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Desordenado y vacío

“Y la tierra estaba desordenada y vacía…” . Génesis 1:2. La Biblia dice que cuando Dios creó los cielos y la tierra, la tierra estaba d...

miércoles, 5 de agosto de 2020

El Cristiano y el dinero. Capítulo 1.

¿Corresponde hablar de dinero en la iglesia?
Típicamente se entiende que hablar de dinero en la iglesia es cosa mala. La iglesia, y en general, el ámbito de lo espiritual, se asume como desprendido de las vicisitudes materiales. Hablar de dinero en la iglesia resulta escandaloso, cuando no, ofensivo. 

Sin embargo, es responsabilidad de la iglesia abarcar todos los temas del quehacer humano, puesto que sus miembros merecen saber qué tiene para decir la Biblia acerca de todos los temas: dinero inclusive. 

El apóstol Pablo, mientras se despide de un grupo de cristianos que conformaban la iglesia en Mileto, dice lo siguiente:

Hoy les puedo decir algo de lo que estoy seguro: Dios no me castigará si algunos de ustedes no se salvan, porque nunca vacilé en decirles lo que Dios quería que ustedes hicieran.
Hechos 20:26-27 (PDT)

Pablo no vaciló nunca en comunicarles a sus discípulos todo el consejo de Dios acerca de todos los temas. De hecho, Pablo ofrece importantes aportes doctrinales al asunto de las ofrendas en varias de sus epístolas, destacándose los capítulos 8 y 9 de la segunda epístola a los Corintios. 

Es el derecho de los miembros de una congregación y la responsabilidad de los líderes, hablar todos los temas. Por esa razón, esta serie trata del cristiano y el dinero. 

Una de las razones por las cuales es importante hablar de dinero en la iglesia es porque nuestra relación con el dinero marca la manera en que nos paramos frente a muchas cosas en la vida, y nuestra relación con Dios es una de esas cosas que el dinero puede afectar. Dios lo advierte de esta manera: 

Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy; no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites, y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente; y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios (…) y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza. 
Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día.
Deuteronomio 8:11-14, 17-18

Dios le pide a Israel que, una vez que hubiesen prosperado, no se olviden de él. Nótese el orden: no es que Dios primero se asegure de que no lo van a olvidar para luego hacer prosperar a su pueblo, sino que primero hace prosperar a su pueblo y luego espera que su pueblo no lo olvide. Es la misma manera en la que actuamos nosotros como padres: primero les damos a nuestros hijos una educación y una formación de modo que cuando sean adultos puedan ser prósperos y valerse por sí mismos, luego esperamos que no se olviden de lo que hicimos por ellos y no nos abandonen. 

Por lo tanto, se concluye contundentemente que la riqueza puede conducirte a olvidarte de Dios. Si no sabes manejar el dinero de la manera correcta, tu relación con Dios se puede arruinar. 

De modo que en la siguiente entrega se pasa a tocar concretamente uno de los principios espirituales más poderosos que Dios dejó en su palabra: el diezmo.



sábado, 16 de mayo de 2020

Y hoy te vi

Modesto homenaje a Eduardo Mateo a 30 años de su muerte 

Suelen haber poemas transformados en canciones que logran poner en palabras bellas y armoniosas, experiencias desgarradoras de la vida. Difícilmente un artista logre componer una pieza de estas características si no ha vivido lo que expresa. Y me pregunto, ¿por qué lo compone? ¿Por qué lo expresa? ¿Es simplemente por su deseo de expresar, o porque al hacerlo logra o intenta sanar y liberarse?

Y sin quererlo, quizás, logra brindarnos algo que nos ayuda a remover aquello que dejamos enterrado pero nunca solucionado, y nos permite revivirlo para sanarlo y liberarnos, dejarlo ir. 

Probablemente sea inevitable que las más bellas obras de arte hayan tenido que provenir de personas que la pasaron mal. Quizás no queda otra que atravesar los más profundos valles del dolor para poder componer los más elevados compases o las más sublimes pinceladas. 

Pienso en la depresión de Van Gogh, en el corto y sinuoso camino que recorrió Seurat, en la penumbra de Juana de Ibarborou, y en la tragedia de Delmira Agustini. 

Y al repasar la letra de Y hoy te vi pude sentir que el autor no estaba describiendo algo ajeno, sino su propio derrotero. Enseguida me conmoví pensando que hay tanta gente que atraviesa tormentos pero sin mostrarlos. De pronto, ve su rostro aparentemente alegre o una actitud de exagerada exaltación de un momento de sonrisa, pero en realidad, no vemos lo que sufre, porque como dice la misma canción, nunca dice lo que hay en él. 

Valoro a los artistas no solo por su obra, sino también por su vida. Es que una bella obra de arte me lleva a querer conocer al artista y de pronto pensar que el estilo de vida del artista es también digno de admiración e imitación. Eduardo Mateo nunca fue santo de mi devoción. Siempre admiré sus piezas pero nunca le tuve ese grado de veneración que mucha gente le tributa. Era capaz de componer arte con belleza, orden y armonía, pero su vida personal estaba alejada de eso. ¿Cómo puede un artista componer arte pero no componer su propia existencia? 

De joven, solía ser una persona muy prejuiciosa. Al ver a los demás, su apariencia y una breve conversación, solía armarme una idea de lo que la otra persona era. Pero Dios me ha dado la oportunidad de estar cerca de personas, todas muy diversas entre si, y tener la oportunidad de conocerlas más íntimamente. Descubrí que la vida no es lo que uno se imagina que es, y que muchas personas de pronto no son lo que hubiesen querido ser, sino lo que resultó ser a causa de su entorno, sus vivencias, etc. Aprendí que a veces las personas tan solo intentan llenar su tiempo de momentos de felicidad pero resignados a no poder cambiar su situación de fondo. Algunos, como decía Dino, sienten frío y ya no se quejan. 

Y he llevado a preguntarme si sería que una persona vive determinada vida porque así realmente lo ha querido, o porque así lo quisieron otras fuerzas que hacia allí lo han llevado. 
O una combinación de ambas: una mala decisión en algún momento que desató una serie de acontecimientos que se salieron de control y le llevaron a un destino que le resulta difícil abandonar y que, de pronto, al pasar el tiempo y disminuir las fuerzas, ya no quiere intentar hacerlo. 

Aprendí a mirar cada vida con misericordia, como Dios nos ve.

Hace meses me contaron una historia de Eduardo Mateo. 

En la década del 70, durante un período económico malo de la vida del artista, mientras toda una generación ya tarareaba sus canciones, solía ir al café Sorocabana para solicitar la generosidad de algún comensal que le ofreciera unos pesos para comprarse un café y una medialuna. Para su fortuna, habían comensales que no le daban unos pesos, sino que lo invitaban a compartir la mesa y le compraban el café y las medialunas. Y así, a diario. 

Pero un día fue diferente. Entró al café, se dirigió a la mesa donde estaban sus habituales comensales y dijo: hoy invito yo el café y las medialunas para todos. 
Para sorpresa de todos, ese día Mateo tenía dinero. Entonces, le preguntaron: ¿Qué pasó, Mateo?
Y él respondió: Sandra Miánovich grabó “Y hoy te vi” y me acaban de pagar las regalías. 

Y allí se deja ver la luz de un corazón noble detrás de las sombras de aquel rostro: lo primero que hizo cuando tuvo unos mangos fue agradecerle a los comensales que durante días lo ayudaron desinteresadamente. Para esas personas, el gracias era suficiente. No necesitaban que Mateo ni que nadie les pague un café. Y Mateo también sabía que no necesitaba pagarles un café de regreso. Pero lo de Mateo en esa noche no fue un “gracias por el café y las medialunas”, sino un “gracias por sentarme en vuestras mesas, por no rechazarme, por tratarme como uno de ustedes, por no juzgarme. Ahora que tengo, quiero compartir así como ustedes han compartido lo que tenían conmigo”. 
Al final, eso es lo que los evangelios nos dicen que Jesús hacía: compartía la mesa con los más necesitados y les brindaba un momento de vida y esperanza, para comunicarles el mensaje de que el reino de los cielos es eso, una larga mesa donde todos vamos a compartir un banquete, cuando ya no haya tormento ni dolor. 

Quizás aquellas medialunas con café que los comensales del Sorocabana le invitaban, eran para Mateo una dosis de vida en medio de la muerte que sufría cada noche larga cuando una esperanza le mentía.

No. No va a ser nunca un ejemplo de vida. Y sí. Es cierto que él nunca pretendió serlo. Y sí. Es injusto que uno le exija eso. A menudo, ni siquiera uno mismo es un ejemplo de vida para uno mismo.

En el día de hoy, a treinta años de su muerte, quiero recordar al ser humano que tuvo la generosidad de convertir su vivencia en obras de arte que han contribuido y contribuirán a que seamos cada vez más humanos, más empáticos, y más sensibles a comprender los misteriosos y complejísimos mecanismos que condicionan nuestras decisiones y conductas. 

Hoy creo que Mateo contribuyó a que tengamos un mundo un poquito mejor. 

viernes, 1 de mayo de 2020

Guárdalo en el cielo

GUÁRDALO EN EL CIELO 
Por Emanuel Seropián 
Sermón predicado en 
Ministerio Tiempo de la 
Gloria de Dios 
Domingo 03 de 
noviembre 2019, 
año de cielos abiertos
Disponible en Youtube: click aquí 
Introducción 
Hablaremos acerca del amor, pero en su concepción romántica y literaria. Sabemos que manejamos una definición de amor que está lejos de las emociones del hombre, sino que es concebida como una decisión y un compromiso; el amor como pacto de entrega del propio ser en beneficio del otro. 
Pero popularmente se concibe al amor como una emoción, un sentimiento, un impulso interno que nos lleva a realizar acciones que terminan a la postre siendo justificadas en sí mismas por ese mismo impulso. Se suele escuchar: “si es por amor, está bien” o “mientras lo hagas por amor…” y expresiones de ese estilo en donde el amor es algo que nadie sabe definir pero que todo lo justifica. 
En esta ocasión hablaremos del amor pero en esa concepción cultural, en el amor como un sentimiento, una emoción, un impulso interno. 

Donde está tu tesoro… 
No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. 
Mateo 6:19-21 
No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino. Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye. Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón 
Lucas 12:32-34 

Si hablamos de amor, hablamos de corazón, porque el corazón en el sentido literario al que refiere la Biblia (no anatómico) es el centro, la totalidad o esencia de todas las cosas o actividades. En particular, se refiere al centro de la personalidad del hombre. 
Hablar del amor o del corazón es vital. Jesús dijo en Mateo 5:8 “bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios”. Si dice “limpio corazón” es porque el corazón puede estar sucio, y eso significa que nuestros impulsos o nuestras motivaciones podrían estar equivocadas, o contaminadas. 
Dice el proverbio: 
Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él. 
Proverbios 23:7 (a) 
¿Pensamiento en su corazón? ¿Es capaz de pensar el corazón? Sí, porque en el hebreo bíblico, corazón y mente eran sinónimos. El hebreo es un idioma más inclinado hacia lo subjetivo que a lo científico, por lo tanto a menudo se encuentran estas faltas de precisión en la terminología veterotestamentaria. Carácter, personalidad, voluntad y mente son términos modernos que ahora representan lo que corazón significaba para los hebreos. 
La ley de la primera referencia, ya mencionada en ocasiones anteriores, nos dice que la primera vez que algo se menciona en la Biblia define el propósito. Esta es la primera vez que se menciona corazón en la Biblia: 
Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. 
Génesis 6:5-6 

Nota: en la Biblia existe una famosa alocución del profeta Balaam en la que afirma que Dios no se arrepiente (Números 23:19) que pareciera contradecir el relato de Génesis donde dice que Dios se arrepintió de hacer el hombre. La aparente contradicción se debe analizar en función del contexto en que ambas expresiones se dicen. La palabra hebrea para arrepentimiento es נָחַם (nakjám) y entre sus varios significados se encuentra arrepentimiento, pero también lamentación, pesar. Aquí la palabra debe entenderse como luego lo reafirma el texto: a Dios le pesó haber hecho al hombre; es decir, le dolía las acciones malvadas que el hombre realizaba de continuo. En cambio, en el momento en que Balaam habla, está haciendo una comparación entre Dios y el hombre y se está refiriendo a que Dios no cambia de parecer o de idea cuando ha decidido hacer una cosa, en contraste con el hombre que puede ser inconstante en sus caminos y un día pensar una cosa, y al otro día pensar otra, sin aparente razón para el cambio; además, lo dicho por Balaam se aplica solamente para el caso específico en que está actuando. 

De modo que aquí queda claro que hablar del corazón refiere al lugar donde se producen los pensamientos y también las emociones. 
Dice la Biblia en Cantar de los Cantares: 
Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo; Porque fuerte es como la muerte el amor; Duros como el Seol los celos; Sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama. Las muchas aguas no podrán apagar el amor, ni lo ahogarán los ríos. Si diese el hombre todos los bienes de su casa por este amor, de cierto lo menospreciarían. 
Cantares 8:6-7 

¿Qué significa “sello en el corazón”? Emociones, sentimientos, lealtad. La verdadera riqueza consiste en obedecerme de todo corazón. Donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. El amor hace que dispongamos todas nuestras emociones, sentimientos y toda nuestra lealtad hacia la persona que amamos. 
Y, ¿Qué significa “sello en el brazo”? Representa el trabajo y esfuerzo. El amor me impulsa a querer trabajar y esforzarme por aquello que amo. 
Este es un popular versículo que se usa para invitación de bodas. Los novios lo suelen invocar frecuentemente. Es que cuando nos vamos a casar, hacemos un pacto de volcar todos nuestros sentimientos y emociones en favor del cónyuge, le dedicamos a nuestra pareja toda nuestra lealtad y nos comprometemos a trabajar y esforzarnos por ella. 
El amor nos sella. Allí donde tengamos nuestro principal amor, allí pondremos nuestras emociones, sentimientos y lealtad. También, es allí donde dedicaremos nuestro trabajo y nuestro esfuerzo. Cuando amamos a Dios, nuestra devoción (corazón) se direcciona hacia Dios, y nuestro brazo comienza a trabajar para el propósito de Dios. 
Las bolsas celestiales donde ponemos nuestro tesoro nunca envejecen ni se agujerean. 
Si seguimos con el versículo de Cantares, vemos que dice que el amor es fuerte como la muerte, así que conviene que estudiemos algunas características de la muerte para entender al amor.
• La muerte es conquistadora, porque una vez que te agarra, no te deja ir.
• La muerte es más fuerte que la voluntad humana.
• No puedes controlar a la muerte. 
No puedes controlar al amor, el amor te controlará a ti. 
Así que OJO CON EL AMOR. 

Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalén, por los corzos y por las ciervas del campo, que no despertéis ni hagáis velar al amor, hasta que quiera. 
Cantares 3:5 

Ahí está la advertencia: no despierten al amor hasta que llegue el momento apropiado. 
No saber manejar el amor puede tener consecuencias negativas. Hay que estar muy atentos. 
Por ejemplo. El amor es sanador, por eso las personas dolidas buscan amor. El amor se necesita. Ejemplo: Mujer Samaritana. A cada fracaso matrimonial, la mujer samaritana buscaba uno nuevo. Cuando se encuentra con Jesús, la mujer ya llevaba cinco matrimonios fallidos e iba por el sexto. Jesús llega y le dice en sentido: mujer, si seguís bebiendo de esa agua, vas a seguir teniendo sed. Mejor bebé de mi agua, y no tendrás sed jamás. 
El punto es el siguiente: el amor es sanador, pero SOLAMENTE EL AMOR DE DIOS SANA DEFINITIVAMENTE. El amor humano, el que tu puedes tener por una pareja, un hijo, por tu trabajo o una causa, es apenas una venda, una curita. Te da la sensación de que te sana, te alivia por un tiempo, pero no sana definitivamente. Y no hay nada peor en la vida que encarar proyectos si no estamos sanos. Primero el amor de Dios nos debe sanar, para luego poder encarar otros amores. Si no has sanado interiormente de tus heridas, es todo un riesgo aventurarte al matrimonio, por ejemplo. Y si tu matrimonio está fallando, no creas que teniendo un hijo lo vas a salvar. 
La buena noticia es que Jesucristo venció a la muerte, por lo tanto, Jesucristo que es el amor que conquistó a la muerte. 

Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 
Romanos 8:37 

Otra característica del amor. El amor es fuego. Dice la escritura: 
porque nuestro Dios es fuego consumidor 
Hebreos 12:29
… Dios es amor. 
I Juan 4:8 

El amor es fuego consumidor (Dios es amor). Por lo tanto: NO JUEGES CON FUEGO. 
El amor te puede llevar a donde Dios no quiere llevarte. Y el engaño funciona en el hecho de que a vos te va a parecer que todo está bien porque es amor. 
Por ejemplo, caso adulterio. El cónyuge infiel se justifica en que lo que siente por su amante es amor y que, por ende, va a disolver su matrimonio para formar un nuevo proyecto con su amante. Podrá ser amor, pero no está bien. 

Porque los labios de la mujer extraña destilan miel, y su paladar es más blando que el aceite (…). Aleja de ella tu camino, y no te acerques a la puerta de su casa. 
Proverbios 5:3, 8 
Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida 
Proverbios 4:23 

Este proverbio está diciendo que el corazón determina el rumbo de la vida. 
El amor es también un formidable obstáculo entre Dios y yo 
Lo que se interpone entre yo y Dios 
• ORGULLO (amor a mi mismo y a mis gustos y deseos) 
• DINERO (amor al dinero, raíz de todos los males) 
• PAREJA 
Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón. 
OJO CON LO QUE VES 
El mecanismo es muy sutil. 
1) Necesito amor. 
2) Soy herido en relación al amor verdadero. Ej: amor paternal. 
3) Cuando estás herido, necesitás amor, pero te cuesta recibir amor porque para recibir amor necesitás ser vulnerable. Y ser vulnerable te puede herir. 
4) Se nos ofrece un sustituto (porno). En la pornografía tu te satisfaces sin necesidad de satisfacer a otro. Es todo autogratificación – orgullo. 
Estamos diseñados para amar muchas cosas. DONDE PONGAS TU GRAN AMOR, ESO CONTROLARÁ TODO LO DEMÁS QUE AMES. 
Si amas más a ti mismo que a Dios… 
Si amas más a Peñarol… 
Si amas más a tu familia… 
Si amas más a tu dolor… Hay gente que ama sus heridas, porque el amor a nuestros dolores nos da permiso de hacer lo que queramos. El amor a nuestras heridas es el patio de recreo de la carne. Las expresiones típicas de las personas dolidas son: “por qué vos no sabés lo que me pasó… Por que me hicieron esto o aquello”; y puede ocurrir que una persona no querrá sanarse del trauma porque pierde la excusa para hacer lo que quiera. 
Si haces a Dios tu gran amor, o lo que la Biblia dice “tu primer amor”, Dios controlará todos tus demás amores. Pero si hay otra cosa en primer lugar en tu vida, si tu gran amor es otra cosa, eso controlará el resto de tus amores, inclusive el amor por Dios. Hay gente que hace de su trabajo su gran amor, y quedan de lado su familia, su relación con Dios, etc. 
DIOS TE DICE: HAZME TU GRAN AMOR. (QUE LA GENTE LO DIGA Y QUE SE TOMEN UN TIEMPO PARA ORAR). 
SI ME HACES TU GRAN AMOR, YO VOY A CONTROLAR COMO AMAS LO DEMÁS. 
AMOR AL DEPORTE, A LA COMIDA, A LOS AUTOS, A LAS RELACIONES, A LA MÚSICA. 
Si no haces a Dios tu gran amor, algo más controlará tu amor por Dios. 

Lectura: Cantares 5 

Si Dios es omnipresente, ¿por qué pide permiso para que le abran la puerta? Porque necesita tu consentimiento para entrar en una relación más profunda. Abrir la puerta significa dejarlo entrar a mi vida para que pueda “ver dentro de mi” = INTIMIDAD. 
Vs. 3 te saca de la comodidad. Si quieres algo que nunca has tenido deberás hacer algo que nunca has hecho. Tengo una noticia; Dios aparece cuando quiere. Y por lo general, va a aparecer en un momento inoportuno. En este pasaje la amada parece decir: “justo ahora se te ocurrió aparecer”. Que es como decirle al Señor: ¿justo los domingos a las 6 hay que ir a la iglesia? O ¿justo en este momento en que me quiero dedicar a mi carrera me venis a llamar para servirte? 
Hay muy poca distancia entre el amor lastimado y el odio (celos) 
Pero el amor debe superar obstáculos: el obstáculo de la comodidad, y el obstáculo de que él se vaya y no tomarlo como un abandono o un rechazo. Esto es cuando por fin damos el paso, nos decidimos que queremos buscar a Dios, y empezamos a orar, pero no sentimos su presencia. Oramos, leemos su palabra, pero parece que habláramos al aire o que leyéramos un libro de cuento. No conectamos con Dios. Abrimos la puerta, esperábamos verlo, pero parece que no está. 
A muchas personas les cuesta pasar esta prueba y perseverar en su búsqueda de Dios. Se les desploma el corazón. Había expectativa en encontrar al amado, se levanta, abre la puerta, y no está. 
El tema es que Dios no nos ha abandonado, sino que él desea ser buscado. 
Pero el amor es más fuerte que la muerte y el dolor de no estar encontrándolo es vencido por la fuerza del amor. Supera ese obstáculo y busca a Dios. 
Vs.7 La mujer de campo se mete en un lugar desconocido para ella: la ciudad. Todo por encontrar a su amado. Allí se enfrentará a un obstáculo final: las personas lastimando. Los guardias de la ciudad, representan a las personas que se nos cruzan en la vida, incluso hermanos en la fe, líderes. Los guardias de la ciudad son las personas en las que uno confía que lo cuiden, sin embargo, la lastiman, la desnudan, que equivale a violarla. 
Sin embargo, es tan grande el amor que ella siente por su amado. Que ella dice: 
Estoy enferma de amor 
Enferma de amor – fiebre – control del cuerpo. El amor es algo que no lo puede controlar. 
Ella podría haber dicho: qué sentido tiene seguir buscando a mi amado. Por amar a Dios terminé así. Por amar a Dios me pasó esto o aquello. Sin embargo, ella no lo puede controlar. Está enferma de amor. Necesita ubicar a su amado. 
La pregunta es: ¿por qué? 
¿Por qué aun así, quiere encontrarse con su amado? 

Lectura: Cantares 6. 

Sé que te han lastimado. Así es la vida. Nadie está libre. Pero la pregunta en esta noche es: ¿Podrás superar todos esos obstáculos para encontrarme a mi? Por que yo superé todos los obstáculos para llegar a la cruz y para encontrarme contigo. Ahora es tu turno.

miércoles, 9 de octubre de 2019

Las diaconisas de Jesús


Las diaconisas de Jesús 

No era fácil la vida para las personas en la época en la que Jesús estuvo en la tierra. En particular, la vida en Galilea, una provincia del imperio romano, era dura. La mayoría de las personas vivía de su trabajo como agricultores en el campo, o pescadores.

Pero el sistema de impuestos era sumamente opresivo. Podía llegar hasta la mitad de lo cosechado. Esto hacía que las familias no pudieran llegar con lo necesario a la siguiente cosecha, por lo cual, recurrían a la deuda.

Si no eran capaces de pagar la deuda, perdían su campo y se convertían en jornaleros. Si aún así no lograban saldar sus cuentas, perdían sus casas y acababan por ser esclavos. Muchos hombres no encontraban otra salida que la mendicidad, el delito, y las mujeres, el meretricio.

Jesús andaba principalmente entre las personas más despreciadas de la sociedad, los menos privilegiados. Siempre los vio como víctimas y se preocupó por acercarles el Reino de los Cielos. La Biblia cuenta que Jesús era la alegría en cada reunión. Era conocido como un comedor y bebedor de vino. Se juntaba con publicanos y pecadores.

Para estas personas, el hecho de que alguien tendiera una mesa y quisiera compartir un tiempo de amistad con ellos era algo que sencillamente no ocurría. Tocaba sus corazones. Que alguien quisiera compartir el pan con ellos, no se daba todos los días. Y ese era el mensaje del Reino de los Cielos.

Esto es el Reino de los Cielos: una mesa donde todos tenemos un lugar para celebrar un banquete con el Señor. Están todos invitados. Vengan, pasen.

De hecho, hay una parábola en la que un señor quería celebrar un banquete y no le viene ningún invitado, entonces le dice a su criado que fuera a buscar a los más despreciados de la sociedad, y que los forzara a entrar. No se refiere a forzarlos a entrar en contra de su voluntad, sino a que iba a ser necesarios forzarlos a entrar porque solos no vendrían porque no podrían creer que de veras alguien los estuviera invitando a un banquete. Pensarían que se trataba de una broma de mal gusto, o sentirían mucha vergüenza como para aceptar el convite. Pero el señor le dice: hacelos venir. Este banquete es para ellos y quiero que lo degusten.

Esta circunstancia en la que tenemos personas oprimidas y despreciadas, viviendo mal, no es otra cosa que el fruto del perverso amor al dinero que gobierna nuestra sociedad. Vean nada más el caso del meretricio. ¿Qué es eso sino un hombre al que le sobra plata y que la usa para su satisfacción personal abusándose de la necesidad de una mujer? No le pidas a ese hombre que done su dinero a la caridad. No lo hará. Aprovechará ese dinero para satisfacerse, aun a costa de pasar por encima de la dignidad de los demás.

Pero para que Jesús pudiera llevar a cabo ese ministerio itinerante, de ir por las ciudades y aldeas sirviendo un banquete a las personas menos privilegiadas, necesitaba apoyos materiales y la Biblia nos dice que contaba con el apoyo de un grupo de diaconisas que lo financiaban.
¿Conocía usted a las diaconisas de Jesús?

Se las presento.

Están en el capítulo 8 de Lucas.

Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él, y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios, Juana, mujer de Chuza intendente de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus bienes. 
Lucas 8:1-3 

Aquí estamos en presencia de mujeres de la alta sociedad, que manejaban su propio dinero. No es que a las mujeres de la baja sociedad no se les permitiera manejar su propio dinero, es que directamente no tenían dinero. Así que si estas mujeres tenían dinero y lo podían manejar, es porque eran mujeres de la alta sociedad.

Resalta una, llamada Juana, mujer de Chuza, intendente de Herodes, es decir, integrante de la corte del rey, o administrador del rey.

Y aquí se nos dice que servían al señor con sus bienes. El término “servían” proviene del griego diakoneo, de donde deriva la palabra latina diácono.

Estas eran las diaconisas del maestro, es decir, las que ejercían el diaconado para sostener la obra de Jesús.

Pero antes de prestar atención al hecho de que servían al Señor con sus bienes, veamos la motivación que hay detrás de esto. El por qué lo hacían.

Dice el pasaje que estas mujeres habían sido sanadas por Jesús tanto de enfermedades físicas como de ataduras espirituales. Imagínate. Años en las que estas mujeres, teniendo todo el dinero del mundo, no habrían podido ser libres de sus enfermedades y problemas. De pronto, llega Jesús y las sana sin más, y sin pedirles nada a cambio.

Estas mujeres inmediatamente razonaron que, si el dinero no había podido sanarlas, pero Jesús sí, qué sentido tenía seguir aferradas a sus bienes. Cuando más necesitaron de su dinero, el dinero las traicionó. No les sirvió para nada.

Hay un poder muy superior al del dinero que puede cambiar vidas. ¿Qué mejor que acompañar a Jesús poniendo sus bienes a disposición para que cada vez más personas puedan conocer a Jesús y ser liberados de sus problemas?

Estas mujeres acompañaron a Jesús desde Galilea hasta Jerusalen, estuvieron a los pies de la cruz, y fueron las primeras en recibir la noticia de la resurrección.

De la misma manera que estas mujeres, nosotros también hemos sido sanados por Jesús, liberados por Jesús, bendecidos por él.

Por eso traemos nuestros diezmos y ofrendas. No por obligación, no porque una organización nos lo exige. Jesús nunca pidió ofrendas. Las personas se veían impulsadas a ofrendar como gratitud a él.

Así también nosotros hoy tenemos la oportunidad de ser diáconos del maestro con nuestros bienes, porque tenemos el deseo de que cada vez más personas puedan experimentar lo que nosotros hemos vivido. 

Cuando una persona ama a otra, va a querer hacer todo lo que la otra persona anhela, para satisfacerla. Así también nosotros, si amamos a Dios, vamos a querer hacer lo que él anhela, y ¿qué otra cosa anhela más nuestro Señor que poder alcanzar a cada persona con el evangelio?

Es el anhelo del corazón de nuestro amado: alcanzar a todos.

¿Cuál es nuestro anhelo? Poder cumplir el anhelo de él.

domingo, 15 de septiembre de 2019

El efecto señuelo

Introducción

Para estudiar el comportamiento de los seres humanos se asume que todos tomamos decisiones racionales. Como individuos que nos enfrentamos a la tarea de tomar una decisión, se asume que tenemos la capacidad de analizar la información necesaria, valorar las diferentes alternativas y seleccionar aquella opción más conveniente. 
Entremezclando entonces la economía y la psicología, Dan Ariely (doctor en Psicología cognitiva y en Administración de empresas) escribió el libro “Las trampas del deseo”, según el cual existe una brecha entre el modelo ideal de comportamiento racional y el comportamiento real de los seres humanos en la vida cotidiana.
Pero además de irracionales, Ariely afirma que los humanos somos predeciblemente irracionales, pues al repetir los mismos errores de forma sistemática, se vuelven previsibles.
En dicho libro se presentan los hallazgos de sus experimentos científicos y se expone el hecho de que nuestras decisiones no siempre son lógicas y sensatas, y por lo tanto, nos ofrece valiosas sugerencias para la vida, la administración empresarial y el diseño de políticas públicas.
Uno de los experimentos presentados en el libro se detalla a continuación.

El efecto señuelo 

Se le llama señuelo a aquello que sirve para atraer, persuadir o inducir, con alguna falacia. Es lo que le ponemos al anzuelo en el agua para que algún pez incauto decida comerlo, pensando que se trata de algún alimento. Solemos pensar que el pez y nosotros somos distintos, pues la racionalidad nos permite discernir las opciones buenas de las malas y evadir los engaños.
Dan Ariely ha logrado demostrar que esto no es cierto, y que en ocasiones creemos estar atrapando el mejor pez, pero en realidad hemos picado un anzuelo deliberadamente puesto para nosotros. Y creyendo que somos racionales y que hemos tomado la mejor decisión, caemos una y otra vez en el señuelo.
Para demostrarlo, el autor usó un formato de suscripción anual a la revista The Economist que cayó un día en sus manos del autor y que ofrecía tres opciones:
1.Acceso a todos los artículos online por 59 dólares.
2.Versión impresa por 125 dólares.
3.Acceso online y versión impresa por 125 dólares.


Ariely formuló una encuestaa a 100 estudiantes de la Escuela De Gestión Sloan del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusets) donde les pidió que marcaran su opción de preferencia, y encontró que 16 preferían la primera opción, mientras que 84 optaban por la tercera.



La respuesta era lógica. ¿Quién iría a elegir la opción 2, pudiendo elegir la opción 3 que cuesta lo mismo que la 2 y además te ofrece algo más? Claramente, no sería racional elegir la 2. A todas luces, la opción 2 parecía ridícula y sin sentido. Más de uno habrá pensado: ¿qué sentido tiene esta opción aquí?
Como nadie había seleccionado la opción intermedia, Ariely decidió suprimirla y realizar de nuevo la pregunta a otros 100 estudiantes.


Ahora sólo hubo 32 que eligieran la última opción, mientras que 68 se inclinaban por la primera.


En la segunda ocasión, en ausencia de la opción “ridícula”, muchos menos optaron por la opción impresa. Es decir, ese pequeño señuelo que parecía absurdo, pudo moldear las decisiones de un 52% de los consumidores.
La función de ese señuelo, esa opción que parecía no tener sentido, era enfocar la atención de las personas en la opción 3, hacer ver a la opción 3 como una gran oportunidad frente a la opción 2, y hacer que se olviden de la opción 1. Centrada toda la atención en comparar la opción 2 con la 3, la 1 quedaba fuera. Y esa, se supone, sería la intención de The Economist: que sus suscriptores optaraon por la opción más cara que les reportaría más ingresos.
Ariely concluyó (no solamente con este experimento, sino con muchos otros más), que las personas no realizamos selecciones en términos absolutos, sino que decidimos una cosa en relación con las alternativas posibles. En su libro, recogió el consejo de Gregg Rapp (experto en ingeniería de menús de restaurante): si usted tiene un restaurante, incluya un plato muy caro en la carta; puede que nadie lo pida, pero es muy factible que varios se decidan por el que le sigue en precio.
A la hora de decidir, solemos inclinarnos por las comparaciones fáciles y evitamos aquellas que exigen un esfuerzo mayor. H.L Mencken, citado por el autor en este libro, dijo: “La satisfacción de un hombre con respecto a su salario depende de si gana más, o no, que el marido de la hermana de su esposa”.
En ese ejercicio de comparación, el autor afirma que nadie sabe lo que quiere si no lo ve en su contexto. No sabemos qué clase de altavoces queremos hasta que oímos unos que suenan mejor que los anteriores. No sabemos qué queremos hacer con nuestra vida hasta que encontramos a un amigo o pariente que está haciendo exactamente lo que nosotros creemos que deberíamos estar haciendo. En el caso de la revista The Economist, la decisión entre las opciones del acceso online y la versión impresa sola requería cierta cantidad de pensamiento. Pero pensar resulta doloroso, de modo que los responsables de marketing de la revista nos ofrecían una opción que, para su comparación, no se requería ningún esfuerzo mental: la de versiones on line e impresa combinadas.
Para explicar ilustrativamente por qué analizamos la cosas en comparación, inmersas en un contexto, y por qué no somos capaces de analizaralas en términos absolutos, el autor nos presenta la siguiente imagen.


Ambos círculos negros son iguales en tamaño, sin embargo nuestra mente capta como más grande el que está rodeado de círculos más pequeños, y como más pequeño el que está rodeado de círculos más grandes. El entorno afecta nuestra percepción. Y esto no solo se aplica a objetos materiales sino también para experiencia tales como vacaciones, etc.
El arte del señuelo consiste en ofrecer una tercera opción que se va a componer de una de las dos opciones pero algo desmejorada. Como en el caso de la suscripción a The Economist, el señuelo era la opción 2, que se componía de la opción 3 pero desmejorada.

Intenté replicar el experimento de Dan Ariely entre mis contactos de Whatsapp. Le envié la consulta a 50 de mis contactos con las tres opciones y a otros 50 con las dos opciones. Los resultados fueron los siguientes:



Mis resultados no permiten afirmar la teoría del señuelo (la cual el autor del libro sostiene con más experimentos y mejor calidad de confección de las pruebas, sin dudas) pero sí me permitió sacar varias conclusiones.
El señuelo debe estar bien diseñado. Es claro que lo que no permitió evidenciar el efecto señuelo en mi prueba es que el público al que dirigí la encuesta no estuvo cuidadosamente seleccionado. El 20% de las respuestas que recibí indicaban que en realidad no les interesaba suscribirse a nada.
Por otro lado, el 90% de mis encuestados menores a 40 años eligieron la versión on line para ambos casos, lo que da la pauta de que las generaciones más jóvenes ni piensan en opciones en papel. Eso es algo que seguramente se tomaría en cuenta a la hora de diseñar un señuelo: la opción dirigida por el señuelo debe ser atractiva para el público.
Finalmente, el 50% de las respuestas recibidas apuntaron a la opción on line apelando al compromiso con el medio ambiente, tratando de evitar el consumo de papel y su consecuente tala de árboles. Apenas el 2% (solo dos encuestados) manifestaron que accederían a la versión on line por ser más barata, en la medida en que pudieran descargar el material para consultarlo cuando no estuvieran conectados, y un encuestado manifestó que prefería la opción combinada precisamente por lo anterior: para poder tener disponible el material sin conexión.
Y tuve una sola elección por la opción “solo papel” de un encuestado que me manifestó que no le interesa en lo más mínimo leer desde la computadora.

Conclusión 

Mi propia investigación (teniendo en cuenta que fue casera) no me permitió llegar a las mismas conclusiones que el autor, pero la experiencia no fue menos enriquecedora por eso.
Entrenar la mente es bueno para darnos cuenta que con mucha más frecuencia de lo que imaginamos, nos enfrentamos a ilusiones o fantasías que afectan nuestras decisiones, alejándonos del marco de racionalidad en el que creemos ubicarnos. Los certeros experimentos que recoge este libro nos permiten evidenciar la influencia de múltiples factores en nuestra toma de decisiones cotidiana.
Estudiar los comportamientos reales de las personas en la vida diaria nos permite conocer los factores que nos llevan a errar. Los estudios de Ariely ofrecen una primera clasificación de los errores predecibles, abriendo un interesante camino para ahondar en sus causas e intentar comprenderlos. La evidencia de nuestra irracionalidad, ampliamente demostrada en el libro, nos exige tener en cuenta estos mecanismos que determinan nuestros comportamientos a la hora diseñar estrategias de mercado o políticas públicas viables y eficientes.

Biografía del autor 

Dan Ariely, doctor en Psicología cognitiva y en Administración de empresas, es profesor de Psicología y Economía del Comportamiento en la Universidad de Duke, para la cual da clases en la escuela de negocios Fuqua, en el Centro para la Neurociencia Cognitiva, en el Departamento de Económicas y en la Facultad de Medicina. Su obra ha sido reseñada en numerosos medios, como New York Times, Wall Street Journal, Washington Post, Boston Globe, Business 2.0, Scientific American y Science.

viernes, 1 de marzo de 2019

El pobre en el lodo

Imagine un lodazal donde una persona carente y necesitada busca comida. El Frente Amplio llegó y sacó al desvalido del fango, lo bañó, le lavó la ropa y para no dejarlo volver al légamo sin nada, le dio un par de guantes y un mameluco para que vuelva a buscar su comida en el lodo, pero en esta ocasión, con más dignidad que antes.
Ahora el pobre sigue buscando su comida en el limo, pero con dignidad, porque ahora no ensucia su ropa ni sus manos.

- Pero todavía falta compañero. Hemos hecho avances, pero falta mucho aun. 

En el siguiente período de gobierno, el Frente Amplio redobló la apuesta. Ahora le instaló un lluvero y un locker al lado del cenagal para que el compañero pobre se pueda bañar luego de toda la jornada de búsqueda de su alimento, y pueda guardar su ropa limpia mientras "trabaja".
Para este "logro" se ha hecho una importante inversión: se ha traído una red de agua corriente hasta el cieno para conectar el lluvero, y a su vez, se ha impulsado la industria de lluveros y lockers, sin contar cuando se incentivó la industria textil con los mamelucos y los guantes.

- Usted no sabe lo que era buscar comida en el barro antes. Se nos ensuciaban las manos, andabamos con la ropa sucia todo el día, y nunca un político se nos acercó para darnos una mano. Hoy, gracias al Frente Amplio, ya no nos ensuciamos las manos y nos vamos limpios a casa.

¿No se da cuenta que sigue buscando su comida en el pantano? No. Es más fácil engañar a una persona que explicarle que ha sido engañada.

Así es como un montón de gente vive en asentamientos, presos de la delincuencia, sin poder siquiera salir de su casa a pasar un par de horas en el parque con sus hijos, porque al regresar la encontrarían vacía. Viven en zonas copadas por la delincuencia, donde una bala perdida puede alcanzarlo cuando esté saliendo de su casa, o puede entrar en su living y dar en la cabeza de quien este viendo el plasma con DirecTV.
Viven en la misma pobreza de antes, en el mismo rancho precario, rodeado de más delincuencia que antes, pero con "más dignidad": Tienen televisión satelital, wifi, smartphones, y hasta un Wii.

Pero algo no huele bien. Algunos pobres se dan cuenta de que tienen todos esos accesorios porque, en realidad, se resignaron a que nunca van a salir de ahí, y por ende, al menos decidieron vivir lo mejor que se pueda en esa realidad. Pero esa realidad se está deteriorando. Seguían siendo pobres, ahora algo más cómodos y confortables, pero ¿de qué sirve eso, si la violencia circundante puede acabar con sus vidas? ¿De qué sirve si son esclavos dentro de ese barrio dominado por malvivientes? ¿De qué sirve si no son libres?

Sí, el tarquín huele mal. Ahora busca su comida con guantes, se cubre con mameluco, se baña y se cambia, pero la mugre huele mal. Siempre olió mal

El pobre se comienza a quejar. El Frente Amplio tiene las elecciones cerca y no le conviene la queja.
- Compañero, sabemos que falta mucho aun (siempre el mismo verso). Pero no olvidemos las conquistas, compañero. No retrocedamos. Que no venga la derecha reaccionaria y conservadora con su intención restauradora y usted vuelva a buscar su comida en el lodo sin guantes, ni mamelucos, ni lluvero ni locker.

En ese momento, el Frente Amplio redobla su apuesta y aumenta el déficit fiscal endeudando cada vez más al país para priorizar el gasto social y comprarle un tapa boca al pobre, porque éste se quejaba del mal olor del cochambre.

El pobre recibe el tapaboca contento, porque cuando le reclamó a SU gobierno por el mal olor, SU gobierno, siempre sensible a las necesidades de los más desvalidos, le respondió.

Así se logra un tercer gobierno del Frente Amplio. El pobre sigue buscando su comida en el muladar, pero ahora lo hace con toda la dignidad con la que el Frente lo ha vestido: guantes, mameluco, lluvero, locker y el último "logro", el tapaboca.

La oposición fracasa en hacerle ver al pobre menesteroso que sigue buscando su alimento en el fangal. Él, con su mente ya cooptada por el relato, le responde que cuando ellos eran gobierno no le arrojaron ni siquiera algo tan sencillo ni barato como un par de guantes; sin embargo el Frente Amplio no ha dejado de darle cosas desde que llegaron al poder.

El carente y desfavorecido, hundido en la ciénaga, cree que su situación ha sido revestida de "dignidad". Ha creído que esos accesorios que el Frente Amplio le dió eran sus "derechos". Y se estremece, como el tembladal sobre el que está apoyado, al oír a la oposición prometer que lo va a sacar del estercolero.

El Frente Amplio redobla la coerción: Ellos vendrán a quitarte los guantes, los mamelucos, el lluvero, el locker y el tapabocas. En tí está el poder para evitarlo, con tu voto.

En realidad, el desdichado no debería tener miedo. Nadie le va a sacar nada de eso (salvo un latero con una porlongada abstinencia). Eso es suyo. Se lo dieron; nadie se lo toca. Nada más alguien algún día querrá tomarse el atrevimiento de hacer que desaparezca el barro, y no será alguien del Frente Amplio. Todo los instrumentos dados, que son suyos, los aprovecharán en un nuevo lugar. Ya no trabajarán en forma supuestamente "digna" hundido en un barrial indigno. Faenarán de forma digna en una tierra digna. Serán sacados del tremedal y puestos en tierra firme.


Algún día lo vas a ver.



jueves, 15 de noviembre de 2018

Carta abierta al Pr. Hugo Armand Pilón

Carta publicada en la sección Ecos de El País (Uruguay) y en el portal de En Perspectiva. 

El pasado 18 de octubre del corriente año, la Federación de Iglesias Evangélicas del Uruguay (FIEU) emitió un comunicado desmarcándose de los legisladores y dirigentes políticos que se presentan como miembros de cultos evangélicos, lamentándose de que en forma indistinta, se difunden por la prensa y las redes términos tales como “cristianos”, “iglesia”, “evangélicos”, sin especificar nombres ni denominaciones o características y diferencias que dentro del amplio espectro que cada palabra comprende, suelen ser muchas y frecuentemente muy contrastante.

En entrevista con Emiliano Cotelo en En Perspectiva (Radiomundo 1170am), el pasado 7 de noviembre, el Pr. Hugo Armand Pilón, presidente de la mencionada federación, explicó con claridad cuáles son las dos grandes corrientes de pensamiento dentro del protestantismo que surgen a partir del siglo XX cuando un grupo de iglesias afirma que hay ciertas verdades fundamentales que no deberían cuestionarse, mientras que otras creen que pueden realizar un abordaje crítico de todo el texto bíblico sin considerar axioma alguno. A los primeros se les llamó fundamentalistas, y a los segundos ecuménicos.

Aquí cabe aclarar que el término “fundamentalistas” no refiere a fanatismo sino a identificar a este grupo de iglesias como aquellas que tienen ciertos conceptos que consideran fundamentales, indiscutibles, base sobre la cual se funda toda la fe. La FIEU es, precisamente, la representativa de los ecuménicos. Luego, las demás iglesias evangélicas (pentecostales, bautistas, etc.) son fundamentalistas.

El Pr. Armand Pilón es pastor de la Iglesia Evangélica Valdense del Río de la Plata, una de las iglesias más antiguas, incluso anterior a la reforma luterana. Hija de la obra de Pedro Valdo, un francés pionero en la causa de que todos los creyentes tuviesen acceso a las Sagradas Escrituras. Sin la obra de precursora de Valdo, Wyclif, Hus y otros, difícilmente Lutero, Zuinglio, Calvino, o Arminio hubiesen realizado su labor. Es decir, todos los hijos de la protesta le debemos un tributo de agradecimiento a Valdo y, por ende, a quienes continúan su obra hasta hoy.

Dentro de este contexto de reconocimiento a la obra histórica de las iglesias hoy representadas por la FIEU, lo que no parece lógico es que éstas pretendan arrogarse para sí mismas la exclusividad del uso de los términos “evangélico”, “cristiano”, o “iglesia”. Tanto los ecuménicos como los fundamentalistas somos cristianos, evangélicos y nos congregamos en iglesias. No podemos pretender que por discrepancias, de la índole que sea, resulte aceptable exigir a los otros el cese del uso de alguno de estos términos. Mal que le pese a la FIEU, los pentecostales y los bautistas también somos evangélicos.

No solamente no es lógica, ni fraterna, sino que tampoco es recíproca la actitud de la FIEU. Las iglesias de la FIEU han tenido posturas poco menos que escandalosas acerca de temas de actualidad, como ser la agenda de derechos para el colectivo LGTB o la despenalización del aborto, y no se ha visto ninguna iglesia fundamentalista u organización que las aglutine, saliendo a desmarcarse de los ecuménicos o exigiéndoles que no usen tal o cual término.

La Iglesia Evangélica Metodista ha cedido sus altares para que un “coro de hombres gay” cantaran villancicos de navidad. Tal acto sería considerado como de casi profanación por parte de los evangélicos fundamentalistas (y digo casi para dejar abierto un mínimo margen de discusión). Sin embargo, no se ha visto, reitero, ninguna iglesia fundamentalista u organización que las aglutine, exigiéndole a la Iglesia Metodista que deje de llamarse a sí misma “evangélica”.

Es muy respetable, aunque quizás no tan compartible, la postura de las iglesias de la FIEU en cuanto a la participación ciudadana en política y en cuanto a los temas polémicos que se citaron ut supra. Pero eso no les da derecho a los ecuménicos a decirle a los fundamentalistas cómo deben proceder o pensar.

Personalmente, le recomendaría al Pr. Armand Pilón, a las iglesias de la FIEU y a sus miembros que reflexionen profundamente en lo que Pablo le escribe a los tesalonicenses en la primera epístola qué les escribió, cuando dijo: “procuren vivir tranquilos y ocupados en sus propios asuntos” (cap. 4, vs. 11).

El comunicado de la FIEU termina diciendo “no todos los que me dicen: “Señor, Señor”, entrarán en el reino de los cielos, sino solamente los que hacen la voluntad de mi Padre celestial”. ¿Le parece a la FIEU que la voluntad del Padre es que una agrupación de hombres que en sus fueros íntimos practican la sexualidad de una manera que las Sagradas Escrituras indican que es pecaminosa y pervertida, se suban a los altares desde donde se supone que se le rinde culto a Él para cantar villancicos navideños? Pues bien, ahí tienen un asunto bien propio de ustedes en el cuál ocuparse y dejar a los demás evangélicos (que lo son, aunque no les guste) que se ocupen de los suyos.