo.

Un ángel del Señor se le presenta y le anuncia que ella había sido escogida por Dios para llevar en su vientre al Salvador del mundo. “¿Cómo será esto posible si soy virgen? ¿Cómo voy a quedar embarazada?” El ángel le dice que el poder del Altísimo le cubriría y engendraría al niño en su interior.

En ese momento, María podría haber pensado mil cosas y haber calculado los riesgos de tal situación. Decir que había quedado embarazada sin que José la haya tocado aun iba a ser interpretado por el resto del pueblo como que María anduvo con otro, engañando a su futuro marido y teniendo intimidad con un hombre sin estar casada: le esperaba la muerte por lapidación. En concreto, la hubieran apedreado. Se quedaría sin su sueño de ser esposa y madre. Se quedaría sin nada, y además, muerta. ¿ Todo por decir que sí a un loco plan de Dios?

Al decir que sí al ángel, María asumía un montón de riesgos y una incertidumbre enorme. No sabía cómo José iba a reaccionar. Incluso la primera reacción de José fue mala, la quiso repudiar. Imagínate la noche que habrá pasado María luego de que José le dijo que la iba a repudiar. Pero para su fortuna, Dios habló con José y le confirmó el asunto, y éste no la repudió.

María podrían haberle dicho al ángel: “Mirá, yo ya tengo planes y los quiero llevar adelante con tranquilidad, no me compliques, búscate a otra”. “Me arriesgo mucho, no; gracias”. Pero María sabía quién le hablaba. Era el mismísimo mensajero de Dios. María sabía que Dios no haría nunca algo para su mal. En el fondo tenía la plena convicción de que podía entregarse confiadamente a las manos de Dios para que Su plan se cumpliera. María dijo sí. Y Dios cuidó de cada detalle para que ningún sueño de María cayera por la borda. María se casó, fue esposa y madre y sin dudas la mujer más privilegiada de la historia de la humanidad.

 ¿Y tú? ¿Aceptarías el llamado de Dios sin medir las consecuencias? ¿Te entregarías por completo a él?

Dios es abnegación y entrega. Se entregó por completo, no escatimó nada. Ni siquiera a su propio hijo. Para cumplir su plan, necesitó de María, otra abnegada; otro ejemplo de entrega.

Dios busca personas con su mismo carácter. Si en una semana vamos a estar celebrando la navidad, es gracias a que hubo una mujer abnegada, llena de fe y confianza en Dios, que aceptó ser un instrumento en manos del Creador.

martes, 5 de diciembre de 2017

Adviento 2017 – Semana #1: Amor. Reflexión #2

Adviento 2017 – Semana #1: Amor. Reflexión #2

¿Qué es el amor? Es una decisión racional que implica dar la vida por el otro. No tiene nada que ver con las emociones, y ni siquiera es romántico. El amor es una decisión personal que se toma y se sostiene SIN IMPORTAR CÓMO LOS DEMÁS RESPONDEN.

Dios decidió amarnos desde antes de crearnos, por tanto, la decisión de amor de Dios se hizo sin esperar nuestra respuesta. Nuestra decisión de apartarnos de Dios (el pecado) nos mereció la muerte, el castigo. Pero Dios se levanta por encima de eso y nos obsequia la vida eterna a través de Jesús. Sólo tenemos que querer aceptar ese regalo.

Pero lo importante es que Dios nos ofrece ese regalo sin importar nuestra respuesta ante su gesto. Él no se sentó a esperar a ver si el hombre quería ser salvado. Nos salvó igual, porque el amor impulsa a tomar decisiones sin esperar la acción del otro. Si algo ha de hacerse por amor, ha de hacerse, no importa cómo actúe el otro.

Ese concepto de amor de Dios, incondicional, desinteresado, y muchas veces no correspondido, es muy distinto al concepto de amor que tenemos los humanos. Nosotros solemos hacer cosas buenas por los demás, en la medida en que los demás luego respondan adecuadamente a nuestros actos, o hacemos buenos actos en respuesta a buenas acciones recibidas. Pero nos cuesta enormemente hacer actos buenos para con aquellas personas que ignoran nuestra existencia, o que responden hostilmente a nuestras acciones.

Dios nos enseña que el amor no tiene porqué ser recíproco. Las Escrituras nos muestran precisamente esto: Dios nos amó primero y nosotros respondemos a su amor (1º Jn. 4:19). No al revés. No es que Dios nos amó luego de ver nuestra acción de amor hacia Él.

Esto nos conduce a un punto importante: Dios no te echa en cara el regalo que ha logrado para ti. Nosotros, sin Dios, no somos nada; pero Dios sin nosotros sigue siendo Dios. Él ha dado la muestra más grande de amor que se puede dar.

Y lo hizo para que, en el marco de la libertad, tu elijas.

domingo, 3 de diciembre de 2017

Adviento 2017 – Semana #1: Amor. Reflexión #1

Adviento 2017 – Semana #1: Amor. Reflexión #1 

Introducción previa: ¿Qué es el Adviento? Es un período aproximado de cuatro semanas antes de la Navidad, en el que los cristianos se preparan espiritualmente para celebrar la venida de Jesús. La palabra “Adviento” proviene en latín del verbo advenir que significa venir o llegar. El adviento es el tiempo de la espera de la llegada del Señor. Las fechas del Adviento se fijan entorno a las fechas de la Navidad. Siempre cuenta con cuatro domingos, aunque las semanas no sean completas. Empieza el domingo cuarto anterior a la Navidad, que en 2017 será desde el domingo 3 de diciembre hasta el domingo 24 de diciembre. En cada semana previa se reflexiona acerca de un tema. Para este 2017, he elegido los siguientes temas, en orden: Amor, Paz, Abnegación, Esperanza.


Un vínculo de amor genuino es aquel que se da en un marco de libertad: libertad para elegirse entre las personas que se vinculan. Y, sobre todo, libertad para que una de las dos partes decida finalizar el vínculo. Cuando Dios crea al hombre, lo hizo con la intención de generar un vínculo de amor entre Él y su creación. Pero para que ese vínculo fuera genuino, el hombre debería tener la oportunidad de poder rechazarlo, para que el amor entre Dios y el hombre se sustentara en una decisión libre y voluntaria de éste último, y no en el resultado de la existencia de una única e inevitable opción.

Eden. By Ron DiCianni


Es por esa razón que Dios pone en medio del jardín al árbol del bien y del mal, para que el hombre tenga la oportunidad de rechazar a Dios. Y lo hace.

Pero así como el vínculo genuino del amor implica la libertad para que una de las partes finalice el vínculo, también implica el derecho de la otra parte de no querer resignarse a que el vínculo finalice y tender un puente en caso de que la parte que rompe el vínculo se arrepienta y quiera volver. Siempre en el marco de la libertad. Y precisamente, Dios no hizo al hombre para perderlo. Dios necesitaba, no solamente crear al hombre, sino planificar de qué manera iba a lograr que el hombre, en caso de rechazarlo, tuviera un camino de regreso, si deseara volverse a Dios.

Ese camino de regreso no sería fácil. La consecuencia de alejarse de Dios es la muerte y desde que Adán y Eva decidieron alejarse de Dios, todos estamos destituidos de su Gloria. Solo la muerte del Hijo de Dios, de Jesúcristo, Hombre sin pecado alguno, podía pagar el precio para nuestra salvación. Por causa de nuestro pecado, nosotros solo merecemos castigo, pero Jesús se puso en nuestro lugar y recibió ese castigo sobre sí mismo, pagó el precio, y se convirtió, de esa manera, en el camino de regreso al Padre.

Todos nosotros tenemos la oportunidad de decidir, si queremos, volver al Padre; volver a nuestro creador. El camino está hecho. Solo hay que querer transitarlo (Ap.3:8.).

Pero lo más maravilloso de esto es que Dios sabía que, en caso de que el hombre decidiera rechazarlo, su Hijo debería ser entregado para salvación del hombre. Y eso lo sabía ANTES DE CREAR AL HOMBRE. No es que Dios creó al hombre, el hombre lo rechazó, y recién ahí Dios dijo: “Uia! Y ahora, ¿como arreglo esto?” No. Dios tenía todo planificado previamente: la creación del hombre y la fórmula para recuperarlo en caso de que se perdiera.

Y aun así, sabiendo de antemano que el precio que iba a tener que pagar para recueprar al hombre iba a ser la tortura, el sufrimiento y la muerte de su Hijo Unigénito, aun así, creó al hombre.

¿Cuántos de nosotros haríamos algo sabiendo que de antemano nos va a costar la vida de uno de nuestros hijos? Pues Dios lo hizo. Nos creó aun a riesgo de tener que dar la vida de su Hijo Amado. Esa es la magnitud del amor de Dios por nosotros.

“Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”.

Romanos 6:23 (RVR1960)

miércoles, 18 de octubre de 2017

Quiero ser imitador de Jesús

Sermón predicado en Tiempo de la Gloria de Dios
el miércoles 18 de octubre de 2017.


"Entre el dolor y la nada, prefiero el dolor". 
William Faulkner


Para los cristianos, Jesús debe ser nuestro ejemplo y debemos anhelar ser iguales a él, lo cual resulta lógico si tomamos en cuenta que el vocablo “cristiano” significa seguidor de Jesús. Para ser seguidor de alguien uno debe tomar a ese alguien como ejemplo.
Jesús es más que un líder al que uno quisiera imitar, dado que los líderes que la humanidad ha tenido siempre han sido personas que han mostrado muchos atributos dignos de admiración, pero también cosas no tan admirables pero que son inevitables dada su condición humana.
En Jesucristo encontramos la perfección: la persona a la cuál imitar en todo. La Biblia nos dice que en Jesús habita la plenitud.

Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, 
Colosenses 2:9 (RVR1960) 

Jesús mismo nos dijo:

Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. 
Juan 13:15 (RVR1960) 

Y finalmente, el apóstol Pablo declara:

Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo. 
1 Corintios 11:1 (RVR1960) 

A continuación se presentan cinco aspectos a tener en cuenta en toda persona que anhele ser imitador de Jesús, es decir, que quiera ser como él.

Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él. Mas Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó. Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia. 
Mateo 3:13-17 

1.- Humildad. 

Jesús, siendo que no tenía pecado del cual arrepentirse, se dejó bautizar humildemente, como siendo uno más. Aun cuando Jesús sabía quién era, no andaba reluciendo su condición frente a los demás. No hacía alarde de sus méritos.
Son todos ejemplos de lo contrario a la humildad.

  • Personas que al concurrir a la iglesia pretenden que sólo el pastor oren por ellas, sino como que la oración no vale. 
  • O que dicen: “que mal, el pastor no oró por mí, y mandó a fulanito a que me ore”
  • Personas que teniendo una larga trayectoria como cristianos no aceptan solicitudes de servicio en tareas aparentemente de menor jerarquía (como portería, limpieza, etc). 
  • Gente solamente dispuesta a servir en lo que ellos quieren y en lo que a ellos les gusta. 

Jesús pudo hacerse atar los cordones de sus zapatos por Juan, pero en su lugar, decidió ser bautizado por Juan

2.- Sometimiento al orden divino. 

El orden divino indicaba que Juan era el Bautista, es decir, el que bautizaba. Todos los demás se bautizaban. Jesús no da inicio a su ministerio sino hasta bautizarse. El ministerio de Juan era bautizar, y para que ese ministerio tuviese reconocimiento público, hasta el mismo Mesías se hizo bautizar por Juan. Por eso dice: conviene que cumplamos toda justicia. Es decir, las cosas se deben hacer como se deben hacer. En su orden. En el orden que Dios dispuso. Por eso otra versión dice: “Así debe hacerse, porque tenemos que cumplir con todo lo que Dios exige” (NTV).

3.- Obediencia. 

Jesús no se dejó llevar ni por las emociones ni por las razones de Juan. Cuando se trata de ser obedientes al Señor, no nos dejamos llevar por las emociones ni las razones de los demás. Jesús habría de ser bautizado y así sería hecho.

Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. 
Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. 
Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, En sus manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra. Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios. 
Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. 
 El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían. 
Mateo 4:1-11 

Noten una curiosidad. Jesús no reprende ni echa fuera al diablo en ese momento de la tentación, sino que lo vence con la obediencia.

  • El diablo lo tienta con cortar el ayuno, pero Él obedece.
  • El diablo lo tienta a Jesús para que cometa una acción temeraria e irresponsable a ver si Dios lo iba a venir a ayudar (tentar a Dios, o poner a prueba a Dios) pero Jesús obedece: no pone a prueba a Dios.
  • El diablo lo tienta a Jesús pidiéndole que lo adore, pero Jesús obedece: solo adora a Dios. No importa lo que el otro ofrezca (aquí aclaro que el diablo no es dueño de nada).

Jesús venció al diablo con obediencia. Pero la obediencia no es gratis. Nos impone un precio a pagar. El dolor es, en muchos casos, el precio de obedecer. Hablando de Jesús, el autor de la epístola a los hebreos dice:

Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; 
Hebreos 5:8 

Es decir: Jesús aprendió lo que cuesta obedecer. Obedecer no es gratis. Cuesta. Fijémonos nada más que por obediencia Jesús no cortó el ayuno. No la pasó bien Jesús mientras fue tentado, pero resistió el dolor, lo enfrentó, no quiso escapar de él.

4.- Servicio 

Yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré adondequiera que vayas (El Evangelio de Mateo nos dice que este hombre era escriba). Y le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza. Y dijo a otro: Sígueme. Él le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre. Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios. Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios. 
Lucas 9:57 – 62 

Este pasaje nos muestra personas que se embalan y se ofrecen a servir al Señor. Resulta llamativo que Jesús, el mismo que dijo “al que a mi viene no le echo fuera”, ponga freno al ímpetu con el que estos tres personajes vienen a ofrecerse. Y si lo hizo, es porque algo nos quiso enseñar. Un criterio nos quiso dejar.
   4.1.- Cristo debe ser el centro. No puede haber algo que esté primero antes que Cristo en nuestras vidas, sino que nuestras vidas deben ser organizadas con Cristo en el centro. No puede ser que haya siempre algo en nuestras vidas que esté antes que Cristo. Si no es un velorio, son parientes que vinieron de visita a casa, etc., etc., etc.
   4.2.- Servir implica asumir riesgos. Si no estás dispuesto a arriesgarte, no podés servir. Eso es lo que dice al decir: “Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza”. Dejar todo para servir a Jesús implica confianza plena y absoluta en su provisión, y no en seguridades materiales.
   4.3.- Acomoda tu vida para poder servir. Muchas veces nuestras vidas nos ofrecen un contexto poco favorable para el servicio. No era ilegítimo querer darle digna sepultura a un padre, o atender a las personas que vienen a casa. Lo que Jesús está diciendo es que muchas veces nuestra situación personal, familiar, laboral, etc., no nos permite entregarnos por enteros al servicio. Cuando Jesús dice “Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios”, no solamente está diciendo que no somos aptos para el Reino si vamos a estar anhelando nuestra vida anterior, nuestro viejo hombre, nuestras anteriores costumbres y vicios. También nos está diciendo que si vamos a tomar el arado y vamos a estar constantemente mirando para atrás, hacia dónde está nuestra casa, porque tenemos que estar pendientes de asuntos personales que aun no tenemos resueltos que nos van a robar atención, dedicación, que nos van a distraer, no estamos aptos aun.
Tenemos que tener sabiduría. Si vamos a servir al Señor tenemos que ofrecernos a servir en aquellas tareas que sabemos que vamos a poder dedicarle nuestro mejor esfuerzo. Si aceptamos un montón de tareas y las terminamos atendiendo a todas “a medias”, no estaría sirviendo. 
Pero esto no es excusa para no servir nunca. No es válido dejar nuestras situaciones personales incambiadas y tenerlas como excusa para no servir, sino que el mensaje que Jesús nos dice es “arregla tu vida personal primero, si quieres servirme”. Pero, ¡hazlo! No hace falta aclarar esto si es que el lector es una persona con amor por Dios y, por ende, deseos fervientes de servirle, pero nunca está de más.

5.- Amar como él ama. 

Cuando supimos que Julieta venía en camino, comenzamos a trabajar en el dormitorio que la recibiría. Mi tío pintó un mural en la pared. Luego, junto con el “Tata”, lo enmarcamos en madera y le pusimos unas luces tenues que alumbraran desde arriba. Pusimos un par de repisas para los peluches y restauramos una vieja cómoda.
Estaba todo listo. Nos detuvimos a observar la obra de nuestras manos, la que hicimos para esperar a nuestra hija, cómo diciéndole: “está todo pronto, Julieta. Te estamos esperando. Vení cuando quieras. Todo esto hicimos para esperarte, porque te amamos”.
De la misma manera, Dios hizo los cielos y la tierra, formó el paraíso, y luego puso al hombre. Nos demuestra su amor con la creación, con la naturaleza que nos rodea, toda obra de Dios para nosotros.
Dios no solo hizo primero todo el entorno dónde pondría al hombre como una muestra de su amor, sino que Dios hizo al hombre aun sabiendo lo que le iba a costar. Dios sabía que era una posibilidad cierta que el hombre eligiera el pecado y para eso, aun antes de crear al hombre, Dios diseñó el camino de regreso a Él (el sacrificio de Cristo).

por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,
Romanos 3:23

Si el hombre pecaba, quedaba definitivamente alejado de Dios. Pero Dios no hizo al hombre para perderlo. De alguna manera necesitaba establecer un camino de regreso para recuperar al hombre.
Por lo tanto, Dios hizo al hombre aun sabiendo que esa creación le costaría la vida a su hijo Jesucristo.

Piensa. ¿Serías capaz de hacer algo que de antemano sabes que le va a costar la vida de tu hijo?

Esa es la dimensión del amor de Dios para nosotros.


Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.
1º Juan 4:19

Definitivamente, Dios nos amó primero, antes de crearnos. Tanto nos amó que no solo nos hizo un mundo precioso para vivir, sino que previó la posibilidad de que nos apartáramos de él y estableció el camino de regreso.

Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
Romanos 5:7-8

Y esta reflexión nos da pie a introducir el aspecto más sensible de este punto. El amor implica, necesaria e ineludiblemente, dolor.
El amor que Dios nos tenía, aun antes de hacernos, no pudo desligarse del dolor de tener que entregar a su Hijo.
Ocurre que el ser humano juega una carrera contra el dolor y contra el sufrimiento. Como consecuencia, nos cerramos al amor.
El amor implica dolor. Y necesitamos saber manejar el dolor. Un hijo, si no se comporta adecuadamente, nos puede generar dolor. No tener hijos nos evitaría ese dolor. Pero, ¿a qué precio nos evitamos ese dolor? Al precio de renunciar a la dicha de ser padres.
Una relación de pareja que termina mal nos generará dolor. Para evitar ese dolor, podríamos nunca más intentar una nueva relación de pareja. Pero, ¿a qué precio nos evitamos ese dolor? Al precio de renunciar al amor.
Si corremos en la vida huyendo del dolor al final terminaremos eliminando al amor.
Prefiero amar como Él amó sabiendo que eso trae una inevitable dosis de dolor, que vivir una vida vacía por evitar el dolor.

Porque a ustedes se les ha concedido no sólo creer en Cristo, sino también sufrir por él. 
Filipenses 1:29

Cuánto más me cierro en mí mismo para evitar el dolor, más me alejo de Dios y de la gente.

El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.
1º Juan 4:8

Tenemos que aprender a manejar el dolor.

Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, 3 sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.
Santiago 1:2-3.

Y no sólo en esto, sino también en nuestros sufrimientos, porque sabemos que el sufrimiento produce perseverancia; la perseverancia, entereza de carácter; la entereza de carácter, esperanza.
Romanos 5:3-4

Dios nos ha enviado EL CONSOLADOR.

Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre misericordioso y Dios de toda consolación, quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, también nosotros podamos consolar a todos los que sufren.
2 Corintios 1:3-4

¿Qué es el dolor? El precio que se paga por el amor. Sólo cuando amamos como él amó, manifestamos su gloria en nuestras vidas. ¿Quieres manifestar Su gloria? Pues, hay un precio que pagar para eso.

De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros.
Romanos 8:18

Y después de que ustedes hayan sufrido un poco de tiempo, Dios mismo, el Dios de toda gracia que los llamó a su gloria eterna en Cristo, los restaurará y los hará fuertes, firmes y estables.
1 Pedro 5:10

Ignorando los problemas no los resolvemos. El dolor es parte de la vida y lo es más, tanto más amemos. Querer huir del dolor no es el camino, sino saber enfrentarlo y manejarlo.

Cualquier asunto de orden cultural, intelectual, político o social, cualquier inquietud filosófica, espiritual, o simplemente humana, nos genera malestar (en el caso mínimo) o dolor. La crudeza de la vida, la aspereza de la realidad nos puede conducir a sufrir cuando somos conscientes de la situación que atraviesan nuestros hermanos en todo el mundo. En el intento por huir al dolor, nuestra sociedad moderna ha sustituido las preocupaciones anteriormente listadas por productos de consumo masivo, y sea objetos, o entretenimiento. Las redes sociales son ese micromundo virtual al que nosotros le damos forma: elegimos a quienes tener de amigos en ese mundo. Si llegamos a tener de amigos a alguien que publica frecuentemente cosas respecto del sufrimiento humano en alguna parte del mundo, como pueden ser fotos de niños desnutridos en el África o la India, lo borramos. Lo bloqueamos, porque no queremos ver esas cosas que nos hacen mal.
Hemos descubierto que si nos volcamos al mundo del entretenimiento y de las redes sociales, nos evitamos mucho dolor y a su vez, nos entretenemos. ¿A qué precio? Al precio de perder la consciencia del otro.
Lo dijo Jesús:

y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.
Mateo 24:12 (RVR1960)

Se vacía tanto de contenido la realidad, que las cosas dramáticas que nos ocurren dejamos de percibirlas como tales. Hoy día vemos un noticiero como si viéramos una película de acción. Parece increíble, pero los noticieros se han vuelto otro elemento más en la grilla del entretenimiento. Nos resulta divertido ver como unos delincuentes entran a un restaurant o a un banco, cubiertos sus rostros, y efectúan un asalto cinematográfico.
En nuestro ánimo de escapar al dolor, nuestra sociedad ha puesto en primer lugar de la tabla de valores al entretenimiento. Divertirnos y distraernos, escapar del aburrimiento, aislarnos de los problemas de los demás. No estoy queriendo decir que la vida debería ser 100% dolor por la situación de los demás, no estamos hablando de ir a un extremo. Sólo un fanático podría querer que no nos diéramos momentos de solaz, esparcimiento, diversión, más cuando la mayoría de nosotros vivimos esclavizados por rutinas. Pero convertir esa preferencia natural a pasarla bien en un valor supremo tiene consecuencias muy negativas: banalización, frivolidad, trivialidad, etc.

Muchas son las angustias del justo, pero el Señor lo librará de todas ellas.
Salmos 34:19

Una de las razones por las que el amor duele es porque el amor no necesariamente es recíproco. La amistad no es recíproca. Dios nos amó antes de crearnos, o sea, no esperó a ver si nosotros lo amábamos. Amamos a Dios porque él nos amó primero (1º Juan 4:19).

Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida.
Proverbios 4:23 (RVR1960)

Guardar nuestro corazón, es decir, cuidar nuestras emociones no significa cerrar mi corazón al amor. No significa hacer todo lo posible para no sufrir. Vaciar nuestra vida para evitar el dolor no cuida nuestro corazón, sino que lo apaga. Guardar nuestro corazón significa saber como manejar el dolor. Es pedirle a Dios que nos ayude a manejar el dolor. Podemos hacer dos cosas con el dolor: o se lo entregamos a Él y pedimos que nos ayude, o hacemos crecer el dolor hasta que se convierta en una oscura amargura que nos envuelve.

Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados 
Hebreos 12:15. 


El mismo Jesús nos dejó ejemplo de cómo manejar el dolor cuando lo enfrentó en Gestemaní. Jesús dice "mi alma está muy triste, hasta la muerte" (Mateo 26:38). Más adelante, enfrenta el dolor orando al Padre, diciéndole: "Padre mio, si es posible, pasa de mi esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tu" (Mateo 26:39). Jesús no tomó su decisión en base a sus emociones, sino que entregó todo su dolor al Padre. Podría haber querido evitar el dolor y abandonar todo. De hecho, dijo más adelante: "¿acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y él me daría más de doce legiones de ángeles?" (Mateo 26:53) aclarando que si quisiera escapar de la tortura que le esperaba, era tan fácil como pedir el auxilio del Padre y ya. Sin embargo, Jesús había entregado su dolor al Padre. Mientras oraba en Gestemaní estaba desesperado: una y otra vez iba y volvía para ver si sus discípulos estaban apoyándolo en oración, y cuando veía que estaban durmiendo, los despertaba y les rogaba que no se durmieran; así tres veces, hasta que la última vez ya no les recriminó que estaban durmiendo, sino que les dice "Dormid ya, y descansad" (Mateo 26:45), como diciendo, "ya está. Entregué mi dolor al Padre y puedo seguir"

Pero no resultó fácil para Jesús enfrentar ese dolor y entregárselo al Padre. Las Escrituras nos dicen que "estando en agonía, oraba más intensamente" (Lucas 22:44). Lo más emocionante de esta historia es que cuando Jesús está postrado, entregando su situación al Padre, éste le envía un ángel del cielo que apareció para fortalecer a Jesús (Lucas 22:43).

Hay un detalle en el relato de la pasión y muerte de Jesús que pasa desapercibido pero que es elocuente. Antes de que se iniciara la crucifixión, esto es, antes de clavar el primer clavo, le ofrecieron a Jesús vino mezclado con hiel, pero él lo rechazó. ¿Qué era el vino mezclado con hiel? Era una bebida que tenía efectos analgésicos. Se le ofrecía para embotar los sentidos, o para tratar de que el crucificado sufriera menos mediante hacer que el individuo no sea muy consciente de lo que iba a pasar.
Esto nos está diciendo que Jesús no quiso perder sus sentidos ni la noción de la realidad en un momento tan importante. Y tampoco esquivó el dolor. No lo quiso enmascarar ni paliar. 

Resumen: 
En mi deseo de parecerme a Jesús he de aprender humildad, he de someterme al orden divino, aprenderé a obedecer, a servirlo, pero por sobre todas las cosas, a amar como él amó. Ser consciente de que amar como él amó implica inevitablemente también alguna dosis de dolor. Por tanto, debo pedir a Dios que me ayude a manejar el dolor, teniendo en cuenta que el dolor es el precio que debo pagar para manifestarla gloria de Dios a través de mi vida. 
 Entonces, desde el momento en que comprendo qué significa cabalmente “ser como Jesús”, recién ahí comienza a tener sentido y efecto mi oración, cuando digo: “Señor, quiero ser como tu”.